Cadena de favores

Cadena de favores

Cuando comenté hace poco el tema de mi reciente “asexualidad“, se me olvidó comentar un hecho que fue el que realmente me motivó a escribir sobre eso. Y es que mi amor platónico, mi crush como se dice ahora, me propuso quedar…y le dije que no. De nuevo.

Para poneros un poco en antecedentes, os diré que hace muchos años en un trabajo di con un chaval que me gustaba bastante. En realidad nos conocíamos desde pequeños, pues nuestras familias por aquel entonces tenían cierta amistad, pero con el paso del tiempo perdimos el contacto. Él, algo mayor que yo, fue quien me reconoció nada mas entrar a currar allí y durante ese tiempo nuestra relación no pasó más allá de lo laboral. El tema es que el tío estaba bastante bien. Recuerdo que muchas veces iba a currar con ganas simplemente de coincidir con él, porque me molaba ver como marcaba pectoral y sobre todo ese culete que se gastaba. Evidentemente nunca me atreví a decirle nada y cuando dejé de trabajar allí, el contacto con él también desapareció.

Con el tiempo, limpiando los contactos del Messenger, di con alguien que ya ni recordaba. Hablamos un poco, supusimos que nos habíamos conocido en algún chat gay, y no fue hasta que pusimos la cam cuando nos dimos cuenta de quiénes éramos, y sí, era él.

Ambos nos pusimos al día, yo le dije lo mucho que me gustaba de siempre pero nunca pasó nada más pues yo, para él, era como un “hermano pequeño” tal y como él me recordaba cada vez que hablábamos. Sin embargo, un día le pillé con ganas y me dijo que sin que sirviera de precedente podíamos quedar para pegar un polvo. Pero para mí ya era tarde pues por aquel entones yo había iniciado una relación y le dije que no (por primera vez).

Y volvimos a perder el contacto.

Todo esto ya lo conté en su día, pero lo que son las cosas, lo que pensé que sería un punto y final se convirtió en un punto y seguido.

Hace unos meses, trasteando por Internet, a un chaval se le ocurrió meterme en un grupo de Skype de gays que organizaban quedadas. La idea era buena, pero entre que cada vez estoy  más asocial y mis ganas de conocer gente nueva bajo mínimos, no duré ni dos días. Fue justo cuando iba a salirme del grupo cuando me entró alguien que me pareció simpático. Hablamos un rato y… ¡Voilá! otra vez era él.

Retomamos el tiempo como si no hubiera pasado nada y la amistad siguiera intacta. Yo, entre frase y frase, seguía tirándole la caña a ver si había suerte, pero no la había. Para él seguía siendo como un hermano y de ahí no se podía sacar nada más.

Hasta hace unas semanas, que me propuso, así sin más, venirse a mi casa para dormir en bolas. Y fue cuando le dije que No (por segunda vez).

¿El motivo? Pues tanto mi asexualidad como mis nulas ganas de conocer/estar con nadie más. Y vale que él no me había propuesto nada, pero mi líbido había desaparecido por completo y así se lo hice saber.

Y ése fue el desencadenante para escribir el post sobre asexualidad.

Sin embargo…

Esta vez ninguno de los dos desaparecimos y seguimos hablando por Skype como si nada, aunque sí nos planteamos que a lo tonto, desde que habíamos dejado de trabajar juntos no nos habíamos vuelto a ver, salvo por Internet.

Así que una tarde, charlando, me propuso quedar por la noche después de que él saliese del curro, a tomar algo en un pub cerca de su casa.

Y esta vez le dije que sí.  Y eso a pesar de que esa misma mañana me había hecho un esguince que me había dejado el tobillo hecho un asco. Pero no podía decir que no una vez más.

Y allí que me fui.

Cuando le vi llegar me hizo bastante ilusión ya que aunque nos habíamos visto por Internet mientras hablábamos, no era lo mismo.

A pesar del tiempo que había pasado yo le vi igual de potente que entonces, e incluso en un momento que fue al baño vi que los pantalones por detrás le quedaban igual de bien que por aquel entonces.

La conversación pronto subió de tono, pues él era consciente de lo mucho que me ponía desde siempre. Y eso le hacía gracia.

