Limanakia

Limanakia

No hace mucho os hablé en este blog de “El desconocido del lago“, una película de intriga ambientada en una zona de cruising francesa.

Pues bien, hace poco di por casualidad con un cortometraje que parece que lo hubieran hecho con las escenas eliminadas de aquella película. Y digo eliminadas por lo explícitas que son para aparecer en una película mínimamente conercial.

Y es que este corto es una sucesión de imágenes de mamadas y folladas reales grabadas con lo que, parece ser (o eso simula en algunas escenas), una cámara oculta.

Las escenas se ven de una forma clara, sin filtros, aunque sí se difumina la cara de los participantes para preservar su intimidad.

Se supone, por tanto, que de actores profesionales nada, con lo que lo que se ve en el film es el fruto de calentones reales entre tíos amateurs.

Lo único que está editado es la contraposición de imágenes, pues se montan varias escenas a la vez, una al lado de la otra, para que así la zona tenga la apariencia de una gran orgía al aire libre.

El nombre de la película viene dado por la zona de playa donde está grabada. Limanakia es realmente una zona rocosa, de calas, situado en el sur de Atenas. En concreto en la zona de Leoforos Poseidón.

Yo, de Grecia, conocía Mikonos como el paraíso gay por excelencia (una especie de Ibiza griega) pero se ve que esta zona en concreto es también conocida por los amantes del cruising del mundo.

El autor de este cortometraje es un tal Antonio da Silva, y leyendo información sobre él no me queda claro si realmente es director de cine, o lo que pretende es realizar un estudio sociológico sobre el fenómeno del sexo gay alrededor del planeta.

Y es que desde el año 2011 hasta este año 2016 ha realizado ni más ni menos que 19 cortos, con una duración entre los cuatro el más corto y unos 36 minutos el más largo, con argumentos tan variados como el sexo en público, el sexo en pareja, el sexo intergeneracional o el sexo durante celebraciones de todo tipo.

Y con títulos tan sugerentes como “Daddies”, “Nude dudes”,”Cariocas” o “Brazil Carnival”, donde las escenas explícitas se intercalan desordenadamente con un estilo de grabación próximo al documental.

Según su página web, su director (portugués de nacimiento aunque londinense de adopción) no se considera asimismo «pornografo», aunque sí un artista que usa sus gustos personales y su interés por el cuerpo masculino para plasmar imágenes de sexo de una forma, al menos, distinta a lo visto hasta ahora.

Si veo alguna película más de este autor, ya la iré comentando por aquí. De momento, os dejo un enlace a su página web y al tráiler de este corto en concreto.

Los comentarios, aquí debajo o en mi mail: gayalguien@hotmail.com

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El desconocido del lago

El desconocido del lago

Cuando hablé el otro día de mis primeras experiencias con las playas nudistas, se me olvidó comentar que no fue hasta ir a esos lugares cuando conocí lo que realmente era el “cruising”.

Para quien no lo sepa, el cruising es el término inglés que define la actividad de buscar sexo en lugares públicos, como parques, playas o descampados, principalmente referido a los varones homosexuales (Wikipedia dixit). En castellano, también se conoce como “cancaneo” pero como es una palabra que no me gusta demasiado, evitaré usarla en este post.

A ver, sí que conocía de oídas en qué consistía esa práctica sexual. Incluso sabía de zonas en mi ciudad donde se practicaba.

Así, en Valencia (y supongo que en el resto de ciudades de toda España y del mundo en general), siempre había oído hablar de los servicios de algunos centros comerciales y de los alrededores de la Estación de Autobuses.

O ya al aire libre, la zona del Río y los Jardines del Real (más conocidos como Viveros), donde siempre ha sido habitual a determinadas horas ver a muchos abueletes tocándose la polla cuando pasabas, señal inequívoca de que iban buscando “guerra”.

Pues bien, aunque sabía que existía, no fue hasta empezar a acudir a las playas nudistas cuando pude comprobar en qué consistía realmente.

Y es que digamos que si durante el día el público habitual suele ser de tomar el sol, bañarse y relajarse, cuando el sol empieza a caer, estas mismas playas se van llenando de otro tipo de público que va buscando “otra cosa” muy distinta.

