Siempre que me bajo alguna película porno, lo primero que hago es ver si tiene alguna escena de orgías. Es algo que me pone mucho. Y con cuanta más gente sea la orgía, mejor.

A mí esas escenas de 10 o 15 personas follando todos con todos, me vuelven loco. Además me imagino lo que tiene que ser participar en algo así y aún me vuelvo más loco todavía.

Hace algunos años busqué el modo de participar en una.

Como siempre el primer lugar al que acudí fue al chat, a ver si por alguna de aquéllas daba con alguien que organizase algo así. Y di con varios, pero todos resultaron ser un timo.

Lo que hacían era decir en el general que estaban organizando una orgía y que si queria alguien unirse, que les hablasen por privado. Pero cuando les hablabas, al preguntar que de cuánta gente estábamos hablando, te decían “eres el primero” o “contigo ya somos tres” (que eso era un trío, ni orgía ni nada), así que, aunque esperaba, al final acababa pasando del tema porque no se unía nadie mas.

Fracasados mis intentos en el chat, el siguiente paso fue buscar directamente en google (combinaciones en plan orgía+gay+valencia+folleteo+…) hasta que di con una página cuyo nombre ya ni recuerdo. El tema es que era una web que organizaba orgías en plan clandestino. Sólo tenías que registrarte poniendo tu edad,  medidas (altura, peso y polla) si eras activo o pasivo y poco más, y te avisaban por mail de las próximas orgías que organizasen.

Lo curioso del caso es que el local que usaban para las orgías (había fotos de la fachada exterior) lo conocía bien pues estaba bastante próximo a casa de mi amiga Raquel, y cada vez que iba hacia su casa, solía pasar por la puerta.

El lugar era una especie de caserón, muy antiguo, que yo siempre había supuesto que estaba abandonado. Oscuro, con las paredes negras, y lleno de desconchones, se encontraba al final de una calle sin salida, que aún realzaba más el aspecto tétrico y sórdido del conjunto.

Al poco de darme de alta en su página empecé a recibir correos. Se ve que organizaban cada quince días orgías en el lugar, y tenías hasta el jueves (las orgías eran los domingos a las siete) para decidir si te apuntabas o no. En caso de que así fuese, tenías que mandarles un correo confirmando tu presencia y ellos te dirían el santo y seña para poder entrar. Además, con la entrada (que se pagaba allí mismo) iba incluida una consumición (dos bebidas si eras menor de 25 años).

Yo no sé ni la de veces que estuve apunto de enviarles el correo, confirmando, y después arrepintiéndome y no haciéndolo.

Había algo en el tema de organizarlo así, que me asustaba. El hecho de estar todo en ese plan, tan oculto, no me daba ninguna confianza. El aspecto externo del local tampoco ayudaba, y que estuviese cerca de casa de mi amiga Raquel, menos todavía (aunque no ponía nada en el exterior, tampoco sabía si por el barrio la gente conocía algo de ese sitio).

Al final, un día que el calentón me anuló totalmente el cerebro, les envié el correo, confirmando mi asistencia.

He de deciros que además, eran orgías tematizadas. Si un día era en plan carnavales (pedían ir con antifaz) otras eran en plan deportista (con zapas), o con jockstraps (suspensorios, en español), y fue a esta última a la que yo me apunté (me pone mucho esa prenda de vestir en un tío).

Al poco de apuntarme, recibí otro correo, explicándome la contraseña que tenía que decir en la puerta, el precio de la entrada, y un pequeño mapa con las indicaciones para llegar al lugar.

Ese domingo yo estuve nervioso desde primera hora de la mañana, pensando si igual era una locura lo que iba a hacer, pues desconocía exactamente dónde me estaba metiendo.

A las seis y media salí de mi casa, y a las siete en punto estaba ya en la esquina de acceso a la calle del caserón. Tampoco quería ser el primero en entrar así que me quedé dentro del coche, esperando a ver quien entraba, para ya después acudir yo.