En una parte de la charla, se acordó incluso  de una propuesta que le hice en su día, de depilarle la espalda pues él me había comentado alguna vez lo difícil que se le hacía a él hacerlo por si solo.

Fue entonces cuando me dijo que eso le seguía costando horrores y que si le podía hacer el favor ya que estaba allí, de subir a su casa y ayudarle con la crema depilatoria.

No me lo tuvo que pedir dos veces.

Subimos a su casa y nos fuimos directamente al baño (pues compartía el piso y no era plan despertar al personal).

Se quitó la camiseta y pude ver entonces el pectoral que tanto morbo me daba cuando trabajábamos juntos. Peludete, sin pasarse, sí que era verdad que por hombros y espalda tenía bastante más. Cogí la crema y la unté por detrás como si le estuviese dando un masaje en el que yo era quien más disfrutaba. Tanto que me animé, diciéndole que le iba a manchar los pantalones y que no era plan… Su respuesta me sorprendió ya que, aunque no dijo nada, se bajó la ropa quedándose como Dios lo trajo al mundo.

Curiosamente en el culete no tenía casi pelo, pero aún así, le comenté que iba a ponerle también crema ya que lo tenía a mi disposicón.  A él todo esto le hacía gracia, se reía, pero nada más.  Estaba claro que a quien le daba morbo era a mí, aunque él… se dejaba hacer.

Una vez bien untado el culo de crema, había que esperar, momento en que se dio la vuelta para charlar conmigo tranquilamente (si no fuera porque él iba totalmente desnudo y yo con un bulto en la entrepierna que ya me hacía hasta daño).

Después, ya pasado el tiempo, fue el momento de quitar la crema para ver el efecto sobre su cuerpo. Y eso ya fue en la ducha. Y para que no me manchase, me propuso meterme también en bolas con él ahí dentro….

Le dije que iba armado y peligroso aunque a él no pareció importarle, más bien al contrario. Y ahí me puse, detrás de él a quitarle la crema, enjabonarle y ponerle crema hidratante mientras iba más tieso que tieso, rozando cada vez que le tocaba contra ese culazo que tantas ganas de conocer tenía.

Finalmente, salimos del baño, me invitó a una cerveza y no fue al ir a levantarme cuando mi esguince me recordó que seguía allí.

Fue cuando él me dijo que “favor con favor se paga” y cuando pensé que la noche iba a acabar de otra forma, fue cuando se ofreció a llevarme a casa en coche para no sobrecargar más mi tobillo dañado…

Cuando llegué a casa, era tal el dolor de huevos que tenía, que podían haberme amputado el pie entero que ni siquiera lo hubiese notado.

Al menos la noche sirvió para darme cuenta de que no estaba tan asexual como pensaba…

Los comentarios, aquí debajo o en mi mail: gayalguien@hotmail.com

Anuncios

Mambo Italiano

Mambo Italiano

Como he dicho alguna vez no soy demasiado fan de las películas de temática (más que nada porque me parecen todas iguales) aunque de vez en cuando sí que me veo alguna.

Como la mayoría tienden al drama, llega un momento en que me saturan, y muy buena tiene que ser para que me enganche. No me pasa lo mismo si el género es distinto, por eso me gustó tanto Hellbent, puesto que sin dejar de lado el mundo gay, la película de metía de lleno en el terror, creando un slasher de manual.

Lo mismo me pasó con una de las primeras películas de temática que vi en mi vida, puesto que contaba situaciones por las que muchos hemos pasado, pero desde la óptica de la comedia.  El otro día, organizando un poco mi videoteca, di con ella y volví a verla para recordar viejos tiempos. Y me descojoné como el primer día.

La película se llama “Mambo italiano”, canadiense, del año 2003, y es una sátira bastante lograda sobre la vida de un chaval gay de familia tradicional italiana, inmigrantes en la América del Norte.

La película comienza cuando el protagonista, Ángelo, llama a una línea de ayuda gay para desahogarse por el lío mental que lleva en su cabeza provocado por los últimos acontecimientos.

A partir de ahí la película empieza a contar desde el principio cómo el protagonista ha llegado a esa situación.

