La red social

La red social

Me abrí cuenta en Twitter por una recomendación que me hizo en su día Adrián, el malagueño autor del blog gracias al cual me metí en todo esto.

Hacía muchos años que había tenido cuenta en Facebook, como supongo que todo el mundo, aunque no tardé mucho en borrarla puesto que no conseguí engancharme lo más mínimo. Instagram ya me pilló mayor y nunca entendí la necesidad de colgar fotos retocadas a la espera de los likes de tus seguidores. Así que con Twitter pensé que me iba a pasar tres cuartos de lo mismo, aunque he de reconocer que desde el principio me pareció mucho más interesante.

La idea de abrirme la cuenta  fue para publicitar este blog a través de redes sociales,  aunque pronto me dijo el malagueño que también, como a él, me serviría para ligar (y follar) con mis seguidores.  Sin embargo, ni buscaba eso cuando tenía pareja (evidentemente) ni ahora que no la tengo he tenido la más mínima tentación de usar esa red en ese sentido.

Sí que es cierto que algunos me han entrado, mandándome DM’s (mensajes directos por privado) con esa intención, supongo que debido a los posts subidos de tono que cuelgo de vez en cuando. De hecho hay un tío en concreto que  a la mínima me tira la caña a ver si pico, aunque de momento con resultado infructuoso (aunque no deja de intentarlo).

Entre que el sexo cada vez ocupa un lugar menos importante en mi vida y que siempre he escrito esto de forma anónima, nunca he tenido intención de conocer a nadie por medio de esa red social.

Sin embargo, yo conversación siempre he dado a todos los que me han hablado, y poco a poco esa cerrazón mía inicial, incluso a conocer gente, ha ido cambiando con el tiempo.

Hace poco, por ejemplo, uno con el que suelo interactuar retwiteando  o comentando tweets, comenzó a hablarme por DM y me pareció desde el principio un buen tío. Tanto que un día, de mucho insistirme en quedar, y sabiendo dónde me lo podía encontrar a una hora en concreto decidí pasar por ahí para al menos saludarle, y aunque su cara fue un poema (no sabía quién era yo, evidentemente),  al menos sirvió para abrirme un poco en ese sentido.

Gracias a eso, hace unas semanas, un madrileño con el que también he coincidido alguna vez me propuso quedar para tomar algo aprovechando que estaba en mi ciudad. Con este en concreto,  más allá de enseñarme fotos guarras (he de reconocer que yo también le envié alguna mía) poca conversación más habíamos tenido, salvo la de servirle un poco de desahogo cuando veía que pasaban de él sus posibles ligues. De hecho cuando llegué al sitio en concreto le comenté justo eso, que salvo lo comentado arriba, igual íbamos a tener poco de qué hablar. Pero no fue así. Y no fue así porque el madrileño era el típico que hablaba por los codos, tanto que no me dejó prácticamente opción a mí de comentar nada. Me habló de todo, de su familia (está casado) de su búsqueda de chavales para follar y de lo que estaba disfrutando conociendo tíos de un sitio y de otro a través, él sí,  de redes sociales.

En un momento dado, y siendo ya tarde, le comenté que me iba a ir para casa, pues tenía que madrugar al día siguiente, pero me dijo que me esperase un poco que también había quedado con otro amigo valenciano y así mataba dos pájaros de un tiro. Yo me quedé por educación más que nada, puesto que ya estaba cansado y además su interés por chavales jóvenes (demasiado jóvenes, para mi gusto) me estaba ya dando ciertos reparos…

En ésas estábamos cuando llegó su amigo y se unió a nosotros. El chaval -de mi quinta-me pareció bastante agradable y con él por lo menos pude tener una conversación normal y corriente, no sólo centrada en los folleteos varios que me estaba contando el otro. Pronto me di cuenta de que iba a tener algo más de feeling con su amigo, y más cuando en un momento de la charla le dije quién era yo en Twitter pues con un “Ostras, el bloguero” me demostró que, al menos, había alguien con quien había funcionado lo de publicitar el blog a través de la red social.

A partir de ahí la charla fue todavía más fluida, momento en que el madrileño aprovechó para darse a la bebida, cosa que no hizo sino soltarle aún más la lengua, manteniéndose en su línea de hablar de sexo, folleteo y demás variantes.

Al final se nos hicieron las tantas y su amigo y yo dijimos de acabar ya la noche, pues al día siguiente había que madrugar, y más el madrileño que había venido exclusivamente por trabajo, aunque de los tres era quien menos ganas tenía de irse a la cama.

