El piano

El piano

Anoche se celebró la final del festival de Eurovisión y otra vez lo de siempre: España mal, que acabó en el puesto 22.

A mí con la canción de España para el festival siempre me pasa lo mismo, mandemos lo que mandemos. Cuando la eligen pienso que, aunque me guste, no creo que vaya a hacer ningún buen papel en el concurso. Pero a medida que pasan los días y se acerca el festival empiezo a pensar que oye, que igual este año sí, que al menos quedar en la primera parte de la tabla… Luego empiezan las actuaciones, veo lo que hay y aún pienso “uy, que este año damos la campanada”. Encima los comentaristas empiezan con lo de que está muy bien posicionada, que el público está entregado, que patatín patatán. Total, que cuando llega el momento de votaciones mi hype ya es estratosférico, hasta que llega Portugal, veo que no nos da ni un solo punto y ya me hundo en la miseria…hasta el año siguiente.

Pero bueno, al margen de esto, que no por ser lo de todos los años duele menos, yo me lo pasé pipa viendo el festival.

En mi caso, como encima nos reunimos varios amigos para cenar y divertirnos comentando las actuaciones, pues todavía más.

Este año, sí que es verdad (o eso me pareció a mí) que había mucha balada. Bueno, había baladas o canciones reivindicativas, y al final se me hizo un poco pesado (porque no me gustan ese tipo de canciones que yo llamo estilo “Barbra Streisand”).

A mí me suelen gustar canciones más movidas y por eso era fan de las de Suiza, Malta, Noruega, Chipre o Grecia.  Pero como favoritas tenía principalmente a cuatro, combinando lentas y moviditas.

La de Francia, por ejemplo, me gustaba mucho…pero el directo no. A pesar de la imagen del cantante (era como la Pelopony), al chico le faltaba voz y le costaba bastante llegar a las notas altas, así que la descarté nada más verlo cantar.

Otra era la de Azerbaijan. Esta era una de mis top desde la primera vez que la oí y vi el video. El tío estaba bastante bien (luego me enteré de que era un aficionado al flamenco español) y la música era pegadiza. Sin embargo, su actuación no me pareció demasiado destacable. Así que muy a pesar, también la descarté.

La de Italia, me encantó también desde la primera vez que la oí. La presencia del cantante, Mahmood, también. El mensaje lo mismo, y cómo la defendió en el escenario también muy bien. Favorita total, vamos.

Y la de Holanda, que ya la había oído, me gustó mucho, pero nada más. Sin embargo, en la actuación de la segunda semifinal ya me encantó, más que nada porque a pesar de hacerlo solo al piano, sin una escenografía demasiado currada, la canción llegaba. Y eso que como he dicho antes las canciones lentas no me suelen gustar, pero esta sí.

Al final como ya sabéis fue esta última la que ganó, de lo que me alegré bastante.  También más que nada porque estuvo apunto de ganar una canción cantada por una señora de Macedonia (del norte) en la que para dar más pena o algo así colgaba fotos familiares de fondo, cosa que no acabé de entender muy bien. Si llega a ganar esa señora , me borro del festival para los restos.

Aparte de las canciones en concurso del festival lo que me gustó mucho fueron las actuaciones invitadas, durante el momento previo a las votaciones de los países.

Destacar el momentazo de Madonna, aunque no sé si para bien o para mal. A pesar de estar megarecauchutada, la verdad es que la mujer está hecha un asco. Encima se puso a cantar Like a prayer y madre mía, desafinaba y mucho. Por suerte le pusieron en la segunda canción el autotune y ya mejoró bastante, claro.  Por cierto que me gustó mucho esa canción, Future, de su nuevo disco.

Y otro momentazo fue el llamado switch song en el que Conchita Wurst cantó la canción ganadora de Mans Zelmerlow (Heroes), éste la de Eleni Foureira (Fuego), ésta la de ¡Verka Serduchka! (Dancing Lasha Tumbai) -de lo mejor de la noche- y Verka la de Netta del año pasado (Toy). De verdad que para mí fue la mejor actuación de todo el festival.

