Igual este post tendría que haberlo escrito el pasado día 1 de diciembre, día mundial del Sida, pero si quiero contaros mi vida por orden cronológico, es hoy cuando me toca hablar de esto.

Volviendo de Zaragoza comenzó a obsesionarme una idea, absurda por otra parte, pero que no me dejaba de martillear en la cabeza:

¿¿Y si al no usar condón me había pegado algo??

Como recordaréis, en el post anterior os comenté que la relación no pasó de mamadas, magreos, y corridón. Pero aún así, algo en mi interior no paraba de dar vueltas.

¿Y si  por mamarla me había transmitido cualquier enfermedad? ¿Y si cuando se corrió, al caer el semen sobre mi polla,  me pegó alguna cosa? ¿Y si….? ¿Y si…?

Esas dos palabras “Y SI” comenzaron a acribillarme de una forma que no era normal. Por cualquier cosa que me decía a mí mismo para tranquilizarme, me asaltaban otros tantos Y SIS para desequilibrarme.

Durante ese tiempo llamé varias veces al mexicano, pregúntandole si estaba sano, si aquello que hicimos…si la mamada… si su corrida…hasta que llegó un momento en que cortó cualquier comunicación conmigo. Cosa lógica, por otra parte, porque además él tenía pareja.

Yo ahora, contando esto, siento verdadera vergüenza por el grado de locura que pude alcanzar en aquel tiempo, y entiendo que él, cansado, decidiera cortar por lo sano.

Pero eso no hizo si no preocuparme más.

“Si no quiere hablar ya conmigo es porque me ocultaba algo”- y de ese pensamiento obsesivo no salía-.

Y como las desgracias no vienen solas, y sí que existe el efecto psicosomático (doy fe), pasados unos días, me empezó un escozor en la polla.

A día de hoy entiendo perfectamente el motivo, porque estuve varios días lavándome la polla como si no hubiera un mañana (no sé porqué lo hacía, pero lo hacía), y supongo que la mezcla de jabones al final provocó el efecto contrario.

Y fui al médico, claro. Pero como era algo tan localizado, empezaron que si era infección de orina, inflamación atópica (sin más), que si tal, que si cual… pero el escozor continuaba, y mi obsesión, también.

Encima miraba en internet (cosa que no recomiendo hacer nunca) y cómo no, todos los síntomas coincidían con el Sida, Sífilis, Gonorrea, etc.

Yo estaba convencido de que tenía una ETS y no había forma de que nada ni nadie me hiciese cambiar de opinión.

Por casualidad di con un teléfono que no sé si existe ya en la actualidad. Era el teléfono de la sexualidad. Llamabas gratuitamente, y preguntabas cualquier duda.  Era anónimo, claro, pero aún así, al llamar en lugar de decir la verdad, yo contaba que había ido a un bar público y al sentarme en la taza del water me había manchado la polla con lo que parecía ser semen ajeno… (no comments).

Evidentemente, la persona que me atendía me decía que si no tenía yo una herida profunda y sangrante en la polla, no me iba a contagiar de nada, y menos por unas gotas y por un roce. Esa respuesta me tranquilizaba durante un tiempo, pero a las horas volvía a llamar, preguntándole exactamente lo mismo a otra persona.

En ese tiempo debí llamar como cuatro o cinco veces hasta que, contándole lo mismo a un chico, me dijo:

“¿Puedo preguntarte algo?”

“Sí, claro” – le respondí –

“¿Has tenido una relación homosexual y no la acabas de asumir en tu cabeza?”

“Sí, es justo eso” – contesté yo, entre sorprendido y avergonzado -.

“Es que a mí me pasó lo mismo”

Creo que estuvimos casi una hora hablando. Me entendía perfectamente y sabía por lo que estaba pasando porque a él le pasó algo similar. Creo que ahí me desahogué como nunca. Me recomendó que fuese a un CIPS (Centro de Información y Prevención del Sida) porque la única forma de curarme esa obsesión era que un papel me demostrase que yo estaba sano por mucho que todo el mundo me dijese lo contrario.