Con una familia inmigrante italiana que se trasladó a Canadá sin perder ninguna de sus costumbres y en la que un hijo no puede independizarse sin darle un disgusto de muerte a su Mamma, el hecho de ser gay no le resulta demasiado fácil. Hasta que conoce a un amigo de su infancia, que resulta ser también gay como él…y policía.

(Bueno, para el argumento, que Nino sea o no policía da un poco igual, pero si me conocéis ya sabéis la fijación que tengo con los uniformes, no? Pues eso).

La película es una mezcla entre el costumbrismo italiano, y la comedia disparatada, con situaciones muy divertidas y que hacen ver los dramas por los que pasa el protagonista dese otra perspectiva (mucho más ligera que la mayoría de películas de este tipo).

Momentos a destacar son por ejemplo, la incómoda y rocambolesca reunión en casa de los padres de Ángelo (con sorpresa incluida), la presentación del protagonista en la línea de ayuda gay (y sus primeras llamadas), el surrealista momento de la aceptación (o no) de la invitación por parte de los padres de Ángelo o la confesión sin venir a cuento del cura, ya en los minutos finales de la película.

Destacar también el personaje de Anna,  la divertida hermana del protagonista y sus numerosas visitas a psiquiatras para tratar sus problemas y  el papel del padre de Ángelo, en este caso Paul Sorvino, que es el único que conocía del reparto.

Como curiosidad, deciros que la película está basada en la vida del guionista, Steve Gallucio, quien primero hizo una obra de teatro, y ya luego lo convirtió en película.

Recuerdo que cuando la vi, al margen de echarme unas risas, me gustó que el protagonista fuera una persona normal, que no encajaba en los estereotipos gay.

Un personaje al que no le gustan los bares ni el ambiente, justo en un momento de mi vida en la que yo ya empezaba a darme cuenta de que tampoco yo encajaba demasiado en este mundo…

Esta vez no os dejo el tráiler. Os dejo la película completa, porque la tenéis que ver sí o sí (que es muy buena).

Los comentarios, aquí debajo o en mi mail: gayalguien@hotmail.com

Nymphomaniac

Nymphomaniac

“Pues este finde tampoco he follado”.

Esta frase es la que le suelo escribir a un amigo los domingos por la noche, medio en broma medio en serio, para despedir la semana.

La llevo escribiendo tantos meses que creo que perdí la cuenta de cuándo empecé a usarla.

Por eso me sorprendí un poco cuando mi colega me preguntó “¿pero tú realmente buscas algo?”,  más que nada porque no supe bien qué contestar.

En esta etapa de sequía amoroso/sexual en la que me encuentro, entre elegida y forzada por las circunstancias, no he caído hasta ahora en que habiendo borrado las apps, no saliendo por el ambiente, no entrando a mi chat de cabecera,  y no teniendo demasiados amigos gays, va a ser difícil salir de ese círculo vicioso.

Pero…¿de verdad quiero salir?

A lo largo de toda mi vida yo siempre me he movido muchas veces por impulsos, y el impulso, digamos, sexual, también ha movido durante bastante tiempo mi existencia.

Pero ¿y  si lo he perdido?

¿Y si de no “usarlo” se ha desgastado también?

Porque no es sólo que lleve tiempo sin tener relaciones sexuales con nadie, es que ni siquiera las tengo ya conmigo mismo…

Vamos, que ni a la zambomba le doy ya.

¿Estaré enfermo? ¿apático? ¿abuelete ya?

Menos mal que tenemos Internet para dar un poco de luz a este túnel en el que estoy metido. Y es que,  en esta época en la que a todo se le pone su etiqueta y un porqué, lo mío también tiene  un nombre, y es el de la “asexualidad“.

Definida como la falta de apetito sexual o líbido resulta que si hace un tiempo podía encuadrarse como una enfermedad o algo a tratar (provocado generalmente por alguna mala experiencia en el pasado), ahora parece que puede interpretarse como una nueva corriente dentro del complicado mundo de la sexualidad.

En algunas webs, incluso, llegan a hablar de que es una opción más, “como quien es adicto al sexo” cuando por su propia definición (adicción) muy libre no puede ser esa otra opción

Indagando un poco sobre esto, hay estudios que manifiestan que entre el 1 y el 3 por ciento de la población (al menos del Reino Unido) podría ser asexual.

