Este fin de semana pasado he vuelto a revivir esa sensación que he tenido desde siempre de estar a medio camino entre el mundo hetero y el mundo gay.

El sábado quedé con mis amigos heteros de toda la vida. La mayoría, casados y con hijos ya. Una amiga y yo somos los únicos solteros. Yo estoy convencido de que ella es lesbiana y lo pienso, entre otros motivos, porque siempre hemos tenido esa relación de amor-odio tan característica.

El resto de amigos estoy convencido de que saben nuestras inclinaciones sexuales pero siempre ha sido un tema del que no se ha hablado nunca. Tema tabú, por así decirlo. Bueno, sí se ha hablado, pero por su parte, y con las típicas frases estereotipadas de hace mil años relativas al mundo homosexual. Aún existe gente así, sí. Y son tanto hombres, como mujeres.

Recuerdo no hace mucho que una amiga del grupo dijo que una conocida suya hacía poco que había dicho que era lesbiana, y que aunque lo habían asumido todas muy bien, porque no se lo esperaban, cuando empezó a traer a su novia, se sentían “incómodas” y que finalmente habían perdido el contacto con ella. Sobran los comentarios.

O algunos amigos, con los típicas gracias de cuidado en los vestuarios, que si hay maricas hay que ir con el culo pegado a la pared y todas esas gracias muy típicas de… ¿principios del siglo XX? ¿del XIX?

Frases que siempre me han hecho ver que si quería mantener la amistad, mejor no sacar determinados temas con ellos.

Algunos pensaréis que con amigos así, mejor no tener enemigos, y de verdad que hay muchos días que lo pienso. Muchos. Pero por otro lado, intento quitar hierro al asunto, intentando pensar que es como tener amigos con otras ideas políticas, o religiosas, o de fútbol, que si ya sabes cómo son, pues hay cosas de las que es mejor no hablar. (O igual simplemente me intento autoconvencer porque no quiero tirar más de 20 años de amistad por la borda).

Yo hace mucho que dejé de reirles las gracias y de seguirles el rollo. Incluso digamos que me sale la vena reivindicativa (sin ser yo nada de eso) cuando se tocan temas gays. Pienso que provocan en mí, que sea más gay de lo que ya soy (no sé si me explico).

Tal vez si lo dijese, todo cambiaría. Al menos estoy seguro de que se cortarían con ciertos comentarios. Pero nunca he encontrado el momento, la oportunidad, la fuerza suficiente para hablar de estos temas con ellos. Y a estas alturas de mi vida, no creo que lo vaya a hacer nunca.

Por otro lado, el domingo quedé con mis amigos gays, y ahí me pasa tres cuartos de lo mismo.

A ver, igual ahora ya no tanto, porque con la edad lo relativizas todo y estamos todos como más asentados, pero yo recuerdo cuando salíamos más en la época del ambiente, que yo me sentía totalmente diferente a ellos.

Ni me he sentido identificado nunca con la “música gay”, ni he visto demasiadas series ni películas de “temática”, ni he hablado nunca en femenino (ni por hacer la gracia). Tampoco he tenido gusto a la hora de elegir la ropa, de hecho tengo gusto cero en temas de estética.  Y no me funciona el radar gay, nunca lo ha hecho.

Sé que suenan a estereotipos maris de toda la vida, y sé que ya no es todo el mundo así (por suerte), pero la mayoría de los que he conocido en este mundillo, sí. Y me ha repateado siempre la superficialidad por el ambiente, que siempre ha sido total. Y el acabar hablando de pollas, culos, activos y pasivos, sobre todo cuando se reunía un grupo ya bastante grande de gays. Por no decir del tema de darse dos besos cuando conocías a otros (cuando yo sólo he dado dos besos a mis amigas o a mi familia, de toda la vida), y no hablemos ya de los piquitos en la boca…

Son cosas que me hacían sentir más hetero de lo que realmente era.