Como curiosidad, al día siguiente el madrileño amaneció con la cuenta suspendida (puedo imaginar el motivo que habrá usado Twitter… si bien no estoy seguro), por lo que con él he perdido totalmente el contacto. Sin embargo, con su amigo he seguido hablando por privados y hemos comentado incluso la posibilidad de quedar algún que otro día.

Por cierto que hablando y hablando, este twittero también resultó ser amigo del chico de quien os hablé al principio, a quien sólo saludé en la calle, y con el que también tengo pendiente de quedar a tomar algo un día de estos.

Y es que si el mundo es un pañuelo, me da a mí que Twitter todavía lo es más…

Los comentarios, aquí debajo o en mi mail: gayalguien@hotmail.com

Año uno

Año uno

El 25 de noviembre de 2015 comencé a escribir mi primer post, por lo que este blog acaba de cumplir su primer año de vida.

Por aquel entonces estaba yo pasando por una muy mala época.

No hacía mucho que me habían comunicado que en un mes me iba a la calle tras ocho años ininterrumpidos trabajando en la misma empresa. Reestructuración de plantilla.

Aparte, mi relación de pareja no es que estuviese pasando por su mejor momento. De hecho, poco tiempo después incluso dimos por finiquitada la relación, aunque por suerte todo se pudo reconducir.

En ese estado de hundimiento anímico fue cuando, por casualidad, di con el blog de malagasensual y me enganche a él sin ningún motivo en concreto, como ya expliqué en el Sur.

También me dio por aquel entonces por entrar en páginas web de autoayuda (cuando estoy mal soy de los que se agarra a un clavo ardiendo) y fue cuando leí que escribir, en determinadas situaciones, ayuda a veces a salir del pozo.

Así, la ecuación Tiempo libre + bajón vital + necesidad de compartir + morbo en general (eso que no falte) fue el origen inicial de todo esto.

Cuando empecé, muy fuerte, escribiendo cada día, jamás pensé que podría estar con esto durante tanto tiempo.

De hecho, si por aquel entonces hubiese espaciado más el tiempo entre posts, hubiese tenido contenido para varios años.

Escribí tan seguido al comienzo porque me asesoré un poco por medio de tutoriales y en todos se aconsejaba ser constante en los inicios. Eso y hacerse publicidad comentando en otros blogs similares.

Reconozco que al principio, por tanto, comentaba en otros blogs por el simple hecho de publicitarme (soy así de cutre, lo siento chicos), pero poco a poco me atraparon los pequeños “lazos” que se fueron formando en esta comunidad bloguera.

Así, con los blogs al margen se fue creando un toma y daca de comentarios y lecturas que es de las mejores cosas que me ha reportado escribir por aquí.

Recuerdo además, el subidón de adrenalina que me dio al ver como poco a poco mi blog fue enlazándose con otros, haciéndome ver que algo bien estaría haciendo.

De todos ellos, con dos en concreto tengo mucha más afinidad (y no hace falta que diga nombres). Uno, porque fue el origen de todo esto como ya he comentado antes, y el otro porque me ha dado muestras de ser un verdadero colega, a pesar de la distancia.

Todo esto y también los correos que empecé a recibir (sobre todo al principio) fue lo que me animó durante todo este tiempo a seguir escribiendo.

Sí que es cierto que, por circunstancias, escribo mucho menos ahora que antes pero al menos un post semanal si que sigue cayendo. Y quién sabe si algún día pueda volver a escribir con más continuidad.

Así que aunque es verdad que el número de lectores no es muy allá (39.000 visitas en un año tampoco es como para echar cohetes), espero poder mantener a los que me seguís y que como yo cuando las escribo disfrutéis de todas mis historias.

Por tanto solo puedo decir que Feliz aniversario y, por supuesto, gracias a tod@s por leerme, aunque sea de vez en cuando.

Los comentarios, aquí debajo o en mi mail: gayalguien@hotmail.com

El Sur

El Sur

Para celebrar mi décimo post, me gustaría hablar hoy de los motivos que me llevaron a escribir el blog que estáis leyendo ahora mismo.

Sí que es verdad que desde hace ya tiempo tenía la idea de escribir un blog en internet, pero ni encontraba el tema concreto del qué hablar, ni encontraba tampoco una motivación de porqué hacerlo.

A primeros del mes de noviembre, pasando una mala racha por la que todos, de vez en cuando pasamos, entré en internet y no sé qué palabras puse en Google que me llevó a una entrada llamada “No encajo” en el blog www.malagasensual.com.