Que digo yo que mucha gente tampoco es, pero la suficiente para que existan ya asociaciones, banderas,  logos y todo lo que se os ocurra.

Aunque bueno, esto es como todo, y si realmente te sientes así, pero poco, entonces no serías asexual, sino grisexual (que será porque ni es blanco ni es negro, de ahí el nombre).

Pero ¿qué pasa si no tienes ganas de folleteo pero sí de enamorarte? Pues tranquilo, que para ti también hay etiqueta, porque en ese caso, serías “asexual-romántico” y asunto arreglado.

Ah y no olvidaros de que si sólo sientes atracción sexual con las personas de las que te has enamorado previamente, eres demisexual, claro.

Incluso si sólo te pones palote con las alcachofas, los arbustos y cosas así, tú tranquilo, que lo tuyo se llama ecosexualismo y aquí paz y después gloria…

Así hasta el infinito y más allá. Y podéis llamarme carca y lo que queráis, pero pienso que esto de ponerle nombre a todo, hace mucho que se nos fue de las manos…

Los comentarios, aquí debajo o en mi mail: gayalguien@hotmail.com

El piano

El piano

Anoche se celebró la final del festival de Eurovisión y otra vez lo de siempre: España mal, que acabó en el puesto 22.

A mí con la canción de España para el festival siempre me pasa lo mismo, mandemos lo que mandemos. Cuando la eligen pienso que, aunque me guste, no creo que vaya a hacer ningún buen papel en el concurso. Pero a medida que pasan los días y se acerca el festival empiezo a pensar que oye, que igual este año sí, que al menos quedar en la primera parte de la tabla… Luego empiezan las actuaciones, veo lo que hay y aún pienso “uy, que este año damos la campanada”. Encima los comentaristas empiezan con lo de que está muy bien posicionada, que el público está entregado, que patatín patatán. Total, que cuando llega el momento de votaciones mi hype ya es estratosférico, hasta que llega Portugal, veo que no nos da ni un solo punto y ya me hundo en la miseria…hasta el año siguiente.

Pero bueno, al margen de esto, que no por ser lo de todos los años duele menos, yo me lo pasé pipa viendo el festival.

En mi caso, como encima nos reunimos varios amigos para cenar y divertirnos comentando las actuaciones, pues todavía más.

Este año, sí que es verdad (o eso me pareció a mí) que había mucha balada. Bueno, había baladas o canciones reivindicativas, y al final se me hizo un poco pesado (porque no me gustan ese tipo de canciones que yo llamo estilo “Barbra Streisand”).

A mí me suelen gustar canciones más movidas y por eso era fan de las de Suiza, Malta, Noruega, Chipre o Grecia.  Pero como favoritas tenía principalmente a cuatro, combinando lentas y moviditas.

La de Francia, por ejemplo, me gustaba mucho…pero el directo no. A pesar de la imagen del cantante (era como la Pelopony), al chico le faltaba voz y le costaba bastante llegar a las notas altas, así que la descarté nada más verlo cantar.

Otra era la de Azerbaijan. Esta era una de mis top desde la primera vez que la oí y vi el video. El tío estaba bastante bien (luego me enteré de que era un aficionado al flamenco español) y la música era pegadiza. Sin embargo, su actuación no me pareció demasiado destacable. Así que muy a pesar, también la descarté.

La de Italia, me encantó también desde la primera vez que la oí. La presencia del cantante, Mahmood, también. El mensaje lo mismo, y cómo la defendió en el escenario también muy bien. Favorita total, vamos.

Y la de Holanda, que ya la había oído, me gustó mucho, pero nada más. Sin embargo, en la actuación de la segunda semifinal ya me encantó, más que nada porque a pesar de hacerlo solo al piano, sin una escenografía demasiado currada, la canción llegaba. Y eso que como he dicho antes las canciones lentas no me suelen gustar, pero esta sí.

Al final como ya sabéis fue esta última la que ganó, de lo que me alegré bastante.  También más que nada porque estuvo apunto de ganar una canción cantada por una señora de Macedonia (del norte) en la que para dar más pena o algo así colgaba fotos familiares de fondo, cosa que no acabé de entender muy bien. Si llega a ganar esa señora , me borro del festival para los restos.

