La casa de cera

La casa de cera

Nunca he entendido el éxito de los YouTubers.

En mi época de agilipollado (ahora llamados también PostMilennials) si tenías un amigo que estaba jugando en las máquinas recreativas, estabas deseando que acabase la partida para jugar tú enseguida. Ahora la gente disfruta viendo en YouTube a gente que juega sus partidas y las va comentando. Y encima con miles de seguidores. Que no sé dónde está el interés, pero bueno.

Luego están también gente como un tal Wismichu que ha hecho una especie de película llamada “Bocadillo” que se ha llevado los peores abucheos del Festival de Sitges, con disculpas incluidas del director del certamen, por esa especie de experimento sociológico que ha creado (aquí tenéis mas información).

O también está otro llamado El Rubius, que ha conseguido tener incluso una serie de animación tipo anime producida por Movistar + (basado en el comic de mismo nombre) y que se puede ver ya mismo en su plataforma. Y cuyas críticas no están siendo demasiado buenas, por cierto.

Luego están las influencers, tipo Dulceida, las itgirls del momento,  que se dedican a dar consejos sobre  moda y  cualquier cosa inimaginable, y que tienen sus propios canales donde hablan de todo ese mundo.

El colmo ya es en Corea del Sur, donde hay gente que se pone a comer (“muk-bang” se llama), y la gente ve cómo comen rodeados de platos (aunque por lo que he leído esta moda se debe a que empieza a haber mucha gente sola y eso mitiga un poco su soledad).

Pues bien, toda esta gente,  tiene miles de seguidores que no sé muy bien porqué les siguen cuando, para mí, lo que hacen tienen cero interés.

Por haber, ahora en Internet es que hay de todo, y para todos. Por no decir de tutoriales, donde gente anónima desempaqueta cosas que ha comprado (Unboxing) para quitarte ya de paso la emoción que daba abrir en tu casa cualquier regalo que cayese en tus manos.

Curioso por cierto este mundo del Tutorial que te explica cómo hacer cualquier cosa. Sin ir más lejos. un amigo mío que compró hace poco un regalo para su hijo en un bazar (sin instrucciones) consiguió únicamente por las iniciales que descifró de la etiqueta (en chino) un tutorial que explicaba cómo montarlo.

Toda esta (larga) introducción viene a cuento porque el otro día en YouTube llegué a un tutorial creado por un señor con un canal propio que mira tú por donde, consiguió interesarme.

El Sr. en cuestión, inglés él, es un tal Jack Dunn que se dedica al noble arte de la depilación masculina.

Llegué a su canal (no me preguntéis cómo) y vi que tenía videos de tíos muy apañados  en el que, de paso que les depilaba, iba comentando el tipo de ceras que se tienen que usar para según qué zonas del cuerpo.

Yo no sabía por ejemplo que había ceras de tantos colores y consistencias, en ese mundo que hasta ese momento era un gran desconocido para mí.

Lo bueno fue que empecé a ver que había videos de tíos buenos en su camilla, donde el amigo Jack les depila mientras explica las técnicas que usa para hacerlo…

Los primeros son bastante light y les comienza depilando el entrecejo, los hombros o el pecho.

Lo  interesante viene en los videos donde el hombre se pone a explicar cómo depilar el pubis y la zona anal. Porque en esos vídeos se ve absolutamente todo y sin ningún tipo de censura.

Videos en los que en un primer plano de los genitales, el bueno de Jack comienza a moverle la polla a su cliente de un lado para otro, agarrándole bien los huevos, y con una serie de magreos que no sé como el hombre no se empalma con tanto movimiento.

De hecho en el segundo vídeo de este tipo que tiene, el chaval (más joven) un poco más animado sí que está, y no digo que tiesa, pero algo morcillona con tanto movimiento para arriba y para abajo sí que se le pone.

De depilación genital te explica tanto las “ingles brasileñas” (que en un tío lo veo raro) como la depilación del pubis de forma completa. Incluso les llega a depilar la polla a lo largo del tronco estirando tanto el rabo que parece que se lo vaya a arrancar.

