Si ya de por sí las Navidades son unas fiestas “curiosas” en las que todo el mundo parece que tiene que ser feliz porque lo dice el calendario, cuando llegamos a Nochevieja todavía es peor.

Esa noche parece que tenga que ser la del mayor desfase del año. En la que, por obligación, debas disfrutar de lo lindo, pegándote un fiestón antológico. Que si un sábado no te apetece salir, no pasa nada, pero si en Nochevieja no sales, es que eres un bicho raro.

Encima esa noche va como por edades o épocas. Está la de cuando tienes 18/20 años en la que se llevaba eso de ir de etiqueta a una macrodiscoteca con todo incluido. Y luego pasamos a otra, más mayores en la que se llevaba el escaparse a cualquier sitio lo más lejano que te puedas echar a la cara para pasar sólo esa noche. Tú te vas a Lugo? Yo a París! Qué digo París, a Nueva York!

Porque esa es otra, recuerdo la competición cuando éramos mas jovencitos, contando quién se había acostado más tarde. ¿A vosotros no os pasaba? Si uno decía que esa noche se había acostado a las 6 de la mañana, otro decía que había llegado a su casa a las 10, pero aún otro decía que hasta la hora de comer no había vuelto.

Yo como siempre he sido bastante contracorrriente, ni pasé por la época de vestirse de etiqueta, ni pasé por lo de irme a cualquier sitio lo más lejano posible.

Lo que sí es verdad es que la mayoría de Nocheviejas han sido bastante extrañas. Recuerdo una en que en el pub en el que estábamos hicieron una redada de la policía que fue lo más animado de la noche. Otra, que la acabamos en el hospital por un accidente (nada grave) de un amigo. Y otra, en el que la madre (recién divorciada) de una amiga apareció a mitad de noche algo bebida, se acopló a nosotros y empezó a refregarse con todos los tíos que pillaba, para vergüenza de su propia hija.

Y es que con la manía esa de que nadie se puede quedar sin plan esa noche, sí que en Nochevieja recuerdo siempre haber quedado con amigos, pero también con gente que no conoces de nada y que sólo vas  a conocer esa noche. Son los que se quedan descolgados y se acoplan a una cena ajena.

A mí nunca me ha gustado eso de juntar varios grupos de amigos, porque luego nunca sabes cómo se pueden llevar entre ellos, pero claro, como esa noche vale todo, pues no queda otra.

Encima yo, como de buenas a primeras soy algo tímido, pues esa noche, me da por beber como una esponja para así soltarme un poco, y muchas veces me he soltado demasiado.

Una de esas fue en casa de mi amiga María, la de la facultad, que por cierto seguía sin saber que a mí me gustaban los tíos…

En esa cena, estábamos María y su novio (un impresentable chuloputas al que sólo ella aguantaba), Raquel (la mariliendre), Guillermo y César (aunque éste se fue antes de las uvas, de lo cual me alegré). Aparte, también estaba una pareja de amigos (heteros) de María, que el resto no conocíamos de nada, y un chaval que parecía mudo porque que yo recuerde no abrió casi la boca en toda la noche.

De lo que es la cena en sí, recuerdo que todos mezclamos un montón de bebidas distintas, porque cada uno había traído una botella y por no hacer un feo nos las bebimos todas, así que al acabar de cenar ya íbamos todos bastante contentos…

Después de las uvas salimos a la calle para irnos de fiesta y en el primer pub que fuimos ya empezamos con las copas, el garrafón y demás, y ahí ya entré en la fase en la que tengo vagos recuerdos, solo como flashes, situaciones sueltas, a cual más extraña.

Así por ejemplo, lo siguiente que recuerdo es intentando entrar en un sitio de ambiente adonde nos quería llevar Guillermo, para cabreo del novio chulo de María que decía que a sitios de “maricones” no entraba, diciendo además que él era el único del grupo.

Yo en ese momento entré en fase defensa del colectivo y dije que él no era el único, que yo también era gay (así delante de todos, incluso gente que no conocía, y a grito pelado).

Me acuerdo que María dijo que no me creía, que yo estaba de coña, pero cuando le dije que no, se quedó como catatónica y sin saber muy bien porqué se puso a llorar, directamente, mientras su novio decía que ya habían dos “maricones” en el grupo, que qué asco de gente, que si nos dábamos por el culo, y burradas así…

Como todo esto fue a las puerta de una discoteca gay, lo de insultar así gratuitamente digamos que no sentó demasiado bien a la gente que estaba en la entrada, así que salieron dos tíos y empezaron a encararse con el novio de María, mientras a esta no se le pasaba el berrinche.

A partir de ahí, ya tengo lapsus en mi memoria, porque lo siguiente fue ver al impresentable del novio en el suelo mientras se pegaba con otro.

Luego cuando se calmó la cosa él novio dijo que se iba a su casa que ya le habían dado la noche, o algo así, porque la cosa es que ya no tengo recuerdos de él del resto de noche. María seguía llorando.

