Para intentar contrarrestar un poco lo deprimente que resultó mi post anterior, quería hablaros hoy un poco desde la esperanza.

Y es que no todo en la búsqueda de nuevas relaciones ha resultado tan triste.

Hace unos meses, en Skype, me apareció un contacto al que no recordaba de nada.

Si lo tenía agregado es porque en algún momento del pasado, él y yo habíamos hablado, claro, pero ninguno de los dos recordábamos ni el dónde ni el cuándo. Eso no pareció un impedimento para empezar una conversación, y de hecho al poco, ambos nos dimos cuenta de que nuestras charlas comenzaron a ser bastante fluidas. Y eso a pesar de que los dos éramos bastante diferentes

Él, heterosexual y viviendo con su novia. Yo, gay, y soltero, viviendo solo. Fue, de hecho por esa sensación de soledad cuando casi sin darme cuenta fui abriéndome a él poco a poco. También él, aunque reacio en un principio, fue cogiendo confianza conmigo, iniciando ambos, casi sin darnos cuenta, una curiosa amistad.

Tanto nos fuimos abriendo que al poco ya nos empezamos a confesar nuestros morbos sexuales. Así, resultó que él, a pesar de su heterosexualidad, tenía un morbo desde hacía años y era ver a dos tíos montándoselo entre ellos. Pero no en una película (de hecho, no le gustan las porno), sino en directo, ejerciendo él más bien de director de la escena erótico-festiva. Yo sobre eso le comenté que estando yo sin pareja lo veía difícil, cuando además tampoco estaba pasando por una etapa demasiado activa sexualmente.

Entonces ya me dijo que bueno… que si no era con dos tíos entre sí, con uno sólo le valía, y que ya cumpliría la otra fantasía cuando pudiese

Fue a partir de esa conversación cuando empezamos a poner la cam por Skype, aunque no enfocando la cara precisamente…

Así nuestras charlas, aunque seguíamos hablando de todo, comenzaron a acabar con un desahogo monumental entre nosotros. Hablando en plata, que acababan en paja.

El siguiente paso, claro, ya fue intentar quedar en persona.

Comenzamos poco a poco a tratar ese tema, y aunque no poníamos aún fecha y hora, sí empezamos a pensar en cómo podría ser nuestra primera cita. De todo lo que comentamos, una cosa sí me dejó clara y es que, muy a mi pesar, no habría entre nosotros ningún contacto físico.

A mí al principio eso me dejó algo frío, pero claro, quedar con alguien heterosexual, (morboso, pero heterosexual) tenía sus limitaciones, y como antes que nada lo que yo quería era conocerle en persona, acepté.

A mí traer a gente desconocida a mi casa no es algo que me haya gustado nunca (si seguís mi blog, es algo de lo que he hablado alguna vez que otra). Ir a la suya, estaba descartado desde el primer momento, así que había que pensar en quedar en un territorio neutral: un sitio público. Un bar (eso sí, cercano a mi casa, por lo que pudiese pasar).

Cuando le vi acercarse, la verdad es que me sorprendió. Era una persona a la que no había visto ni en foto pero me pareció bastante majo. Guapete incluso. Y el saber que era heterosexual, me daba un morbo tremendo, para qué engañarnos.

La charla resultó incluso mejor de lo que me esperaba. El tío además es que me caía superbién, y yo a él también, eso se notaba. Tanto que como no me cansaba de repetirle, aunque nos hubiésemos conocido en otras circunstancias, hubiésemos acabando siendo igualmente colegas.

Fue al acabar la cita en el bar cuando le dije si quería subir a mi casa. A él se le notaba nervioso por el tema, y yo tampoco quería presionarle demasiado, pero finalmente aceptó mi invitación (tampoco se resistió mucho).

Llegamos a casa y casi sin hablar, nos bajamos los pantalones. Él me dijo varias veces cómo ponerme y aunque yo hice un amago de acercarme a él, su cara de agobio me hizo desistir del intento.  A pesar de la situación tan extraña, la verdad es que morbo sí me dio, y ambos acabamos pajeándonos con una distancia prudencial entre nosotros.

Fue tras ese instante, cuando la sangre acumulada volvió a subir a su cerebro, cuando le entró un bajón tremendo y casi sin decir palabra, salió como un rayo de mi casa.

Sin embargo, esa noche volvió a conectarse, y aunque avergonzado por haberse largado sín más, me pidió que entendiese su situación. Y es que no tiene que ser fácil tener un morbo que no puedes saciar, evidentemente, con la persona con la que compartes tu vida.

Pensé que tras esa quedada, igual nuestra relación se enfriaría, y que la amistad que teníamos ya, se podría ir a la porra, pero nada más lejos de la realidad.

Poco tiempo después, volvimos a quedar.

Esta vez habíamos propuestos cosas, juegos que podríamos practicar, eso sí manteniendo el pacto de cero contacto físico entre nosotros.