Aparte de las canciones en concurso del festival lo que me gustó mucho fueron las actuaciones invitadas, durante el momento previo a las votaciones de los países.

Destacar el momentazo de Madonna, aunque no sé si para bien o para mal. A pesar de estar megarecauchutada, la verdad es que la mujer está hecha un asco. Encima se puso a cantar Like a prayer y madre mía, desafinaba y mucho. Por suerte le pusieron en la segunda canción el autotune y ya mejoró bastante, claro.  Por cierto que me gustó mucho esa canción, Future, de su nuevo disco.

Y otro momentazo fue el llamado switch song en el que Conchita Wurst cantó la canción ganadora de Mans Zelmerlow (Heroes), éste la de Eleni Foureira (Fuego), ésta la de ¡Verka Serduchka! (Dancing Lasha Tumbai) -de lo mejor de la noche- y Verka la de Netta del año pasado (Toy). De verdad que para mí fue la mejor actuación de todo el festival.

Para rematar, destacar la labor como presentadora de la modelo Bar Rafaeli y Gal Gadot (Wonder Woman) que aunque no pudo presentar también el festival (por motivos de agenda) si salió en un video promocional de turismo de Israel.

Pues lo dicho, a pesar del resultado de España, yo me lo pasé muy bien, y sigo pensando que a ver cuando EEUU se une también al concurso y pasamos ya de festival europeo de la canción a festival mundial, puesto que no habría mejor ocasión que ésta para unir al mundo a través de la música.

Os dejo el vídeo de la canción ganadora de Holanda, en la que por cierto al cantante se le ve el culete.

Los comentarios, aquí debajo o en mi mail: gayalguien@hotmail.com

 

La red social

La red social

Me abrí cuenta en Twitter por una recomendación que me hizo en su día Adrián, el malagueño autor del blog gracias al cual me metí en todo esto.

Hacía muchos años que había tenido cuenta en Facebook, como supongo que todo el mundo, aunque no tardé mucho en borrarla puesto que no conseguí engancharme lo más mínimo. Instagram ya me pilló mayor y nunca entendí la necesidad de colgar fotos retocadas a la espera de los likes de tus seguidores. Así que con Twitter pensé que me iba a pasar tres cuartos de lo mismo, aunque he de reconocer que desde el principio me pareció mucho más interesante.

La idea de abrirme la cuenta  fue para publicitar este blog a través de redes sociales,  aunque pronto me dijo el malagueño que también, como a él, me serviría para ligar (y follar) con mis seguidores.  Sin embargo, ni buscaba eso cuando tenía pareja (evidentemente) ni ahora que no la tengo he tenido la más mínima tentación de usar esa red en ese sentido.

Sí que es cierto que algunos me han entrado, mandándome DM’s (mensajes directos por privado) con esa intención, supongo que debido a los posts subidos de tono que cuelgo de vez en cuando. De hecho hay un tío en concreto que  a la mínima me tira la caña a ver si pico, aunque de momento con resultado infructuoso (aunque no deja de intentarlo).

Entre que el sexo cada vez ocupa un lugar menos importante en mi vida y que siempre he escrito esto de forma anónima, nunca he tenido intención de conocer a nadie por medio de esa red social.

Sin embargo, yo conversación siempre he dado a todos los que me han hablado, y poco a poco esa cerrazón mía inicial, incluso a conocer gente, ha ido cambiando con el tiempo.

Hace poco, por ejemplo, uno con el que suelo interactuar retwiteando  o comentando tweets, comenzó a hablarme por DM y me pareció desde el principio un buen tío. Tanto que un día, de mucho insistirme en quedar, y sabiendo dónde me lo podía encontrar a una hora en concreto decidí pasar por ahí para al menos saludarle, y aunque su cara fue un poema (no sabía quién era yo, evidentemente),  al menos sirvió para abrirme un poco en ese sentido.

