No creo en la bisexualidad. O blanco o negro. O carne o pescado. O una acera o la otra, pero no te puedes quedar en medio.

Nunca he entendido el concepto de “hetero curioso”. Siempre he pensado que esa definición escondía a un gay armarizado (probablemente casado o con novia) que no tiene la valentía suficiente para entender que le van los tíos, y poniéndose el calificativo de curioso queda salvaguardada su, digamos, hombría.

Toda mi vida he tenido una forma de pensar bastante cuadriculada (y no sólo con estos temas), con lo que siempre he pensado que nada ni nadie me haría cambiar de opinión.

Y sin embargo…

De un tiempo a esta parte creo que está cambiando mi forma de pensar. Si echo la vista atrás, me doy cuenta de que han habido determinados cabos sueltos en mi vida, que si los juntas hacen una cuerda verdaderamente extraña.

Como sabéis, soy gay. Si seguís mi blog dese el principio, supongo que os habréis dado cuenta. Me gustan los tíos y aunque me costó un poco asumirlo al principio, tengo claro desde hace mucho que me van los hombres, tanto para follar como para enamorarme.

Pero con la edad ha empezado a haber cambios en mi forma de pensar.

El primer desencadenante de estos cambios fue el día que me enrollé con mi amiga Raquel (la mariliendre, sí).

A ver, no fue nada serio. Nos fuimos de viaje una semana, juntos los dos, hace algunos años. Bebimos bastante, y en la habitación empezamos a reírnos, a hacer tonterías el uno con el otro y acabamos jugueteando más de la cuenta. No hubo penetración ni nada, que quede claro, solo besos, toqueteos y poco más, pero yo acabé masturbándome a solas en el baño. Al día siguiente actuamos como si nada hubiese pasado y ni siquiera luego hemos comentado nunca aquello que pasó entre nosotros. Tema tabú, por así decirlo.

Ella lo achacó a la bebida y yo también…en ese momento, pero no lo tengo ya tan claro.

Luego, con el tiempo, abrieron cerca de mi casa un local de intercambios (tíos y tías) y me entró la curiosidad por ese mundillo. Mi pareja estas cosas no las entiende (es, para mi desgracia, mucho menos morboso que yo) y cuando le comenté un poco sobre el tema su respuesta fue muy elocuente: “¿Pero quién va a querer ir ahí para que se follen a su mujer?”, pues por lo que veo de vez en cuando (sobre todo los fines de semana) mucha gente.

Y empecé a buscar por Internet información sobre eso. Fue cuando conocí lo que son las parjeas liberales, el mundo swinger y los llamados cornudos-consentidos (maridos a los que les gusta que su mujer le ponga los cuernos en su cara).

Hay parejas, que incluso tienen páginas de Internet donde cuentan con todo tipo de detalles (incluyendo fotos y vídeos) sus experiencias en este sentido. Y, os lo digo, me he llegado a masturbar varias veces con eso.

Tras esto, y por casualidades de la vida,  di con el blog de malagasensual (del que os hablé en el sur) y con las correrías sexuales del malagueño y los comentarios que hace sobre mujeres, hablando de sus tetas y demás, también me he puesto palote perdido muchas veces. Lo reconozco (y él lo sabe).

También he entrado alguna vez a páginas de esas donde emite por cam gente que le gusta exhibirse y aunque al principio me encantaba ver a tíos, pues ultimamente me ha dado también por ver cómo emiten parejas heteros, y me da mucho morbo ver lo guarras que se ponen algunas tías cuando son folladas por sus parejas.

Y luego está el tema películas. Desde que era adolescente y veía (porque no había otra cosa a la que acceder) películas de heteros, no había vuelto a ver ninguna…hasta hace poco.

Primero empecé a descargarme películas de bisexuales, por curiosidad, y me di cuenta de que me daba casi el mismo morbo que ver películas de gays. Pero hace un par de semanas se me descargó una película porno heterosexual (escondida tras “Blancanieves y los siete enanitos”, que la había bajado para mi sobrina) y en lugar de borrarla, la guardé  y con ella también han caído ya un par de pajas.

