L.A. Zombie

L.A. Zombie

Hace un tiempo cuando comenté la película Hellbent os hablé de que había encontrado una página web con un catálogo de películas en el que se combinaba el género de temática con el de terror.

El otro día eché mano de ella de nuevo y encontré para mi sorpresa que también existe la combinación del porno con el terror.

La versión de la película de la que os quiero hablar, que ya tiene unos años (es de 2008) llevaba adosado el subtítulo (“Hardcore”) por lo que me hace dudar de si es que había una versión más light en la que no hubiesen escenas pornográficas. Si existe esa versión, yo no di con ella, así que os hablaré de la versión superguarra que es la que me vi anoche.

He de deciros que si os gusta el subgénero del gore dentro del terror, ésta os encantará, pero si no os gusta, que es mi caso, os recomiendo que paséis un poco de ella porque hay escenas (sobre todo las primeras) que son bastante asquerosas.

La película, protagonizada por el actor porno François Sagat, comienza con una escena del protagonista emergiendo de las aguas del mar cual Úrsula Andress en James Bond contra el Dr. No, pero con un tío, desnudo y maquillado en plan zombi. El maquillaje es de traca, con una dentadura extrañísima y un color de piel entre verde y morado que deja al buenorro de François como un verdadero cuadro.

De la orilla de la playa, ya pasa a la carretera, de noche, cuando un jovenzuelo enfoca con las luces de la furgoneta al zombi, que va totalmente desnudo haciendo autostop por el arcén. El joven, que debe pensar que sólo es peligroso parar si es la chica de la curva, recoge  entonces al zombi como si tal cosa, supongo que con la intención de ver de cerca el pollón del autoestopista, sin importarle el asqueroso aspecto que presente.

Por cierto que en esa escena ya empiezan los fallos de continuidad porque de estar desnudo, François aparece después vestido con suéter y capucha, y luego otra vez desnudo (desconozco si esos fallos son cosa del director,  o que el encargado del montaje tuvo un mal día).

Y de ahí al accidente y muerte del conductor, supuestamente atacado por el autoestopista zombi. Una muerte bastante desagradable con el corazón bombeando en los últimos estertores fuera de su cuerpo. Y es justo en ese hueco donde llega el zombi y le mete el rabo para así devolver a la vida al chaval y acabar follándoselo contra la furgoneta. Eso sí, con el condón puesto, que una cosa es estar muerto y otra ir por ahí a lo loco.

La escena en sí a mí ni me dio morbo ni nada, por todo lo sangriento que es el tema. Encima, para rematar, el plano final es un vistoso primer plano de la polla del zombi, acabada en forma de uña, expulsando sangre al correrse. Una asquerosidad bien grande.

Pues bien, a pesar de que la cosa ya no prometía nada, no sé muy bien porqué seguí viendo la película.

En la siguiente escena sucede un poco más de lo mismo porque en una pelea entre dos tíos uno mata al otro dejando allí el cuerpo en mitad de un barranco. El zombi llega, se lo lleva a un descampado y sobre un colchón, que más mierda no puede tener, le baja los pantalones y se la mete por un boquete del cuerpo (no, no es el culo) hasta que lo resucita y es él quien se folla al zombi. En esta escena llegué a pensar que no me extrañaba que los actores porno tomasen viagra, porque en una escena con tanta sangre y vísceras, yo no conseguiría ponerme a tono…

Y ya después de esto comienza el descontrol total de la película porque si en la escena anterior me había percatado que al zombi se le estaba yendo el maquillaje, en la siguiente, que se baña en un charco, el maquillaje ha desaparecido por completo. Ah! pensé yo, pues entonces aún tiene su punto la película porque el tiarrón de François al natural, gana mucho….pero no, porque el maquillaje del zombi aparece y desaparece sin motivo ni razón alguna.

Incluso en la siguiente escena, un negraco también asesinado al que revive el zombi restregándole la polla por el agujero de bala de su frente,  se combinan escenas en las que está con y sin maquillaje a la vez.

En la siguiente ya toca de nuevo sin maquillar, que parece que se ha curado de su zombienfermedad, y revive a un indigente que había muerto entre cartones. Y se lo folla. Un buen samaritano, vamos.

Pero de repente, ya viene lo más extraño de la película y es una escena que parece sacada de otro film por error (de hecho pensé que se me había colado otra peli sin darme cuenta), pero nada de eso.

