Lobezno

Lobezno

Como ya os he comentado alguna vez, una de mis aficiones favoritas es poner una canción en YouTube y que la propia página comience con la reproducción automática a recomendarte música similar.

Mientras hago eso en el ordenador, en segundo plano me pongo bien a contestar correos o trabajar con otros programas. El otro día, escuchando canciones de ese modo tuve que volver a YouTube porque la canción que estaba escuchando me gustaba mucho. Y me gustaba sobre todo por la voz del cantante.

La canción que sonaba era Dance to this interpretada por un chaval llamado Troye Sivan con la compañía de Ariana Grande, esta sí, supongo, más conocida por todos.

Me sorprendió mucho la música y el vídeo en sí,  ambientado en una especie de psiquiátrico y que no parece tener demasiado sentido, también  os lo digo. El cantante, muy jovencito, me pareció por sus movimientos supergay,  y bastante guapete además (como se nota que me estoy convirtiendo ya en un viejo verde…), así que me puse a averiguar un poco más sobre él.

Por lo visto, el chaval nació en Sudáfrica hace 23 años, aunque pronto se mudó a Australia que es donde vive en la actualidad. Comenzó colgando vídeos en YouTube (otro youtuber) hasta que un cazatalentos musical lo vio y le ofreció un contrato discográfico. Revisé sus canciones y aparte de tener muchas bastante pegadizas (Talk me down, Youth), me di cuenta de que había alguna más que ya había oído sin percatarme de que fuese suya. Es el caso de There for you cantada a dúo junto con Martin Garrix y que se oyó bastante el año pasado.

Si por eso fuera poco, también recientemente en una película de temática llamada “Love, Simon” (que aún no he visto) la canción principal de la Banda Sonora era suya, llamada Strawberries & Cigarettes.

Y hablando de temática, en el año 2013 , Troye decidió salir del armario en su propio canal de YouTube ante los miles de seguidores de su cuenta. Me dio por verlo y la verdad es que se le nota totalmente sincero y real. Incluso se le ve algo nervioso tratando de explicar como fue lo que sintió al contárselo a su mejor amiga y luego a su familia. Me gusto verlo y sentí  cierta envidia por los chavales de esta época que pueden entrar en Internet y tener una referencia de este estilo para sentirse identificados (en mi época adolescente no había nada parecido ni por asomo, más bien al contrario).

Por último deciros que Troye también se dedica profesionalmente a la actuación y si bien ahora mismo está en teatro, su papel más conocido hasta la fecha (por lo menos por aquí) es el que hizo en la película “Lobezno”, donde interpretaba al protagonista en versión juvenil al principio de la peli (ya decía yo que el chaval me sonaba…).

Os dejo por aquí el vídeo de la canción que comenté al principio y por el que me dio por escribir este post, a ver si os gusta.

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Rain Man

Rain Man

Ahora que ya estamos metidos en el horario de invierno, y dejando un poco atrás el debate sobre cambio de hora sí, cambio de hora no (hasta el año que viene que volvamos con la misma cantinela), quería contaros lo que me parece a mí este cambio:

Una soberana mierda.

¿Pero es necesario? Pues entiendo que sí. Por lo menos en la zona de Europa en la que vivimos (junto con Portugal, en el extremo más occidental). Y es que si no lo hiciésemos, llegaríamos a Diciembre y no amanecería hasta bien entrada la jornada laboral con todos los inconvenientes que eso generaría.

Entonces, si lo veo necesario, ¿por qué no me gusta?

Pues porque está asociado a una temporada que no me gusta nada, la de Otoño/Invierno que, para mí, es la peor época del calendario.

A mí que se haga de noche a media tarde es algo que me afecta, lo llevo mal, pero que encima empiece la época del mal tiempo, bajada de temperaturas y demás, todavía lo llevo peor.

En general a mí,  estos meses que vienen por delante me cabrean un montón. Se me pone un mal carácter y una mala leche que encima acabo pagándolo con todo el mundo.  Y si a eso encima le unes temporada de lluvias, todavía es peor.

Porque esa es otra, a mí que llueva tampoco me gusta nada.  Y yo entiendo que es necesaria, y más en la zona en la que vivo, que escasea, pero es que no puedo con ella. Me deprime mucho.

Estos días que estamos teniendo por aquí, en los que amanece nublado, llueve, para, vuelve a llover, se abre el cielo y cae el diluvio universal y vuelta a empezar me están minando la moral cosa mala.

Pensaréis que soy un exagerado, y que no debería quejarme por eso, cuando además ésta es una zona de bastante sequía, pero es que no puedo, en serio.

Esto no es nuevo, realmente a mí que se me ponga mal carácter cuando llueve es algo que me ha pasado siempre, aunque supongo que con los años estas cosas se agravan más.

De hecho, hoy que ha llovido por la mañana y habían amenazado con agua durante todo el día (aunque no ha sido así), me he quedado en casa, amuermado en el sofá, y sin hacer mucho más. Y es que aún no me he quitado el bajón que llevo desde el viernes, cuando parecía que se abría el cielo sobre nosotros.

Hace unos años, en un trabajo coincidí con una compañera a la que le pasaba exactamente lo mismo que a mí y descubrimos que lo nuestro tenía incluso una definición “científica” (no es tan raro, ahora a todo le ponen etiquetas) y era la “meteorosensibilidad” -término bastante abierto, por otro lado, puesto que ahí entran también las personas a las que les duelen las cicatrices cuando llueve, pero bueno-.

Pues bien, según parece, hasta un 30% de la población se ve afectada por estos cambios de tiempo en mayor o menor medida, aunque el “mal de muchos consuelo de tontos” nunca me ha ayudado demasiado.