Ya para rematar, para explicar como depilar la zona del culo, los tíos (he visto 3 videos así) se le ponen a cuatro patas y con un buen primer plano el hombre les pone la cera calentita por toda la raja, dejándoles el culito tan suave como el de un bebé. En estos vídeos, además, les abre tanto el culo a dos manos y se pone tan cerca que yo no sé cómo no acaba la historia con un buen beso negro pero esto ya es cosa mía….

Total que estos videos, este tipo de tutoriales sí que los acabé disfrutando porque una cosa tan visual… tan explicativa… sí que me ha hecho entender este mundo de Internet del que tan poco conocía.

Por cierto que os dejó la página web por si os ha picado la curiosidad (jeje) tanto como a mí.

http://www.jackdunn.co.uk/

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El exótico Hotel Marigold

El exótico Hotel Marigold

Estos días, hablando con un amigo del blog por e-mail (hola, Jota), he empezado a recordar mis días nudistas con mi ex. Tampoco es que estuviésemos todo el día en bolas, pero sí que es verdad que en esto del nudismo, empezamos los dos juntos.

A mí tampoco es que me apasionase demasiado al principio, pero la única forma de que él fuese a la playa era yendo a ese tipo de playas, como un aliciente, digamos, porque él muy playero tampoco es que fuera. Luego, claro, ya le fui cogiendo el gusto.

El punto más álgido, por llamarlo así, de nuestra época de nudismo fue el día en que fuimos a un hotel nudista.

Fue uno de esos veranos en que, por un motivo u otro, no coincidíamos juntos más que unos pocos días de vacaciones. Además, no recuerdo muy bien porqué, pero ese año nos pilló el toro y no habíamos decidido aún dónde irnos a descansar esos días, aunque ya estábamos a mediados de agosto.

Finalmente decidimos irnos a la Costa Brava pero con las fechas que eran tampoco teníamos muchos sitios libres donde alojarnos. Había dos opciones, o un hotel algo alejado de la costa, o escoger otro, mucho más cerca…  y que era nudista.

Escogimos este último.

De camino al lugar, recuerdo que comentábamos cómo sería aquello y la verdad es que teníamos en la cabeza una idea sacada totalmente de la serie “Benny Hill”. En concreto, en un capítulo acudían a un hotel nudista y casualmente en todas las escenas siempre había algo (una planta, un libro, una mesa…) que tapaba las “partes” de las personas.

Así que entre risas, morbillo y algo de vergüenza llegamos al lugar y nada más entrar… normalidad absoluta.

Yo daba por hecho que el personal del hotel iría vestido, eso sí, pero pensé que la clientela iría con todo al aire. Nada más lejos de la realidad. Cuando llegamos, había también allí una pareja (chico-chica) de franceses que acababa de llegar y que como nosotros, también iban vestidos. Unas chicas, que dejaban el hotel en ese momento, iban igualmente vestidas de arriba abajo.

Una vez instalados, visitamos las instalaciones y todo el mundo iba vestido, recepcionistas, clientela, personal de limpieza, etc con lo que el nudismo en el lugar brillaba por su ausencia.

El hotel era muy familiar, no tenía más de 8 habitaciones, y por lo que averiguamos lo que es el naturismo se podía practicar en la piscina  y jardín, pero no en las instalaciones comunes del hotel.

Sí que había en cambio, una especie de reservado, con jacuzzi, y cama balinesa en el exterior para pasar una noche de cena romántica y algo más (se supone, eso sí, que en bolas).

De todos los clientes del hotel, con quienes más coincidimos, curiosamente, fue con la pareja francesa que vimos el primer día al llegar.

Coincidíamos a la hora de desayunar, comer e incluso en las excursiones por los alrededores que hicimos, pero hablar, lo que se dice hablar, hablamos poco con ellos. Nos saludábamos, y nada más. Recuerdo haber pensado que lástima que el hotel no fuese nudista 100% pues el chaval, desnudo, seguro que tenía un buen polvo.

Lo bueno del hotel, aparte de que el sitio en sí era precioso, era que estaba muy cerca de una playa nudista, y claro, ahí sí que lo pudimos practicar tranquilamente.