Para rematar, destacar la labor como presentadora de la modelo Bar Rafaeli y Gal Gadot (Wonder Woman) que aunque no pudo presentar también el festival (por motivos de agenda) si salió en un video promocional de turismo de Israel.

Pues lo dicho, a pesar del resultado de España, yo me lo pasé muy bien, y sigo pensando que a ver cuando EEUU se une también al concurso y pasamos ya de festival europeo de la canción a festival mundial, puesto que no habría mejor ocasión que ésta para unir al mundo a través de la música.

Os dejo el vídeo de la canción ganadora de Holanda, en la que por cierto al cantante se le ve el culete.

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La red social

La red social

Me abrí cuenta en Twitter por una recomendación que me hizo en su día Adrián, el malagueño autor del blog gracias al cual me metí en todo esto.

Hacía muchos años que había tenido cuenta en Facebook, como supongo que todo el mundo, aunque no tardé mucho en borrarla puesto que no conseguí engancharme lo más mínimo. Instagram ya me pilló mayor y nunca entendí la necesidad de colgar fotos retocadas a la espera de los likes de tus seguidores. Así que con Twitter pensé que me iba a pasar tres cuartos de lo mismo, aunque he de reconocer que desde el principio me pareció mucho más interesante.

La idea de abrirme la cuenta  fue para publicitar este blog a través de redes sociales,  aunque pronto me dijo el malagueño que también, como a él, me serviría para ligar (y follar) con mis seguidores.  Sin embargo, ni buscaba eso cuando tenía pareja (evidentemente) ni ahora que no la tengo he tenido la más mínima tentación de usar esa red en ese sentido.

Sí que es cierto que algunos me han entrado, mandándome DM’s (mensajes directos por privado) con esa intención, supongo que debido a los posts subidos de tono que cuelgo de vez en cuando. De hecho hay un tío en concreto que  a la mínima me tira la caña a ver si pico, aunque de momento con resultado infructuoso (aunque no deja de intentarlo).

Entre que el sexo cada vez ocupa un lugar menos importante en mi vida y que siempre he escrito esto de forma anónima, nunca he tenido intención de conocer a nadie por medio de esa red social.

Sin embargo, yo conversación siempre he dado a todos los que me han hablado, y poco a poco esa cerrazón mía inicial, incluso a conocer gente, ha ido cambiando con el tiempo.

Hace poco, por ejemplo, uno con el que suelo interactuar retwiteando  o comentando tweets, comenzó a hablarme por DM y me pareció desde el principio un buen tío. Tanto que un día, de mucho insistirme en quedar, y sabiendo dónde me lo podía encontrar a una hora en concreto decidí pasar por ahí para al menos saludarle, y aunque su cara fue un poema (no sabía quién era yo, evidentemente),  al menos sirvió para abrirme un poco en ese sentido.

Gracias a eso, hace unas semanas, un madrileño con el que también he coincidido alguna vez me propuso quedar para tomar algo aprovechando que estaba en mi ciudad. Con este en concreto,  más allá de enseñarme fotos guarras (he de reconocer que yo también le envié alguna mía) poca conversación más habíamos tenido, salvo la de servirle un poco de desahogo cuando veía que pasaban de él sus posibles ligues. De hecho cuando llegué al sitio en concreto le comenté justo eso, que salvo lo comentado arriba, igual íbamos a tener poco de qué hablar. Pero no fue así. Y no fue así porque el madrileño era el típico que hablaba por los codos, tanto que no me dejó prácticamente opción a mí de comentar nada. Me habló de todo, de su familia (está casado) de su búsqueda de chavales para follar y de lo que estaba disfrutando conociendo tíos de un sitio y de otro a través, él sí,  de redes sociales.