La escena transcurre en una habitación en la que entre varios descuelgan de la pared a un tío (que no vuelve a aparecer), y  para celebrarlo se ponen a follar en grupo. Esta escena que como película porno está muy bien, no parece tener relación alguna con nada de lo sucedido hasta que llegan dos matones y por un asunto de drogas matan a los otros cuatro en plan escabechina.

Esa escena es tan sangrienta que se ve que el director pensaría que poniendo unos plásticos en las paredes igual después les tocaba limpiar menos, pero debieron soltar tantos litros que las paredes las pringaron igual. Es ahí donde aparece el zombi (otra vez maquillado) y, sin venir a cuento, se venga de los malos y resucita a los muertos, esta vez sin necesidad de follárselos ni nada.

Y cuando parecía que la cosa no podía ir a peor, cuando ya nada en la película tenía sentido alguno, comienza una combinación de escenas del zombie / no zombie recordando sus crímenes, y llorando, con y sin maquillaje, mientras va a un cementerio a desenterrar una fosa.

¿Por qué motivo?

¿Querrá volver a su ataúd?

¿Querrá desenterrar a un ex?

¿A quién le importa?

Total, un despropósito de principio a fin que ni excita, ni da terror, ni nada de nada.

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La casa de cera

La casa de cera

Nunca he entendido el éxito de los YouTubers.

En mi época de agilipollado (ahora llamados también PostMilennials) si tenías un amigo que estaba jugando en las máquinas recreativas, estabas deseando que acabase la partida para jugar tú enseguida. Ahora la gente disfruta viendo en YouTube a gente que juega sus partidas y las va comentando. Y encima con miles de seguidores. Que no sé dónde está el interés, pero bueno.

Luego están también gente como un tal Wismichu que ha hecho una especie de película llamada “Bocadillo” que se ha llevado los peores abucheos del Festival de Sitges, con disculpas incluidas del director del certamen, por esa especie de experimento sociológico que ha creado (aquí tenéis mas información).

O también está otro llamado El Rubius, que ha conseguido tener incluso una serie de animación tipo anime producida por Movistar + (basado en el comic de mismo nombre) y que se puede ver ya mismo en su plataforma. Y cuyas críticas no están siendo demasiado buenas, por cierto.

Luego están las influencers, tipo Dulceida, las itgirls del momento,  que se dedican a dar consejos sobre  moda y  cualquier cosa inimaginable, y que tienen sus propios canales donde hablan de todo ese mundo.

El colmo ya es en Corea del Sur, donde hay gente que se pone a comer (“muk-bang” se llama), y la gente ve cómo comen rodeados de platos (aunque por lo que he leído esta moda se debe a que empieza a haber mucha gente sola y eso mitiga un poco su soledad).

Pues bien, toda esta gente,  tiene miles de seguidores que no sé muy bien porqué les siguen cuando, para mí, lo que hacen tienen cero interés.

Por haber, ahora en Internet es que hay de todo, y para todos. Por no decir de tutoriales, donde gente anónima desempaqueta cosas que ha comprado (Unboxing) para quitarte ya de paso la emoción que daba abrir en tu casa cualquier regalo que cayese en tus manos.

Curioso por cierto este mundo del Tutorial que te explica cómo hacer cualquier cosa. Sin ir más lejos. un amigo mío que compró hace poco un regalo para su hijo en un bazar (sin instrucciones) consiguió únicamente por las iniciales que descifró de la etiqueta (en chino) un tutorial que explicaba cómo montarlo.

Toda esta (larga) introducción viene a cuento porque el otro día en YouTube llegué a un tutorial creado por un señor con un canal propio que mira tú por donde, consiguió interesarme.

El Sr. en cuestión, inglés él, es un tal Jack Dunn que se dedica al noble arte de la depilación masculina.

Llegué a su canal (no me preguntéis cómo) y vi que tenía videos de tíos muy apañados  en el que, de paso que les depilaba, iba comentando el tipo de ceras que se tienen que usar para según qué zonas del cuerpo.

Yo no sabía por ejemplo que había ceras de tantos colores y consistencias, en ese mundo que hasta ese momento era un gran desconocido para mí.

Lo bueno fue que empecé a ver que había videos de tíos buenos en su camilla, donde el amigo Jack les depila mientras explica las técnicas que usa para hacerlo…

Los primeros son bastante light y les comienza depilando el entrecejo, los hombros o el pecho.

