Aunque nunca he vivido en ningún barrio gay de mi ciudad, basta con ponerse una app de ligoteo en el móvil para darse cuenta de que todos vivimos prácticamente rodeados por tíos a los que les gustan los tíos.

En la época en la que pisaba el ambiente, me daba cuenta de eso cada noche que salía por la zona, pues reconocía a algunos de haberlos visto por mi barrio (con mi amigo Quique, por ejemplo, me pasó así).

Otro de estos vecinos, se llamaba Jose. De hecho vivía en una finca que, aunque pertenecía a la misma comunidad de vecinos que mis padres, daba a una calle trasera, por lo que a este lo tenía menos localizado.

Con él en concreto ya había hablado hacía tiempo por el chat y en el momento en que le pasé mi foto, curiosamente él se cayó del mismo, por lo que supuse que no le había gustado nada (había gente que optaba por tomar las de Villadiego en lugar de decir claramente que no eras su tipo).

Por eso me sorprendió que intentase ligar conmigo cuando coincidimos en la discoteca. De hecho le recordé aquella huida y él ni siquiera se acordaba de mí, o por lo menos eso decía. El alcohol se notaba que hacía rato que corría por sus venas, pero como a mí el chico me molaba, decidí seguirle el rollo a ver hasta dónde estaría dispuesto a llegar esa vez.

Y llegamos hasta el final, en su casa, en bolas los dos y sobre su cama (una cama, por cierto, con dosel que aparte de curioso, era lo más parecido a estar en una película de Disney)

He de recordaros que con este fue con quien estrené mi nueva polla y tengo que reconocer que tenía mis miedos por ese motivo. Pero con la cogorza que llevaba el chaval, hubiese dado igual que se acostase conmigo o con un caballo, porque consciente del todo no estuvo en toda la noche, así que ni se fijó en ese detalle ni en nada.

De este chico, sí que me llevé algo que desde entonces es un fetichismo más en mis relaciones y es que nada más empezar con los magreos, empezó a sudar por todo el cuerpo. Pero no lo digo  en plan cerdo, sino más bien en plan morboso. A mi verle esas perlitas de sudor que se le iban formando por la espalda al poco de empezar, me excitaban como no me había pasado nunca.

Lo que se dice follar, esa noche no follamos, porque de verdad que el estado en el que él se encontraba más hubiese sido una violación que otra cosa, aunque sí que nos magreamos todo lo que pudimos hasta acabar en una buena paja. Bueno, miento, acabó él y nada más hacerlo me dio la espalda para dormir la mona, con lo que yo tuve que acabar mirándole su espalda y culete empapado (con esas gotitas de sudor que me estaban volviendo loco).

Acabada la faena, me cambié y me fui, dejándolo dormido en su cama, y pensando lo que ya pensé la primera vez que nos vimos por el chat, que realmente yo no era su tipo. Y es que en el estado en el que venía de la discoteca, a este chaval le hubiese dado igual acostarse conmigo que con cualquier otro.

Semanas después, volvimos a coincidir por las calles del barrio, otra noche que volvíamos de fiesta los dos.

Esa vez, aunque iba menos alcoholizado que la otra, me dijo directamente que llevaba un calentón del quince y que si quería, podía subir a echarle una mano (nunca mejor dicho) ya que los dos volvíamos sin compañía.

Y aunque sabía que iba otra vez a ser su recurso de última hora, allí que me fui de nuevo.

El chico a mí me gustaba, me atraía mucho, pero yo no tenía nada claro lo de que yo le gustase, más bien me usaba para desahogarse y yo me dejaba. Una especie de quid pro quo.

Esa vez nos lo montamos en el sofá, porque era en serio que el calentón que tenía era descomunal, (en el ascensor ya me enseñó la polla toda tiesa que llevaba) y se ve que la cama ya le pillaba demasiado lejos.

Y otra vez al poco de empezar, el chico empezó a sudar por todos sus poros. Yo al abrazarle y notar cómo se me empezaban a resbalar las manos por su cuerpo me excitaba aún mas, porque era como si el chaval se empapase en aceite y esa sensación me encantaba.