Uno de esos días, estando en esa playa recuerdo que nos sorprendió ver llegar a un matrimonio con un chaval de unos 18 o 19 años, de padres cuarentones.  Nada más llegar se desnudaron y el padre empezó a ponerle crema a su hijo por todo el cuerpo. Y cuando digo todo, es TODO… La verdad es que nos sorprendió la situación, pensando que igual no eran familia, pero como el chaval le llamaba papá, pues mucha duda tampoco podíamos tener (aunque le estuviese poniendo crema por toda la raja del culo…). Ya la cosa subió de tono cuando empezaron a jugar en el agua, abrazarse (que más parecían refregarse), para acabar en la arena jugando a una especie de lucha grecorromana que ponía palote a cualquiera. Tal era la situación que las posturas acababan con el rabo del padre golpeando la cara del hijo, o el culete del chaval restregándose por el careto del padre…mientras la mujer/madre leía una revista del corazón como si tal cosa. Todo muy normal, vamos.

El resto de días fueron bastante mas “tranquilos” menos el último, por lo curioso.

Y es que justamente ese último día de playa me fijé que un poco mas adelante, en la orilla había un tío recostado con un pedazo de manguera increíble entre las piernas. El tío iba con su chica, que también tenía unas buenas peras, de esas que tumbada se le desparramaban por los lados. A mí ella me daba un poco igual, pero él era digno de ver por el cacho  tranca que gastaba. Tanto miré que en una de esas el tío se dio cuenta, me miró y sonrió. Le comentó algo a la chica, que también se giró y nos sonrió, y es que resulta que eran la parejita francesa que estaba alojada en nuestro mismo hotel…

Cuando se fueron, pasaron además directamente por donde estábamos nosotros y nos saludaron de manera bastante efusiva, ahí en bolas los cuatro como estábamos.

Al día siguiente, he de reconocer que tuvo su gracia volver a coincidir en el desayuno ya vestidos cuando el día anterior habíamos estado como Dios nos trajo al mundo. Al menos pudimos ver en bolas a alguien del hotel, jeje.

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Taekwondo

Taekwondo

Hace un tiempo, asistí en Twitter a una conversación entre varios usuarios que comentaban si la película “Taekwondo” valía la pena. Unos decían que sí, y otros que no, pero todos valoraban lo buenorros que estaban los actores protagonistas.

Como uno es curioso de por sí, se me ocurrió entonces buscar en Internet hasta que di con la película. Comencé entonces a verla hasta que un escalofrío recorrió mi espalda en el momento en que aparecieron en pantalla el nombre de sus autores:

Marco Berger  y Martín Farina.

¿No os suenan estos nombres? a mí sí, y si alguno de vosotros es seguidor de mi blog, también os sonarán, pues fueron los mismos autores que engendraron una ¿película? llamada Fulboy.

En su día,  aquello me pareció una “auténtica mierda”, así que podéis pensar qué es lo que decidí hacer con esta nueva película: No verla. Y así la dejé, guardada en mi ordenador, como una de tantas.

Pues lo que son las cosas, hace unos días me dio por revisitarla, darle una nueva oportunidad y …. me sorprendió, puesto que la película es bastante mejor que su predecesora.

A ver, tanto Fulboy como Taekwondo comparten el hecho de sacar maromos ligeros de ropa, imágenes homoeróticas y algunos desnudos que otros, pero lo que de verdad las diferencia es que esta última, al menos tiene un argumento.

Y es que la película se centra en un fin de semana en la que el protagonista, Fernando (Lucas Papa), invita a un amigo suyo, Germán (Gabriel Epstein), que conoce de clases de Taekwondo para que pase unos días con él y sus amigos en la casa familiar.

El tema es que Germán es gay, y no sabe exactamente si su amigo, el que le invitó, lo es también y quiere algo con él, o son simples pajas mentales que él se monta en su cabeza, por lo que durante toda la película existe una tensión sexual que no se resolverá hasta el final. Gracias a eso, la verdad es que la película engancha, por lo menos conmigo lo hizo, y eso que la película tiene un exceso de metraje que llega hasta los 112 minutos.

