Dogma

Dogma

La primera persona a la que le pude colgar la etiqueta de follamigo fue a un chaval madrileño que se había trasladado no hacía mucho a mi ciudad.

Nos conocimos por el chat (cómo no) y me comentó que no tenía demasiada experiencia con tíos, así que quería ir poco a poco.

El chico era guapete de cara, y aunque un poco gordito, tenía su punto.

A mí la verdad es que mientras sean guapos, o al menos atractivos, cómo tengan el cuerpo me da un poco igual (sin pasarse, claro). Considero que muchas veces la actitud de una persona puede suplir muchas veces el que tenga o no un cuerpazo.

En este caso, la actitud del chaval, por la conversación que habíamos tenido, era de, digamos, viciosillo, y eso a mí me ponía bastante.

La primera vez que quedamos fuimos en su coche a un picadero-descampado que había cerca de la ciudad.

(Sí que me di cuenta de que en el coche tenía un crucifijo colgando y un rosario, pero la verdad es que no le presté demasiada atención en ese momento)

Empezamos a darnos el lote y a desnudarnos, porque la verdad es que nos habíamos molado en persona y el calentón ya nos apretaba. La idea era de hacernos unas pajas y ya estaba, pero en cuanto me saqué la polla del pantalón, el chaval se bajó rápido y comenzó a tragar como si no hubiera un mañana.

Yo no sé qué hacía con la boca pero la verdad es que el tío era un experto en la mamada, hasta el punto que no tardé demasiado en decirle que parase que me iba a correr. Él paraba el tiempo necesario y luego volvía a tragársela entera. Así hasta que le dije que no podía mas, que me corría, y solté toda la lefada sobre mi pecho. Recuerdo que le dije que él hiciera lo mismo, y dijo que no, que estaba bien así.

La siguiente vez que nos vimos, me dijo que fuéramos a la consulta de su padre que ese día no trabajaba, y estando libre podríamos estar más cómodos.

(Me sorprendió ver en la consulta varias fotos del chaval y su familia con el Papa, y en algo de encuentros cristianos, pero realmente tampoco le di demasiada importancia)

Su padre era psicólogo y aunque no tenía el típico diván ese de las películas, sí tenía un sofá que era bastante cómodo. Me senté, me bajó los pantalones hasta los tobillos y comenzó a hacerme otra mamada como la del día del coche. Recuerdo que en una serie que hacían en la tele (creo que era Twin Peaks) había una escena en la que una tía se metía el rabito de una cereza y con la lengua le hacía un nudo, pues algo así hacía este pero con mi rabo…

Yo le decía que parase y que hiciéramos algo más entre nosotros, que si seguía así me iba a correr…pero se ve que era justo lo que quería, y además lo quería en su cara… Fue decirme eso y soltarle cuatro o cinco trallazos que le dejé el careto que ni para un cuadro. Otra vez le dije que se corriese él pero tampoco, que estaba bien así y ya estaba.

Como ya íbamos cogiendo confianza, y esto de que te coman la polla une mucho,  sí le pregunté que porqué no se pajeaba él, pero él decía que porque se quedaba bien así, y no necesitaba más.

La siguiente vez ya fue en su casa. Un casoplón enorme a las afueras de la ciudad, que se notaba que la familia era de manejar pasta.

(En la entrada tenían una capilla con su Virgen y todo, y eso la verdad es que ya me sorprendió porque no es algo que se suela tener en todas las casas…)

Llegamos y subimos al piso de arriba, donde él tenía su habitación.

(Sobre su escritorio, un crucifijo, y en un atril, una biblia)

Nos enrollamos, nos magreamos, nos desnudamos y … otra vez que se bajó al pilón y de nuevo a tragar.

Lo de este chico yo creo que ya era obsesión porque la forma en la que hacía las mamadas, y cómo se excitaba, era para verlo. Encima con la mano que le quedaba libre, en lugar de pajearse ,lo que hacía era jugar con mis huevos con lo cual el grado de excitación se elevaba.

Y otra vez lo mismo, llegaba un momento en que no podía más. Recuerdo que le dije que se apartase pero esta vez, con la boca llena, me dijo “no, no esta vez la sueltas dentro”.

Jooder con el chaval!. Yo creo que no había acabado la frase y ya empecé a llenarle la boca, y noté como se le hinchaban los carrillos hasta que un hilillo le salió por la comisura de los labios. El chaval, tranquilamente cogió luego un vaso que tenía en la habitación y lo escupió, como quien escupe un enjuague después de lavarse los dientes…

Aún no me había recuperado de la experiencia cuando oí como alguien entraba en su casa. Eran sus padres que volvían antes de hora.

Él tranquilamente dijo que estaba arriba y que ahora bajábamos. Los dos, desnudos completamente y con la lefada en el vaso, pero él con toda la tranquilidad del mundo diciendo que estaba arriba… con dos cojones, vamos.

Nos vestimos y bajamos, y el chaval le dio dos besos a sus padres como si nada (con esa misma boca en la que me había corrido hacía un minuto, sí). Yo saludé y dije que me iba, claro, porque la situación era algo incómoda. Pero sus padres, muy amables, me dijeron que me quedase a cenar, y el chaval también, que me quedase… Y al final no sé cómo, pues me quedé.

Yo creo que ha sido la cena más incómoda en la que he estado porque realmente él y yo amigos tampoco eramos, solo me comía la polla y ya está, y eso tampoco es que fuese un vínculo demasiado fuerte. Claro, nos preguntaron que de qué nos conocíamos y no sabíamos ni qué contestar.

En esa cena me enteré de que toda la familia era del Opus, de ahí lo de las fotos con el Papa, la capilla y demás. Y que él era el menor de 6 hermanos. Sus padres incluso eran numerarios, y organizaban encuentros de familias, retiros espirituales y cosas así. El chaval por lo visto también estaba encarrilado para ese mundillo. No, no era seminarista, pero sí que  estudiaba teología  (no filosofía como me había dicho…).

Cuando ya acabó la cena, me fui y le dije que estaba loco, que menudo marrón, pero a él se ve que le había hecho gracia toda la situación.

Aun quedé un par de veces más, ya porque me tenía enganchado a sus mamadas que por otra cosa, porque me rayaba un poco todo su entorno y la actitud suya.

Y la cosa ya fue degenerando.

Conduciendo ya me pedía que me la sacara para él ir chupando. Si íbamos al servicio, también quería chupármela ahí en el cuarto de baño. Si estábamos en el portal de mi finca, lo mismo.

La ultima vez que le vi, fue cuando estábamos en un centro comercial, aparcados, cerca de Navidad. Allí había un montón de gente alrededor, de compras, porque era la época.

Pues aún así, me pidió que me la sacase y yo lo hice, pero ya acojonado porque aunque me gustaba el exhibicionismo, no creo que fuese el lugar más indicado para hacer algo así. Pues el chaval ahí también se agachó para mamar. Le dije que no, que habían críos, y padres paseando por alrededor, pero a él le daba igual todo…

Total que salí como pude del coche, con él agarrado a mí para que no me fuese, y le dije que era mejor que lo dejásemos.

Me llamó varias veces más pero nunca le devolví las llamadas.

Al ser un tema delicado, nunca le quise preguntar por el tema de cómo casaba el tema religioso con el tema del sexo, así que me quedé con las ganas de saber si para él pajearse era pecado, y por eso no lo hacía, pero comerse una polla hasta el final, no, y de ahí esa obsesión por mi polla.

Si alguien del Opus puede sacarme de dudas, lo agradecería.

Los comentarios, aquí debajo o en mi mail: gayalguien@hotmail.com

 

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