Lo  interesante viene en los videos donde el hombre se pone a explicar cómo depilar el pubis y la zona anal. Porque en esos vídeos se ve absolutamente todo y sin ningún tipo de censura.

Videos en los que en un primer plano de los genitales, el bueno de Jack comienza a moverle la polla a su cliente de un lado para otro, agarrándole bien los huevos, y con una serie de magreos que no sé como el hombre no se empalma con tanto movimiento.

De hecho en el segundo vídeo de este tipo que tiene, el chaval (más joven) un poco más animado sí que está, y no digo que tiesa, pero algo morcillona con tanto movimiento para arriba y para abajo sí que se le pone.

De depilación genital te explica tanto las “ingles brasileñas” (que en un tío lo veo raro) como la depilación del pubis de forma completa. Incluso les llega a depilar la polla a lo largo del tronco estirando tanto el rabo que parece que se lo vaya a arrancar.

Ya para rematar, para explicar como depilar la zona del culo, los tíos (he visto 3 videos así) se le ponen a cuatro patas y con un buen primer plano el hombre les pone la cera calentita por toda la raja, dejándoles el culito tan suave como el de un bebé. En estos vídeos, además, les abre tanto el culo a dos manos y se pone tan cerca que yo no sé cómo no acaba la historia con un buen beso negro pero esto ya es cosa mía….

Total que estos videos, este tipo de tutoriales sí que los acabé disfrutando porque una cosa tan visual… tan explicativa… sí que me ha hecho entender este mundo de Internet del que tan poco conocía.

Por cierto que os dejó la página web por si os ha picado la curiosidad (jeje) tanto como a mí.

http://www.jackdunn.co.uk/

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50 primeras citas

50 primeras citas

Pensando estos días en mis últimas quedadas con tíos, me estoy dando cuenta de que hay un denominador común en todas ellas, y es el “miedo” a segundas y posteriores citas. Se le puede llamar “miedo” o respeto, intranquilidad o lo que sea, pero es algo que empieza a preocuparme.

Hace años (creo que no demasiados) cuando quedaba con alguien, pensaba en el presente y poco más. Sí que es verdad que aunque fuese únicamente para follar, sí que analizaba en dos segundos mis posibilidades de pareja (sentimental que es uno), pero si surgía la posibilidad de repetir la cita, y el tío  me molaba, no me lo pensaba ni dos veces.

Ahora la situación es bastante distinta. Aunque cuando me surge la oportunidad quedo sin demasiados problemas, la negatividad se ha apoderado de mí. A todo el mundo le veo alguna pega, con lo que cuando me ha salido la posibilidad de repetir la quedada, mi primera respuesta siempre ha sido decir que no

He pasado de enamorarme a las primeras de cambio a que se me endurezca el corazón como una piedra. Siempre me digo a mí mismo que el tío no vale la pena, que realmente no me gustó tanto cuando quedé con él, que es muy alto, que es muy bajo, que es muy gordo o que es muy flaco.

Por rechazar he rechazado a gente que vivía lejos de mi casa, o al contrario, por el solo hecho de ser vecinos.

A gente que era mas joven que yo, sólo por tener dos o tres años menos, o a gente que era mayor por el hecho de sacarme cinco (cuando mi ex me sacaba más…).

Recuerdo que antes, cuando recibía un mensaje del tío con el que había quedado, me daba un subidón de alegría increíble. Pensar “pues le he gustado de veras”, me subía el ego, y me hacía coger con más ganas una segunda cita que no tardaba en llegar.

Ahora es todo lo contrario. Y no sólo me pasa con los tíos con los que he quedado para un polvo y adiós, sino que me pasa con cualquier tío con el que he quedado incluso para tomar un café.

Con estos es más complicado todavía porque encima yo nunca sé qué contestar al siguiente mensaje, cuando te sueltan  un “pues me has caído muy bien”. Porque contestar “pues a mí no me has interesado nada” me parece un poco brusco (aunque sea la verdad).

Quizás el problema sea la comparación.

Porque a pesar del tiempo que ha pasado, yo sigo comparando a todo el mundo que conozco con quien vosotros sabéis… Y en todas las comparaciones todos salen perdiendo.

Igual, como me dice un amigo, lo que me pasa es que estoy idealizando una relación que hace mucho que terminó. Demasiado ya para estar todavía así. Igual mi problema es como cuando alguien muere, que mientras no lo deje marchar de mi cabeza, poco podré hacer.

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