Call me by your name

Call me by your name

No sólo de pan vive el hombre, ni este blog de mis historias.

Como ya hice alguna vez en mi anterior etapa, voy a comentaros hoy una película (de temática) que está ahora mismo en cartelera.

“Call me by your name” es una película dirigida por Luca Guadagnino, escrita por James Ivory, adaptación de una novela de André Aciman, y protagonizada por Armie Hammer y Timothée Chalamet, en el que creo que es su primer papel como protagonista en cine.

La primera vez que oí hablar de esta película fue en Twitter donde todo el mundo que la había visto la ponía por las nubes. A mí, las películas de temática ya he comentado alguna vez que no me atraen demasiado porque muchas veces las veo cortadas por el mismo patrón. En este caso, al leer por encima el argumento también pensé en lo mismo, puesto que esas de “despertar al sexo en la juventud” es algo ya visto mil veces en la pantalla.

Aún así le di una oportunidad por el único motivo que me interesaba y era por la ambientación, en el norte de Italia,  en pleno verano y con una cuidada fotografía (por lo poco que había visto en el tráiler).

No sé si os lo he dicho alguna vez, pero para mí la mejor época del año es siempre el verano (primavera también, pero menos), y no sólo porque es la época de vacaciones por excelencia, sino por el propio tiempo, la luz, el calor, el sol y la alegría de vivir que siempre me da esa estación del año (justo lo contrario que el invierno).

De ese modo películas como por ejemplo “Magia a la luz de la luna”, de Woody Allen, “El talento de Mr. Ripley ” y “Las dos caras de Enero” ambas, adaptaciones de novelas de Patricia Highsmith, o incluso el musical “Mamma Mía” me llevaron al cine más por su fotografía que por las películas en sí mismas (aunque después todas me gustaron, por cierto).

Por ese motivo principal fue, por tanto, por lo que decidí acercarme a ver la de “Call me by your name”.

Y he de decir que no me equivoqué.

No me equivoqué, digo, en saber que los paisajes me iban a encantar, porque lo que es la historia en sí,  no me transmitió absolutamente nada. Bueno, algo de aburrimiento sí que me transmitió para qué engañarnos.

Y es que en ningún momento me metí en la historia que contaban.

Para empezar, la elección de los actores a mí me chirría bastante.

A Armie Hammer yo lo conocía única y exclusivamente por “El jinete pálido” cuyo principio y final es de lo más espectacular que he visto en una película de vaqueros, pero del resto de la película ni me acuerdo de lo pesada que resultaba. Sabía que había salido en otras pelis (“La Red Social”, por ejemplo) pero no era alguien a quien le siguiera la pista.

Como actor no es gran cosa (o yo, por lo menos,  no lo veo), pero sí , es muy guapo, y alto, y elegante, y eso viste mucho en pantalla.

Al otro chaval, Timothée, el jovencito,  no lo conocía y para mí ha sido un verdadero descubrimiento. De hecho, su actuación es lo único que salvaría de toda la película, porque representa a la perfección esa inocencia juvenil de los años de la pubertad.

El problema para mí viene con la edad de ambos actores. Según he leído, Armie que tiene 31 años (aunque aparenta más)  hace en la película como si fuese un estudiante de postgrado de edad indeterminada, mientras que Timothée, que tiene en realidad 22 años, hace el papel de un chaval de 17 (que son los que aparenta).   Y esa diferencia es lo que a mí me hizo la historia como menos creíble, más que nada porque al primero no me lo creí en su papel de estudiante y a partir de ahí ya todo fue cuesta abajo.

Pero ya no sólo por la edad, y esta es mi otra crítica, sino por la historia en sí, porque vamos a ver (alerta, spoiler): llega el ayudante de la Universidad del  padre a pasar un verano con la familia, y el padre no hace más que intentar un acercamiento de su hijo con el señor este (que no es un señor, vale, pero a mí me lo parecía). Pero ¿para qué? ¿para que lo saque a pasear por ahí y no se aburra?  Y aunque eso tenga un pase (pongamos que me creo a Armie Hammer en su papel) la historia de amor ¿qué sentido tiene? Es  que a mí me pareció totalmente forzada, mal resuelta y sin nada de originalidad. ¿No deberían haber habido algunas señales antes de que se diesen el primer beso? por lo menos para el espectador, digo yo, porque yo no las vi por ningún lado.

Pienso que igual se me ha endurecido el corazón y ya todo lo que suene a pastelón y amor verdadero me produce urticaria. No digo yo que no, que todo puede ser. Pero sinceramente, es que no entiendo todo el hype formado por esta película, la verdad.

También pienso que igual todo ese boom entre el mundillo gay ha sido por el chavalín , que es guapete (y se le ve el culo) y ya digo que es lo mejor de la película (su actuación, no el culo), pero a mí no me puso nada.  Como a mí no me gustan tan a-medio-hacer, pues igual me dejó la película tan frío, ya no sé.

O igual es simplemente cosa del marketing, y de la cuota gay,  que obliga a que cada año para la carrera en los premios tenga que ir alguna película de temática (el año pasado fue “Moonlight”, de la que hoy ya no se acuerda ni el tato.)

