Mambo Italiano

Mambo Italiano

Como he dicho alguna vez no soy demasiado fan de las películas de temática (más que nada porque me parecen todas iguales) aunque de vez en cuando sí que me veo alguna.

Como la mayoría tienden al drama, llega un momento en que me saturan, y muy buena tiene que ser para que me enganche. No me pasa lo mismo si el género es distinto, por eso me gustó tanto Hellbent, puesto que sin dejar de lado el mundo gay, la película de metía de lleno en el terror, creando un slasher de manual.

Lo mismo me pasó con una de las primeras películas de temática que vi en mi vida, puesto que contaba situaciones por las que muchos hemos pasado, pero desde la óptica de la comedia.  El otro día, organizando un poco mi videoteca, di con ella y volví a verla para recordar viejos tiempos. Y me descojoné como el primer día.

La película se llama “Mambo italiano”, canadiense, del año 2003, y es una sátira bastante lograda sobre la vida de un chaval gay de familia tradicional italiana, inmigrantes en la América del Norte.

La película comienza cuando el protagonista, Ángelo, llama a una línea de ayuda gay para desahogarse por el lío mental que lleva en su cabeza provocado por los últimos acontecimientos.

A partir de ahí la película empieza a contar desde el principio cómo el protagonista ha llegado a esa situación.

Con una familia inmigrante italiana que se trasladó a Canadá sin perder ninguna de sus costumbres y en la que un hijo no puede independizarse sin darle un disgusto de muerte a su Mamma, el hecho de ser gay no le resulta demasiado fácil. Hasta que conoce a un amigo de su infancia, que resulta ser también gay como él…y policía.

(Bueno, para el argumento, que Nino sea o no policía da un poco igual, pero si me conocéis ya sabéis la fijación que tengo con los uniformes, no? Pues eso).

La película es una mezcla entre el costumbrismo italiano, y la comedia disparatada, con situaciones muy divertidas y que hacen ver los dramas por los que pasa el protagonista dese otra perspectiva (mucho más ligera que la mayoría de películas de este tipo).

Momentos a destacar son por ejemplo, la incómoda y rocambolesca reunión en casa de los padres de Ángelo (con sorpresa incluida), la presentación del protagonista en la línea de ayuda gay (y sus primeras llamadas), el surrealista momento de la aceptación (o no) de la invitación por parte de los padres de Ángelo o la confesión sin venir a cuento del cura, ya en los minutos finales de la película.

Destacar también el personaje de Anna,  la divertida hermana del protagonista y sus numerosas visitas a psiquiatras para tratar sus problemas y  el papel del padre de Ángelo, en este caso Paul Sorvino, que es el único que conocía del reparto.

Como curiosidad, deciros que la película está basada en la vida del guionista, Steve Gallucio, quien primero hizo una obra de teatro, y ya luego lo convirtió en película.

Recuerdo que cuando la vi, al margen de echarme unas risas, me gustó que el protagonista fuera una persona normal, que no encajaba en los estereotipos gay.

Un personaje al que no le gustan los bares ni el ambiente, justo en un momento de mi vida en la que yo ya empezaba a darme cuenta de que tampoco yo encajaba demasiado en este mundo…

Esta vez no os dejo el tráiler. Os dejo la película completa, porque la tenéis que ver sí o sí (que es muy buena).

Los comentarios, aquí debajo o en mi mail: gayalguien@hotmail.com

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Nymphomaniac

Nymphomaniac

“Pues este finde tampoco he follado”.

Esta frase es la que le suelo escribir a un amigo los domingos por la noche, medio en broma medio en serio, para despedir la semana.

La llevo escribiendo tantos meses que creo que perdí la cuenta de cuándo empecé a usarla.

Por eso me sorprendí un poco cuando mi colega me preguntó “¿pero tú realmente buscas algo?”,  más que nada porque no supe bien qué contestar.

En esta etapa de sequía amoroso/sexual en la que me encuentro, entre elegida y forzada por las circunstancias, no he caído hasta ahora en que habiendo borrado las apps, no saliendo por el ambiente, no entrando a mi chat de cabecera,  y no teniendo demasiados amigos gays, va a ser difícil salir de ese círculo vicioso.

Pero…¿de verdad quiero salir?

A lo largo de toda mi vida yo siempre me he movido muchas veces por impulsos, y el impulso, digamos, sexual, también ha movido durante bastante tiempo mi existencia.

Pero ¿y  si lo he perdido?

¿Y si de no “usarlo” se ha desgastado también?

Porque no es sólo que lleve tiempo sin tener relaciones sexuales con nadie, es que ni siquiera las tengo ya conmigo mismo…

Vamos, que ni a la zambomba le doy ya.

¿Estaré enfermo? ¿apático? ¿abuelete ya?

Menos mal que tenemos Internet para dar un poco de luz a este túnel en el que estoy metido. Y es que,  en esta época en la que a todo se le pone su etiqueta y un porqué, lo mío también tiene  un nombre, y es el de la “asexualidad“.

Definida como la falta de apetito sexual o líbido resulta que si hace un tiempo podía encuadrarse como una enfermedad o algo a tratar (provocado generalmente por alguna mala experiencia en el pasado), ahora parece que puede interpretarse como una nueva corriente dentro del complicado mundo de la sexualidad.

En algunas webs, incluso, llegan a hablar de que es una opción más, “como quien es adicto al sexo” cuando por su propia definición (adicción) muy libre no puede ser esa otra opción

Indagando un poco sobre esto, hay estudios que manifiestan que entre el 1 y el 3 por ciento de la población (al menos del Reino Unido) podría ser asexual.

Que digo yo que mucha gente tampoco es, pero la suficiente para que existan ya asociaciones, banderas,  logos y todo lo que se os ocurra.

Aunque bueno, esto es como todo, y si realmente te sientes así, pero poco, entonces no serías asexual, sino grisexual (que será porque ni es blanco ni es negro, de ahí el nombre).

Pero ¿qué pasa si no tienes ganas de folleteo pero sí de enamorarte? Pues tranquilo, que para ti también hay etiqueta, porque en ese caso, serías “asexual-romántico” y asunto arreglado.

Ah y no olvidaros de que si sólo sientes atracción sexual con las personas de las que te has enamorado previamente, eres demisexual, claro.

Incluso si sólo te pones palote con las alcachofas, los arbustos y cosas así, tú tranquilo, que lo tuyo se llama ecosexualismo y aquí paz y después gloria…

Así hasta el infinito y más allá. Y podéis llamarme carca y lo que queráis, pero pienso que esto de ponerle nombre a todo, hace mucho que se nos fue de las manos…

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