Además, los tíos (sobre todo Germán) están bastante bien en su conjunto.

Unos tíos que porque dicen todo el rato que son heteros, que si llega a ser por cómo actúan entre ellos (en bolas varias veces, desnudándose muy juntos, miradas en las duchas…) cualquiera diría que son todos gays, pero bueno.

De hecho el momento en el que llega el amigo-camello y comenta cómo están de buenos todos los tíos de la casa,  es mas o menos la sensación que uno tiene cuando está viendo la película.

Como parte mala, sí que diría que hay unas escenas (igual que pasaba en Fulboy) de bastante vergüenza ajena. Por ejemplo, cuando se ponen a hablar de SuperMario Bros, o cuando juegan entre ellos a la Gallinita Ciega que creo yo que es un juego para críos no mayores de 10 años y no para unos hombres hechos y derechos como los protagonistas de la película. Por no hablar de la escena de “machos cabríos” en la que saludan en plan babosos a la vecina que llama para pedir unos periódicos viejos, que más bien parece que sean expresidiarios que hayan estado unos 20 años sin mojar el churro…

Como parte buena, de hecho, son los generosos desnudos. Para el primero no hay que esperar mucho, por cierto. A los dos minutos escasos el “ruso” sale como Dios lo trajo al mundo (de cintura para abajo) enseñando el rabo con toda la naturalidad. A partir de ahí pues hay desnudos en la piscina, desnudos en las duchas, desnudos cuando se acuestan, etc. Mención aparte la escena de la ducha colectiva (en la que el bueno de Germán está sentado en el suelo y todos comienzan a desnudarse dejando sus pollas y culos a la altura de los ojos del chaval, que yo estoy en esa escena y de verdad que no respondo…) y las escenas en las que tanto Fernando como Germán se desnudan para intentar calentar al otro como quien no quiere la cosa (con esa toalla a medio tapar el pubis…).

La verdad es que también pienso que esta película me gustó mucho más que la anterior porque me sentí identificado en varios momentos. La historia, en general,  me recordó bastante (a su modo) con lo que comenté justamente en mi último post, en el  que hablé de las dudas que tengo respecto de la homosexualidad de un amigo. La escena en que se acuestan y Fernando decide dormir en bolas, también me recordó a una situación similar que viví, hace muchos años y que comenté en Mientras dormías. Por último, también las escenas en las que los protagonistas se desnudan uno frente al otro,  me hizo rememorar lo que viví un verano y de lo que os hablé en The kings of summer.

En definitiva, y por todo lo dicho, esta vez sí la recomiendo. Además,  si como a mí, os gusta ver films ambientados en la época en la que estamos, no hay mejor opción que una película veraniega, con tíos dándose chapuzones en la piscina, pulsión erótico-festiva, desnudos y cierta “intriga” que al menos, a mí, me hicieron no perder el interés en ningún momento.

Os dejo el tráiler.

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El hombre invisible

El hombre invisible

Hará unos cinco años recuerdo estar un día, en la playa tomando el sol tranquilamente, cuando ví a un señor pasear por la orilla. Me fijé en él por el slip fardahuevos que llevaba y porque a pesar de ser un hombre madurete, aún tenía un aspecto bastante agradable.

El hombre paseaba de arriba abajo y cuando se cruzaba con algún chaval en su camino le miraba directamente a los ojos. Se notaba que intentaba dar señales como que estaba en el mercado, y que además quería rollo. No lo hacía en plan descarado, ni molesto, pero dejaba bien claro del pie del que cojeaba.

Estuvo un buen rato paseando hasta que se cansó, y se volvió hacia su toalla dispuesto a largarse del lugar. Pasó entonces por mi lado y pude ver en su rostro la imagen de alguien abatido,  desanimado, derrotado. Esoy seguro de que no era la primera vez que intentaba ligar y volvía  a su casa en la soledad más absoluta, y literalmente con el rabo entre las piernas. Como si no existiera, como si fuera el hombre invisible.

A día de hoy, me siento como ese hombre.