En mi caso, lo de la lluvia, entiendo que es por la falta de luz solar y la cosa tiene su lógica. Pero no acabo de entender que esto me pase también estando en casa, con las cortinas echadas. Porque es que yo es oír que llueve y ya me da el bajón. O incluso que me avise el móvil de que mañana va a llover, que a los efectos es lo mismo. De hecho llegué a preguntarle a mi madre si de nano tuve algún trauma con la lluvia, el agua, o algo parecido pero la verdad es que no se acordaba de nada.

Pues nada habrá que aguantarse y ya está. No me queda otra.

Menos mal que en mi caso, por dónde vivo, la cosa no dura mucho, porque por aquí ni el invierno es demasiado duro ni la época de lluvias dura demasiado (aunque cuando cae, cae con ganas).

Si llego a vivir por el norte de España o Londres, por ejemplo, no me quiero ni imaginar el carácter que tendría…

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El donante

El donante

Estos días que cumple años la hija de mi amiga Raquel me ha venido a la mente el momento de su concepción.

No es que estuviese yo presente en esos momentos pero… es que yo pude haber sido el padre. Dicho así suena un poco como el título del disco de Bertín Osborne, de extraño nombre “Yo debí enamorarme de tu madre”, en versión gay, pero todo tiene una explicación.

Mi amiga Raquel llevaba ya tiempo diciendo que la búsqueda de tíos se había acabado, que ya no tenía ni edad ni ganas y que el dinero que tenía ahorrado se lo iba a gastar en ella misma. Yo en principio pensé que se iba a poner tetas, o algún arreglito estético de ese tipo, pero lo que no me pensaba nunca es que en lo que estaba pensando era en quedarse embarazada. No por nada, sino porque ella nunca había hablado de tener hijos, ni la veía con ganas de ser madre. Sólo había que escucharla cuando comentaba lo pesadas que eran las compañeras de su trabajo que habían sido madres recientes para darse cuenta de que las ganas de maternidad no habían hecho mella en ella. Sin embargo, supongo que el tic tac biológico (¿o sería la propia sociedad?) habían empezado a minar su moral hasta que decidió dar el paso.

Lo que pasa es que en aquel momento, mi amiga Raquel no tenía pareja, ni visos de tener una pareja pronto. Asqueada de todo, hacía mucho que había decidido no atarse a ningún hombre, aunque lo que realmente pasaba es que los tíos pasaban de ella.

Así que cuando me dijo que había decidido ser madre me quedé un poco de piedra. Le dije lo primero que cómo pensaba hacerlo, y todavía me dejó más de piedra su planteamiento: Follando con el primero que pillase. Sin goma.

Partiendo de que podía pillar de todo, y que era una tremenda locura, aluciné un poco porque tampoco ése era su estilo. Aunque desde que había conocido a una muchacha en su gimnasio (que no nos caía bien a ninguno), y que era más puta que las gallinas pues no me sorprendía tampoco demasiado. La amiga, casada, se ve que le ponía los cuernos al marido todas las veces que podía y más, y era la que le había metido esas ideas en la cabeza.

Yo le dije de todo cuando me lo comentó pero era una batalla perdida. Ella lo había decidido así y al fin de semana siguiente iba a hacer todo lo que pudiese para conseguirlo.

Y lo hizo.

Me comentó que había conocido a dos chavalines gracias a su amiga y que mientras uno se estaba follando a la otra en la playa (era verano), a ella se la estaba metiendo el otro aunque no se llegó a correr.   Por lo visto, sólo con esos mete-saca ya ella se empezó a agobiar, el chico no se lo tomó demasiado bien y con todo ese mal rollo la cosa no llegó a cuajar. Se había dado a cuenta a tiempo de la locura que pretendía hacer, y decidió no seguir por ese camino. Su amiga, además, no se tomó demasiado bien el cambio de criterio de Raquel, discutieron y ambas se mandaron a la mierda mutuamente (por suerte para mi amiga).

Así que entonces optó por el segundo método, que me afectaba a mí. Bueno, a mí y a varios de sus amigos, puesto que a todos (de uno en uno) nos empezó a proponer si queríamos ser el padre de su futuro hijo…

Cuando me llegó mi turno (que no sé en qué orden me tocó ni me importa) me agobié muchísimo nada mas escucharlo. Yo la quería mucho (y la sigo queriendo) pero ser padre eran palabras mayores. Ella lo planteaba en plan que nunca me pediría dinero, ni mi apellido, que sólo era una desinteresada donación y ya está. Y que esa donación podía ser interna o en un tubito para su posterior inserción. Todo planteado de forma muy aséptica a pesar de lo que me estaba proponiendo: Que podía elegir entre follar con ella o no…

Yo no tardé ni dos segundos en contestar y por supuesto mi respuesta fue negativa. Yo es que no me veía teniendo a un chiquillo por ahí con mi careto y hacer como si no fuese el padre, o desentenderme de ese modo que planteaba ella… Era todo tan frío que no me gustaba nada. Mi respuesta hubiese sido la misma si el planteamiento hubiese sido ser padre a todos los efectos,  puesto que eso tampoco era algo que me hubiese propuesto a corto plazo. Ni a largo tampoco, la verdad.

Mi respuesta no fue demasiado distinta a la de los otros amigos de Raquel. La queríamos mucho pero lo que nos pedía no estábamos ninguno dispuestos a dárselo. Que estas cosas en la ficción salen bien (se me ocurre ahora el caso de Mauri y Bea en “Aquí no hay quien viva”) pero en la vida real….nunca se sabe.

Así que al final acabó acudiendo a una clínica de fertilidad y por los cauces habituales, inseminación artificial por un donante desconocido, nació al final una chiquilla que le robó media vida y desde entonces es la niña de sus ojos.

¡Felicidades!

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