Estos últimos días, que he estado un poco bajo de moral (de ahí el pequeño parón en la publicación del blog), me ha venido a la mente otra etapa de mi vida en la que por otras circunstancias también tuve una especie de crisis existencial.

Los motivos entonces fueron totalmente opuestos a los de ahora.

Por un lado tenía varios trabajos a la vez, incluido fines de semana, que estaban empezando a pasarme factura físicamente. Por otro lado, el hecho de encadenar una pareja sexual tras otra, ya empezaba a afectarme anímicamente, pues siempre buscaba algo más en esas citas. Así que un sábado que tenía libre tras quince días seguidos de trabajo, entré en una espiral de comeduras de tarro que acabaron conmigo en Urgencias debido a una brutal taquicardia.

Allí tras hacerme varias pruebas llegaron a la conclusión de que había tenido una crisis de ansiedad de las gordas, por lo que siguiendo el protocolo, me derivaron al psicólogo.

Ahora mismo no sé como estará la situación en la Seguridad Social, pero por aquél entonces, previo a psicología, tenía que valorarte primero el psiquiatra, y ahí que me planté unos días después.

El hombre, muy agradable, empezó a hacerme varias preguntas. Me preguntó por el trabajo, y al comentarle mi pluriempleo, me recomendó que me centrase en uno solo pues mi cuerpo ya me había dado un primer aviso. Luego me preguntó por mi vida afectiva y cuando le dije que era gay pero sin pareja, me entró un bajonazo, por lo que, no sé si equivocadamente o no, focalizó todo en mi homosexualidad.

Una media hora después, me dijo que mi problema no era psiquiátrico (aunque me recetó unas pastillas por si volvía a tener otra crisis) y me remitió a la psicóloga del centro, porque me dijo que hablar con ella me vendría bien.

El día de la visita, y siguiendo norma habitual en mi vida, estaba la psicóloga y cuatro estudiantes en prácticas. Si de por sí ya es algo cortante hablar de tu vida privada ante un desconocido, imaginad lo que es ante cinco.

Supongo que el psiquiatra al derivarme días antes ya le había advertido de que era gay, porque desde el minuto uno comenzó a preguntarme sobre ese tema.

Me preguntó si había tenido experiencias con hombres, y si era así, con cuantos. A mí me sorprendió la pregunta, pero la contesté claro, y al ver la cara de sorpresa de la psicóloga y de los estudiantes, me concretó la pregunta, diciendo que se refería a novios, y no a experiencias sexuales.

Una vez aclarado ese detalle, y tras unas preguntas de corte similar, me comentó que no veía en mí problemas de identidad sexual, así que quiso saber entonces cuánta gente era consciente de mi situación. Le comenté que algunos amigos sí, y otros no, que dependía del entorno en el que me moviera.

Me preguntó entonces por mi familia, si ellos lo sabían. Le dije que no, y que de momento no era algo que entrase en mis planes. Fue a partir de ahí cuando empezaron una especie de reproches que no me gustaron nada. Me vino a decir como que para unas cosas (sexo) era lo suficientemente hombre, pero para confesarle estas cosas a mis seres queridos, no, y fue algo que me molestó bastante.

Al final, por suerte, llegamos al fin de la sesión, de la que salí más cabreado que había entrado.

Dos semanas después, más por inercia que por otra cosa, volví. En esta segunda sesión (también con público) comenzó a  cuestionarme que mi problema era entonces mi vida como gay en sociedad.

Sí que me hizo ver que yo no consideraba que encajase del todo en este mundilllo (cosa que ya sabía) y me dijo que posiblemente el independizarme sólo, me había podido provocar una especie de bajón anímico pues me hubiese gustado compartir con alguien ese momento. Y puede que tuviese razón.

Sin embargo, hacia el final de la charla volvió a recaer en reproches, diciéndome que lo que tenía que hacer era decirlo a todo mi entorno, comenzando de nuevo por la familia. A mí basta que me fuercen a hacer una cosa, para que yo haga justo la contraria, con lo que acabamos discutiendo de nuevo como en la sesión anterior, y con serias dudas sobre si volver o no a la siguiente.

Unos días después, la psicóloga cambió la fecha de la siguiente visita, y en lugar de llamarme al móvil para avisarme, no se le ocurrió otra cosa que llamar al fijo (de mis padres) con lo que podéis imaginar su reacción al recibir una llamada del departamento de “Salud mental”…

Para calmarles, les comenté que el motivo de ir al psicólogo era por mi estrés laboral, y que no había porqué preocuparse. Aun así, pensando que algo más había, “encargaron” a mi hermana que hablase conmigo

Y hablamos. Y yo no sé si en realidad fue por lo que me dijo la psicóloga o qué (igual fue eso lo que pretendía, al sacarme de quicio), pero le acabé confesando a mi hermana que era homosexual.