Este domingo por ejemplo, se pusieron a hablar del tema del matrimonio gay, adopción de hijos y todo eso, y me parece muy bien, cada uno que haga lo que quiera, pero no va conmigo, no es una aspiración que personalmente haya tenido nunca. Y claro, cómo puedes decir algo así. Enseguida miradas de desconfianza, de rechazo, como en plan “es que él no es de los nuestros”, “nunca lo ha sido”, “es que aún está armarizado”. Porque sí, esa es otra, aún lo estoy. En determinados ámbitos de mi vida o con determinada gente (parte de mi familia, parte de mis amigos) nunca he tenido ni las ganas, ni el coraje para confesarlo.

También es porque nunca me ha gustado hablar de mi vida privada. Nunca me he sentido cómodo ni con esos temas ni con ningunos relativos a mi intimidad…hasta que empecé a escribir este blog.

(Es una contradicción en sí misma, lo sé, y tal vez por eso muchas veces me sirve como válvula de escape).

Tal vez diréis, que igual el truco habría sido unir esos dos grupos de amigos, para tal vez unir así las dos partes de mí mismo. Normalizarlo todo. Y lo hice. Bueno, al menos durante un tiempo lo intenté.

No sé si os acordáis, que a María, aunque retomé el contacto en la facultad, la conocía del colegio, igual que a Raquel. Pues bien, como de mi clase seguía teniendo contacto con más gente (y a día de hoy la mantengo), hubo una época en la que intenté varias veces juntar esos grupos y la experiencia resultó desastrosa.

A espaldas de unos, se criticaban los otros, y no había nada que les hiciese tener buena relación entre ellos. Y es que el único vínculo que los unía era yo, y porque yo he tenido siempre como varias capas en mí mismo. Soy como un batiburrillo de varias personas.

Friki, pero normal. Gay con ramalazos heteros. Muy formal en la calle, pero un vicioso en la cama. Divertido por fuera, pero con nubarrones por dentro.

Y todo eso me ha hecho sentir muchas veces como alguien solitario, aunque estuviese rodeado de amigos, como una persona diferente, raruna, extraña.

En una palabra, y como dice el tíulo, Divergente.

(Sí, hoy me he levantado con el pie izquierdo…)

Los comentarios, aquí debajo o en mi mail: gayalguien@hotmail.com

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14 comentarios en “Divergente

  1. Pues a mí no me parece tan raro lo que cuentas, me explico, yo también me veo un compendio de muchas cosas: a lo de friki pero formal, gay con ramalazos hetero y formal en la calle y un putón en la cama añado sociable pero nada gregario y amante de la soledad y tranquilo y parsimonioso pero me agobio con mucha facilidad.

    Con lo de tus círculos, en mi caso sabe que soy gay quien lo tiene que saber: familia y amigos. De hecho aunque tengo varios grupitos, mi grupo digamos principal es hetero y nunca nunca me han hecho sentir fuera de lugar, por eso estoy tan cómodo y tan bien con ellos. Sólo el novio de una amiga hizo un comentario fuera de lugar a lo que le contesté “tranquilo, que a ti no te toco ni con un puntero láser, nunca he tenido mal gusto para los tíos”. Encima se llevó una bronca de su novia por subnormal. Lo que vengo a decirte es que ya no es como antes, ahora hay gays de todos los colores y de todos los gustos, como ejemplo puedes estar tú y puedo estar yo, puedo entender que les cueste entenderlo si el mundo gay les pilla muy lejano pero si tan amigos suyos son no tiene por qué cambiar nada.

    Abrazotes.

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  2. Me ha gustado mucho la entrada, me veo muy reflejada porque además yo soy bisexual… y es fácil sentir que no eres lo suficientemente hetero o lo suficientemente lesbiana, eso dónde lo digo, porque hay en muchos sitios que no lo saben o que lo saben pero nunca se nombra y es la verdad incomoda de la que no se habla.
    Y la verdad es que me pasa también en otros ámbitos de la vida, es habitual que en los grupos feministas-alternativos sean también veganas, anticapitalistas… y yo, estudiando economía, pues no me veo muy reflejada. Igual que al revés, en círculos de economistas siempre soy el bicho raro.
    Pero también es cierto que no siempre pasa eso, y que más gente de la que pensamos está también escondiendo eso que no encaja en cada momento.
    Un saludo!

