Les Garçons Sauvages

Les Garçons Sauvages

Hace ya bastantes meses, una de las cuentas cinéfilas de Twitter a las que sigo puso el tráiler de la película francesa de 2017 “Les Garçons Sauvages” con una breve reseña.

El tráiler en cuestión era éste:

Nada más verlo me llamó mucho la atención, y el argumento todavía más:

“5 jóvenes, condenados por matar a su profesora, son enviados con un capitán de barco que promete en dos meses cambiar su personalidad. Sin embargo, no es sólo su personalidad lo que va a cambiar.”

Como siempre que me pasa en estos casos, localicé la película pero no ha sido hasta hace pocos días cuando por fin pude verla, y me ha sorprendido mucho.

No sé cómo hablar de ella sin hacer spoilers ni contar demasiado de su argumento. Sólo diré que el papel de los cinco chicos lo interpretan cinco jóvenes actrices y el motivo está más que claro a medida que va avanzando la película…

La historia en sí es bastante bizarra. Original es poco. Homsexualidad latente, transexualidad (a su manera), junto con violencia gratuita, erotismo, drama, cine clásico de aventuras…. un pastiche superextraño del que no sale nada mal parada.

Visualmente es una maravilla. Con esa mezcla de blanco y negro y color (aunque no venga muy a cuento, también hay que decirlo) es una gozada verla. La verdad es que en ese sentido la disfruté de principio a fin, salvando los trastos ante los agujeros de argumento (que también los tiene).

Las actuaciones muy bien, no sólo de los chicos/chicas principales, sino también, y sobre todo, del capitán. Bueno, del capitán y de ese “rabo” suyo que parece un actor más por los primeros planos de los que goza en la película. (Momento aparte, ése en el que estando en la barquita, sentado, marca un paquete tal que parece una tercera pierna…).

La película, dirigida por Bertrand Mandico (en su debut en un largometraje), se presentó en la 74 edición del Festival de Cine de Venecia y desde entonces no ha dejado a nadie indiferente. De hecho fue elegida mejor película 2018 según “Les Cahiers du Cinema”, y se llevó el primer premio del Festival de Cine independiente de Burdeos.

Por cierto que si la véis en versión original, aprenderéis algo de francés, pero también de inglés pues hay momentos en la película en el que se pasa de un idioma a otro sin motivo aparente (por ejemplo, el diálogo entre el capitán y la Dra. Severine).

Si os gustan las películas “diferentes”, seguro que sabréis disfrutarla.

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Mambo Italiano

Mambo Italiano

Como he dicho alguna vez no soy demasiado fan de las películas de temática (más que nada porque me parecen todas iguales) aunque de vez en cuando sí que me veo alguna.

Como la mayoría tienden al drama, llega un momento en que me saturan, y muy buena tiene que ser para que me enganche. No me pasa lo mismo si el género es distinto, por eso me gustó tanto Hellbent, puesto que sin dejar de lado el mundo gay, la película de metía de lleno en el terror, creando un slasher de manual.

Lo mismo me pasó con una de las primeras películas de temática que vi en mi vida, puesto que contaba situaciones por las que muchos hemos pasado, pero desde la óptica de la comedia.  El otro día, organizando un poco mi videoteca, di con ella y volví a verla para recordar viejos tiempos. Y me descojoné como el primer día.

La película se llama “Mambo italiano”, canadiense, del año 2003, y es una sátira bastante lograda sobre la vida de un chaval gay de familia tradicional italiana, inmigrantes en la América del Norte.

La película comienza cuando el protagonista, Ángelo, llama a una línea de ayuda gay para desahogarse por el lío mental que lleva en su cabeza provocado por los últimos acontecimientos.

A partir de ahí la película empieza a contar desde el principio cómo el protagonista ha llegado a esa situación.

Con una familia inmigrante italiana que se trasladó a Canadá sin perder ninguna de sus costumbres y en la que un hijo no puede independizarse sin darle un disgusto de muerte a su Mamma, el hecho de ser gay no le resulta demasiado fácil. Hasta que conoce a un amigo de su infancia, que resulta ser también gay como él…y policía.

(Bueno, para el argumento, que Nino sea o no policía da un poco igual, pero si me conocéis ya sabéis la fijación que tengo con los uniformes, no? Pues eso).

La película es una mezcla entre el costumbrismo italiano, y la comedia disparatada, con situaciones muy divertidas y que hacen ver los dramas por los que pasa el protagonista dese otra perspectiva (mucho más ligera que la mayoría de películas de este tipo).

Momentos a destacar son por ejemplo, la incómoda y rocambolesca reunión en casa de los padres de Ángelo (con sorpresa incluida), la presentación del protagonista en la línea de ayuda gay (y sus primeras llamadas), el surrealista momento de la aceptación (o no) de la invitación por parte de los padres de Ángelo o la confesión sin venir a cuento del cura, ya en los minutos finales de la película.

Destacar también el personaje de Anna,  la divertida hermana del protagonista y sus numerosas visitas a psiquiatras para tratar sus problemas y  el papel del padre de Ángelo, en este caso Paul Sorvino, que es el único que conocía del reparto.

Como curiosidad, deciros que la película está basada en la vida del guionista, Steve Gallucio, quien primero hizo una obra de teatro, y ya luego lo convirtió en película.

Recuerdo que cuando la vi, al margen de echarme unas risas, me gustó que el protagonista fuera una persona normal, que no encajaba en los estereotipos gay.