En los próximos Oscar está nominada a mejor película, mejor actor protagonista (Timothée, claro), mejor guión adaptado y mejor canción original.

Igual no se lleva nada o se los lleva todos, pero a mí igualmente me daría una cosa que otra.

Sé que ésta no ha sido una crítica demasiado constructiva, así que podéis decirme lo que pensáis vosotros sobre la película, porque me espero cualquier cosa.

Os dejo el tráiler.

 

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Volver

Volver

Un año es demasiado tiempo. Y un año y un mes, todavía más.

Lo digo porque ése es el tiempo que ha pasado desde que dejé el blog. Y también es el tiempo que ha pasado desde que mi relación con M. se fuera al garete.
Durante todo este tiempo han sido un montón de veces las que quise volver por aquí, pero no pude. Con una autoestima bajo mínimos, había cosas que se me hacían cuesta arriba. Y retomar el blog era una de ellas. Así que siempre que veía una razón para volver, me decía a mí mismo otras tantas para no hacerlo.

Sin embargo sabía, que tarde o temprano volvería. Y lo tenía claro por algo muy simple: y es que cualquier situación cotidiana, en mi cabeza quedaba registrada bajo un nombre de película. Archivada para “cuando retomase el blog”. Y ese día, tal vez, ha llegado.

En su momento empezar este blog me sirvió para mucho más de lo que me había imaginado. Ordené mis ideas, mis historias, y al expresarlas, me sirvió en cierto modo como terapia. Espero que en esta nueva temporada (ni que fuese una serie de TV…) también me ayude en el mismo sentido.

Sí he de reconocer que otro motivo para mi regreso ha sido el incesante goteo de mensajes de ánimo y apoyo que he recibido de gente que no me conocía de nada. O eso pensaba yo (erróneamente). Y es que no podía ni imaginar el vínculo invisible que se establece, gracias a esto, con las personas que están al otro lado de la pantalla.

Mails que me decían por ejemplo que si conmigo “habían reído, amado o temido” con el de mi ruptura “habían llorado”. Y que por eso me escribían, para animarme y devolverme los que les aportaba a ellos, para hacerme ver que estaban conmigo.

O que me animaban a dejar de hablar de mi ex durante un tiempo “para ir dejando de pensar en él”. Y que me ofrecían, desinteresadamente su amistad porque entendían lo que era “la desesperación y miedo a la soledad”.

También comentarios que me escribieron muchos por aquí, en mi último post, pero también en los meses posteriores, en los que no escribía absolutamente nada.

O por Twitter, preguntándome, meses y meses después de haber cerrado el chiringuito, si algún día volvería al blog.

Por cierto, fue en esa misma red social donde hice una encuesta preguntando si debía retomar mi actividad bloguera en este 2018 y ganó el SÍ por la mínima (que la otra opción más votada fuera “Escribías un blog?” es lo de menos…).

Lo que no tengo claro, también lo digo, es si continuar en esta nueva etapa el orden cronológico que siempre seguí escribiendo. Más que nada porque recordar esos años en pareja, aún me sacuden por dentro (…tiritas para este corazón partío…). Supongo que saltaré para adelante y para atrás, comentando mi vida actual, o tiraré de flashbacks, que es un recurso, como el blog, muy cinematográfico también.

Sí que quería, para acabar el post, y para poner además un poco en antecedentes, hablar de los actores secundarios del blog, que son parte de mis amigos y conocidos  (y de los que por cierto algunos me habéis preguntado).

Así, centrándonos un poco, la situación actual de todos ellos es la siguiente:

  • Raquel: Seguimos siendo muy buenos amigos, los mejores. Es madre de una niña. Tras muchos bandazos en su vida, y reinventada miles de veces,  ahora se considera vegana, animalista y feminista. Mañana, no lo sé.
  • Quique: Desaparecido en combate. A los pocos días de acabar mi relación con M. la de amistad con Quique también se fue al traste. Mi paciencia tuvo un límite y llegó un momento en que se desbordó. Nos hemos seguido viendo, muy a mi pesar, porque es de las personas con las que más me suelo encontrar por mi ciudad.
  • Guillermo: Tras su ultima ruptura, con denuncias mutuas, dinero de por medio, celos y cuernos – mutuos también – juró que nunca mas se iba a liar con nadie. Desde entonces ha tenido cuatro parejas más.
  • María: La última noticia que tengo de ella es que, casada con el hombre de Atapuerca,  con dos niños y un perro, se ha convertido en una perfecta madre de familia y amada esposa. (Curioso que esa relación suya por la que nunca dimos un duro, sea ahora la mas estable y tradicional)
  • M.: Durante seis meses tras la ruptura no supe nada de él. Durante los siguientes seis meses, sí.  A día de hoy, ningún contacto.
  • Yo: Pues con un año más sobre mis espaldas desde la última vez que escribí (la madurez es lo que tiene) sigo con mis ocurrencias, mis inseguridades, mis alegrías y mis penas, que espero ir desgranando por aquí poco a poco. Si queréis seguirlas de nuevo, ya sabéis por donde estoy.

Los comentarios, aquí debajo o en mi mail: gayalguien@hotmail.com