Infiltrados

Infiltrados

Como sabéis que el mundillo del porno es algo que me gusta desde siempre, que conozco a actores por su nombre y todo, y que me sé más o menos la vida de alguno (como ya comenté en los posts de La noche de los muertos vivientes y Volver a empezar), hoy quería hablaros de unos actores en el porno gay que lo más curioso de todo es que…no son gays.

El nombre técnico de esta gente son “gay por pay”, o lo que es lo mismo, que hacen de gays por pasta. Bueno, no es que hagan de gays, simplemente se follan a tíos ante las cámaras. Y es que por lo visto se paga mucho más a los actores en el porno gay que en el hetero (ahí son mejores pagadas las tías).

Generalmente estos actores-que han existido en el cine desde siempre- solían hacer de activos y para conseguir calentarse echaban mano de ciertos chavales cuya función era excitar al personal entre toma y toma -buena película sobre el tema es “The fluffer” (2001)-. Sin embargo, desde la llegada de la Viagra, con tomarse una pastillita la situación se solucionaba por sí sola, pudiendo grabar sus escenas durante varias horas con independencia de sus gustos sexuales.

Últimamente, la situación de estos actores ha ido cambiando y partiendo de la base de que “igual de maricona es el que da como el que toma”, muchos han optado por ser versátiles, cuando no totalmente pasivos (al fin y al cabo es poner el culo y poco más), con lo que su situación en el mercado se ha revalorizado mucho, cobrando mucho más por el morbo que saben que provoca ver a un hetero a cuatro patas.

Los actores más conocidos en ese gremio, son:

JohnnyRapid
Johnny Rapid

Este jovencito actor suele ser uno de los pasivos más cotizados. De los que son usados como una marioneta en sus películas (recuerdo una escena en la que se lo follan en una cárcel que es antológica).

Por eso me sorprendió tanto saber que estaba casado y con una hija. Saltó a la fama cuando su productora Men.com, ofreció a Justin Bieber una cantidad millonaria por rodar una escena junto a él.

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Peter North

Curioso caso el del actor Peter North, que empezó rodando escenas en películas gay con el nombre de Matt Ramsey.

A este actor lo empecé a ver en las primeras películas porno que vi en mi vida y me sorprendía por lo lechero que podía llegar a ser. Cuando me enteré de que había empezado en el mundillo como actor gay, no paré hasta que encontré esas primeras películas vintage.

pavel novotny
Pavel Novotny

Rubio actor checo nacido en Praga, ha trabajado tanto en películas gay, como bisexuales y heterosexuales.

Fue de los primeros en reconocer abiertamente su heterosexualidad aunque también dijo que sólo actuaría como activo en sus películas. Finalmente acabó recibiendo la oferta económica que le hizo cambiar de “postura” al respecto, comenzando a grabar bastantes títulos como pasivo.

zeb atlas
Zeb Atlas

A este hombre lo definiría como una mezcla entre Mario Casas y el muñeco de Michelín. Mide 1,90 y pesa 113 kg de puro músculo. Con éste me pasó lo mismo que con Peter North. Lo empecé viendo en películas hetero hasta que un día lo vi dándolo todo con un compañero de reparto en una película gay.

En este caso no queda del todo claro si realmente es gay for pay, o hetero for pay, porque parece que realmente es bastante abierto…

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Sebastian Young

Sebastian Young es, digamos, como el “malote” del grupo. Ha entrado y salido de la cárcel en innumerables ocasiones. Con un historial delictivo como para empapelar una pared entera, está casado y actúa en el porno gay para pagar a sus abogados y las distintas multas que le han ido cayendo durante estos años.

De los más reputados actores actuales, no tiene problemas en ser penetrado ante las cámaras.

rafa garcia
Rafa García

Por último, en el caso de España, tenemos también a actores de la talla (ejem, ejem) de Rafa (el hermano de Dinio, el que fue novio de Marujita Díaz…) que últimamente ha hecho también alguna cosilla en el porno gay (como activo -de momento-), aunque pienso que llamar actor a este hombre es denostar a todo un gremio.

(Eso sí, por tener, sí que tiene una buena herramienta de trabajo, no nos engañemos)

Una cosa más. Si os ha interesado el post, que sepáis que una  productora porno se sacó de la manga un reality sobre el tema en el año 2014, donde un grupo de actores heteros convivían en una mansión (al estilo Jersey/Geordie/Gandía Shore) mientras se preparaban (¿?) para sus rodajes en el mundo gay.

El reality se centra en las personas que viven este estilo de vida tabú y no convencional, la exploración de las relaciones dinámicas entre el propietario, los trabajadores y los actores del sitio web para adultos brokestraightboys

Con esta frase, que no tiene desperdicio, se promocionaban tanto en la emisión online, como por la televisión por cable donde emitían en EEUU.

Os dejo el trailer pinchando aquí.

Los comentarios, aquí debajo o en mi mail: gayalguien@hotmail.com.