Gracias a eso, hace unas semanas, un madrileño con el que también he coincidido alguna vez me propuso quedar para tomar algo aprovechando que estaba en mi ciudad. Con este en concreto,  más allá de enseñarme fotos guarras (he de reconocer que yo también le envié alguna mía) poca conversación más habíamos tenido, salvo la de servirle un poco de desahogo cuando veía que pasaban de él sus posibles ligues. De hecho cuando llegué al sitio en concreto le comenté justo eso, que salvo lo comentado arriba, igual íbamos a tener poco de qué hablar. Pero no fue así. Y no fue así porque el madrileño era el típico que hablaba por los codos, tanto que no me dejó prácticamente opción a mí de comentar nada. Me habló de todo, de su familia (está casado) de su búsqueda de chavales para follar y de lo que estaba disfrutando conociendo tíos de un sitio y de otro a través, él sí,  de redes sociales.

En un momento dado, y siendo ya tarde, le comenté que me iba a ir para casa, pues tenía que madrugar al día siguiente, pero me dijo que me esperase un poco que también había quedado con otro amigo valenciano y así mataba dos pájaros de un tiro. Yo me quedé por educación más que nada, puesto que ya estaba cansado y además su interés por chavales jóvenes (demasiado jóvenes, para mi gusto) me estaba ya dando ciertos reparos…

En ésas estábamos cuando llegó su amigo y se unió a nosotros. El chaval -de mi quinta-me pareció bastante agradable y con él por lo menos pude tener una conversación normal y corriente, no sólo centrada en los folleteos varios que me estaba contando el otro. Pronto me di cuenta de que iba a tener algo más de feeling con su amigo, y más cuando en un momento de la charla le dije quién era yo en Twitter pues con un “Ostras, el bloguero” me demostró que, al menos, había alguien con quien había funcionado lo de publicitar el blog a través de la red social.

A partir de ahí la charla fue todavía más fluida, momento en que el madrileño aprovechó para darse a la bebida, cosa que no hizo sino soltarle aún más la lengua, manteniéndose en su línea de hablar de sexo, folleteo y demás variantes.

Al final se nos hicieron las tantas y su amigo y yo dijimos de acabar ya la noche, pues al día siguiente había que madrugar, y más el madrileño que había venido exclusivamente por trabajo, aunque de los tres era quien menos ganas tenía de irse a la cama.

Como curiosidad, al día siguiente el madrileño amaneció con la cuenta suspendida (puedo imaginar el motivo que habrá usado Twitter… si bien no estoy seguro), por lo que con él he perdido totalmente el contacto. Sin embargo, con su amigo he seguido hablando por privados y hemos comentado incluso la posibilidad de quedar algún que otro día.

Por cierto que hablando y hablando, este twittero también resultó ser amigo del chico de quien os hablé al principio, a quien sólo saludé en la calle, y con el que también tengo pendiente de quedar a tomar algo un día de estos.

Y es que si el mundo es un pañuelo, me da a mí que Twitter todavía lo es más…

Los comentarios, aquí debajo o en mi mail: gayalguien@hotmail.com

Durmiendo con su enemigo

Durmiendo con su enemigo

Ahora que está la Semana Santa a la vuelta de la esquina me ha venido a la mente uno de los múltiples viajes que hice cuando tenía novio.

Este en concreto fue al poco de empezar nuestra relación.

Queríamos ir a Cartagena, a conocer la ciudad y ver un poco las procesiones, y aprovechando el viaje, hacer noche allí. Mi ex se lo comentó entonces a un amigo, Juan,  y éste decidió venirse con nosotros.

Este amigo en concreto conocía a mi ex desde hacía años. Se conocieron con la idea de pegar un polvo pero a mi ex no le atrajo nada, así que simplemente quedaron como amigos. Esta situación en concreto es algo que no he entendido nunca, lo de crear una amistad a partir de ese punto en concreto, porque bajo mi punto de vista uno de los dos (el rechazado) siempre va a sustentar esa amistad en unas ganas (escondidas) de que algún día pase algo. Al conocer a Juan, la forma que tenía de relacionarse con mi ex no hizo sino confirmar lo que pensaba.

Por eso no me pareció nada bien que él quisiese venir un fin de semana con nosotros, por muy amigos que fuesen. A mí no se me ocurriría ir de carabina con una pareja, y más cuando la pareja está al comienzo de la relación, pero a él pareció darle un poco igual.