Su reacción fue primero  de sorpresa. Y de curiosidad después. Pero en líneas generales fue una reacción bastante positiva.

Después de aquello, los días siguientes, sí que fue un tema recurrente de conversación entre nosotros hasta que poco a poco, pasada la novedad, se fue diluyendo.

Finalmente, un día me dijo que “igual es que no había encontrado una chica que me gustase”, y ahí nuestras conversaciones sobre este tema, terminaron.

A día de hoy, nunca más se ha vuelto a hablar del tema con mi hermana, y sigue siendo igual de tabú como lo era hasta ese momento. Igual que con el resto de mi familia.

Supongo que de la reacción de mi hermana no tiene en ningún modo la culpa la psicóloga, pero debido a lo insatisfactorio del resultado en general, nunca me he vuelto a fiar de la psicología como método eficaz de ayuda.

Los comentarios, aquí debajo o en mi mail: gayalguien@hotmail.com.

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18 comentarios en “Regresión

  1. Tu primer contacto con los terapeutas no pudo ser más desafortunado, ya es mala pata que te toquen cuatro estudiantes en consulta. Yo me hubiera sentido incómodo. Recuerdo que cuando lo de la fimosis también te paso lo mismo jajjaja
    Supongo que como en todo, habrá psicólogos buenos y menos buenos, competentes e ineptos. Pero la frase que te soltó a bocajarro la psicóloga “que para unas cosas (sexo) eras lo suficientemente hombre, pero para confesarle estas cosas a tus seres queridos, no”… aunque te la dijese a propósito para ver tu reacción, en una primera sesión, la encuentro excesiva, ir a lo bestia. Por lo que ya conoces de mí en materia sexual (las experiencias que he tenido, ahora llevo meses en standby) y por tener que madurar a toda prisa para sobrevivir, también padezco de ansiedad y sigo un tratamiento fármaco-psicológico. Cuando pasé del insti a la Uni hace unos 3 años comencé a sufrir ataques de pánico de vez en cuando.. pues el psiquiatra de la S.Social me soltó algo parecido: “pues si tanto miedo y pánico te da la gente.. enciérrate en tu habitación y matricúlate en la UNED (universidad a distancia” jajjajaj.. de momento me quedé mudo, pero luego le solté: ¿usted cree que a mí me gusta que me suceda esto (ansiedad y taquicardia) cuando menos me lo espero, y lo peor,sin saber por qué me sucede?. No volví a la siguiente cita.
    Yo he tenido que probar con varios hasta dar con los que realmente confío y noto que progreso.
    Se me ocurre que podrías intentarlo de nuevo hasta dar con el adecuado.. es lo mismo que con el dentista o el médico de cabecera no nos sentimos bien hasta que lo llamamos: mi médico o dentista “de confianza”.
    Espero que sea una crisis pasajera y te recuperes pronto.
    Un abrazo

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    1. La que te soltó tu psiquiatra no me parece para nada salvaje. Es una forma de hacerte ver los extremos a los que podrías llegar “pero no llegas” y hacerte despertar. No sé si mi explico xD. Mi padre me ha soltado muchísimas cosas muy agresivas y que muchas veces ha dado discusión entre él y mi madre, como el psquiatra. En muchas mi padre se equivocaba, sí, pero era su forma de expresar sus puntos de vista y sus maneras de hacer las cosas.

      Creo que te lo dijo porque, si de verdad tenías miedo a la gente, podrías buscar una alternativa a lo “Gran Hermano” (aunque no es un GH) y encerrarte en casa y comprobaras si el problema es la gente o tú mismo.

      James

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      1. Entiendo lo que quieres decir, James, que fué como en plan terapia de choque, psicología inversa o no sé como se llama eso.. vamos que lo hizo para que reaccionase. Lo que pasa es que depende de quien y de cómo te digan las cosas… no, si reacción me hizo, me entró hasta urticaria. 😀

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    2. Sí, lo de ir a la consulta del médico y encontrarme a los estudiantes de prácticas es un clásico en mi vida (además que el número de estudiantes suele ser directamente proporcional a la vergüenza que me pueda dar la consulta). Está claro que no puedo culpar a toda la psicología de lo borde que pudo resultarme la psicóloga, pero de verdad que se me quitaron las ganas de volver a una. Casi prefiero apoyarme en amigos, que al menos me conocen y me quieren, que en una ayuda “profesional”.
      Abrazos Javi.