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Tío Vania

Tío Vania

Ya os he hablado algunas veces en este blog de maridos que le ponen los cuernos a sus mujeres con otros hombres.

Muchos se consideran heteros curiosos o bisexuales. Pero también hay algunos que aún considerándose gays, debido a situaciones familiares o sociales, deciden casarse con una mujer para estar más “integrados” en la sociedad.

Esta forma de pensar, por suerte, ya se está perdiendo, pero existen generaciones que en su momento no veían otra opción.

Hasta ahora siempre he hablado de este tema por gente que he conocido durante estos años, o amigos de amigos, pero hace unos meses, alguien de mi entorno familiar decidió dar un paso al frente.

Mi tío (llamémosle V.), se casó hará casí 40 años cuando aún era muy joven. Durante este tiempo ha tenido tres hijos, dos chicos y una chica, esta última aún adolescente, formando, a la vista de los demás, una familia normal y corriente.

Hace poco tiempo él abandonó la casa familiar porque había “descubierto” que era gay, y que se sentía atraído por un compañero de trabajo.

El terremoto en la familia fue bastante fuerte. Muy fuerte. Algunos, sorprendidos, otros no tanto. En mi caso en concreto, nada sorprendido.

Mi sospechas respecto de él, he de confesar que ya empezaron hace años, e incluso hice velada referencia en el post de LoschicosdelBarrio. Allí os comenté que un chaval con el que me enrollé, me habló de mi tío de una forma que hacía ver que le conocía bien. Demasiado bien. Estaba claro que entre ellos algo había pasado, sin embargo, por discreción o porque no quería en aquel momento saber nada más, no quise confirmar si había habido sexo entre ellos (si bien su sonrisa dejaba lugar a pocas dudas).

Posteriormente, esas sospechas fueron en aumento.

Igual para alguien fuera de este entorno, las cosas de las que mi tío hablaba no significaban nada, pero para mí, sí. Decir, por ejemplo, que le gustaba mucho pasear por ciertos jardines de mi ciudad (donde en el mundillo gay se sabe que son famosos por el cancaneo); contar que se había apuntado al polideportivo más gay de toda Valencia (os hablé de él en un post anterior), o incluso el tipo de ropa que se compraba últimamente (en conocidas tiendas de ropa gay) me hicieron confirmar que al menos mi tío sería bisexual.

En los últimos tiempos, la situación (al menos para mis ojos) era tan evidente que llegué a pensar que su mujer, mi tía, estaría ya al tanto de todo. Que incluso serían como una pareja abierta o algo así, porque me parecía del todo increíble que ella no se hubiese dado cuenta de nada.

Así que cuando mi tío salió del armario, me pareció hasta cierto punto lógico y consecuente, aunque decir que ha sido ahora cuando ha descubierto lo suyo, es algo que no se cree ni él mismo.

La situación ahora mismo entre el matrimonio es nula, claro. Y con sus tres hijos, aunque correcta, supongo que por las circunstancias tardará todavía mucho en recomponerse.

El problema viene porque  si bien su homosexualidad, latente o no, llevaba con él muchos años, es ahora cuando en ese estado de “libertad” quiere recuperar el tiempo perdido, aún a costa de todo.

¿Es lícito hacer algo así? pues supongo que sí, claro, pero tampoco creo yo que se pueda pretender vivir una vida que no has vivido como si tuvieses veinte años. Supongo que hay una época para todo, y si actualmente rozas los 60 años, pretender ir con sudaderas y ropa juvenil e intentar cerrar todos los locales como si fueses un universitario, puede resultar un poco patético desde mi punto de vista.

Porque eso es lo que ocurre ahora. Con el compañero de trabajo se ve que no prosperó la cosa (por lo visto él también está casado pero no quiere dar ese paso), y ahora mi tío va a la caza de jovencitos descarriados, jovencitos que igual tienen la edad de su hijo mayor, sin pensar que puede resultar ridículo a estas alturas de la vida.

¿Es una crítica lo que estoy haciendo? ¿Acaso no tiene el derecho a reiniciar una nueva vida? Pues sí, claro que sí, por supuesto. Pero es la primera vez que veo de cerca cuáles son los resultados directos de un “reseteo” en toda regla, y me duele por lo que deja en el camino.

Por otro lado, contarle a todo el mundo determinadas cosas (Valencia muchas veces es un pañuelo) -básicamente anécdotas sobre los cuernos que le ponía a mí tía, orgías en las que participa, o saunas a las que va-  que tarde o temprano puede que le lleguen a oídos de familiares (como es mi caso), no me parece demasiado correcto.

Y tampoco pretender que tus padres, que ya son muy mayores, acepten con total normalidad algo que para ellos, por su mentalidad, puede que les cueste asimilar. Y contarle los pormenores de tus correrías sexuales, tampoco creo que ayude demasiado.

Supongo, y espero por su bien, que esta nueva etapa pase pronto, y al menos vuelva a ser la mitad de persona que era antes, porque no me parece justo un cambio tan radical de vida cuando quieras que no, es imposible hacer como si no existiesen 40 años de vida anterior.