En un momento dado, y siendo ya tarde, le comenté que me iba a ir para casa, pues tenía que madrugar al día siguiente, pero me dijo que me esperase un poco que también había quedado con otro amigo valenciano y así mataba dos pájaros de un trio. Yo me quedé por educación más que nada, puesto que ya estaba cansado y además su interés por chavales jóvenes (demasiado jóvenes, para mi gusto) me estaba ya dando ciertos reparos…

En ésas estábamos cuando llegó su amigo y se unió a nosotros. El chaval -de mi quinta-me pareció bastante agradable y con él por lo menos pude tener una conversación normal y corriente, no sólo centrada en los folleteos varios que me estaba contando el otro. Pronto me di cuenta de que iba a tener algo más de feeling con su amigo, y más cuando en un momento de la charla le dije quién era yo en Twitter pues con un “Ostras, el bloguero” me demostró que, al menos, había alguien con quien había funcionado lo de publicitar el blog a través de la red social.

A partir de ahí la charla fue todavía más fluida, momento en que el madrileño aprovechó para darse a la bebida, cosa que no hizo sino soltarle aún más la lengua, manteniéndose en su línea de hablar de sexo, folleteo y demás variantes.

Al final se nos hicieron las tantas y su amigo y yo dijimos de acabar ya la noche, pues al día siguiente había que madrugar, y más el madrileño que había venido exclusivamente por trabajo, aunque de los tres era quien menos ganas tenía de irse a la cama.

Como curiosidad, al día siguiente el madrileño amaneció con la cuenta suspendida (puedo imaginar el motivo que habrá usado Twitter… si bien no estoy seguro), por lo que con él he perdido totalmente el contacto. Sin embargo, con su amigo he seguido hablando por privados y hemos comentado incluso la posibilidad de quedar algún que otro día.

Por cierto que hablando y hablando, este twittero también resultó ser amigo del chico de quien os hablé al principio, a quien sólo saludé en la calle, y con el que también tengo pendiente de quedar a tomar algo un día de estos.

Y es que si el mundo es un pañuelo, me da a mí que Twitter todavía lo es más…

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Durmiendo con su enemigo

Durmiendo con su enemigo

Ahora que está la Semana Santa a la vuelta de la esquina me ha venido a la mente uno de los múltiples viajes que hice cuando tenía novio.

Este en concreto fue al poco de empezar nuestra relación.

Queríamos ir a Cartagena, a conocer la ciudad y ver un poco las procesiones, y aprovechando el viaje, hacer noche allí. Mi ex se lo comentó entonces a un amigo, Juan,  y éste decidió venirse con nosotros.

Este amigo en concreto conocía a mi ex desde hacía años. Se conocieron con la idea de pegar un polvo pero a mi ex no le atrajo nada, así que simplemente quedaron como amigos. Esta situación en concreto es algo que no he entendido nunca, lo de crear una amistad a partir de ese punto en concreto, porque bajo mi punto de vista uno de los dos (el rechazado) siempre va a sustentar esa amistad en unas ganas (escondidas) de que algún día pase algo. Al conocer a Juan, la forma que tenía de relacionarse con mi ex no hizo sino confirmar lo que pensaba.

Por eso no me pareció nada bien que él quisiese venir un fin de semana con nosotros, por muy amigos que fuesen. A mí no se me ocurriría ir de carabina con una pareja, y más cuando la pareja está al comienzo de la relación, pero a él pareció darle un poco igual.

Para rematar todavía más la situación, no había otras habitaciones disponibles en el hotel (era bastante pequeño, en temporada alta y reservamos a última hora) con lo que la única posibilidad que nos dieron era la de añadir una cama supletoria a nuestra habitación. Yo pensé entonces que Juan diría que no en esas circunstancias, pero contra todo pronóstico ni eso le detuvo y aceptó venirse con nosotros.