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  2. Bueno, es que tengo la teoría de que algunos estudian psicología no para ayudar a los demás sino para saber que coño les pasa en la cabeza. Al menos es la experiencia de que casi todos mis conocidos que han estudiado psicología. Aparte que con carreras tan vocacionales o sirves o no sirves, de nada sirve que te aprendas el temario como un lorito o que saques unas notas impresionantes, si no tienes “el factor x” serás un mal profesional. Pero como dice Dubois hay de todo: malos psicólogos y buenos psicólogos por mucho que los malos le den una pésima fama a su colectivo profesional.

    Apóyate en los que te quieren y los que quieres, ya verás como acaba pasando esta etapa.

    Abrazotes.

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    1. Ay Christian, qué te voy a contar que tú ya no sepas. Mi problema es que cuando me hundo soy muy de encerrarme en mí mismo, y eso es lo peor que se puede hacer. Pero bueno, espero que este bache pase pronto.
      Abrazos fuertes (y gracias por todo).

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  3. Mucho aguantaste. Yo nada más ver que había “público” me habría dado media vuelta. Y ya lo de los reproches… ¿quién se cree que es? No sé ni cómo volviste.

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  4. Yo no lo veo un reproche. Estoy igual que tú, únicamente mi padre, madre y algunos amigos saben que soy gay, y solo mis amigos saben que uso grindr y otras apps gays y he quedado con algún chico. Los demás miembros de las familias de mis padres no lo saben.

    Tu psicóloga al ver que habías quedado con muchos tíos pero (no sé si estoy en lo cierto) solo un par de novios o ninguno y vio que tampoco se lo habías contado a la familia, ni a un solo miembro, vio que te falta valor. Hay valor para follar pero no para hablar, y si a uno le molesta que le digan eso… ¿no será que en el fondo eso es cierto? Yo creo, creo ehh, que no me hubiese enfadado sino más bien ver que es verdad, no tengo valor (no soy “muy hombre”) para decirle a mis seres queridos mi identidad sexual pero si tengo valor a practicarla.

    Yo también tuve una experiencia de psicóloga, con dos, una por la “escuela” y luego otra que sí fue de la Seguridad Social. Fue hace 3 años, con una por causas de estudios y luego a otra debido a mis padres, con las dos hubo cosas que no me gustaron, sobretodo la de los estudios. A día de hoy sigo creyendo que no me hizo falta ver a ninguna de las dos (las 2 eran mujeres jejeje), pero mis padres sí que creen que me ayudaron cuando en realidad solo fue una compartición de problemas.

    James

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    1. A ver, yo no niego que no tuviese razón en lo que me dijo. Sólo que no me parecieron formas lo de presionarme para que contase algo que en ese momento no deseaba contar. Por poner un ejemplo, le dije que mis padres eran ya mayores y me contestó, así con rintintín “claro, claro, y vas a provocarles un infarto…”. Pero bueno, si lo que realmente quería era forzarme a “abrirme” lo consiguió (aunque sólo un poco).
      Saludos.

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  5. Vaya tela de sesiones de terapia, solo faltaba preguntar al personal si quería asiento de platea o gallinero,uff…¡yo después de la primera no hubiera vuelto más!
    Decir lo primero que aunque sea por distintas razones, espero que se vaya pasando esta racha un poco negativa y recuperes pronto el buen ánimo, ¿vale?
    Después si preguntas por mi opinión “profesional” (jeje) yo diría que en aquella ocasión la mala racha era más por el exceso de trabajo y obligaciones que por la manera de gestionar tu vida sexual, porque compartir el tema con quien uno desea compartirlo y no hacerlo con quien no lo considera oportuno me parece una conducta super sensata y razonable y por lo que tu siempre has contado no parecías tener ningún problema con ese tema. ¿Que igual al final es mejor que sobre todo los más allegados sepan a que atenerse con uno mismo?…pues en teoría sí pero luego casi siempre resulta que los propios interesados le damos una importancia al “problema” que después los demás pasada la sorpresa inicial no se la dan. ¡Y eso si se sorprenden!, que la mayoría sin contarlo ya lo daban por sentado y eso sin necesidad de haberte pillado con un maromo en plena faena -aunque eso despeja muchas dudas- ni de andar uno por ahí luciendo más pluma que el trasero del gallo Claudio aquel.
    Total, que en general siento desconfianza hacia el gremio de los psicólogos, vaya, y espero que ni tu ni yo nos veamos nunca en la necesidad de tener que tratar mucho con ellos.
    Un abrazo, cuídate y mucho ánimo, majetón.