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Vicky Cristina Barcelona

Vicky  Cristina Barcelona

Generalmente, cuando me masturbaba con algún desconocido por cam, una vez terminada la paja, no volvíamos a tener contacto. Sin embargo, en el caso de Yago, fue distinto. Ya incluso la primera vez que lo hicimos, hablamos más de lo habitual, y lo que en principio iba a ser sólo un desahogo, acabó siendo una buena amistad.

Yago era gallego, y aunque tenía sólo dos o tres años más que yo, estaba casado y con una hija a punto de entrar en la adolescencia. Las primeras veces que hablamos no me pareció que dicha situación le provocase ningún problema, pero con el tiempo, una vez cogimos confianza, me di cuenta de que dicha apreciación no era del todo cierta.

Este chico se había casado muy joven, con 19 años recién cumplidos, cuando su novia se quedó embarazada. Por lo que me contaba, no tuvo otro remedio y por aquél momento no se planteó ni su sexualidad ni nada por el estilo. Era algo que tenía que hacer y punto. Pero pasados ya los años, se empezó a dar cuenta del error que había cometido y ahora se encontraba en una encrucijada de la que no sabía muy bien cómo salir.

Lo que sí tenía claro es que no pensaba ponerle los cuernos a su mujer, más allá de lo que hacía de vez en cuando por cam. Ése, para mí era un gesto que le honraba, porque pocos hombres (tal y como había conocido) eran capaces de autolimitarse tanto por respeto a la otra persona.

Sin embargo, toda la situación empezó a desbordarle hasta el punto de que había pensado en “quitarse de enmedio”. Yago tenía pensado incluso la forma de hacerlo y por lo visto lo tenía todo bastante planificado

Días antes, para avisarnos cuando estábamos en Internet, nos habíamos dado los teléfonos y aunque no nos habíamos llamado nunca, ese día lo hice. Tardó en contestar y cuando lo hizo, lo hizo llorando. La verdad es que escuchar a alguien llorar a cientos de kilómetros, te da una sensación de impotencia que no había sentido nunca, así que hice todo lo posible por calmarlo y que viera que esa no podía ser una opción, que al menos pensase en su hija. Al final se consiguió tranquilizar y durante los siguientes días alternamos las llamadas y las conversaciones por Internet.

Finalmente decidió confesarle todo a su mujer y plantearle la separación. Un divorcio que iba a ser de todo menos fácil. A partir de ese momento nuestras conversaciones comenzaron a distanciarse en el tiempo. Por horarios de mi trabajo encima tampoco me conectaba tanto como antes, por lo que entre unas cosas y otras, con los meses, acabamos perdiendo prácticamente el contacto.

Debió pasar casi un año cuando nos volvimos a encontrar sin saberlo en el chat. Él me dijo que vivía en Barcelona e incluso me dio otro nombre distinto al suyo, pero cuando me pasó su contacto de MSN ya supe que era Yago.

Ambos nos alegramos mucho al reencontrarnos. Él, porque me dijo que siempre iba a estar agradecido por aquella llamada que le ayudó tanto al salir del pozo, y yo porque con él siempre tuve una conexión especial.

Me dijo que tras el divorcio (tremendo) con su mujer, le habían ofrecido un ascenso en su empresa y aunque ello conllevaba un cambio de ciudad, no se lo había pensado ni dos veces. Por lo que me comentaba, estaba como un chiquillo con zapatos nuevos. En tema hombres, ya no era virgen y por lo visto estaba tratando de recuperar el tiempo perdido.

Nuestra amistad parecía intacta, volvimos a retomar incluso nuestras conversaciones telefónicas hasta que un día me dijo que quería conocerme, y que me invitaba a Barcelona un fin de semana.

Ese mismo sábado me planté en la ciudad condal. En nuestras conversaciones, le había comentado alguna vez lo mucho que me molaba ver a un tío con camisa blanca, así que cuando llegué a la estación no me sorprendió verlo así vestido. Y me gustó. Nos abrazamos y me acompañó hasta su casa, que estaba a poco más de dos manzanas.

Una vez instalado, me enseñó fotos de su hija y su ex, con quien seguía llevándose bastante mal. Me dijo que lo que se le hacía más duro sobre todo era estar alejado de su hija, pero que las circunstancias venían como venían y no se arrepentía para nada del paso dado.

Me comentó el planning que me tenía organizado y antes de salir por la puerta, me pegó un morreo a traición que, lo que son las cosas, hizo que ambos nos relajásemos a partir de ese momento. Nos gustábamos los dos y eso se notaba, así que el fin de semana prometía.

Me hizo visita cultural completa: Ramblas, la Barceloneta, visita a la Sagrada Familia, Parque Güell… y ya por la noche, salimos de fiesta por la zona gay de la ciudad.