Guillermo luego también desapareció no sé muy bien adonde se iría.

Aparte, recuerdo que el chico de la pareja hetero amigos de María no paraba de preguntarme que desde cuando era yo gay, que cómo lo había notado, que si había tenido novio…preguntas un poco indiscretas (nos habíamos conocido esa noche) que hicieron que a la novia le cambiara la cara y le empezara a preguntar que a santo de qué tenía él tanto interés (a mi también me extrañó).

Otra escena de la noche que recuerdo fue volviendo a casa de María porque alguien se había dejado la cartera (no me preguntéis quien) y llegar y darse cuenta de que no tenía las llaves y tener que bajar luego a la calle a buscarlas.

Cuando aparecieron (en el pub) y estábamos en casa, María, hablando con Raquel, se percató de que era la última en enterarse de que yo era gay, y se encerró en el baño a seguir llorando por no haber confiado en ella (fue todo tan surrealista…). Y aún se cabreó más cuando encima se enteró de que no sólo era gay, sino que además “ejercía”, porque ya me había acostado con tíos (como si yo fuese asexuado o algo así.).

Al final, la noche no sé ni a qué hora acabó y recuerdo volviéndome a casa con el chaval que parecía mudo y sin casi ni hablar entre nosotros, que yo a día de hoy no sé si se enteró de algo de lo que pasó…

Bueno, espero que aunque no sea tan movidita como la que os he contado, paséis igualmente una muy buena Nochevieja.

Nos vemos el próximo año. Feliz 2016!!

Los comentarios, aquí debajo o en mi mail: gayalguien@hotmail.com

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9 comentarios en “Noche de fin de año

  1. Mis nocheviejas han sido todas muy clásicas aunque de irme muy lejos no lo he hecho aún. No cuenta que con 20 años pasé la nochevieja en Islandia porque por aquel entonces vivia en Noruega. Así lo más “interesante” que recuerdo fue una nochevieja que una amiga se cayó y se rompió el vestido y una conocida fue capaz de alternar a su novio y al mejor amigo de su novio sin que se enterase su novio.

    ¿Qué ha sido del novio de María? ¿Volvió a Atapuerca?

    Me ha hecho gracia el amigo “hetero” de María, a mí también me ha pasado eso de que hagan muchas preguntas y bastante especificas y siempre respondo pinchando “¿tienes dudas?” “Si quieres probar sólo tienes que decírmelo” (aunque luego a uno le tuve que decir que no le tocaba ni con un puntero laser porque no me gustaba nada). Está bien que quieran saber pero que no den tantas pistas si se supone que están en el armario. Hay gente que no sabe ser discreta ni consigo misma.

    Abrazotes y feliz entrada y salida de año, Pablo.

    Si sales no seas muy malo (o sí, que así luego nos lo cuentas) 😉

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    1. Pues el novio de Atapuerca ahora es marido. Bueno, supongo que seguirán juntos, porque hace tiempo que todos perdimos el contacto con ella (por culpa de su novio, evidentemente).

      Abrazos y feliz entrada y salida del año!

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  2. Mis nochevieja han sido muy tranquilas con mi familia, ya que yo no he sido de salir de fiesta. También es verdad que aún tengo 23 años y me quedan muchas por vivir.
    Lo importante es pasarlo bien y no tener demasiada resaca!
    Feliz año nuevo!
    Besos 🙂

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    1. No te creas, que yo tampoco empecé demasiado joven a salir de fiesta en nochevieja, eh?
      Pero vamos, con la edad que tienes, anda que no te quedan noches para disfrutar.

      Un beso Cristina, y feliz año!

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  3. Jajaja, es verdad que la Nochevieja es un momento del año donde es muy fácil que a uno le salgan los tiros por la culata, y yo cada vez me decanto más por pasarla lo más alejado posible del mundanal ruido (eso cuando no me toca trabajar como ya sabes). En cuanto a tu relato pues es cierto que muchas veces cuando se “sale” del armario con una persona cercana y querida, la reacción que menos se espera uno es que la persona se sienta ofendida y enfadada por no haber sido capaz antes de haber tenido la confianza suficiente con el/ella como para haberle contado esa parte de tu vida. ¡Y al final resulta que pasa muchas veces!…espero que pudieses recuperar la amistad con Maria superado el “incidente”; aunque con ese becerro de novio que tiene no sé si te iba a convenir su compañía de ahí en adelante.
    Un abrazo y espero que esta pasada Nochevieja haya sido mucho mejor.

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  4. Pues yo soy de esos raritos a los que les gusta pasar la nochevieja de forma tranquila, como todo he tenido etapas. Las de salir a macrofiestas, las de salir a pubs más pequeños, las de alquiler un local con los amigos y, en la que estamos ahora, que es la de ir a casa de algún amigo que ya vive solo y estar tranquilos allí.
    ¡Feliz 2016!

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