Estuve esperando diez minutos y ahí no entró nadie. Pensé que igual la gente esperaba a que fuese un poco más tarde, así que espere un rato más. Media hora después seguía sin entrar nadie a ese lugar. Aun así seguí esperando, pero ya con la mosca detrás de la oreja…

En total estuve allí desde las siete hasta las ocho y cuarto aproximadamente. Una hora y quince minutos escuchando la radio, esperando a que alguien entrase y cagándome en todo también, claro. Al final, con el rabo entre las piernas me fui para mi casa.

Recuerdo que cuando llegué les envié un correo preguntando qué había pasado con la orgía de ese domingo, pero a ese mail nunca me contestaron.

En la web ponía que no podían poner fotos ni nada de las orgías, por privacidad y porque no les parecía ético hacerlo, pero yo ya empecé a pensar si no las ponían porque realmente no existían tales orgías.

Tiempo después recibí un correo en el que indicaban que habían tenido que trasladarse a otro lugar por “circunstancias sobrevenidas”. El nuevo local era ahora un chalet con piscina (había fotos) a las afueras de un pueblo perdido de la mano de Dios, y bastante alejado de Valencia capital.

Al final terminé dándome de baja de la web, quedándome con la duda de si esa organización existió realmente o fue todo un bulo para conseguir no sé exactamente qué.

Por cierto que a día de hoy, sigo sin haber participado en ninguna orgía.

Los comentarios, aquí debajo o en mi mail: gayalguien@hotmail.com

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14 comentarios en “Calígula

  1. Pues a mí las orgías no me llaman nada. Es más, mi relación con los tríos ha ido progresivamente a peor hasta el punto de que después de los dos últimos decidí no volver a hacer tríos.

    Pero yendo a lo que cuentas suena todo un poco raro, ¿te informaste si se apuntó más gente? Es que no sé, si es una casa y tal no creo que pase nada y siempre se puede dar alguna excusa vaga tipo “voy a ver un amigo” o algo así. Es muy raro que en todo el tiempo que estuviste no entrara nadie así que creo que hiciste bien no entrando porque a saber si no era otra cosa realmente…

    Abrazotes, Pablo.

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    1. El funcionamiento era que tú tenías que avisar si querías apuntarte a la orgía de ese domingo, pero nunca te decían si iba apuntarse más gente o no.
      Por otro lado la casa se componía de piso y planta baja, y por fuera parecía abandonada con lo que eso de “voy a ver a un amigo” no hubiese colado.

      Abrazos Christian.

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  2. Este tipo de organizaciones son muy complicadas.
    En Marbella hace años había un grupo que organizaba citas en los barcos, en un punto geográfico de la costa en medio del mar donde se juntaban varios barcos y se hacían orgias (heteros) de los típicos ricachones con sus chatis… pero a pesar de que la gente hablaba de ello… no di nunca con nadie que me dijese que estuvo en una de esas.

    Forma parte de la rumorología.

    Yo creo que con respecto a todo esto… la gente fantasea mucho, pero luego no se atreven a hacerlo.
    Yo lo se por acompañantes que he tenido para clubs liberales… muy atrevidas y tal pero una vez allí se quedaban cortadísimas.

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    1. Pues eso que comentas yo lo leí hace tiempo en un blog de una pareja liberal que solía seguir. Pero como la mitad de cosas no me las creía, pensé que eso de ir en un barco para que follasen a su mujer un montón de tíos era mentira (me parecía demasiado bizarro). Mira tú por donde a ver si sí que era verdad…

      Un abrazo, Adrián.

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    2. Yo no se si es cierto o no, pero había mucha habladuria al respecto.
      Lo que yo escuché más bien eran ricachones con yates que acordaban quedar en un punto concreto de gps para juntar los barcos, hacer fiesta e intercambiar las gatitas que habia dentro de los barcos.
      Dudo yo que fueran sus mujeres. Como mucho serían “sus queridas”, supongo.