Yo entre que estaba algo molesto y tampoco es que Juan me cayese demasiado bien, decidí entonces aprovechar la situación, pues lo de compartir la habitación con él y mi pareja comenzó a resultarme algo morboso…

El día lo pasamos muy bien aunque Juan no paraba de tirar chinitas como para intentar demostrar que él siempre había estado con mi ex tanto en los buenos como en los malos momentos (mientras que yo acababa de llegar a su vida…).

Mi ex, encima,  en lugar de pararle los pies, parecía que aún le hacía gracia saber que yo me ponía celoso por el tema, con lo que aún le seguía todavía más la corriente a su colega, que no sé qué expectativas tendría, aunque dejaba claro que él y yo amigos no íbamos a ser nunca.

Así pasamos el día hasta que llegamos a la habitación.

La cama supletoria estaba al lado de la de mi ex, aunque un poco separada. Mientras, las nuestras, estaban juntas como formando una sóla de matrimonio.

El cuarto de baño estaba, como en casi todos los hoteles, entrando a mano derecha, y en el pasillo que daba a la habitación había un espejo de cuerpo entero, con lo que la visión del baño desde la cama de Juan, era completa.

El primero en ducharse fue Juan, y cuando acabó entré yo, aunque le dije a mi ex que para ahorrar agua y tiempo, se metiese también conmigo.

Allí estuvimos “jugando” un poco bajo la ducha y al salir, aprovechando que del vaho se había empañado todo el baño, abrí la puerta lo suficiente para que Juan nos pudiese ver desde el espejo.

Estuvimos ahí morreándonos como Dios nos trajo al mundo y totalmente empalmados, hasta que mi ex se dio cuenta de lo que pretendía (vio la puerta y el espejo) y paró en seco no sin antes descojonarse de la situación y llamarme “cabronazo” con una amplia sonrisa.

Él salió del baño y yo me quedé un rato secándome con la toalla frente al espejo, pues a mí en concreto sí me daba morbo que Juan pudiese estar mirando.

Sin embargo, cuando salí a la habitación, igualmente desnudo, me sorprendió ver que Juan estaba dormido, o al menos se lo hacía, aunque eso sí, con el cuerpo girado hacia la zona donde estaba el espejo del pasillo.

Mi ex me hizo gesto de que no hiciese ruido, para no despertarle, y nos acostamos.

Pero el calentón que me había entrado a mí no era ni medio normal, así que empecé a hacerle arrumacos a mi ex a ver si lo ponía a tono. Y lo puse, vaya que si lo puse.

Tanto que comenzamos a morrearnos sin importarnos que su amigo durmiese a escasos centímetros. En un minuto los dos estábamos desnudos y aunque en principio nos cubrían las  sábanas, el calor interno hizo pronto que nos destapásemos. Nos comenzamos a comer las pollas, por turnos, de rodillas sobre la cama y magreándonos como si estuviésemos solos en la habitación…hasta el momento en el que Juan se giró y siguió “durmiendo” cara a nosotros.

En ese instante, nosotros, tiesos como íbamos, nos quedamos completamente en silencio y mirando a ver si él hacía algún gesto que delatase que en realidad estaba despierto. Más bien al contrario, comenzó a emitir sonidos como para hacer ver que en realidad estaba soñando, con lo que decidimos seguir a lo nuestro.

La situación estaba siendo tan morbosa que en el momento en que nos pusimos a hacer el 69 ambos no pudimos más y nos corrimos en la boca del otro, con unos gemidos sordos que evitaron que la situación se nos fuese todavía más de las manos.

Juan en ese momento se giró de vuelta a la pared, y siguió durmiendo como si nada hubiese pasado.

Mi ex siempre pensó que él realmente estaba dormido, y que no vio nada, pero yo a día de hoy aún tengo la duda, razonable, de que vio absolutamente todo pero no se atrevió a decir nada por miedo a quedarse sin ver el espectáculo que le estábamos dando.

Es algo que nunca podré saber ya, pero como experiencia fue una de las más morbosas de mi vida.

