Una vez acabados los años en la Universidad, empecé a buscar trabajo, esperando tener alguna posibilidad de currar de lo mío. En aquella época me daba un poco igual dónde me saliese la oportunidad, así que no sólo lo intenté por mi ciudad, sino que también por el resto de España.

De hecho, pensé que estando alejando de mi ciudad y familia, incluso podía estar mas libre en el tema gay, sin preocuparme por el qué dirán (que aún me seguía preocupando).

En una de estas, me salió una entrevista de trabajo en Sevilla (acordaros que yo soy de Valencia) y allí que estaba dispuesto a irme.

Como la entrevista sería un sábado por la mañana, y no me apetecía pegarme la paliza del desplazamiento directo, pensé en dormir allí un viernes, para así estar más despejado.

Se lo comenté a un buen amigo (hetero) que había vivido durante un tiempo en esa ciudad para que me aconsejase sitios para ir, y me comentó que se venía conmigo, que hacía mucho tiempo que no iba por la zona y que así se me haría el viaje menos pesado.

Pillamos por Internet un hotel bastante apañado, reservamos para dos noches,  y allí que nos largamos a pasar el fin de semana.

La idea era llegar un viernes noche, la entrevista sería el sábado por la mañana, y luego tendríamos el resto del sábado y la mañana del domingo de ocio. Que salía bien lo del trabajo, genial, que no, pues me habría servido como excusa para conocer Sevilla.

Por retrasos del tren, llegamos más tarde de lo que pensábamos, así que nada más llegar al hotel, dejamos las cosas, cenamos algo rápido y nos fuimos a acostar (yo al día siguiente madrugaba).

Nada más llegar a la habitación notamos que hacía demasiado calor ahí dentro. Estaba la calefacción puesta a tope y no hubo forma humana de apagarla, así que íbamos a dormir calentitos (aunque yo no imaginaba cuánto).

Las camas eran dos, grandes, pero juntas, con las mesillas de noche a cada extremo, con lo que no había forma de separarlas.

Como hacía calor, la verdad es que para dormir, nos acostamos en calzoncillos porque era lo más cómodo, y aunque habían mantas en las camas, las tuvimos que quitar del calor que hacía. Nos  estábamos ahogando. Tanto, que tuvimos que abrir las ventanas un poco y aunque entraba bastante claridad, al menos entraba algo de fresco de la calle.

Pues bien, estando así, oigo a mi amigo todo el rato quejándose del calor hasta que dice que no puede más y que va a dormir desnudo. Y dicho y hecho, cogió los gayumbos y la camiseta, y al suelo con todo.

Yo esto lo oí, estando de espaldas a él, y en ese momento no sabía si hacerme el tonto y girarme como si no supiese nada, o esperar un tiempo prudencial a que él se quedase dormido.

He de deciros que a mi amigo, nunca lo había visto en bolas, y esa noche lo iba a tener durmiendo a mi lado totalmente desnudo (y recordad que tenía que estar algo descansado para la mañana siguiente).

En el momento en que oí que mi amigo se puso a roncar, me giré con mucho cuidado para no hacer ruido y fue cuando empezó el espectáculo.

Creo que esa noche, de medía, debí dormí una o dos horas, no más, por el morbo que me dio la situación. Estuve todo el rato mirándole la polla. Cómo le palpitaba, cómo se le empalmaba a cada rato, cómo se le movía a izquierda o a derecha, o cómo le reposaba sobre el pubis… Cuando no, se daba la vuelta y se colocaba de forma que dejaba todo el culete abierto a mi disposición, sin que yo pudiera quitarle el ojo de encima.

Hubo un momento en que recuerdo que me incorporé cuando él tenía la polla ya totalmente tiesa, porque quería verle bien, de arriba abajo.

En esa posición, desnudo y con el arma lista era un auténtico morbazo.

Durante mucho rato estuve incluso tentado de hacer algo, pero era un colega, hetero, no sabía nada de lo mío,  y no era plan jugarse la amistad por algo así. Lo único a que me atreví fue a taparle con la sábana durante unos momentos, y así con el roce tocarle un poco los huevos y la polla.

El culo, una vez que se puso demasiado hacia a mí se lo sobé bien sobado empujándole para que se pusiese en su cama, pero poco más.