Para rematar todavía más la situación, no había otras habitaciones disponibles en el hotel (era bastante pequeño, en temporada alta y reservamos a última hora) con lo que la única posibilidad que nos dieron era la de añadir una cama supletoria a nuestra habitación. Yo pensé entonces que Juan diría que no en esas circunstancias, pero contra todo pronóstico ni eso le detuvo y aceptó venirse con nosotros.

Yo entre que estaba algo molesto y tampoco es que Juan me cayese demasiado bien, decidí entonces aprovechar la situación, pues lo de compartir la habitación con él y mi pareja comenzó a resultarme algo morboso…

El día lo pasamos muy bien aunque Juan no paraba de tirar chinitas como para intentar demostrar que él siempre había estado con mi ex tanto en los buenos como en los malos momentos (mientras que yo acababa de llegar a su vida…).

Mi ex, encima,  en lugar de pararle los pies, parecía que aún le hacía gracia saber que yo me ponía celoso por el tema, con lo que aún le seguía todavía más la corriente a su colega, que no sé qué expectativas tendría, aunque dejaba claro que él y yo amigos no íbamos a ser nunca.

Así pasamos el día hasta que llegamos a la habitación.

La cama supletoria estaba al lado de la de mi ex, aunque un poco separada. Mientras, las nuestras, estaban juntas como formando una sóla de matrimonio.

El cuarto de baño estaba, como en casi todos los hoteles, entrando a mano derecha, y en el pasillo que daba a la habitación había un espejo de cuerpo entero, con lo que la visión del baño desde la cama de Juan, era completa.

El primero en ducharse fue Juan, y cuando acabó entré yo, aunque le dije a mi ex que para ahorrar agua y tiempo, se metiese también conmigo.

Allí estuvimos “jugando” un poco bajo la ducha y al salir, aprovechando que del vaho se había empañado todo el baño, abrí la puerta lo suficiente para que Juan nos pudiese ver desde el espejo.

Estuvimos ahí morreándonos como Dios nos trajo al mundo y totalmente empalmados, hasta que mi ex se dio cuenta de lo que pretendía (vio la puerta y el espejo) y paró en seco no sin antes descojonarse de la situación y llamarme “cabronazo” con una amplia sonrisa.

Él salió del baño y yo me quedé un rato secándome con la toalla frente al espejo, pues a mí en concreto sí me daba morbo que Juan pudiese estar mirando.

Sin embargo, cuando salí a la habitación, igualmente desnudo, me sorprendió ver que Juan estaba dormido, o al menos se lo hacía, aunque eso sí, con el cuerpo girado hacia la zona donde estaba el espejo del pasillo.

Mi ex me hizo gesto de que no hiciese ruido, para no despertarle, y nos acostamos.

Pero el calentón que me había entrado a mí no era ni medio normal, así que empecé a hacerle arrumacos a mi ex a ver si lo ponía a tono. Y lo puse, vaya que si lo puse.

Tanto que comenzamos a morrearnos sin importarnos que su amigo durmiese a escasos centímetros. En un minuto los dos estábamos desnudos y aunque en principio nos cubrían las  sábanas, el calor interno hizo pronto que nos destapásemos. Nos comenzamos a comer las pollas, por turnos, de rodillas sobre la cama y magreándonos como si estuviésemos solos en la habitación…hasta el momento en el que Juan se giró y siguió “durmiendo” cara a nosotros.

En ese instante, nosotros, tiesos como íbamos, nos quedamos completamente en silencio y mirando a ver si él hacía algún gesto que delatase que en realidad estaba despierto. Más bien al contrario, comenzó a emitir sonidos como para hacer ver que en realidad estaba soñando, con lo que decidimos seguir a lo nuestro.

La situación estaba siendo tan morbosa que en el momento en que nos pusimos a hacer el 69 ambos no pudimos más y nos corrimos en la boca del otro, con unos gemidos sordos que evitaron que la situación se nos fuese todavía más de las manos.

Juan en ese momento se giró de vuelta a la pared, y siguió durmiendo como si nada hubiese pasado.

Mi ex siempre pensó que él realmente estaba dormido, y que no vio nada, pero yo a día de hoy aún tengo la duda, razonable, de que vio absolutamente todo pero no se atrevió a decir nada por miedo a quedarse sin ver el espectáculo que le estábamos dando.