Esa noche tampoco follamos, porque estaba claro que el chaval sólo buscaba magreos, mamadas y jueguecitos, pero yo me lo pasé pipa igualmente. El problema vino otra vez en el momento paja, que en cuanto él acabó, me empezó a meter prisa para que hiciese lo mismo, porque era evidente que una vez él se desahogaba, tú le molestabas a su lado.

Recuerdo que aunque esa vez sí se lo recriminé, a él no le pareció importar mucho mi opinión, con lo que una vez terminé mi faena, y como tampoco se le podían pedir peras al olmo, me fui para mi casa que estaba prácticamente al doblar la esquina.

Aún hubo una tercera vez que pude haberme liado con él, porque volvimos a coincidir en un pub, una noche, y otra vez le pillé con ganas (que no había encontrado a otro, vamos).

El tema es que esa vez me comentó que conocía a mi familia de vista pero que no me había dicho nada para que no me agobiase, y que además conocía mucho a un tío mío que también vivía por el barrio. Vamos, que me tenía bastante localizado desde hacía tiempo (cosa que me había negado en un primer momento).

Además también me reconoció que realmente yo no era su tipo ni por asomo, pero que como estaba claro que él me molaba a mí, pues que un apaño de estos de vez en cuando no nos iba a venir mal a ninguno de los dos.

(Y es que se ve que a este chaval el alcohol unas veces le ponía calentorro y otras veces le daba por tener ataques de sinceridad, porque sino, no me explico a qué vino aquella conversación esa noche).

Pero esa vez, supongo que por orgullo, por miedo a que mi familia se fuese a enterar de algo (vivíamos demasiado cerca) o por lo que fuera, le acabé diciendo que no, que para eso mejor me quedaba con mis colegas, y que ya acababa yo pajeándome a solas en mi casa, porque así es como iba a acabar la noche de todos modos.

Aún vi al chaval de vez en cuando por el barrio muchas veces más, y aunque por educación nos seguimos saludando durante un tiempo, una vez cambié de casa le perdí el rastro completamente.

Sin embargo, hace dos semanas le vi corriendo por el río, y verle con la cara empapada de sudor, me hizo recordar esos buenos momentos compartidos.

Los comentarios, aquí debajo o en mi mail: gayalguien@hotmail.com

Anuncios

5 comentarios en “Los chicos del barrio

  1. Que feo me parece eso de que no le molases pero aún así le valieras para lo suyo. Aunque también debería callarme jajajaja porque tengo mi propia estrategia para cuando, por el motivo que sea, no me gusta el polvo o la chupipaja que estoy teniendo con alguien: como siempre me corro varias veces en cuanto me corro la primera vez digo que ya he terminado y me evaporo. Por supuesto, la estrategia no vale para quien conoce mi “secreto”.

    Abrazotes.

    Le gusta a 1 persona

    1. Madre mía Christian. Cada vez que cuentas lo de que te corres varias veces…pues a ver…cómo te lo diría…que me pones palote, vamos.
      Y que no haya dado yo nunca con un multiorgásmico como tú, jejeje.

      Abrazos.

      Me gusta

  2. Pues qué quieres que te diga, mal está que recurriese a ti nada más cuando tenía una copa más y necesidad de “descargar”… pero vaya, te diré que yo ( y me imagino que todo el mundo ) muchas veces y con alguno tío de esos que me pone muchísimo pero al que por una u otra razón nunca he tenido acceso (porque sea hetero o porque yo no le guste), he tenido la fantasía de encontrármelo en un estado de embriaguez lo suficientemente aceptable como para que me diga “venga vamos a pegarnos un revolcón” porque está en ese estado que “igual le da”. Claro que supongo que para que ocurra eso el tío tiene que ir tan-tan pasado que no sé si se podría llegar a hacer algo productivo con él, pero bueno, tú te desquitas un poco, le haces lo que te apetezca y al día siguiente que te quiten lo bailao.
    Que no sé si era el tema pero bueno, de alguna manera y aunque luego no resultase como tú lo hubieras deseado, te quitaste un poco la espinita de llevarte al catre a ese tío que te gustaba y ya está, ¿no?
    ¡Feliz domingo, majete!

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s