Esa noche yo bebí. Bebí bastante. Hasta el punto de empezar a morrearnos apoyados en la barra del primer bar al que entramos. Que vale, que era de ambiente, pero yo no solía darme el lote en público, por timidez más que nada. Supongo que el estar en una ciudad ajena, me desinhibí totalmente, haciendo que me diese igual todo.

En la discoteca en la que estuvimos, pasó tres cuartos de lo mismo, sólo que ahí encima, empezamos a meternos mano los dos, sobre todo él que no dejó de magrearme el culo mientras bailábamos y así estuvo durante un buen rato. Finalmente, cuando el calentón nos oprimía el pantalón de una forma descarada, nos fuimos ya para su casa sin dejar de morrearnos por la calle.

El último recuerdo que tengo de esa noche fue llegando al portal de su casa.

La siguiente imagen ya fue al día siguiente, despertarme en su cama, junto a él, ambos desnudos.

De lo que pasó esa noche no guardo ningún recuerdo. Ninguno. Yo esas cosas las había visto en películas y siempre pensé que por mucho que bebieses, algún recuerdo tendrías que tener. Hasta que me pasó a mí.

Por lo que me dijo, fue una buena noche, y por los condones usados que habían en el suelo, así debió de haber sido. De lo que sí me acuerdo es de la resaca que teníamos ambos esa mañana. Nos fuimos a la ducha y ahí nos dimos un biberón mañanero que al menos me espabiló bastante.

Ese día nos fuimos a Sitges (más gay no podía ser todo), y después de pasar un rato por la playa y comer, nos volvimos para recoger mis cosas y acercarme al tren.

Nos despedimos en la estación, dándonos un pico delante de todos que aunque me dio algo de vergüenza, me supo a gloria.

En el viaje de vuelta, traté de recordar los buenos momentos vividos, sin saber que, sin darme cuenta, estaba volviendo acompañado a Valencia…

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La duda

La duda

El pasado fin de semana, quedé con un amigo al que conozco de toda la vida y del que siempre he tenido dudas. Dudas sexuales, para ser más exactos.

El ahora es un perfecto padre de familia, con mujer y con dos hijos, pero aún así, digamos que mis sospechas sobre él siguen intactas como el primer día.

Nos conocemos desde el colegio y nunca le vi interesado en ninguna chica. Es más, le veía más interesado en los tíos que incluso yo mismo. Además, tengo bastantes recuerdos de él, cuando estábamos en los vestuarios, mirando a los demás chicos cómo se desnudaban, del mismo modo que lo hacía yo en aquélla época.

Tras dejar la escuela, perdimos el contacto entre nosotros durante bastante tiempo hasta que por circunstancias de la vida años después, finalizando la carrera, nos reencontramos. Y él, al igual que yo, seguía sin novia.

Y así estuvo durante muchos años hasta que un día, de buenas a primeras, apareció con una chica que le habían presentado unos amigos de sus padres. Fue más o menos en la época en la que yo también pensaba que tenía que buscarme una chica por disimular,  para no dar de qué hablar, por lo que pensé que lo suyo no iba a cuajar de ningún modo, porque yo ya estaba bastante convencido de que él era de mi gremio.

A los pocos meses se casaron en un bodorrio por todo lo alto, así que para esas alturas ya supuse que me había equivocado.

Sin embargo, en la boda también me sorprendió que del grupo de sus amigos, sólo uno tuviera novia, y que los demás, como yo, fuéramos solterones, por lo que las dudas me volvieron a la cabeza.

De hecho fue allí donde conocí a su mejor amigo, un chaval moreno y bien plantado, que también fue sin pareja. Lo curioso es que si hablando con él ese día ya me dio que pensar (fue una sensación en general) tiempo después ya aclaré mis dudas cuando me lo encontré comiéndose la boca con otro en la discoteca de ambiente a la que solía ir. Aún así, que mi amigo tuviera a su vez un buen amigo gay, tampoco demostraba nada por sí solo, aunque era un suma y sigue que seguía dándome que pensar.

Además, cuando se me ocurrió aquella idea de unir mis grupos de amigos gays, con los heteros, aunque resultó una mierda finalmente, mis amigos Guillermo, Raquel y compañía, que para estas cosas son bastante marujones, tampoco tuvieron dudas de que mi amigo era gay, a pesar de estar casado.

Y este fin de semana tuve otra ocasión para seguir con mis dudas, y es que cuando después de cenar salimos un rato, se encontró con un chaval que a mí me sonaba de alguna página de estas de contactos de tíos (ya os he comentado alguna vez que soy buen fisonomista) y aunque mi amigo le saludó, un poco apartado de su mujer y los críos, estaba claro que estaba agobiado por la situación. Luego, cuando le preguntó su mujer, aclaró que lo conocía de un curso (excusa que yo mismo he usado alguna vez para no decir de qué conocía a alguien) e intentó cambiar de tema, visiblemente incómodo.

Pero este no es el único caso de amigos de los que tengo mis dudas.