¿Y a qué vienen esos cambios en mi forma de pensar? ¿Seré bisexual? ¿No negaba yo que eso existiera? ¿Seré gay curioso? ¿Existe realmente un concepto así?

Pues no lo sé, ni me lo quiero cuestionar tampoco demasiado. Igual la edad te hace abrirte a otros mundos y cambia tu forma de pensar. O igual he tenido ya tantas experiencias con tíos que el morbo empiezas ya a buscarlo en otro lado.

Lo que sí tengo claro es que ahora ya no etiqueto tan rápidamente a la gente.

Ahora puedo entender mejor el concepto de hetero-curioso, el de bisexualidad, y lo que se tercie, porque en este mundo no todo es tan cuadriculado como yo pensaba.

Está claro que soy gay y eso no va a cambiar. Sólo que a veces pienso que me gustaría probar igual no directamente con una tía, pero sí con una pareja bisexual y mientras follo con el tío, que la tía esté ahí jugueteando con nosotros. Disfrutando los tres.

Tal vez lo pruebe en un futuro, o tal vez no, pero si algún día sacio esa curiosidad, seguro que os mantendré informados.

Los comentarios, aquí debajo o en mi mail: gayalguien@hotmail.com

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10 comentarios en “La ley del deseo

  1. Claro, Pablo, con la edad y la suma de experiencias que vamos acumulando en nuestras vidas, la mente se nos abre a nuevas cosas a las que quizá antes estábamos cerrados. Soy un firme defensor de las “no-etiquetas”, en nuestra sociedad tenemos una necesidad imperiosa de etiquetar y juzgar todo, cuando en muchas ocasiones es del todo innecesario. Si soy gay, ¿tengo que salir corriendo inmediatamente a contárselo a todo el mundo? Si soy hetero y me mola que alguna vez, esporádicamente, me la chupe un tío, ¿tengo que empezar a juzgar mi sexualidad y creer que soy gay?

    A mi me cuesta, me ha costado siempre, creer en la bisexualidad y he tenido yo mismo alguna experiencia, pero me cuesta. Eso sí, no lo juzgo, que cada cual culmine aquello con lo que se siente feliz. No creía en los ‘heteros-curiosos’, hasta que conocí intensamente el mundo de varios de ellos y te das cuenta de que existen, son reales y son heteros, con morbos, pero heteros. Le cuentas a cualquiera que se la chupas a un tío casado un par de veces al mes y te dice: “buah, ese es gay pero tiene miedo”. Y no. Quizá exista una parte que sí, la mayoría nacidos antes de los años 80, que les cueste; y desde luego de esas generaciones existen muchos casados que realmente no aceptaron su sexualidad (una parte, ¿eh? nunca generalizo) pero chavales que hoy en día tienen entre 25-35 años, ¿qué miedo van a tener a que le gusten los tíos? Así que, lo que te decía en tu post anterior: mente abierta a las cosas a las que no estamos tan acostumbrados.

    Un saludo Pablo y perdona por el tocho. (Hoy no me va el perfil de Google+ para comentar 😛 )

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    1. Hola Marcos

      Sí, supongo que es lo que dices que con el tiempo vas cambiando en la forma de ver las cosas y te das cuenta de que lo de etiquetar, aunque es algo que hacemos todos, hay veces que no se ajusta a la realidad.

      (Y no hay que perdonar nada por lo del tocho, me gustan tus comentarios).

      Saludos.

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  2. Pues yo sí que creo en la bisexualidad, y en que aunque cada uno seamos mayormente una cosa u otra (mayormente homosexual o mayormente heterosexual) todos tenemos la potencialidad de elegir una cosa y otra y a menudo la capacidad de elegir moverse en uno u otro plano. Que es verdad que eso no es lo mismo que ser alguien decididamente gay pero que se ha casado para mantener una fachada de cara a la galería -algo que por fortuna creo que va tendiendo a desaparecer- y continuar dentro “del armario”…¡que de eso también hay! Pero en general lo mejor es prescindir de etiquetarse y elegir en cada momento que es lo que más nos apetece hacer y disfrutar con la propia manera que tengamos cada uno de entender nuestra sexualidad.
    ¡Ay que peligro Blancanieves y los enanitos, jajaja!…si es que hay que tener un cuidado…yo a mi progenitora le bajé la película de “El capitán Alatriste”, se sentó a verla con mi hermano el pequeño y a los cinco minutos casi tengo que ponerle la bombona de oxígeno y las sales ¡a los dos! porque resultó ser una verión porno pero porno-porno-porno total.
    Los peligros del internete.