Y es que rebasar determinada edad, complica muchas cosas.  Es algo parecido a lo que pasa en el mundo del cine, cuando las actrices dicen que no hay papeles para mujeres mayores de 40 años, que es como si no existiesen, como si desapareciesen. Que sólo hay papeles para jovencitas o para madres y abuelas de los protagonistas.

Todo esto lo vengo a decir porque intentar, en el mundo gay, con 40 años (y sin tener un cuerpazo) ligar es tarea complicada por no decir imposible.

El chat, que tantos buenos momentos me dio en el pasado es ahora mismo algo totalmente distinto a lo que fue. O por lo menos yo no lo recuerdo así. Hubo una época en la que en el chat general tú hablabas con la gente, tenías una conversación sobre cualquier cosa y si veías que congeniabas, entonces ya pasabas al privado (el lugar donde terminase la charla ya era otra cosa)

A día de hoy, las conversaciones se reducen a “¿Alguno quiere polla?” “busco gente que me empotre en grupo”, “¿Alguno folla a pelo?” y variantes de estas tres frases.  Y eso sí, cuidado con la edad que pones, que entonces te arriesgas a que no te entre ni el tato. Es justo ahora cuando entiendo a la gente que mentía con la edad y siempre se quedaba en los 39 por muchos años que pasasen. Pones que tienes tu edad real y ya no hay nada que hacer. Comprobado.

Por otro lado,, las aplicaciones, tipo Grindr y Wapo, siempre han servido para lo que han servido: follar. Pero ahí tenemos el mismo problema. En un mercado de la carne como ése, si quieres mojar el churro has de tener un buen físico y o te has machacado en el gimnasio durante los años anteriores o con 40 años cumplidos, el paso del tiempo ya se empieza a reflejar. Y o estás dispuesto a usar filtros, o Photoshop directamente, o esperas lo imposible. Pero al menos hay una pequeña esperanza, y es que en ese submundo a los jovencitos parece que les gusta la gente “madura”… (yo no me veo encuadrado en el grupo de los “maduretes” pero por lo que parece me han metido ya aunque no quiera). ¿El problema? que nunca me ha gustado la gente jovencita en el sexo (no sé en el futuro lo que diré sobre eso), ni como posible pareja.

Por ultimo quedaría la opción fuera de internet. Intentar ligar por el ambiente que es algo que hoy por hoy ni me lo planteo. Sobre eso ya he hablado alguna vez por aquí, y si no  me gustaba antes,  no creo que me vaya a gustar ahora, con unos cuantos años más sobre la espalda…

¿Entonces que queda?

Pues evidentemente NADA.

Igual lo mejor es centrarse en uno mismo un tiempo y dejar de buscar. Muchas veces cuando menos te lo esperas, encuentras algo (aunque si os soy sincero nunca he creído en esa frase…)

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El gurú del sexo

El gurú del sexo

Los días en que no tengo demasiado que hacer, me gusta entretenerme en YouTube. Empiezo viendo un vídeo de lo que sea, y con la reproducción automática del sistema, que te recomienda vídeos similares al que estás viendo, puedo echar perfectamente un par de horas. Soy una persona fácil para engancharme a lo que sea, también lo digo.

Pues bien, no sé cómo lo hago pero es entrar en Internet y siempre acabo viendo  algo de porno o similar (la cabra, que tira al monte). Y con el tema de vídeos no iba a ser distinto.

Vosotros diréis, ¿porno en YouTube? pues evidentemente, no, claro (no lo permiten las normas de la aplicación), pero sí algo digamos erótico-festivo que puedes ver si te das de alta en la propia página (para asegurarse que eres mayor de edad).

Empecé viendo música francesa a raíz de la canción Merci” del próximo festival de Eurovisión (que me encanta, aunque no creo que gane). La canción va sobre el drama de los refugiados y si véis el vídeo por eso van con la manta térmica y el chaleco salvavidas por las ciudades de Europa. Pero bueno, a lo que iba, que empecé viendo eso, y acabé viendo un video de una tía también francesa ambientado en unos vestuarios masculinos.

La canción se llama “Les garçons dans les vestiaires” (que no creo que haga falta traducción), tiene más años que el tato, y la canta una tal Clarika.