No hace mucho, un excompañero de trabajo con el que coincidí durante 8 años, y con el que siempre me he llevado muy bien, me ha comentado que se ha echado novia y que si todo va bien el año que viene se casa, y estaré invitado (con lo que disfruto yo en esos saraos…).

En este caso en concreto me llamó la atención una cosa. Y es que nada más presentarse en el curro, a la mínima contaba a quien quisiera escuchar que había tenido novia durante muchos años y que hacia poco que había cortado la relación. Y a mí cuando alguien sin venir a cuento te explica algo así, me acuerdo de un dicho que es: “excusa no pedida, acusación manifiesta”.

Encima el chaval siempre ha estado muy bueno (anda que no me quedaba yo veces mirándole el paquete y culete que marcaba en el trabajo), y que un tío así ni tuviese novia ni alardease de conquistas…raro, raro, raro.

Además, recuerdo una vez, mirando su Facebook, al principio, cuando todo el mundo se lo abría al menos para cotillear a los demás (sí, yo era de esos), pues daba que pensar porque la mayoría de sus colegas eran bastante gays.

Y ahora, de repente, ¿se echa novia? ¿cuando estás cerca de los 40 tacos? a ver, que puede ser, no te digo yo que no, pero no sé, en el curro él siempre fue mi sospechoso número uno.

Además, cuando nos enteramos hace poco que otro del curro que lo tenía bastante callado se había casado con un hombre, los demás compañeros se sorprendieron bastante, menos él y yo, que no nos sorprendimos tanto…¿casualidad? ¿radar gay?

El tema es que estos dos amigos de los que os hablo, si los analizo bien,  tienen algo en común, y en concreto es que son de familias bastante conservadoras, es decir, lo que son católicas, apostólicas y romanas.

Que yo no lo critico ni nada, pero que a estas alturas aún haya gente que por contentar a sus familias, por muy tradicionales que sean, se casen y tengan hijos (sean estos casos o no), pues me choca bastante.

Tampoco digo yo que salgan del armario si no quieren (yo ya sabéis que lo estoy, pero a medias) pero tener a estas alturas de la vida, un matrimonio en plan  tapadera, yo ya no lo veo.

De todos modos, ya os digo que simplemente con estos dos colegas, sólo son dudas. Razonables o no, eso no se puede saber si no pregunto (y no es mi intención). Tal vez sean simplemente bisexuales, o igual heteros curiosos, o igual…sean pensamientos míos que no llevan a ninguna parte.

¿Vosotr@s que opináis?

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En Construcción

En Construcción

Ya comenté hace poco el funcionamiento de CAM4, donde gente anónima se exhibe y pajea a la vista de todo el público que quiera conectarse.

Durante una etapa de mi vida, yo también le cogí el punto a lo de la exhibición por cam, y además, viendo que Guillermo y César se habían conocido a través de esa página, intenté yo también usarlo a modo de red social.

Lo único que tenía que hacer era, aparte de filtrar por países, buscar gente que también indicara que emitía desde mi misma ciudad, y aunque las opciones se reducían bastante, siempre era fácil dar con alguno.

Así conocí a un chico que se hacía llamar “Deker29”. Como la mayoría de pajilleros, el chaval emitía sin mostrar su rostro, por lo que lo primero que me llamó la atención fue su físico. Moreno, velludete, y con unos buenos huevos rasurados que en pantalla hacía que pareciesen como dos bolas de billar. De culo, aunque también velludete, muy apetecible.

Nada más pinchar en su cam, le dije que yo también era de Valencia, para así romper un poco el hielo y llamar su atención. Como físicamente también debí gustarle (yo tampoco exhibía cara), al poco empezamos a calentarnos mutuamente.

La gracia de esta página es que tú te exhibías ante un número indeterminado de personas y eso es lo que realmente más morbo daba (por lo menos a mí) sin embargo, el chaval parecía algo más tímido que yo, así que por privado me dio su msn para hablar de forma más personal (ahora creo que esa opción la han puesto de pago).

Realmente, lo que se dice hablar, hablamos poco. Lo que hicimos fue bajarnos el calentón con un pedazo de paja de las buenas, y ya después de la corrida, sí que charlamos un rato.

Me comentó que era albañil, y de buenas a primeras si el chaval me había parecido majo, pasó a parecerme el tío mas morboso del momento, imaginándomelo en una obra, con su casco, sus manchas de cemento, su…todo, y provocando que se me pusiese la polla otra vez como una piedra.

Le hablé del morbo que me había producido saber que me acababa de correr con un trabajador de la construcción, y él, ya venido arriba del todo, me propuso que si quería un día podía acercarme, a última hora, a la obra donde él estaba currando y montárnoslo allí mismo.

A los pocos días, cuadrando horarios y demás, llegó ese momento y allí que me planté a la hora indicada, sobre las siete de la tarde. La idea era que yo esperase en la acera de enfrente de donde curraba y, cuando se fuera todo el mundo y estuviese la zona despejada, que ya me avisaría para que entrara.