Es algo que nunca podré saber ya, pero como experiencia fue una de las más morbosas de mi vida.

Los comentarios, aquí debajo o en mi mail: gayalguien@hotmail.com

Super Drags

Super Drags

Mira que me habían dicho que me iba a gustar, que la iba a disfrutar y que me lo iba a pasar pipa, pero aún así…

Aún así no me animaba a darle una oportunidad a una nueva serie. No era la primera que me recomendaban y que dejaba a mitad. Últimamente me ha pasado bastante. Con “La Maldición de Hill House”, con “La Casa de Papel” o incluso con “Juego de Tronos” de la que no pasé de la segunda temporada…

Así que empecé poco a poco.

Primero vi que eran pocos capítulos, nada más 5 de no más de 20 minutos cada uno, con lo que si me los veía del tirón y no me gustaban poco tiempo habría perdido en mi vida.

Luego vi algo de los dibujos y me encantó ver que eran realmente (como el mismo nombre hacía sospechar) de un estilo muy similar al de las “Las Supernenas”, serie que me gustó mucho en su día, sobre todo por la animación de Craig McCracken, o a las de “El laboratorio de Dexter”  y “Star Wars: Guerras Clon”, ambas de Genndy Tartakovsky.

Y por último me animé del todo al ver que uno de los que doblaba los dibujos  era el gran Keunam, actor de doblaje conocido en YouTube por hacer versiones de Disney tales como “La Cenicienta ibérica”, o  “La Bella durmiente ibérica”  (por cierto, que la versión del hada de los nieves que circuló hace un tiempo por WhatsApp  no es suya, aunque lo parezca). Keunam, por cierto, se hizo más conocido al público en general a raíz de su participación en la primera edición de “Tu Cara no me suena todavía”, en el año 2017.

Total, que con todos esos mimbres, el otro día vi la serie del tirón y me pareció de las más divertidas que he visto en mucho tiempo.

El argumento es superismple,:  Patrick, Donizete y Ralph son unos amigos que trabajan en unos grandes almacenes y que se convierten en tres heroínas: Lemon, Scarlet y Safira , las Super Drags, responsables de proteger a la comunidad LGBT (o LGTBXYZ como dicen en la serie)

Ya me enganché nada más empezar, justo antes de los créditos iniciales, cuando en la primera acción de las Superdrags a la hora de rescatar un bus secuestrado, le soban el paquete al malo aprovechando que ha sufrido un desmayo jeje,. A partir de ahí la serie es un desfase por todos lados sin muchos miramientos (de hecho la serie no es tolerada a menores de 16 años).

Aun no había acabado el primer capítulo y cuando vi que encima era medio musical, con número y canción intercalada sin venir a cuento,  ya estaba disfrutando yo de lo lindo y arrepintiéndome de no haber empezado a ver la serie mucho tiempo antes.

Los capítulos en sí repiten el mismo patrón de malo malísimo que quiere dominar la tierra (en este caso, a todo el colectivo), y las super se encargan de desbaratar sus planes. Además, todo encaja en un plan superior de intentar que Goldiva (diva Gay donde las haya) no pueda dar su concierto en la ciudad, para desesperación de todos sus seguidores.

Aparte de todo eso, mención aparte por supuesto es el acierto en el doblaje que le han puesto aquí, ambientándolo en nuestro país y tirando de recursos conocidos para hacerla más cercana (Murcia, qué hermosa eres).

Además, aunque tira de muchísimos topicazos del mundo gay (musicales, la pluma, el culto al físico,  los cuartos oscuros, el uso de dildos, etc) , en ningún momento molesta o se hace cansina puesto que, con humor, se puede criticar absolutamente todo (aparte del buen rollo que transmite en general).

La serie, disponible en Netflix, es originalmente brasileña y debido al éxito que ha tenido (en inglés, el doblaje lo han hecho algunas drags del programa  RuPaul’s drag race), han empezado ya a rodar la segunda y tercera temporada.

Si os ha picado la curiosidad, por aquí os dejo el tráiler.

Los comentarios, aquí debajo o en mi mail: gayalguien@hotmail.com