Un personaje al que no le gustan los bares ni el ambiente, justo en un momento de mi vida en la que yo ya empezaba a darme cuenta de que tampoco yo encajaba demasiado en este mundo…

Esta vez no os dejo el tráiler. Os dejo la película completa, porque la tenéis que ver sí o sí (que es muy buena).

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Metrópolis

Metrópolis

Hay que ver lo que le gusta un musical a un gay. O por lo menos  a mí, que mira que me gustan…

De nano, yo creo que ya se me notaba demasiado mis preferencias, porque me tragaba “My Fair Lady” o “Sonrisas y Lágrimas” cada vez que las ponían en la tele. Con la excusa de que le gustaban a mi hermana, las veía con ella pero también las disfrutaba yo. Con la edad, intentando ocultar estos gustos (por motivos de parecer más machito, claro) intenté obviar este tipo de películas hasta que llegó “Moulin Rouge” y otra vez volví a alucinar.

En teatro, he ido a ver “El rey león”, “Jesucristo Superstar”, “Hoy no me puedo levantar” (dos veces) y “Grease”, y aún me quedan bastantes que quiero ver.

Aún así no todos los musicales me suelen gustar. Con “La La Land”, por ejemplo, me aburrí de principio a fin, y lo mismo me pasó con “El Gran Showman” y eso que su banda sonora es de las mejores que he oído en mucho tiempo.

Y es que generalmente si la banda sonora me gusta, me suele gustar también la película, porque lo que realmente me atrapa es la buena música unida al cine.

Por esa misma razón, fui hace poco a ver “Bohemian Rhapsody”, la de Queen, pues gustándome la música del mítico grupo, sabía que la película no me iba a defraudar. Y no lo hizo. Sí que es verdad que la película está algo “descafeinada” en muchos tramos. De hecho, la escena de la fiesta que se ve en la película por lo visto fue mucho más bizarra, llegando a haber camareros desnudos, enanos ofreciendo drogas de todo tipo a los invitados e incluso mamadas gratis en los baños. Escenas que en la película no salen por motivos obvios.  Pero lo dicho, quitando esto, la película se deja ver, la actuación del protagonista es una pasada y conoces cosas de Freddie Mercury que al menos yo no conocía.

Sí que conocía en cambio otra cosa de Freddie que no sale en la película y que quería comentar por aquí, y es que la primera canción firmada por él en solitario fue “Love kills” de la BSO de … Metrópolis.

Por si no lo sabíais, la historia de esta película es más que curiosa.

Estrenada en el año 1927, esta película del director Fritz Lang (obra cumbre del expresionismo alemán), sufrió casi desde su estreno múltiples recortes debido a su extensa duración de aproximadamente 3 horas. Para su estreno en EEUU, de hecho, ya se redujo el metraje a casi la mitad, dejándola en 115 minutos. Posteriormente, el film siguió sufriendo alteraciones hasta llegar a unos 90 minutos de duración con un montaje, además, que no tenía demasiado sentido. La llegada de la Segunda Guerra Mundial, con Hitler a la cabeza todavía fue peor, pues se quemaron los negativos originales, perdiendo para siempre la película tal y como fue rodada.

Y así estuvo durante casi 60 años hasta que un productor italiano, llamado Giorgio Moroder (compositor de cine, ganador de tres Oscar y origen de la música techno actual), se propuso restaurar la película y volver  a estrenarla con ciertos añadidos tales como imágenes coloreadas, efectos especiales y una nueva banda sonora (la original estaba perdida) con los mejores grupos de los 80.

Y es en esa banda sonora, con cantantes como Pat Benatar, Bonnie Tyler y Adam Ant, donde Freddie Mercury compuso una canción llamada “Love Kills”, que no por menos conocida es peor que otras del célebre cantante. Sí que es cierto que se llevó un Razzie por esta canción (antiOscar) que ya me gustaría a mí saber quien votó ese año porque se cubrió de gloria, la verdad.

Por cierto que la película reestrenada así provocó una fuerte polémica, si bien fue el germen para que filmotecas de todo el mundo se pusiesen manos a la obra y, gracias a media hora encontrada en Argentina, completar la película Metrópolis tal y como fue concebida por su autor, incluso con una banda sonora al efecto.

Yo esta versión, digamos, más ortodoxa no la he visto, pero sí la anterior que he comentado, la de Moroder, y he de decir que a mí personalmente me encantó. Los efectos especiales no chirrían demasiado, sino que la actualizan, la música es ochentera a tope, con sus sintetizadores incluidos, que no hacen sino realzar determinadas escenas, y el uso de los colores tampoco estropean lo que es el concepto de la película.

Esta versión la encontré por 4 euros en una tienda y como siempre había querido ver la peli (de hecho, C3PO de Star Wars, está basado en el robot femenino de la película) me la compré. Y flipé al verla. Encima el argumento es de esos que por muchos años que pasen no pierden actualidad (lucha de clases) y tiene momentos que son una joya cinematográfica. Por comentar un poco, os diré que está ambientada en el año 2026 donde los obreros viven en su propia ciudad bajo tierra y trabajan para que los de arriba, los de la ciudad de Metrópolis, puedan vivir cómodamente. Y así es hasta que el hijo del jefe de la ciudad se enamora de una muchacha por la que baja a las profundidades y comienza una revolución que lo cambiará todo….

Por cierto que volviendo otra vez a Freddie, fue gracias a esta colaboración con la película por lo que Queen pudo usar escenas de Metrópolis para el vídeo musical de otro de los éxitos de la banda, como fue Radio Ga Ga.

Os dejo por aquí el tráiler de esta versión de Metrópolis, por si os ha picado la curiosidad.

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