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Super Drags

Super Drags

Mira que me habían dicho que me iba a gustar, que la iba a disfrutar y que me lo iba a pasar pipa, pero aún así…

Aún así no me animaba a darle una oportunidad a una nueva serie. No era la primera que me recomendaban y que dejaba a mitad. Últimamente me ha pasado bastante. Con “La Maldición de Hill House”, con “La Casa de Papel” o incluso con “Juego de Tronos” de la que no pasé de la segunda temporada…

Así que empecé poco a poco.

Primero vi que eran pocos capítulos, nada más 5 de no más de 20 minutos cada uno, con lo que si me los veía del tirón y no me gustaban poco tiempo habría perdido en mi vida.

Luego vi algo de los dibujos y me encantó ver que eran realmente (como el mismo nombre hacía sospechar) de un estilo muy similar al de las “Las Supernenas”, serie que me gustó mucho en su día, sobre todo por la animación de Craig McCracken, o a las de “El laboratorio de Dexter”  y “Star Wars: Guerras Clon”, ambas de Genndy Tartakovsky.

Y por último me animé del todo al ver que uno de los que doblaba los dibujos  era el gran Keunam, actor de doblaje conocido en YouTube por hacer versiones de Disney tales como “La Cenicienta ibérica”, o  “La Bella durmiente ibérica”  (por cierto, que la versión del hada de los nieves que circuló hace un tiempo por WhatsApp  no es suya, aunque lo parezca). Keunam, por cierto, se hizo más conocido al público en general a raíz de su participación en la primera edición de “Tu Cara no me suena todavía”, en el año 2017.

Total, que con todos esos mimbres, el otro día vi la serie del tirón y me pareció de las más divertidas que he visto en mucho tiempo.

El argumento es superismple,:  Patrick, Donizete y Ralph son unos amigos que trabajan en unos grandes almacenes y que se convierten en tres heroínas: Lemon, Scarlet y Safira , las Super Drags, responsables de proteger a la comunidad LGBT (o LGTBXYZ como dicen en la serie)

Ya me enganché nada más empezar, justo antes de los créditos iniciales, cuando en la primera acción de las Superdrags a la hora de rescatar un bus secuestrado, le soban el paquete al malo aprovechando que ha sufrido un desmayo jeje,. A partir de ahí la serie es un desfase por todos lados sin muchos miramientos (de hecho la serie no es tolerada a menores de 16 años).

Aun no había acabado el primer capítulo y cuando vi que encima era medio musical, con número y canción intercalada sin venir a cuento,  ya estaba disfrutando yo de lo lindo y arrepintiéndome de no haber empezado a ver la serie mucho tiempo antes.

Los capítulos en sí repiten el mismo patrón de malo malísimo que quiere dominar la tierra (en este caso, a todo el colectivo), y las super se encargan de desbaratar sus planes. Además, todo encaja en un plan superior de intentar que Goldiva (diva Gay donde las haya) no pueda dar su concierto en la ciudad, para desesperación de todos sus seguidores.

Aparte de todo eso, mención aparte por supuesto es el acierto en el doblaje que le han puesto aquí, ambientándolo en nuestro país y tirando de recursos conocidos para hacerla más cercana (Murcia, qué hermosa eres).

Además, aunque tira de muchísimos topicazos del mundo gay (musicales, la pluma, el culto al físico,  los cuartos oscuros, el uso de dildos, etc) , en ningún momento molesta o se hace cansina puesto que, con humor, se puede criticar absolutamente todo (aparte del buen rollo que transmite en general).

La serie, disponible en Netflix, es originalmente brasileña y debido al éxito que ha tenido (en inglés, el doblaje lo han hecho algunas drags del programa  RuPaul’s drag race), han empezado ya a rodar la segunda y tercera temporada.

Si os ha picado la curiosidad, por aquí os dejo el tráiler.

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Amigos con derechos

Amigos con derechos

Es curioso que de los amigos con los que tengo más confianza recuerdo poco del momento en que nos conocimos.