Os dejo aquí abajo el making of, ya que el original no me deja colgarlo.

El vídeo tiene un aire retro que tira un poco para atrás, pero la verdad es que la canción la oí dos veces, es pegadiza, y las imágenes que se ven en el videoclip tienen su puntito. Tampoco es que se vea nada así demasiado explícito (no sé porqué lo censura YouTube) pero la verdad es que los culetes están bastante bien. Y bajo la ducha, más.  Uno, que tiene fijación por los vestuarios masculinos.

Pero lo curioso es que después, vídeo arriba vídeo abajo, di con un tío que se llama Luigi Doménico y tiene un montón de vídeos explicando de todo sobre el sexo: como ligar, como follar, como hacer que llegue una mujer al orgasmo, etc. No obstante se presenta como “coach de seducción y sexualidad”.

El hombre es heterosexual (una lástima) y te va desgranando cosas pero sin cortarse ni un pelo ni medio. Hablando de temas sexuales con todo lujo de detalles. Además de guapete, el chico tiene un acento algo peculiar que también le ayuda bastante.

Así estuve viendo vídeos suyos hasta que me di cuenta de que en algunos aparecía ligerito de ropa. La cosa empezó a animarse hasta que empecé a darme cuenta de que en otros ya salía completamente desnudo de cintura para abajo…

Para colmo descubrí que también tiene página web (www.maestriasexual.com) y se me ocurrió pegarle un vistazo.

En la página hay un poco de todo. Que sí tienda erótica, que si venta de productos, que si un foro, y cómo no, los videos antedichos.

De todos, los que más abundan son los de alargamientos de pene (se ve que es un experto sobre el tema, que ha experimentado él mismo), y ahí es donde el hombre no deja lugar a la imaginación…

Yo de estos temas, el único contacto es el famoso vídeo de “a mí me gustan grandes” y el no menos famoso de la serie Aida donde hacían una sátira sobre el anterior.

Sin embargo, el gurú sexual de Luigi se toma el tema mucho más en serio, y no te explica las bondades con sólo unas clases teóricas, sino que también te explica la parte práctica del asunto…

Os pongo unos ejemplos:

En este, el tío te enseña como practicar el “jelquing” que no es sino el sistema para hacer bien el alargamiento. Y te lo enseña así, como Dios lo trajo al mundo y dándole un montón de movimientos al manubrio.  Te lo explica en plan educativo, claro, sin nada de morbo ni nada, pero entre el acento que tiene y lo bueno que está, pues vaya tela…

El segundo es este otro. A raíz del anterior pensé: joder ¿no habrá alguno en el que se le vea empalmado?. Porque ya puestos, si el tío no tiene pudor alguno ¿por qué no? Y aquí tenemos el premio gordo, señores, demostrando (según él) lo bien que le ha funcionado el elonghipenne.

Encima, el bueno de Luigi, es un poco como yo, y a lo tonto, en su web, entre una cosa y otra, te va contando su vida: que si tuvo una novia con la que cortó pero que aún le ayuda grabando videos (también los ha colgado), que porqué se dedica a esto, que cómo era su vida anterior,  y cosas así.

Total que las dos horas iniciales se convirtieron en cuatro y paré porque al final había quedado a cenar con amigos que sino, ahí sigo.

No sé qué efectividad tendrá todo lo que anuncia este hombre en su página (a mí estas cosas siempre me han parecido un camelo), pero bueno, si el resultado es lo que importa, el chaval tiene un rabo la mar de apañado ¿verdad?

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Volver

Volver

Un año es demasiado tiempo. Y un año y un mes, todavía más.

Lo digo porque ése es el tiempo que ha pasado desde que dejé el blog. Y también es el tiempo que ha pasado desde que mi relación con M. se fuera al garete.
Durante todo este tiempo han sido un montón de veces las que quise volver por aquí, pero no pude. Con una autoestima bajo mínimos, había cosas que se me hacían cuesta arriba. Y retomar el blog era una de ellas. Así que siempre que veía una razón para volver, me decía a mí mismo otras tantas para no hacerlo.