En esa entrada, el autor del blog, Adrián, hablaba de que siempre había tenido una sensación de no encajar en ninguna parte, lo cual le llevaba a veces a sentirse aislado, diferente al resto de su entorno.

Cuando leí eso, la verdad es que me sorprendí de ver escrito con palabras la misma sensación que yo he experimentado desde siempre, el no encajar. Y no solo por ser gay, y haberme criado en un entorno hetero, sino por muchas más cosas de las que os hablaré en otro momento.

Lo curioso es que después de esa entrada comencé a leer el resto, y me sorprendió lo bien incorporado que está el subtítulo de “Diario de un malagueño morboso”en su propio blog.

Adrián, aunque heterosexual, podría definirse como “curioso”, y en su blog habla sin ningún tipo de pudor de sus experiencias sexuales (lo mejor del blog), sus gustos, fetichismos, filias, y fobias.

Si leéis su blog, (espero que lo hagáis) puede que la forma de ver  la vida que tiene os choque un poco, puesto que hay temas de los que habla de una forma tan espontánea  que pueden resultar “delicados” (el tema de la infidelidad, por ejemplo), pero independientemente de que coincidas o no con su forma de pensar, su blog, engancha.

De hecho, yo  creo que empecé a leerlo un lunes después de comer y por poco no ceno, porque no podía parar de leer todo lo que contaba.

Y no ya sólo por lo que contaba, sino por la forma tan “cachonda” que tiene de contarlo todo.

Y aparte de enganchar, su blog, os lo aviso, calienta, y mucho.

Como sabéis, yo soy gay, pero la forma de hablar de las tetas, los coños depilados, las transexuales, sus infidelidades, el nudismo, sus relaciones pasadas y demás, la verdad es que me excitaron, teniendo que hacer luego “trabajos manuales” para bajarme el calentón.

Un gay pajeándose con las correrías de un hetero …¿curioso, no?

Sí que es cierto que de un tiempo a esta parte me daba morbo el tema de las parejas liberales por ejemplo, el rollo cornudo-consentido y todo eso, pero su blog, aunque también hablaba de eso, iba mucho más allá, y me sorprendió bastante el morbo que me estaba provocando el malagueño.

Además, él, aunque hetero, también había experimentado con tios (mejor dicho, con pollas), y no le había disgustado, lo que me hizo pensar que a ver si estaba descubriendo en mí una parte bisexual que desconocía, desde “el otro lado de la acera”.

Al día siguiente, sin dejar de pensar en todo lo que había leído, se me ocurrió enviarle un mail para felicitarle por su blog y comentarle las sensaciones contradictorias que había provocado en mí.

Sin esperar si quiera que me contestase, lo cierto es que Adrián me contestó (con el segundo mail que le escribí ya no hubo tanta suerte, jeje).

Agradeciéndome que le hubiese escrito, me comentó que no era el tipo de mails que él suele recibir (cosa que me imaginaba).

Me habló de su sexualidad de forma muy abierta y cordial, y me comentó que si me había excitado leyendo sus relatos,  eso decía mucho de mí, al demostrar no ser una persona cerrada de mente.

También me habló de que aunque no podía ser demasiado explícito, de vez en cuando colgaba alguna foto suya, que después borraba a modo de travesura, con lo que tuve que releerme su blog completo hasta que di con él (y anda que no está bueno el chaval…).

Por último, hablando un poco del éxito de su blog, me comentó lo siguiente:

“(…) me descolocó un poco, la verdad. No pensaba que se iba a desarrollar de esa manera.(…) Me entretiene escribir y en cierta manera creo que lo uso a modo de terapia”

Terapia.

Como dije al principio, cuando llegué por casualidad a su blog no me encontraba demasiado animado por circunstancias que no vienen al caso, así que cuando leí los motivos que le habían llevado, entre otros, a escribir,  vi claro que igual, al hacerlo, también me podía ayudar a salir del bache.

Además, mientras leía sus correrías sexuales, no dejaba de pensar en las mías propias, pensando que si yo hablase de las mías también, algunas normales, pero otras bastantes surrealistas, tendría argumento para rato.

Así que poco tiempo después, hace ya casi dos semanas, comencé con mi primera entrada.

Curiosamente, gracias a comenzar con esto, he conocido los blogs de otras personas, que como el de Adrián, también me han enganchado y del que también os hablaré en próximas entradas.

Los comentarios, aquí debajo o en mi mail: gayalguien@hotmail.com