A ver, recuerdo más o menos el lugar o la época, pero no soy capaz de recordar el momento inicial en el que comenzó esa amistad.

Me ha pasado siempre, y la última vez, y de las más curiosas, es con un nuevo amigo que me he echado de unos meses a esta parte.

Sé que nos conocimos en un chat gay, y de madrugada, un día que volví a casa más cachondo de lo habitual y entré a Internet para “desahogarme” un poco.

No sé ni quién entró a quién, ni de qué hablamos ni nada más. El  único recuerdo que tengo es que no sé muy bien porqué empezamos a mandarnos fotos guarras por el móvil. Fotos guarras nuestras, quiero aclarar, cuando no es algo que yo suela hacer, y menos con un desconocido. Pero este tío desde el primer momento, y no sé muy bien porqué, me dio muchísima confianza.

Al día siguiente (la noche anterior acabó en paja, of course),  y una vez borrado el número de móvil de este tío (no pensé que volviéramos a hablar) me sorprendió recibir un mensaje suyo. Me dijo que lo había pasado muy bien y sin saber cómo comenzamos a escribirnos desde entonces.

El chico es andaluz, y si seguís mi blog, es algo que ya de por sí me gusta mucho. De mi misma edad y soltero, tiene pareja si bien no convive con  él  puesto que el novio es de Murcia. Trabaja para el Ayuntamiento de su ciudad y como tiene las tardes libres se ha buscado un sinfín de ocupaciones (a cual más friki) que le mantiene ocupado la mayor parte del día.

Nudista de siempre, en casa suele ir en bolas y no tiene ningún reparo en mandarme fotos desnudo prácticamente todos los días. Lo curioso es que no sé si por la confianza que me da, por el buen rollo o por lo que sea, pero el hecho es que él también debe tener un arsenal de fotos mías como Dios me trajo al mundo…

Y no solo de mí, sino que de todos sus amigos tiene fotos así, y lo ve como algo supernormal, sean sus amigos heteros o gays. Que yo recuerde, a amigos míos sí he visto en bolas a más de uno, pero fotos de ellos, pues como que no, y nunca se me ocurriría pedirles algunas bajo ningún concepto. Él, al contrario y en serio que no me extraña porque con la labia que tiene puede conseguir eso y mucho más.

De ahí pasamos a conocernos por cam y aparte de cibersexo (que también), en estos meses hemos hecho de todo: Desde ayudarme a acelerar el portátil, recomendarme películas anime (es un experto),  aconsejarme aplicaciones del móvil o enseñarme a tener un huertecito urbano. Como yo le digo, es un poco como tener hilo directo con el Youtuber del momento, que igual te sirve para un roto que para un descosido.

Y por el móvil lo mismo, empezamos con lo que he dicho con fotos y demás, y ahora es que hablamos de todo, por WhatsApp y por teléfono, a diario,  como si fuésemos amigos de toda la vida.

De hecho, ahora mismo, creo que incluso puede que tenga más confianza con él que con amigos míos “reales” y es algo que me sorprende mucho.

Sí que es cierto que algo ha ayudado en todo esto y es que cuando llego a casa después de trabajar, ver a la familia o amigos, y veo que estoy solo, tengo a alguien en el móvil con quien puedo seguir hablando como si fuese un compañero de piso. De hecho llegamos incluso a darnos las buenas noches al acostarnos y los buenos días al despertar. Como si viviéramos juntos, vamos.

Ya hemos hablado de conocernos en persona alguna vez. Prisa no tenemos ninguno de los dos. Vivimos lejos y tenemos cada uno nuestra vida montada. El tiene pareja, así que interés sexual por mí no tiene ninguno, pero yo tampoco por él, a pesar de todo lo que hayamos hecho online. Una cosa es en plan virtual y otra en plan real, y teniendo pareja ninguno de los dos piensa en ir más allá.