Me hubiese gustado mucho conocer a este chaval que me ayudó tanto en ese momento, pero por normas de su trabajo, no podía facilitar datos de ningún tipo.

A los dos días fui al CIPS, expliqué la situación y me hicieron las pruebas, aunque me dijeron que estaban seguros de que no tenía nada (no había realizado ninguna práctica de riesgo).

La prueba te la tienen que hacer pasado el periodo ventana (tres meses desde la práctica de riesgo), pero viendo el estado de nerviosismo que tenía decidieron hacerme una prueba rápida (en unos minutos) que aunque no es fiable al cien por cien, al menos me tranquilizaría.

Por supuesto los análisis salieron perfectos. Y los que me hicieron tres meses después también.

La doctora del CIPS me dio una charla similar a la del chico del teléfono, diciéndome también que mi caso tampoco era tan extraño como yo pensaba. Que por allí había acudido gente en situación parecida a la mía, o incluso peor, que habían acabado en manos de psicólogos porque habían derivado en una fobia total a las relaciones sexuales.

Por suerte para mí, a mí no me pasó eso.

Mi angustia, obsesión, locura o como lo queráis llamar terminó en ese instante.

En la actualidad los tratamientos sobre el Sida han evolucionado muchísimo, y la gente portadora del VIH con una correcta medicación hacen prácticamente vida normal, similar a otras enfermedades crónicas como la diabetes o la hipertensión.

Aún así, y viendo que en los últimos estudios, indican que se sigue propagando la enfermedad entre gente más joven, es necesario una correcta educación sexual, y usar el preservativo, para evitarse malos tragos como los que yo pasé durante esos meses, hace años.

Y vosotros ¿habéis pasado por algo similar alguna vez? ¿conocéis más casos parecidos al mío?

Los comentarios, aquí debajo o en mi mail: gayalguien@hotmail.com

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4 comentarios en “Retratos de una obsesión

  1. Sí, he tenido una práctica de riesgo. Alguien me penetró el primer día de junio de este año y hasta noviembre no me hice un examen de serología. Lo hice (aparte de estar aun paranoico tras haber pasado 5 meses enteros y sin signos físicos de tener algo) porque un amigo me avisó que tenía algo, no muy fuerte, pero que sí le diagnosticaron una bacteria. Me lo hice y al final salió negativo. Me pasó lo mismo, semanas intensas de paranoia por culpa de algo así.

    Ahora, tras eso tuve un par de mamadas con tíos hace unos días en un cuarto oscuro xD y… tras haberme hecho el examen de serología me sigo preguntando aun si ¿son seguras las mamadas si “no se corren en tu boca”?

    James

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    1. Hola James

      Pues hombre, por mamadas sin más, es complicado pillar algo, y más si no se corrieron ni nada, pero bueno.

      El tema es que muchas veces nos calentamos demasiado y no miramos las consecuencias que puedan tener.

      Y lo de la paranoia, es que es realmente eso, una obsesión que no para y que cada vez se va haciendo más grande.

      Consuela saber que no soy el único que pasó por algo similar…

      Saludos.

      Pablo G.

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      1. Me alivia tu comentario. Prefiero no volver a hacer algo tan descabellado como lo del cuarto oscuro xD. Yo también he pensado que “es muuuy difícil que me pasen algo por mi boca” ya que “tenemos la saliva” ¿no? Normalmente se dice “nunca digas nunca” pero en esto sí que hay que hacerlo ya que no quiero pasarme el resto del vida malo o estar bajo tratamiento semanas o incluso meses.

        Es totalmente cierto, lo he pasado muy mal a la hora de decidirme si hacerme algo o no, y al final (¿por casualidad?) lo hice solo por otra persona.

        Espero que sigas contando historias como estos días, tu blog es muy continuo, por ahora, y eso me gusta.

        Gracias :).

        James

        Me gusta

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