Así, al pasar por determinadas zonas de la playa (generalmente las dunas, o el parking, o caminos algo más escondidos), puedes ver claramente a gente buscando a gente, cuando no practicando sexo abiertamente.

La primera vez que me di de bruces con esa realidad paralela, fue una tarde que estando en la playa no podía aguantarme ya de mear. Aunque sé que es una guarrada, antes que nada intenté hacer dentro del agua, pero después de casi veinte minutos a remojo tuve claro que mi vejiga en alta mar no iba a conseguir soltar ni una gota.

Así que ni corto ni perezoso me desplacé a la parte trasera de la playa, donde las dunas te separan del resto de los bañistas, dispuesto a vaciarle el agua al canario.

Mi sorpresa vino cuando al ponerme en posición de mear, vi como enseguida de detrás de unos matorrales empezaron a salir, como si fueran setas, muchos tíos con ganas de polla.

Lo que más me sorprendió fue la edad de todos ellos. Por lo que yo he visto la mayoría de gente que hace cruising son de mediana edad para arriba (con independencia de la playa adonde vayas). Mucho hombre cincuentón. Muchos con pinta de casados que tienen en estos lugares un sitio digamos “discreto” donde desahogarse y si te he visto no me acuerdo.

Viendo que con “público” tampoco iba a conseguir mear, me desplacé unos metros hasta una zona algo menos concurrida pero volvió a pasar tres cuartos de lo mismo. Al minuto varios hombres se acercaban hacia a mí magreándose la polla y los huevos como si estuviesen enseñando su mercancía.

Y es que otra cosa que siempre me ha sorprendido es que un chaval joven, con ganas, se puede hartar de comer pollas ahí mismo, pues la gente que suele hacer cruising se pirra por los chavales mucho más jóvenes que ellos.

(De hecho, incluso, últimamente es bastante habitual que chaperos jóvenes -muchos, rumanos- se paseen por esas zonas y a la mínima pidan cierta cantidad antes de empezar a hacer nada. No tengo muy claro si realmente la gente está dispuesta a pagar, pero viendo que cada año aumenta la oferta, supongo que la respuesta es afirmativa).

Al final, evidentemente, no pude mear, pero me sirvió para conocer lo que se cuece en esa parte un tanto apartada de la playa.

Esa primera vez, recuerdo además que cuando cogí el camino de vuelta hacia el coche, al pasar por los caminos, sí que llegué a ver a gente masturbándose mutuamente, o haciéndose alguna mamada, y al pasar y ver “carne fresca” como incluso incitaban para que me uniese a la fiesta que tenían montada.

Posteriormente, situaciones similares las he visto en otras playas en las que he estado (que ya iré contando), y con un tipo de público bastante similar en todas ellas.

Todo esto que cuento, está muy bien reflejado en una muy buena película llamada “El desconocido del lago” (trailer aquí).

La película, francesa, del año 2013, fue dirigida por Alain Guiraudie y protagonizada por
Pierre Deladonchamps, Christophe Paou y Patrick D’Assumçao.

Ganó el premio al mejor director en Cannes (sección Un Certain Regarde), y tuvo 8 nominaciones a los César, consiguiendo el de actor revelación.

El argumento principal es el de un asesinato cometido en una zona de cruising (un lago del Sur de Francia), pero sirve al director para mostrar todo lo que se cuece alrededor de ese mundo.

Para eso, el director se basa en escenas totalmente explícitas (mucho desnudo, mucho folleteo), pero sin dejar de lado el suspense que impregna toda la atmósfera.

Una atmósfera, por cierto, muy bien conseguida porque la película no tiene BSO (no suena nada de música durante todo el metraje) sino que todo se basa en sonidos propios de la naturaleza, consiguiendo que parece que estés viviéndolo como un personaje más de la propia película.

Por cierto, que si quereis vivirlo también en primera persona, pero por medio de la lectura, recomiendo el blog “Diario de cruising” en el que un madrileño llamado Marcos cuenta todas sus aventuras y desventuras de sus veranos en las playas del sur de Alicante

Unas playas en las que por lo visto hay mejor nivel que lo que yo he visto por las zonas que conozco, todo sea dicho. Suerte que tienen algunos, jeje.

Los comentarios, aquí debajo o en mi mail: gayalguien@hotmail.com.