    Le gusta a 1 persona

    1. Hola Un-angel

      Pues menos mal que me di cuenta antes de pasarle la película de Blancanieves, que sino a mi sobrina (y sobre todo a sus padres) les hubiese dado algo, porque esta versión también era porno-porno, jeje.

      Saludos.

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  3. Yo creo en la bisexualidad pero es un término demasiado denostado porque sí que es cierto que mucho gay armarizado (y también mucho hetero con ganas de ser el moderno de su edificio) utiliza la bisexualidad más de boquilla que otra cosa. Yo en el instituto tuve una etapa experimental (que dicho así parece que esté hablando de la etapa cubista de un pintor) en la que relaciones fugaces con dos chicas, Tania y Eli, y aparte estuve saliendo casi un año con una chica Diana, que giros del destino no sólo acabó saliendo del armario también sino que cuando vivía en San Sebastián fuimos compañeros de piso.

    Quien sabe, igual es que simplemente te da por morbo la situación por “novedosa” o puede que incluso un día llegues a un touchdown (vamos, que folléis) con una mujer, descubras que también te gusta (o no, y te reafirmaría como gay) y pasas a ser bisexual. La gran pregunta es, ¿te verías capaz de acostarte con una mujer por probar?

    Abrazotes.

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    1. Hola Christian

      Pues mira, ahí me pillas.

      Supongo que a día de hoy, con una tía a solas por probar, no creo que llegase, pero lo que digo arriba de hacerlo con una pareja, y mientras estoy con él, que ella tenga una participación activa, me daría muchísimo morbo (por lo menos en mi cabeza).

      Abrazotes.

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  4. Sí creo en la bisexualidad. Por mi parte yo sí me acostaría con una mujer por probar y tener claro que soy gay aunque de primeras no me pongan físicamente, pero quién sabe… a lo mejor sí en otra situación.

    Hay de todo. Cada persona es un mundo y tendrá sus propios problemas y paranoias y gustos. Las “etiquetas” de las que muchos hablan y comentan no sé si se refieren a la palabra “gay”, “lesbiana”, “heterosexual”, “bisexual”, “transexual”… todas esas palabras que al oírlas ya te dicen un poco y te “ubica” en tu cabeza de la persona o personas de lo que les gusta sexualmente. Simplemente decir que no me importa. Es solo una forma de transmitir y comunicarse, si es eso a lo que se refiere con “etiquetas” xDD.

    A mi no me avergüenza decirle a alguien “soy gay” al igual que no me avergüenza decir “me gusta Madonna”. La única diferencia es que es algo más personal que dice mucho de tu vida privada. Cada uno tendrá su idea de si decirlo o no. Incluso diría que esto de la bisexualidad llega a ser confuso para uno mismo por la simple paranoia de “¡ay! me gusta que un hombre me la chupe y también una mujer”, “¡ay! Me he follado un tío y me ha molado mucho” o “¡¡me ha penetrado un tío!! Joder… pero si siempre me han gustado las tías y hacerlo con ellas :S” cosas de esas. Entras ahí y ya no sabes ni como “etiquetarte” por el simple hecho de no ver que también te va tu mismo sexo.

    Para algunos no les será tanto verlo y pensar “¡¡coño!! Me gusta tener sexo con los dos sexos ^^”. Cuando es eso. Si ya aquí han comentado que con el tiempo puedes ir cambiando de perspectiva ¿por qué no te puede llegar a gustar tu mismo u otro sexo aunque llevo toda la vida siendo así?

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  5. Un amigo mío suele decir “Nunca digas de este agua no beberé, esta polla no me entra o este cura no es mi padre”. Suena muy burro, pero es una verdad pura y dura.

    Un saludo.

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