Hablamos de disfrutar con consoladores, usar una regla como fusta sexual, sumisión…

Pero una cosa es la fantasía y otra la realidad, así que llegado el momento, y aunque dimos un paso más que en nuestra quedada anterior, todo fue mucho más light que lo esperado salvo por un momento crucial: me dejó tocarle por encima de los calzoncillos para disfrutar del empalme que ya se adivinaba.

El final fue el mismo: corrida, agobio y adiós.

Esa misma noche, por Skype, incluso me comentó que no podía volver a pasar algo así, pues comenzaba a tener miedo de sí mismo y de no poder poner el freno en una tercera ocasión.

Yo le dije que no se preocupara, que le entendía, y que para mí tampoco era fácil esa situación, pues estaba en una época en mi vida en la que echaba más de menos un buen abrazo, o desayunar acompañado, a otra cosa, y que eso, él, evidentemente, no me lo podía proporcionar.

Por eso me sorprendió que al día siguiente, por la mañana, llamasen a mi puerta.

Y más me sorprendió abrir y encontrarme con él, que entró, me dio un abrazo como hacía tiempo que no me lo daba nadie, y me dijo que venía a desayunar conmigo.

Que si eso podía ayudarme, saltarse sus reglas estaba justificado. Y lo más importante, que para eso estaban los amigos.

Se que es hetero, se que está emparejado y no va a pasar nada más que una amistad entre nosotros (espero que duradera). Pero estoy en un momento en la vida en que esos pequeños momentos, esos pequeños detalles, son con los que más disfruto. Y como le dije a él el otro día, conocerle es una de las cosas más bonitas que me han pasado últimamente.

Los comentarios, aquí debajo o en mi mail: gayalguien@hotmail.com

Anuncios

10 comentarios en “Intocable

  1. Pablo, que bonito. El detalle q tuvo contigo de venir a darte el abrazo y desayunar dice mucho de él. Es buena persona, y eso es importante.
    Id con cuidado, sé que tu lo tienes, y supongo q el tmb. Por tus palabras se ve que tienes clara la situación y la posición de ambos, pero estáis tratando con material sensible y aunque se quiera proteger el corazón a veces, este, encuentra rendijas por las q escaparse.
    Disfrutad el momento, pero id con cuidado.
    Un fortísimo abrazo,
    Hotdardo

    Me gusta

    1. Tranquilo que sí, los dos sabemos cual es nuestro lugar en todo esto, y tenemos la cabeza bastante fría para saber hasta dónde podemos llegar. Hoy por hoy me importa más su amistad que otra cosa.
      Un abrazo.

      Me gusta

  2. Hola Pablo.
    Siempre puede uno coincidir con gente maja, y este chico al menos da esa impresión, ya me parece muy valiosa su sinceridad a la hora de marcar sus límites, Que por otra parte te entiendo a ti jejejej .
    No me esperaba ese alarde amistoso de darte lo que tú mismo le dijiste que necesitabas. Un gran detalle.
    Brindo por que esa amistad sea duradera.
    Un abrazo y cuídate

    Me gusta

  3. Detalles como ese hacen que aún siga creyendo en el hombre. Vive el momento, sin más pretensiones. No pienses en ¡lástima que sea hetero y esté emparejado!, sino lo maravilloso que haya llegado a tu vida aunque solo sea por unos instantes. Te ha dado mucho en tan poco, y puede que te de mucho más. Cultiva vuestra amistad, disfrútala sin más. Sé feliz.

    Me gusta

  4. Las fantasías sexuales de la gente pueden ser de lo más curiosas… De todas formas me alegra que tanto él como tú tengáis claro dónde estáis y lo llevéis bien.

    Un saludo.

    Me gusta

  5. Ahhhh, a mi me suena bastante bonito a pesar de lo peculiar de la situación, y el detalle del desayuno con abrazo me ha arrancado un suspirín…
    …bueno, si ejerzo mi vocación no desarrollada de malvado de película ( de disney, me parece a mi :-S ) diría que a este chico solo le hace falta un empujón y el día que caiga para “este” lado, se va a olvidar de novias y de heterosexualidades…¡pero ojo, que no te estoy diciendo que le empujes tú mismo!, que si está de caer ya lo hará por su propio peso, y espero que si lo hace esté tú debajo para recibir el susodicho peso y que disfrute del batacazo. Pero no sé, veo que a él le tienta, cuando le da el calentón se anima a experimentar pero luego le entra el miedo y sale corriendo…que estos hombres en estas circunstancias son así, como perretes pequeños, y hay que dejarles que cojan confianza ellos solos, jeje.
    De todos modos y como te ha dicho el resto del personal, ya tienes una bonita amistad con él y lo mejor es disfrutarla todo lo que puedas, y si algún día él se anima a experimentar algo más, pues bienvenido sea, y entre tanto a disfrutar de él como amigo que parece muy majete.
    Un abrazo y buen fin-de.

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s