Tal vez nos hayamos abierto los dos mutuamente por un asunto de necesidad. O de soledad, quien sabe. Pero es curioso cómo esas personas de las que no esperabas nada, puede convertirse en un apoyo para los buenos y malos momentos.

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El sexto sentido

El sexto sentido

Hace un par de días me echaron las cartas.

Pude elegir entre que me leyeran las líneas de la mano o que me echaran el Tarot y opté por esto último, más que nada por lo visual que me ha resultado siempre esa baraja.

He de decir que no creo especialmente en estas historias. Siempre he pensado que muchas veces se usa más la intuición que otra cosa, pero he de reconocer que en algunas de las cosas que me dijo, acertó bastante.

A nivel laboral me dijo que estoy en una etapa de tranquilidad y que veía que en un futuro próximo iría la cosa igual o mejor, de lo cual me alegré bastante. De un posible lío con mi jefe, no mencionó nada, así que supongo que la cosa se quedará como está (cachis…)

A nivel de salud no me vio nada grave lo cual también es una buena noticia ahora y siempre. Y más después de mis últimos problemillas de salud que me tuvieron unos días apartado de todo.

Fue a nivel personal cuando me definió por encima y es en lo que más se aproximó a mi realidad. Yo supongo que viendo la edad que tengo (cuarentón ya) y que no tenía anillo de casado, ayudó bastante a su adivinación, pero me sorprendió la forma en que habló de mi situación actual.

Me dijo que me veía estancado en la vida. Que aunque ansiaba un cambio a mejor, yo mismo me ponía trabas para que eso no sucediera. Que yo era mi peor enemigo ahora mismo. Que mi actitud de tirar la toalla no me iba a beneficiar en nada, y que yo mismo lo sabía.

Que si quería tener pareja, necesitaba abrirme. Conocer primero a otra gente, abrir mi círculo de amigos y probar experiencias nuevas,  y que lo otro ya vendría rodado, pero que yo mismo me negaba todo eso.

Y que todo venía provocado por un asunto del pasado.

Por supuesto yo uní cabos en todo momento y entendí a la perfección de lo que hablaba. Supongo que esto funciona así, que te dicen cosas generales, algo con lo que igual todos nos identificamos y es tu subconsciente quien ya se encarga de darle una explicación a todo lo que te dicen. Es decir, entender lo que realmente te interesa.

Realmente no sé ahora nada más que no supiese hace dos días, pero sí me hizo pensar si es verdad lo de que no quiero abrirme más…

Si echo mi vista atrás, conservo amigos de todas las etapas de mi vida por las que he pasado (colegio, universidad, primeros trabajos, estancia en el extranjero…), así que no creo que eso sea del todo cierto. Sí que es verdad, en cambio, que últimamente me cuesta mucho más conocer a otras personas, y si tengo la posibilidad de intentarlo… me echo atrás.

En estos últimos años las únicas personas nuevas a las que he conocido son un chico hetero curioso con el que tengo muy buena relación (más virtual ya que otra cosa) y un excompañero al que conocí hace años y con el que he retomado la amistad.

(Bueno, y también con un chico que conocí por casualidad, al que no conozco en persona -vivimos lejos- y del que os hablaré otro día).

También es verdad que con los años, cuesta mucho más hacer amistades nuevas (en eso los críos tienen mucha más facilidad), con lo que supongo que no es algo que me pase a mí solamente.

De todos modos, de amigos no me puedo quejar (tengo muy buenos), pero sí de lo de no tener pareja.  Supongo que, como me dijo, para eso también debería de abrirme a la gente pero a día de hoy no estoy ni medio dispuesto.

Tal vez tenga razón y yo sea mi peor enemigo.

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50 sombras de Grey

50 sombras de Grey

Desde que estoy trabajando en  mi empresa, por el puesto de jefe han pasado varias personas. Se ve que es un puesto de paso para ir a otros superiores, por lo que la duración media de las jefaturas es de unos dos años como mucho.