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  3. Es un poco extraño lo que te ocurrió, porque a fin de cuentas ellos no ganaban nada hasta que tu no llegabas a la puerta y pagabas en mano, ¿no? También te digo que habría actuado igual, primero observando y después ya decidiendo. Alguna experiencia tengo con orgías, una vez fuimos a una ‘fiesta privada’ en un casoplón de Alicante y el ambiente era tan sórdido que nos fuimos de allí y no nos quedamos con demasiadas ganas de repetir… Otras experiencias posteriores fueron algo mejores.

    Un saludo, Pabo.

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  4. Coincido con la mayoría, el asunto parecía muy raro y yo creo que hiciste bien en no entrar. Supongo que al final todo el mundo actúa en esos casos con bastante precaución y debe ser complicado llegar a ponerse de acuerdo un grupo de gente ( mayormente desconocidos entre sí ) para llevar el asunto a cabo.
    En cuanto a mi opinión personal, nunca he estado en una orgía y tampoco me llaman nada la atención, porque es que además pienso que me sentiría bastante desubicado y acabaría con todo el mundo follando a mi alrededor y yo en medio pensando todavía en donde ponerme. De hecho es que ni siquiera he probado con un trío aunque así seguramente sea un poco más sencillo el organizarse…por ahora el rollo convencional de “solo dos” me basta y me sobra para satisfacer mis necesidades. ¿Me estaré volviendo un clasicorro?
    ¡Abrazos y buena semana!

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    1. Si, ante todo lo importante es la “organización”. En todos los sentidos, jejeje.
      Yo estas cosas que cuento son de hace años ¿eh?, que ahora yo soy también bastante clasicorro, no te creas…

      Abrazos Angel.

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  5. Pues raro, rarísimo me parece a mi el asunto. Pero observando las rarezas o malévolas formas de actuar de algunas personas, no me extrañaría que algo nada claro había detrás de esas maniobras. Se me ocurre pensar en gente con curiosidad observadora de ver quienes acudían a la falsa cita “caliguliana” , incluso da para pensar en sobornos, ataques homofóbicos o vete tú a saber.
    Menos mal que tu instinto de protección te hizo ver las cosas en actitud de desconfianza.
    Yo tampoco he estado nunca – ni creo que este – en una orgia , no tengo interés , pues tres ya es multitud, Otro del club de los clásicos jajaja.

    Saludos Pablo. Feliz semana y prolegómenos falleros

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    1. Si, yo también pensé en todo eso que dices. Igual realmente era una tontería, y lo mejor hubiese sido entrar, pero viendo que iba a ser el único (si es que existía) me eché atrás.

      Saludos Juan. (Y sí, ya estamos en los prolegómenos falleros, sí, jeje)

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  6. En lo que a mí respecta, en el sentido que habitualmente suele entenderse como trío y orgía, etc… no he participado porque las veces en las que he estado con tres, cuatro, cinco, y más tíos en un encuentro no lo hice “voluntariamente” sino acatando las órdenes del líder. Además, se trataba de todos contra uno y ese “uno” obviamente era yo. Si de mí dependiese y por voluntad propia creo que no me apetecería participar en tríos y orgías aunque, tengo que admitir que una vez dentro de la ceremonia, la situación se vuelve muy morbosa e intensa. En relación a lo que cuentas en tu post ese punto de clandestino, peligroso, misterioso, etc.. es precisamente lo que hace que sea excitante y perturbador ¿no? aunque claro ¿quién es el osado que se atreve y arriesga en esos casos?

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    1. Pues sí, morboso y excitante era. Sobre todo pensar qué habría detrás de esa puerta. Pero no tuve los huevos suficientes para comprobarlo yo sólo. Sólo con que hubiese entrado uno, yo hubiese ido detrás, eso lo tengo claro. Una lástima.

      Saludos Javi.

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      1. En esos casos, está bien guiarse por la intuición por mucho morbo que nos de la situación. El cuerpo y la mente siempre nos “avisan” de algo que no captamos conscientemente. Pero, bueno, aquello fue una ocasión, una oportunidad entre muchas otras… si te llama la atención el tema y sigues buscando, seguro que se te presentan muchas más oportunidades ¿no crees?

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