Estuve ahí casi media hora y cuando ya empezaba a pensar que me había tomado el pelo y que me iba a ir con el rabo entre las piernas, vi como la puerta corrediza se abría lentamente hasta que apareció el chaval de la cam, con un mono azul, el casco y un chaleco de esos reflectantes.

El morbo personificado.

Me comentó que había tardado un poco más en abrir porque quería lavarse un poco, lo cual agradecí (un detalle, porque hay gente muy cerda). Su trabajo en realidad no era de albañil, sino que era el operario que llevaba la grúa o algo así (no me quedó claro), pero vamos, que me dio igual, porque mientras en su trabajo apareciesen las palabras “obra” y “construcción” su actividad en concreto me era totalmente indiferente.

Nada más cruzar la puerta, y para evitar que desde las fincas colindantes pudiesen vernos, me llevó a la caseta de obra para enrollarnos más cómodamente.

La caseta de la que os hablo, por si no lo sabéis, es una especie de contenedor metálico que suele haber en todas las obras y es donde o los comerciales suelen vender los pisos pilotos, o donde los arquitectos o aparejadores tratan con los jefe de obra.

Esta caseta en concreto, bastante pequeña, consistía en una mesa con un par de sillas y en la parte trasera un pequeño baño (minúsculo más bien). Como la mesa daba a una ventana que daba a una calle bastante transitada, empezamos a meternos mano en el minibaño trasero.

Lo primero que hizo el chico fue bajarse la cremallera del mono para estar más cómodo, porque su empalme ya era evidente. Debajo no iba en bolas, llevaba gayumbos, pero cuando se dejó caer el mono al suelo, me agaché enseguida y tardé poco en quitárselos.

Como ya iba a media asta, la mamada que le hice provocó que poco a poco aquello fuese creciendo (he de reconocer eso que dicen que la tele engorda, porque es cierto que por cam su polla me pareció más grande, pero tampoco me iba yo a quejar).

Después de esa mamada, el empezó a hacerme una a mí, también agachado. Entre que el calentón era enorme y que aquello era enanísimo, pronto empezó a faltarnos el oxígeno, con lo que importándonos ya todo un pimiento, salimos del baño para respirar y de paso aprovechar la mesa que teníamos a nuestra disposición.

(De todos modos, he de decir que como no encendimos la luz y nos veíamos con la de la calle, poco se podría ver desde fuera)

En un momento dado, saqué los condones que me había llevado por si había sexo completo (tampoco lo habíamos comentado previamente) y al verlos me dijo que quería poner él el culo, pero que fuese con cuidado porque tenía poca experiencia homo (sí, el chico tenía novia).

Lo que no había traído era el lubricante, así que con saliva y como pude empecé a penetrarle, pero era evidente que no sé si por la tensión o por su poca experiencia, el chico estaba demasiado cerrado.

Con paciencia, e intentando que se sintiera cómodo, al final se la pude meter entera. Sin embargo llegó un momento en que me empezó a doler el rabo de lo fuerte que apretaba el chaval el culo, así que al poco dejé de follarle, con la polla ya enrojecida por la fuerza.

Nos acabamos corriendo el uno frente al otro, pringando sin querer un montón de papeles que estaban sobre la mesa. Recuerdo que el chaval dijo que no pasaba nada, que total para el día siguiente ya estarían secos (y acartonados, pensé yo también), así que nos aseamos un poco y empezamos a vestirnos.

Cuando nos despedimos, hablamos de repetir otra vez la experiencia, aunque teniendo él novia, me comentó que lo tenía complicado, y que sólo quedaba con tíos de uvas a peras, cuando el calentón le impedía seguir con su vida diaria.

Hubiese sido un polvo más como algunos de los que os he contado hasta ahora si no fuera por algo que descubrí a la mañana siguiente, y que me provocó el tener que mantenerme durante un tiempo fuera de juego.

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Infiel

Infiel

Hoy quería hablaros de la infidelidad en pareja.

No entraría aquí todo lo que sean parejas abiertas, tema de cornudos consentidos, tríos, mundo swinger o similares. En esos casos, son ellos los que ponen las reglas en su pareja, y si ambos las aceptan, me parece genial.

(De hecho si os gusta ese mundo podéis leer blogs muy interesantes como el de unhombrelibre o el de cuernosgaybisex).

Yo me refiero a parejas en las que una de las dos partes, engaña a la otra sin su consentimiento. Porque si partimos de que en una relación el tema de la sinceridad es muy importante, la infidelidad rompe justamente con eso.

Dicho esto, he de reconocer que  dos veces en mi vida estuve apunto de ser infiel.

La primera vez fue justamente con Lorenzo, de quien os hablé en el último post. Como ya os conté llegó un momento en que mi relación no podía alargarla más, así que recuerdo que entré un día al chat pidiendo consejos sobre cómo cortar con alguien provocando el menor daño posible y di con un chaval que no vivía demasiado lejos de mi casa. Al notar el estado de agobio en el que me encontraba, me dijo que lo mejor era quedar a tomar algo y así hablarlo cara a cara, que seguro que me iba a sentir mejor.