Por ese puesto han pasado tanto mujeres que eran un encanto como señoras que era para darles de comer aparte. Hombres accesibles y que eran como uno más, a tios inaccesibles que para hablar con ellos había que pedir una audiencia. Como en todos sitios, supongo.

Lo que nunca había tenido era un jefe gay.

Ya cuando iba a venir, la gente habló de que era gay. No si era bueno o si era mal jefe, sino que era gay. Cosa que no creo que influya para trabajar, pero la gente es muchas veces así de corta.

A mí, si soy sincero, me hizo cierta ilusión. No por nada, pero sí por tener a alguien más del gremio en mi mismo trabajo (porque que yo supiese, hasta ese momento, era el único).

Nada más verlo, el hombre me pareció guapete y poco más, porque personalmente me pareció un tipo bastante seco y de los que marcan mucho las distancias con el personal a su cargo. Y eso a pesar de ser un tío joven. Bueno, joven tampoco, más bien cuarentón, pero que es la media del departamento.

Con el tiempo, la relación con él fue mejorando y su antipatía, más bien coraza, fue desapareciendo progresivamente.

Y entonces comencé a verle más atractivo.

Hasta el momento en que me empezó a caer mejor, la verdad es que no me había fijado en lo bien que le quedaba el traje. Ni en el culete que marcaba con según qué pantalones. O el paquetón que se le veía cuando se sentaba. O incluso el pectoral que se adivinaba cuando se ponía una simple camiseta. (Esto es algo que me ha pasado siempre, que si alguien me caía mal, ni me atraía ni nada…hasta que empezaba a gustarme)

Encima la relación entre nosotros fue mejorando bastante. De una seriedad absoluta al hablar, poco a poco fuimos pasando a un buen rollo y una buena relación que ya empezó a poner en alerta a los demás compañeros.  Muchos no dijeron nada, pero otros ya comenzaron a insinuar cosas… y ahí siguen.

Yo intento que esos comentarios no me afecten demasiado, pero, por si acaso, sigo manteniendo las distancias (es mi jefe) e intento que no haya nada más que una simpatía entre nosotros.

Otra cosa es lo que me gustaría que pasara.

Y es que el tema jefe-empleado empiezo a darme cuenta de que algo de morbo sí tiene.

La otra tarde, estando los dos solos en la oficina me llamó  a su despacho para tratar unos temas. Últimamente, ya nada más verme, me sonríe y mantiene esa media sonrisa toda la conversación. Empezamos a hablar de trabajo pero luego, no sé muy bien cómo acabamos hablando de películas porno… Y hablar de eso con un jefe, a mi particularmente, me da morbillo. Tanto que pensé que nos íbamos a empezar a calentar y protagonizar alguna escena sexual allí mismo sobre la mesa, cosa que por supuesto… no sucedió.

También es verdad que no sé si es imaginación mía o qué, pero cuando estamos con más compañeros, aunque hay buen rollo entre ambos, no es lo mismo que cuando estamos solos. De hecho recuerdo hace unos días que él estaba explicándome algo a dos centímetros escasos de mí, con una mano encima de mi hombro, y cuando llegó otro compañero a la oficina, automáticamente él se separó y mantuvo la distancia el resto de la conversación.

Yo tengo claro que los dos sabemos que el otro es gay. Ninguno de los dos hemos dicho nada al respecto. Yo no le pienso preguntar nada (repito, sigue siendo mi jefe), aunque él sí me ha preguntado varias veces si tengo novia, a lo que respondo que no…y nada más.

Otra cosa sería poder irme de fiesta con este hombre algún día.

En las cenas de empresa, siempre se suele sentar a mi lado, y aunque bebemos y charlamos más de la cuenta (ahí le da un poco igual que haya más gente), las cosas nunca van más allá, aunque solemos ser de los últimos en irnos del lugar.

Estoy casi seguro de que a solas las cosas serían diferente.

Lástima que eso no creo que se pueda saber…

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