La primera vez que llegó internet a mi casa, lo que más valoré, aparte de poder ver porno a todas horas, fue el poder comunicarme con otros que “entendían” perfectamente por lo que estaba pasando.

Como mucha gente, el primer chat que conocí (de hecho creo que no conozco a día de hoy ninguno más) fue el de chueca.

Puse un nick cualquiera y me puse a hablar con todo el que pillaba en el canal. Entonces no era como ahora, en la que todo el mundo busca sexo, sin más, no. Por aquél entonces la gente hablaba, tenían conversación, más allá del “cuanto te mide” y del “eres pasivo?”.

Un nick que me llamó la atención fue el de  ORION38.

A mí siempre me ha atraído la civilización egipcia y por si no lo sabéis, hay estudios que afirman que las Pirámides de Giza están orientadas hacia la constelación de Orión, de ahí que se sospeche que la separación entre ellas no fue aleatoria. Yo esos estudios los conocía, y la persona bajo ese nick también, con lo que la conversación desde el primer momento resultó muy fácil.

El chico (mayor que yo), me comentó que era mexicano, pero que llevaba viviendo en Zaragoza por su trabajo de ingeniero ya 7 años y que vivía con su novio. Yo le conté mas o menos mi vida también y estuvimos hablando durante bastante tiempo esa primera vez.

Cuando acabamos, nos intercambiamos los e-mails para seguir en contacto, puesto que no había ni skype, ni wassap, ni messenger, ni nada que se le pareciese.

Estuvimos escribiéndonos alrededor de 2 meses. Como vivíamos lejos y además él tenía pareja, la posibilidad de conocernos era bastante remota, de ahí que igual, por esa sensación de “no buscar nada”,  nos podíamos contar de todo: fantasías, morbos, sentimientos, alegrías, penas…

Hasta que un día, por casualidades de la vida, se nos dio la posibilidad de conocernos.

Yo por aquella época (primeros años de la universidad), me apuntaba a varios cursos de esos de verano para poder complementar mis estudios. Como aquellos que me interesaban los ofertaban varias universidades, yo eché la solicitud a todas ellas, pero justamente la única que aceptó mi solicitud fue la de Zaragoza.

Así que se lo dije, nos intercambiamos teléfonos y para Zaragoza que me fui.

De la semana que estuve por allí, por cuestión de horarios míos y suyos (y de su novio -para no coincidir-), sólo pudimos vernos tres días.

El primero, quedamos en la puerta de la residencia de estudiantes donde me alojé esa semana.  Aunque ya nos conocíamos por fotos, verlo en persona, me impactó.

Era muy moreno, más bajito que yo, y muy guapo. Se le notaba que hacía bastante deporte porque se le marcaba bastante el pectoral en la camisa que llevaba. Me pareció muy atractivo.

Nos saludamos y nos fuimos a cenar. La sensación era como si nos conociéramos de toda la vida aunque en persona nos acabásemos de conocer. Pasamos una cena muy entretenida, y después, me acercó otra vez en el coche a la residencia. Y ya está. Ni siquiera nos besamos, nos despedimos y dijimos que nos veríamos a la noche siguiente.

Yo la verdad es que esa primera noche me quedé algo decepcionado, y claro, qué es lo primero que piensas? que no le has gustado. Que nos habíamos caído muy bien pero ya está.

También es verdad que él tenía pareja, y bueno, pudiera ser que él no quisiera ponerle los cuernos, pero sinceramente, a mí en ese momento, su pareja me importaba bastante poco.

A la noche siguiente me mandó un sms diciendo que por el trabajo no podía quedar a cenar conmigo, pero que si quería, después, me invitaba a tomar algo. Le dije que sí, claro, y me recogió sobre las 11 de la noche.

Nada mas subir al coche me dijo: “Siento si anoche la despedida resultó un poco fría, pero era tarde y mi novio esperaba ya en casa. Sin embargo hoy no está. Me gustaría que pasases la noche conmigo”

Uffff, creo que mi empalme fue instantáneo “Vamos a tu casa ya”, es lo que único que le dije.

Fue dejar el coche en su garaje y empezar a besarnos. Nos seguimos besando en el ascensor y en la entrada de su casa. Una vez dentro me llevó a su habitación sin dejar de morrearnos.  Yo estaba que no me lo creía.

Él era bastante mas mayor que yo, pero esa sensación de “protección” es la que más me gustaba de él.  Al contrario, yo para él era un estudiante jovencito, y además “virgen”, con todo el morbo añadido que eso tenía, según me comentó después.

Recuerdo tenerlo a él encima y empezar a meterle mano porque quería tocarle el culo. Y madre mía que culo tenía (tengo fijación por los culos, desde siempre).

Le dije que diese la vuelta que se tumbase él en la cama y le bajé los pantalones y los calzoncillos de golpe. Quería verle la polla. Me gustaría decir que tenía una buena herramienta, porque dicen que los bajitos…. pues ya se sabe… pero vamos, no.. Era bastante proporcionada al resto del cuerpo, y ya está, pero a mí me encantó, jeje.

De ahí pasamos a hacer un 69 porque él tambien quería. Mientras me empezó a meter dos dedos por el culo para que yo disfrutara todavía más.

En un momento dado, y como quien no quiere la cosa, saqué unos condones que iban conmigo en la cartera desde hacía tiempo. El se sorprendió, porque yo había pasado de “mosquita muerta” a llevar la iniciativa , pero le gustó ese cambio. Sin embargo, el primer condón que cogimos se rompió a la primera. Y el segundo, igual. Vamos, que estaban mas caducados que caducados…

Pero bueno, para jugar tampoco hacían falta condones.

Nos pasamos no sé ni cuanto tiempo chupando, lamiendo, jugueteando, disfrutando.

Al final yo no podía aguantar más y le dije que se diese la vuelta que quería correrme sobre su culo. Y vaya si lo hice, solté una de chorros que me quedaron los huevos como dos pasas, jeje . Recuerdo que él, al notar como le caía por la espalda y el culo, dijo “Tío, parece que me estés  meando”.

Él después de aquello, se giró sobre mí y se corrió sobre mi polla y huevos, quedando los dos, agotados.

Luego nos duchamos y me quedé a dormir, hasta las seis de la mañana que me fui para no cruzarme con su novio.

A la mañana siguiente, me acompaño a la estación a despedirse de mí. Le di un beso en el coche, y le dije que había disfrutado mucho. Él me dijo que me cuidase y que siempre se acordaría de mí.

Me hubiese gustado decir que a la vuelta hacia mi casa, fui muy feliz, pensando en cómo se había desarrollado todo, sin embargo me había empezado ya  una sensación de agobio que me acompañaría los próximos meses….

Los comentarios, aquí debajo o en mi mail: gayalguien@hotmail.com

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Un comentario en “El Mariachi

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