Estuvimos un rato en una cafetería, y al terminar de la charla me comentó que estaba claro que mi pareja no tenía futuro y me dijo que si quería ir a su casa… Yo accedí, a sabiendas de lo que eso significaba (que no era tonto), pero fue dar unos cuantos pasos y arrepentirme, diciéndole que aunque tenía claro que mi situación no podía continuar así, irme con él en ese momento no era la mejor forma de solucionarlo.  Al día siguiente, cortaba con Lorenzo.

Años después, estando nuevamente en pareja, la cosa no funcionaba nada bien. Digamos que me sentía estancado, y nos empezamos a dar cuenta de que lo nuestro no iba a ninguna parte. Era ya la época del Bender (la aplicación de ligoteo), así que un día de calentón en el que él estaba fuera, me bajé la app, y automáticamente ligué con uno. En ese caso, fui directamente a su domicilio (no sin cuestionarme qué coño estaba haciendo). Subí a su casa, un poco de charla, y cuando ya estábamos en su cama, ambos con los pantalones por los tobillos y ya palotes, me entró un ataque de conciencia brutal, y le dije que me iba. Le comenté que tenía novio, y que aunque no nos iba bien ahora, si me acostaba con él no me lo podría quitar de la cabeza. Yo pensé que se cabrearía, por actuar un poco de calientapollas, pero me dijo que me entendía, y que si no iba a estar agusto era mejor así.

Incluso antes de despedirme de su casa, me dijo una frase que se me quedó grabada:

“tu novio tiene mucha suerte por estar con alguien como tú”

Sin embargo,  para mí era justo al contrario porque yo me sentía bastante mal por aquello, y cuando mi novio volvió de viaje, recuerdo que me costaba mirarle a la cara. Nunca le reconocí lo que pasó, pero sí tuvimos una conversación bastante sincera entre nosotros y aunque nos dimos una segunda oportunidad que pareció funcionar bastante bien, poco tiempo después, cortamos definitivamente.

Si que es cierto que en estas dos veces, mi relación de pareja estaba prácticamente muerta, y aún así no llegué a rematar nada porque no me parecía justo engañar de ese modo a la otra persona (y aparte los remordimientos que me entraron, que fueron increíbles).

Por eso no consigo comprender qué pasa por la mente de una persona que es infiel de forma habitual, y que nunca se llega a cuestionar el daño que puede estar haciendo.

Y es que a lo largo de mi vida he conocido bastantes casos (tanto heteros como gays) de cornudos y corneadores.

Un amigo de mi pareja, de hecho, está casado y con una hija, y a lo largo de bastante tiempo ha tenido una amante fija a la que veía cuando podía, invéntandose mil historias para ir a verla. Y cuando terminó la relación con esa, empezó con otra del mismo modo.

¿La excusa? que su relación con su pareja está rota, pero que si tuviese que divorciarse, el gasto que eso le supondría sería increíble, así que mejor seguir así.

Luego están otros casos que también conozco en el que según ellos hay que diferenciar el amor, del sexo.

De estos conozco a un tío que tiene novia desde hace años, que viven juntos, pero que  es tan machote él que siempre necesita más, y por eso se acuesta con tíos y tías (se reconoce bisexual), sin importarle absolutamente nada.

Lo fuerte es que él siempre dice que está superenamorado de su novia y que una cosa no quita a la otra. Pero a mí engañar de esa forma a alguien que se supone quieres tanto, me chirría un poco.

Y vale que es solo sexo, pero no creo yo que si ella se enterase, el saber ese detalle le aliviaría mucho más (siendo que con los cuernos que lleva la pobre, no cabe ya por la puerta).

Y puedo entender que cada uno es un mundo y que lo que le parece mal a una persona, a otra le parece estupendo (de hecho el tema de la infidelidad suele ser bastante polémico), pero pienso que el engaño en una pareja, nunca puede ser sano.

Por último aclarada mi opinión al respecto, solo queda añadir una cosa más.

Y es que he de reconoceros que la gente infiel, aunque me repelen por todo lo que he explicado (me pongo automáticamente en la piel del cornudo/a), también he de reconocer que me generan una atracción, digamos, malsana, supongo que por esa actitud hipermachorrra que suelen desprender todos ellos y que he podido comprobar más de una vez.

Ya véis, contradicciones que tiene uno…

¿A todo esto, vosotr@s qué pensáis?

Los comentarios, aquí debajo o en mi mail: gayalguien@hotmail.com

La ley del deseo

La ley del deseo

No creo en la bisexualidad. O blanco o negro. O carne o pescado. O una acera o la otra, pero no te puedes quedar en medio.

Nunca he entendido el concepto de “hetero curioso”. Siempre he pensado que esa definición escondía a un gay armarizado (probablemente casado o con novia) que no tiene la valentía suficiente para entender que le van los tíos, y poniéndose el calificativo de curioso queda salvaguardada su, digamos, hombría.

