Trainspotting

Trainspotting

El siguiente al que pude llamar follamigo (aunque también breve) fue a un chico con el que repetí creo recordar que cuatro veces.

Nos conocimos un viernes noche, por el chat, y en el intercambio de frases que tuvimos, nos caímos bastante bien. Le pedí foto para ver qué tal era, y el chico me gustó. Era sólo una foto de cara, estaba bien, rapado  y con barba de pocos días, y eso para mí ya era suficiente (me encantan los tios así). Cuando yo fui a mandarle mi foto, me dijo que no hacía falta, que tenía una intuición y que yo le iba a gustar.

La verdad es que hasta ese momento, siempre antes de quedar intercambiaba fotos con la gente para así evitar sorpresas (por ambas partes), pero él parecía tener claras las cosas, y un poco asombrado porque no sabía muy bien si le iba a gustar, me fui hacia su casa.

Cuando entré, a mí el chico me gustó todavía más. Iba en pantalón corto y camiseta y el ver que era peludete (pero sin pasarse), me encantó.

(A mí es que los tíos, me gusta que parezcan tíos, y cuando se depilan hasta las cejas, se me quita todo el morbo)

El se sentó en un extremo del sofá y yo en otro y hablamos un poco de todo. Yo recuerdo que no dejaba de pensar que no le había gustado porque no me hacía ningún gesto ni nada, así que pasado un rato, le dije que había sido un placer pero que me iba a marchar.

Fue entonces cuando me llevó hacia sí y me dijo que de irme nada, que habíamos quedado para follar y eso era lo que íbamos a hacer. Me empezó a desnudar y yo a él, recostados sobre el sofá, y cuando ya estábamos a tono los dos, sacó de la mesita unos condones y lubricante y me dijo que empezase yo primero.

No habíamos hablado del rol de cada uno, así que cuando dijo esa frase supuse que era versátil y que la noche iba a ser movidita…

Se puso cara a mí con las piernas abiertas y después de morbosear entre nosotros,  empecé a penetrarle poco a poco. A mí que un tío con aspecto de hetero total como tenía, se me coloque en posición para follar, me excita mucho, y en ese momento siendo aún novatillo, todavía más.

En un momento dado, cuando más calientes estábamos los dos,  recuerdo que me dijo, entre gemidos y guarradas varias, que cómo me llamaba que no se acordaba.

Yo en ese momento pensé: joder! me estoy follando a uno y no sabe ni mi nombre, que fuerte es esto ya…Así que me presenté mientras le follaba y el me soltó que teníamos que repetirlo más veces (y eso que acabábamos de empezar).

(Yo fue oir eso y claro, al subirme el ego me vine tan arriba que casi vuelco el sofá de los pollazos que le estaba metiendo…)

Cuando estuvimos un rato así, que ya me temblaban las piernas, se incorporó, me dijo que ahora le tocaba a él follarme,  y estando los dos de pie, me la ensartó por detrás. No sé si por la excitación que tenía o qué, pero en un minuto yo estaba ya empalado.

Creo que esa es de las veces en que siendo pasivo más he disfrutado en mi vida. El tío además estaba bastante bien formado, con lo que de los empujes que me metía, consiguió elevarme del suelo un par de veces (tal cual).

Una de tantas, me llevó así, como si fuese un muñeco hinchable insertado sobre él, encima de la mesa del comedor que tenía y ahí ya comenzó a darme tan fuerte, que comencé a gemir de una forma que yo no sé cómo no llamaron los vecinos a la puerta.

Cuando ya estábamos exhaustos los dos, me puso de pie y mientras nos morreábamos comenzamos a corrernos.

Luego la típica charla post-coital y a casita, que era tarde.

A los dos días, me llamó para decirme que quería que nos viésemos para repetir lo que pasó esa noche.

Yo no me lo pensé dos veces y a su casa que me fui de inmediato.

Esta vez fue en su cama, y disfrutamos incluso más que la vez anterior, hablando, riéndonos, follándonos por tiempos, y pasándolo de puta madre. Había mucha complicidad entre nosotros.

Un problema que tengo es que a mí, con dos tonterías así, pues no quiero decir que me enamoraba, pero sí que me colgaba (y me sigue pasando), con lo que cada vez que salía de su casa, yo me encontraba en una nube y deseando repetir.

Pero tuvo que pasar algo que me bajase de esa nube, y ese algo pasó la siguiente vez que nos vimos.

Esta vez me llamó de noche, yo había salido de fiesta con amigos e hice lo que pude para escaquearme y plantarme en su casa.

Cuando llegué me dijo que no hiciese ruido porque había amigos en su casa, durmiendo.

De hecho, en el sofá de su comedor había uno, y en la habitación que tenía de invitados, había una pareja (tío y tía).

Fuimos a su habitación, un poco rayado porque con lo que gemíamos los dos, íbamos a despertarlos seguro, pero me dijo que “con lo que se habían metido esa noche, era difícil que se despertasen”.

A mí esa frase me descolocó un poco y le pregunté si es que él también se metía, y me dijo que “sí, claro, como todos”.

Ese “como todos” la verdad es que me tocó la moral, porque yo ni me he metido nada nunca ni he pensado hacerlo. Encima yo por aquella época había empezado de voluntario en una asociación de ayuda a drogadictos (también es coincidencia, sí) y estaba bastante concienciado con ese tema, por lo que gracias, las justas.

Aun así,  pegamos un polvo como los días anteriores, pero a mí ya no me dio el mismo rollo que las otras veces que habíamos quedado, porque además a él se le notaba mucho que iba bastante pasado de vueltas.

(Si habéis estado con alguien drogado/a, sabéis a lo que me refiero)

Después de esa noche, todavía  quedamos otra vez más, y antes de empezar a darle al tema, se sacó una bolsita y se puso a prepararse una raya en mi cara. Yo le dije que por lo menos estando conmigo se cortase un poco, que no quería ver algo así.

Su respuesta, bastante alterado, fue que parecía su madre, y que me quedase claro que “él no estaba conmigo”, y que si no estaba conforme, cogiese la puerta y me largase.

Y es lo que hice, cogí la ropa y me fui.

No sé si fui muy radical o no en ese momento, pero lo que me pidió el cuerpo fue largarme y separarme de alguien que estuviese metido en ese mundo.

(Igual fue más por miedo de no caer en algo así, porque como dice el refrán, quien evita el riesgo, evita el peligro)

Es cierto que ni era su madre, igual ni siquiera un amigo en el sentido estricto de la palabra, pero me estaba empezando a pillar por alguien que a mi modo de entender, no me convenía lo más mínimo.

Por desgracia, colgarme de gente, digamos “no recomendable”, me ha pasado varias veces más a lo largo de mi vida.

Los comentarios, aquí debajo o en mi mail: gayalguien@hotmail.com

 

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