Llegó un momento, en que no podía seguir en ese estado, tenía que coger el sueño de alguna forma, así que aprovechando que él tenía girada la cara hacia el otro costado, me la saqué y empecé a cascármela mirando su cuerpo a mi lado. Creo que no tardé ni dos segundos en correrme, de lo que tenía ahí acumulado de toda la noche. Me fui al baño a limpiarme y al volver aún tuve que contenerme de seguir mirándole porque ya era demasiado tarde y el cansancio ya iba haciendo mella.

A la mañana siguiente, casi sin dormir, hice la entrevista de trabajo que por cierto me salió de pena, aunque no creo que tuviese nada que ver la noche que había pasado, sino porque no creo que fuese el perfil que buscaban.

El resto del fin de semana fue bastante entretenido, aunque la siguiente noche que pasamos en el hotel la calefacción ya estaba arreglada y mi colega no se desnudó completamente para dormir, quedándose sólo en calzoncillos (aun así el paquete abultado con la polla superempalmada se lo vi igualmente).

Muchas veces pensé que con lo dormido que estaba, igual pude hacer algo más con mi amigo (de buen rollo), pero viendo una noticia que salió en prensa hace unos años, se me quitaron las ganas.

Y es que según explicaban, estando unos amigos durmiendo tras haberse emborrachado juntos, “…,el acusado, según el fiscal con el ánimo de satisfacer sus deseos sexuales y aprovechándose de que el chico estaba sumido en un sueño profundo, lo desnudó de cintura para abajo y comenzó a hacerle una felación. Cuando esta persona llegó a introducirse el pene de su amigo en la boca éste se despertó sobresaltado, le manifestó su disgusto y le dijo que era heterosexual. Además se vistió y se marchó. La Fiscalía señala que, a consecuencia de este incidente, este amigo ha padecido un cuadro ansioso por el que ha sido tratado psicológicamente durante cuatro meses”.

Y encima pedían por el chaval 2 años y 3.600 euros por los daños y secuelas causadas.

Al final no sé si lo condenaron al chico o no, pero vamos, tampoco veo yo que una mamada te pueda producir secuelas y daños psicológicos, pero bueno, lo que os decía, que visto lo visto menos mal que no hice nada.

Los comentarios, aquí debajo o en mi mail: gayalguien@hotmail.com

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8 comentarios en “Mientras dormías

  1. Pablo, la verdad es que tuviste una capacidad de control muy grande. También es cierto que sabiendo que tu amigo era hetero 100% y no sabía nada de lo tuyo, hiciste bien. Quién sabe lo que hubiera pasado si el chaval se hubiera despertado y te hubiera visto haciéndole una felación, quizá no tanto como la demanda que pones, pero quizá habría sido una amistad perdida. O quizá no. De cualquier forma, creo que hiciste lo correcto.

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  2. Mi mejor amigo, el fotógrafo, se fue a vivir a otra ciudad hace cosa de año y medio. Pues bien, entre una cosa y otra no fue a verle por primera vez hasta hace poco más de un año. Como está compartiendo piso me dijo de dormir yo en su cama e irse él al sofá y le dije que de eso nada, que no le iba a hacer irse al sofá estando en su casa. Entonces me dijo de dormir los dos en su cama.

    Recuerdo que estuve toda la noche como en un sarcófago intentando no moverme mucho y hubo un momento en el que estiró los brazos y me puso la mano en el paquete pero la retiró enseguida. Al dia siguiente me pidió perdón por haberme tocado el paquete y el culo (de esto último no me enteré) y le dije que no pasaba. El fotógrafo es hetero pero aunque no lo fuera no sé si me atrevería a ir más allá porque no me gustaría perder la amistad con él. A mis amigos los valoro muchísimo y no quisiera que se rompiera la amistad por algo así.

    Abrazotes, Pablo.

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  3. Yo creo que como le has dicho a Christian en estos casos debe primar la amistad que se tiene con la persona y aguantarse el calentón, jaja, aunque entiendo que la situación es bastante sugerente y tentadora, sobre todo si se hubiera tratado de uno de esos amigos heteros buenorros que a veces se tienen con los que uno siempre ha fantaseado un poco…pero vaya, en este caso yo hubiera reaccionado igual que tú.

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    1. Hombre, yo con él la verdad es que antes de esa noche nunca había fantaseado. Después, alguna que otra vez sí que me masturbé recordando la situación, más que nada porque además no me imaginaba que en bolas estuviese tan bueno.

      Saludos.

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