Toda mi vida he tenido una forma de pensar bastante cuadriculada (y no sólo con estos temas), con lo que siempre he pensado que nada ni nadie me haría cambiar de opinión.

Y sin embargo…

De un tiempo a esta parte creo que está cambiando mi forma de pensar. Si echo la vista atrás, me doy cuenta de que han habido determinados cabos sueltos en mi vida, que si los juntas hacen una cuerda verdaderamente extraña.

Como sabéis, soy gay. Si seguís mi blog dese el principio, supongo que os habréis dado cuenta. Me gustan los tíos y aunque me costó un poco asumirlo al principio, tengo claro desde hace mucho que me van los hombres, tanto para follar como para enamorarme.

Pero con la edad ha empezado a haber cambios en mi forma de pensar.

El primer desencadenante de estos cambios fue el día que me enrollé con mi amiga Raquel (la mariliendre, sí).

A ver, no fue nada serio. Nos fuimos de viaje una semana, juntos los dos, hace algunos años. Bebimos bastante, y en la habitación empezamos a reírnos, a hacer tonterías el uno con el otro y acabamos jugueteando más de la cuenta. No hubo penetración ni nada, que quede claro, solo besos, toqueteos y poco más, pero yo acabé masturbándome a solas en el baño. Al día siguiente actuamos como si nada hubiese pasado y ni siquiera luego hemos comentado nunca aquello que pasó entre nosotros. Tema tabú, por así decirlo.

Ella lo achacó a la bebida y yo también…en ese momento, pero no lo tengo ya tan claro.

Luego, con el tiempo, abrieron cerca de mi casa un local de intercambios (tíos y tías) y me entró la curiosidad por ese mundillo. Mi pareja estas cosas no las entiende (es, para mi desgracia, mucho menos morboso que yo) y cuando le comenté un poco sobre el tema su respuesta fue muy elocuente: “¿Pero quién va a querer ir ahí para que se follen a su mujer?”, pues por lo que veo de vez en cuando (sobre todo los fines de semana) mucha gente.

Y empecé a buscar por Internet información sobre eso. Fue cuando conocí lo que son las parjeas liberales, el mundo swinger y los llamados cornudos-consentidos (maridos a los que les gusta que su mujer le ponga los cuernos en su cara).

Hay parejas, que incluso tienen páginas de Internet donde cuentan con todo tipo de detalles (incluyendo fotos y vídeos) sus experiencias en este sentido. Y, os lo digo, me he llegado a masturbar varias veces con eso.

Tras esto, y por casualidades de la vida,  di con el blog de malagasensual (del que os hablé en el sur) y con las correrías sexuales del malagueño y los comentarios que hace sobre mujeres, hablando de sus tetas y demás, también me he puesto palote perdido muchas veces. Lo reconozco (y él lo sabe).

También he entrado alguna vez a páginas de esas donde emite por cam gente que le gusta exhibirse y aunque al principio me encantaba ver a tíos, pues ultimamente me ha dado también por ver cómo emiten parejas heteros, y me da mucho morbo ver lo guarras que se ponen algunas tías cuando son folladas por sus parejas.

Y luego está el tema películas. Desde que era adolescente y veía (porque no había otra cosa a la que acceder) películas de heteros, no había vuelto a ver ninguna…hasta hace poco.

Primero empecé a descargarme películas de bisexuales, por curiosidad, y me di cuenta de que me daba casi el mismo morbo que ver películas de gays. Pero hace un par de semanas se me descargó una película porno heterosexual (escondida tras “Blancanieves y los siete enanitos”, que la había bajado para mi sobrina) y en lugar de borrarla, la guardé  y con ella también han caído ya un par de pajas.

¿Y a qué vienen esos cambios en mi forma de pensar? ¿Seré bisexual? ¿No negaba yo que eso existiera? ¿Seré gay curioso? ¿Existe realmente un concepto así?

Pues no lo sé, ni me lo quiero cuestionar tampoco demasiado. Igual la edad te hace abrirte a otros mundos y cambia tu forma de pensar. O igual he tenido ya tantas experiencias con tíos que el morbo empiezas ya a buscarlo en otro lado.

Lo que sí tengo claro es que ahora ya no etiqueto tan rápidamente a la gente.

Ahora puedo entender mejor el concepto de hetero-curioso, el de bisexualidad, y lo que se tercie, porque en este mundo no todo es tan cuadriculado como yo pensaba.

Está claro que soy gay y eso no va a cambiar. Sólo que a veces pienso que me gustaría probar igual no directamente con una tía, pero sí con una pareja bisexual y mientras follo con el tío, que la tía esté ahí jugueteando con nosotros. Disfrutando los tres.

Tal vez lo pruebe en un futuro, o tal vez no, pero si algún día sacio esa curiosidad, seguro que os mantendré informados.

Los comentarios, aquí debajo o en mi mail: gayalguien@hotmail.com