Sin embargo sabía, que tarde o temprano volvería. Y lo tenía claro por algo muy simple: y es que cualquier situación cotidiana, en mi cabeza quedaba registrada bajo un nombre de película. Archivada para “cuando retomase el blog”. Y ese día, tal vez, ha llegado.

En su momento empezar este blog me sirvió para mucho más de lo que me había imaginado. Ordené mis ideas, mis historias, y al expresarlas, me sirvió en cierto modo como terapia. Espero que en esta nueva temporada (ni que fuese una serie de TV…) también me ayude en el mismo sentido.

Sí he de reconocer que otro motivo para mi regreso ha sido el incesante goteo de mensajes de ánimo y apoyo que he recibido de gente que no me conocía de nada. O eso pensaba yo (erróneamente). Y es que no podía ni imaginar el vínculo invisible que se establece, gracias a esto, con las personas que están al otro lado de la pantalla.

Mails que me decían por ejemplo que si conmigo “habían reído, amado o temido” con el de mi ruptura “habían llorado”. Y que por eso me escribían, para animarme y devolverme los que les aportaba a ellos, para hacerme ver que estaban conmigo.

O que me animaban a dejar de hablar de mi ex durante un tiempo “para ir dejando de pensar en él”. Y que me ofrecían, desinteresadamente su amistad porque entendían lo que era “la desesperación y miedo a la soledad”.

También comentarios que me escribieron muchos por aquí, en mi último post, pero también en los meses posteriores, en los que no escribía absolutamente nada.

O por Twitter, preguntándome, meses y meses después de haber cerrado el chiringuito, si algún día volvería al blog.

Por cierto, fue en esa misma red social donde hice una encuesta preguntando si debía retomar mi actividad bloguera en este 2018 y ganó el SÍ por la mínima (que la otra opción más votada fuera “Escribías un blog?” es lo de menos…).

Lo que no tengo claro, también lo digo, es si continuar en esta nueva etapa el orden cronológico que siempre seguí escribiendo. Más que nada porque recordar esos años en pareja, aún me sacuden por dentro (…tiritas para este corazón partío…). Supongo que saltaré para adelante y para atrás, comentando mi vida actual, o tiraré de flashbacks, que es un recurso, como el blog, muy cinematográfico también.

Sí que quería, para acabar el post, y para poner además un poco en antecedentes, hablar de los actores secundarios del blog, que son parte de mis amigos y conocidos  (y de los que por cierto algunos me habéis preguntado).

Así, centrándonos un poco, la situación actual de todos ellos es la siguiente:

  • Raquel: Seguimos siendo muy buenos amigos, los mejores. Es madre de una niña. Tras muchos bandazos en su vida, y reinventada miles de veces,  ahora se considera vegana, animalista y feminista. Mañana, no lo sé.
  • Quique: Desaparecido en combate. A los pocos días de acabar mi relación con M. la de amistad con Quique también se fue al traste. Mi paciencia tuvo un límite y llegó un momento en que se desbordó. Nos hemos seguido viendo, muy a mi pesar, porque es de las personas con las que más me suelo encontrar por mi ciudad.
  • Guillermo: Tras su ultima ruptura, con denuncias mutuas, dinero de por medio, celos y cuernos – mutuos también – juró que nunca mas se iba a liar con nadie. Desde entonces ha tenido cuatro parejas más.
  • María: La última noticia que tengo de ella es que, casada con el hombre de Atapuerca,  con dos niños y un perro, se ha convertido en una perfecta madre de familia y amada esposa. (Curioso que esa relación suya por la que nunca dimos un duro, sea ahora la mas estable y tradicional)
  • M.: Durante seis meses tras la ruptura no supe nada de él. Durante los siguientes seis meses, sí.  A día de hoy, ningún contacto.
  • Yo: Pues con un año más sobre mis espaldas desde la última vez que escribí (la madurez es lo que tiene) sigo con mis ocurrencias, mis inseguridades, mis alegrías y mis penas, que espero ir desgranando por aquí poco a poco. Si queréis seguirlas de nuevo, ya sabéis por donde estoy.

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