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    1. Hola Gloria.

      Leyendo lo que has escrito, comprendo que te sientas tan identificada con lo que he contado hoy.
      Y hablando de “esconder”, me has hecho recordar algo de lo que hablaré en el post de mañana.

      Saludos!

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  3. Hace días que sigo tan interesante blog, pero no había tenido ocasión de darme de alta para comentar. Transmites mucho en tus palabras. En este caso tengo que decir que, para bien o para mal, no me es desconocido todo lo que dices. El estar y no estar desde mi posición de casado bisexual, me produce desbarajustes que al fin he decidido cerrar al elegir mi propia libertad. Hay mucho tipo por ahí que va de integrador, demócrata, que pide respeto para su forma de ser, pero que no es capaz de dar ese mismo respeto a los demás. No se puede entrar en la vida de otro como elefante en una cacharrería. Creo que haces muy bien si te sientes bien así. Perdona la redundancia, pero tocaba, al fin y al cabo es tu forma de ser, tus gustos, tus apetencias, tus inquietudes, tus ganas. Uno debe vivir desde su libertad, no desde la de los demás.

    Es valioso para mi encontrar a otros seres libres que no se dejan llevar por la soluciones impuestas por los demás. Un abrazo.

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  4. Creo que como tú hay mucha gente -entre la que me incluyo- que están a caballo entre los dos mundos, comparten su sexualidad con quien les apetece y no con el resto, y al final es fácil sentirse un tanto “divergente como dices en todas partes. Porque ni el “mundo hetero” es tan tolerante ni tan empático con los homosexuales como por ahí se pinta, ni en el mundo “homo” se atan los gatos con longanizas, ambas partes tienen su lado negativo y uno es más consciente de ello cuando no se está posicionado en un sitio ni en otro ni se es tan hetero como para aguantar a los de un lado ni lo suficientemente homo como para encajar del todo con los del otro. No te puedo dar ninguna solución ni ninguna respuesta porque yo no la he encontrado, solo puedo decirte que te entiendo y me veo muy refljejado en ti y en tu forma de ver las cosas.
    Abrazos, y buen día.

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  5. Yo siempre he sentido que no encajo en ningún sitio, pero ya he aprendido a vivir con ello. Realmente uno ha de vivir acorde a lo que uno es y el tiempo ya acabará haciendo su selección natural. eso me ha pasado con mis amigos. Algunos ya lo saben, otros no. Aunque tengo la sensación de que me tratan como si fuera un marciano, a veces. De todas formas ya son muchos años de amistad y ya no cambian su manera de verme por ese “detalle”.

    En cuanto al mundo gay, me da la sensación de que en estos mundos rurales no existe ese “ambiente” tan cerrado como en ciudades más grandes, es algo más heterogéneo. De todas formas, no he llegado a tener un grupo de amigos lo suficientemente amplio como para formarme una opinión consistente al respecto.

    Un saludo.

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  6. Entiendo perfectamente tu postura y la verdad no entiendo el porqué siempre hay alguien que viene a decirte cómo has de vivir. A mi me gusta el activismo pero no impongomi visión a los demás y si alguien no se siente identificado está en su libertad de no estarlo.

    No veo en ello machismo ni posturas retrógradas, simplemente tú como individuo has llegado a un punto donde has decidido eso y eso te hace libre ¿para qué cortarte las alas¿

    Sigue así y sigue con este blog, que falta hace al mundo leer a más divergentes.

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  7. Ay, Pablo, hijo mío… ¡Qué pena que tengas pareja y que vivamos lejos! He leído todos tus artículos y no puedo sentirme más identificado contigo. Somos almas gemelas, pero nunca lo podremos comprobar. Un abrazo.

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