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    1. A mí lo que más me sorprendió de todo es que por un periodo de estres laboral (porque era evidente que fue por eso), acabase en una consulta hablando de mi vida sexual… No acabé de encontrar la relación, pero bueno.
      Muchas gracias por los ánimos, Angel.

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  6. Bueno Pablo, lo primero es tu salud, la física y la mental, el blog se puede quedar en letargo, aunque lo cierto es que se notaba tu falta, yo decía este Pablo Pablete estará de vacaciones, etapa de relax o algo parecido, pero no pasa nada hombre!!! . Cuídate amigo, eso si que es importante, maneja todo para que la estabilidad llene tu vida, y contribuya en ser feliz.
    Malos profesionales es manifiesto que los hay, mediocres igual, pero buenos vocacionalmente abundan, no tengo yo demasiada experiencia con ellos, mi primera vez fue con un psicólogo clínico en una estancia hospitalaria larga originada por una compleja y cabrona enfermedad de mi padre, y le valore mucho su intervención humana y profesional.
    Y la otra resumiendo mucho, fue que los astros negativos se cebaron contra mi, vivir el duelo de mi progenitor, dar continuidad a sus aventuras empresariales, reconocer y aceptarme tal cual soy, gestionar adecuadamente el baúl de la Piquer (donde estaba y en parte sigo estando) y el inicio de descubrir a una buena persona por Gaydar (otra novedad para mi) y los sentimientos que se despertaban en mi, toda esa bomba de relojería con 42 primaveras y sin encontrar el rumbo adecuado a mi vida. Dude mucho y largo tiempo si visitar a un psicólogo, no me veía contando mis cosas intimas a un desconocido, y menos que era gay y que eso formaba parte de mis problemas, pero el detonante fue la lectura de un libro que compre en un viajecin a Madrid ” Mis padres no lo saben” eso contribuyo a saltar barreras: desnudar mi corazón a mis mejores amigos, y decidir conocer a una psicóloga / sexóloga , desde entonces y gracias a su ayuda, soy un Juan más honesto, más transparente, más libre y consciente que tengo que seguir aprendiendo y gestionándome.

    Perdona el rollazo pero a veces se me van los dedos y no paro.jejejeje

    Me reitero ,cuídate mucho, apóyate en quién te quiere.
    Mucho ánimo y fortaleza positiva “Pase lo que pase todo pasa” Pablo
    Fuerte abrazoooooo

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    1. Ojalá estuviese de vacaciones o de relax, pero nada más lejos de la realidad. Me alegro mucho de que en tu caso, la experiencia con la psicología fuera tan positiva. Y muchas gracias por tus ánimos y sobre todo por tu abrazo.Otro para ti de vuelta.

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  7. Sinceramente yo tampoco me fío de los psicólogos, a lo mas son un espejo que ayuda a ver tus “zonas erróneas”. Algunas veces pueden dar en el clavo y otras no. Y nunca se me olvidará la vez que fui a un terapeuta, y me dijo que todos los problemas era por mi pareja… sesiones mas tarde me diria, deja a tu pareja y vente conmigo. Resumen, deje al terapeuta y me fui con mi pareja. Una sesión de abrazos y de sinceridad por parte de otro también ayudan mucho. Animo y adelante!!

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  8. Coincido con los comentarios de arriba al decirte que aguantaste demasiado, la verdad. Encima no ya solo estabas hablando con el psicólogo de turno, sino que te estaban escuchando los internos… A mi me ha ocurrido, pero en cosas sin importancia como el dermatólogo o el oftalmólogo, que al fin y al cabo, que haya internos tampoco es algo que corte. Como dice Christian: o se vale o no se vale, aquí la teoría y las notas no son tan importantes como tener ese algo que te haga saber ayudar a los demás.

    De todas formas por lo que cuentas esto es una experiencia pasada y los motivos de tu bajón de ahora son distintos, sea como sea, te mando un abrazo y mucho ánimo 😉

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    1. Si, aquello ya pasó hace años, y los motivos de ahora nada tienen que ver con aquello. Muchas gracias por los ánimos Marcos, y sobre todo por el abrazo, que cuando estás un poco chunguillo es lo que más ánimos da.

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