Una de las cosas que más echas en falta cuando cambias de ciudad es a los amigos. El hecho de poder salir por ahí con colegas, pasa  a cero durante las primeras semanas, con lo que la sensación de desapego todavía se hace mayor.

Por suerte se puede decir que siempre he sido bastante sociable, con lo que en esas circunstancias, las ganas de conocer gente nueva se amplió considerablemente.

Igual por eso desde el principio hice tan buenas migas con mi nuevo compañero de trabajo.

Por eso y porque siendo la mayoría de compañeros unos señores de cierta edad (algunos ya al borde de la jubilación) el que me pusieran con alguien de mi quinta facilitó mucho las cosas.

Cuando me lo presentaron me pareció un chico guapete, sin más, y me preocupé más de si era o no buen tío que de otra cosa. Con el tiempo, la relación profesional fue pasando a un segundo plano, comenzando una relación ya de compañeros y finalmente de amistad.

Nos acostumbramos entonces a salir a tomar unas cervezas fuera del trabajo, ir a ver alguna película,  tumbarnos en la playa, o a cualquier cosa que se nos ocurriese.
También conocí a amigos suyos, y al final esa sensación de desarraigo se fue mitigando.
Era un buen tío y los dos congeniamos bastante.

Sí me llamaba la atención que a pesar de ser un chaval de cierta edad (treinta y tantos entonces), no tuviese novia ni hablase de chicas. Yo tampoco hablaba demasiado de tías, más que nada porque por aquel entonces lo que tenía era novio,  y era algo que en ningún momento se me ocurrió comentar.  Ni tampoco preguntárselo a él.

Las veces que cambiaba de trabajo sí me proponía que a las primeras de cambio diría que soy gay, y ya está. Pero luego ni encontraba el momento, ni la ocasión, ni nada que justificase que yo me abriese así a las primeras de cambio. Sin embargo, tampoco después encontraba el momento ni el lugar.

En este caso sí estuve un par de veces apunto de comentárselo a él. Más que nada porque sospechaba que él también lo era. Pero como así estaban bien las cosas, y por aquel entonces yo no buscaba nada más, lo dejé pasar.

Tanto lo dejé pasar que llegó un momento en que yo finalmente pude volverme a mi ciudad, pues mi etapa en el “extranjero” había llegado a su fin.

El ultimo día, recuerdo que nos hicimos unas cervezas de despedida y me confesó que me iba a echar mucho de menos en el trabajo, tanto a nivel profesional como personal. Su despedida me tocó bastante la fibra e incluso me hizo pensar que, tal vez, mis sospechas no estuviesen mal encaminadas.

Durante los siguientes meses la verdad es que mantuvimos el contacto gracias sobre todo a las nueves tecnologías, tipo whatssap, que hacen que por lo menos cualquier despedida no sea del todo definitiva.

Pues bien, hace unos meses, ese compañero de trabajo se incorporó a un nuevo puesto de trabajo, y esta vez, lo que son las cosas, ese puesto está en mi ciudad.

En este tiempo nos hemos vuelto a ver, cada vez de forma más asidua. Hemos retomado nuestros momentos de cervezas,  nuestras frikadas,  y nos hemos dado cuenta de que aquella amistad continúa intacta. Como si el tiempo no hubiese pasado.

Él sigue soltero, igual que cuando nos conocimos, solo que esta vez yo también estoy soltero y sin compromiso.

Sin embargo, como entonces ni yo le he comentado nada a él de mi sexualidad, ni por supuesto él a mí.

Que él esté soltero no tiene porqué significar matemáticamente que sea gay, eso está claro, pero hay ciertas cosas que me hacen pensar que sí lo es (¿sexto sentido?), pero la verdad es que sigo sin tenerlo del todo claro.

Hay un dicho que es bastante esclarecedor (y bestia como él solo) que dice más o menos que “más de 30 años y soltero, maricón o putero” y bueno, mucha pinta de puteros no tenemos ninguno de los dos…

Podría arriesgarme (y que sea lo que Dios quiera), pero hay dos posibles situaciones que me tiran para atrás: que sea hetero y al meter la pata, nuestra amistad quede afectada, o que sea gay y yo no le atraiga lo más mínimo (cosa de lo más lógica por otra parte).

De momento, casi que prefiero quedarme como estoy, como amigos y con esa tensión sexual no resuelta (por mi parte) que al menos da cierta vidilla a mi (por momentos) aburrida vida.

Los comentarios, aquí debajo o en mi mail: gayalguien@hotmail.com

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7 comentarios en “The Company Men

  1. Hombre, puedes salir del armario sin llegar a mostrar que te puede interesar como pareja.
    Se me ocurren ciertas maneras de hacerlo, poco comprometedoras y menos forzadas.
    Tu: que haces este finde?
    El: (lo que sea)
    Tu: pues yo voy a (acto, película, teatro, evento…de temàtica gay)
    El: ah, sí? Y de que va? / como es q vas? /…
    Tu: bueno, es que soy gay y no me gusta perderme según que actividades.

    No se, Pablo, esto es solo un ejemplo con animo de ayudar. Una charla desenvuelta y nada forzada entre dos colegas. Y tu ya se lo has dicho, a cuento de lo q vas a hacer el finde.

    Y si, las señales parecen evidentes, pero igual el te sorprende a ti diciéndote que es muy religioso, o ves a saber que…

    Bueno, hagas lo q hagas, que tengas suerte y ya nos dirás.
    Un fuerte abrazo, nen.
    Hotdardo 🎯

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  2. Huyyyyyyyyyy….si yo fuese tú pensaría que el destino nos ha vuelto a cruzar los caminos para que dejemos terminado lo que dejamos sin hacer la última vez que nos vimos, pero claro, yo soy muy peliculero…¡ahda, y tú tambiéh!, jejeje.
    No sé, el que pasado todo este tiempo él siga soltero y sin pareja, si dices que no es un callo malayo ( es decir, que es guapete ) y encima majo de trato pues es sospechoso. O esconde un terrible secreto y resulta ser un asesino en serie de abuelitas que ha cambiado su campo de caza porque en el otro sitio estaban estrechando el cerco sobre él, o es efectivamente gay y lo que le gusta es “andar suelto” para disfrutar del fornicio sin complicaciones. Aunque también podría ser hetero y gustarle el folleteo indiscriminado, ¿no?…hummmm, no sé. Si dices que hay buena amistad, yo dejaría las cosas como están y esperaría a ver si él hace algún movimiento a tu favor, pero claro, es que yo soy mucho de pensar “bueno si tiene interés ya vendrá” ( así me va a mi ). Igual es mejor idea lo que te sugiere Dardo de dejar claras tu postura y preferencias de alguna manera sutil, y luego que él actúe en consecuencia.
    Chico, si vas al consultorio de la Elena Francis no te lo hace mejor, jajaja.
    Un abrazo y feliz ecuador de semana.

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  3. El mes pasado me fui de vacaciones y coincidí con una pareja de chicos en una situación completamente ajena al ambiente. Me dio pena que ellos lo llevasen con toda la naturalidad del mundo y yo me sintiese como si estuviese muy metido en el armario. Tampoco dije nada pero pienso que parte de tomarse las cosas con naturalidad es el no forzar las situaciones.

    Supongo que cuando tengan que salir las cosas ya saldrán.

    Un saludo.

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