Les Garçons Sauvages

Les Garçons Sauvages

Hace ya bastantes meses, una de las cuentas cinéfilas de Twitter a las que sigo puso el tráiler de la película francesa de 2017 “Les Garçons Sauvages” con una breve reseña.

El tráiler en cuestión era éste:

Nada más verlo me llamó mucho la atención, y el argumento todavía más:

“5 jóvenes, condenados por matar a su profesora, son enviados con un capitán de barco que promete en dos meses cambiar su personalidad. Sin embargo, no es sólo su personalidad lo que va a cambiar.”

Como siempre que me pasa en estos casos, localicé la película pero no ha sido hasta hace pocos días cuando por fin pude verla, y me ha sorprendido mucho.

No sé cómo hablar de ella sin hacer spoilers ni contar demasiado de su argumento. Sólo diré que el papel de los cinco chicos lo interpretan cinco jóvenes actrices y el motivo está más que claro a medida que va avanzando la película…

La historia en sí es bastante bizarra. Original es poco. Homsexualidad latente, transexualidad (a su manera), junto con violencia gratuita, erotismo, drama, cine clásico de aventuras…. un pastiche superextraño del que no sale nada mal parada.

Visualmente es una maravilla. Con esa mezcla de blanco y negro y color (aunque no venga muy a cuento, también hay que decirlo) es una gozada verla. La verdad es que en ese sentido la disfruté de principio a fin, salvando los trastos ante los agujeros de argumento (que también los tiene).

Las actuaciones muy bien, no sólo de los chicos/chicas principales, sino también, y sobre todo, del capitán. Bueno, del capitán y de ese “rabo” suyo que parece un actor más por los primeros planos de los que goza en la película. (Momento aparte, ése en el que estando en la barquita, sentado, marca un paquete tal que parece una tercera pierna…).

La película, dirigida por Bertrand Mandico (en su debut en un largometraje), se presentó en la 74 edición del Festival de Cine de Venecia y desde entonces no ha dejado a nadie indiferente. De hecho fue elegida mejor película 2018 según “Les Cahiers du Cinema”, y se llevó el primer premio del Festival de Cine independiente de Burdeos.

Por cierto que si la véis en versión original, aprenderéis algo de francés, pero también de inglés pues hay momentos en la película en el que se pasa de un idioma a otro sin motivo aparente (por ejemplo, el diálogo entre el capitán y la Dra. Severine).

Si os gustan las películas “diferentes”, seguro que sabréis disfrutarla.

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Nymphomaniac

Nymphomaniac

“Pues este finde tampoco he follado”.

Esta frase es la que le suelo escribir a un amigo los domingos por la noche, medio en broma medio en serio, para despedir la semana.

La llevo escribiendo tantos meses que creo que perdí la cuenta de cuándo empecé a usarla.

Por eso me sorprendí un poco cuando mi colega me preguntó “¿pero tú realmente buscas algo?”,  más que nada porque no supe bien qué contestar.

En esta etapa de sequía amoroso/sexual en la que me encuentro, entre elegida y forzada por las circunstancias, no he caído hasta ahora en que habiendo borrado las apps, no saliendo por el ambiente, no entrando a mi chat de cabecera,  y no teniendo demasiados amigos gays, va a ser difícil salir de ese círculo vicioso.

Pero…¿de verdad quiero salir?

A lo largo de toda mi vida yo siempre me he movido muchas veces por impulsos, y el impulso, digamos, sexual, también ha movido durante bastante tiempo mi existencia.

Pero ¿y  si lo he perdido?

¿Y si de no “usarlo” se ha desgastado también?

Porque no es sólo que lleve tiempo sin tener relaciones sexuales con nadie, es que ni siquiera las tengo ya conmigo mismo…

Vamos, que ni a la zambomba le doy ya.

¿Estaré enfermo? ¿apático? ¿abuelete ya?

Menos mal que tenemos Internet para dar un poco de luz a este túnel en el que estoy metido. Y es que,  en esta época en la que a todo se le pone su etiqueta y un porqué, lo mío también tiene  un nombre, y es el de la “asexualidad“.

Definida como la falta de apetito sexual o líbido resulta que si hace un tiempo podía encuadrarse como una enfermedad o algo a tratar (provocado generalmente por alguna mala experiencia en el pasado), ahora parece que puede interpretarse como una nueva corriente dentro del complicado mundo de la sexualidad.

En algunas webs, incluso, llegan a hablar de que es una opción más, “como quien es adicto al sexo” cuando por su propia definición (adicción) muy libre no puede ser esa otra opción

Indagando un poco sobre esto, hay estudios que manifiestan que entre el 1 y el 3 por ciento de la población (al menos del Reino Unido) podría ser asexual.

Que digo yo que mucha gente tampoco es, pero la suficiente para que existan ya asociaciones, banderas,  logos y todo lo que se os ocurra.

Aunque bueno, esto es como todo, y si realmente te sientes así, pero poco, entonces no serías asexual, sino grisexual (que será porque ni es blanco ni es negro, de ahí el nombre).

Pero ¿qué pasa si no tienes ganas de folleteo pero sí de enamorarte? Pues tranquilo, que para ti también hay etiqueta, porque en ese caso, serías “asexual-romántico” y asunto arreglado.

Ah y no olvidaros de que si sólo sientes atracción sexual con las personas de las que te has enamorado previamente, eres demisexual, claro.

Incluso si sólo te pones palote con las alcachofas, los arbustos y cosas así, tú tranquilo, que lo tuyo se llama ecosexualismo y aquí paz y después gloria…

Así hasta el infinito y más allá. Y podéis llamarme carca y lo que queráis, pero pienso que esto de ponerle nombre a todo, hace mucho que se nos fue de las manos…

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Super Drags

Super Drags

Mira que me habían dicho que me iba a gustar, que la iba a disfrutar y que me lo iba a pasar pipa, pero aún así…

Aún así no me animaba a darle una oportunidad a una nueva serie. No era la primera que me recomendaban y que dejaba a mitad. Últimamente me ha pasado bastante. Con “La Maldición de Hill House”, con “La Casa de Papel” o incluso con “Juego de Tronos” de la que no pasé de la segunda temporada…

Así que empecé poco a poco.

Primero vi que eran pocos capítulos, nada más 5 de no más de 20 minutos cada uno, con lo que si me los veía del tirón y no me gustaban poco tiempo habría perdido en mi vida.

Luego vi algo de los dibujos y me encantó ver que eran realmente (como el mismo nombre hacía sospechar) de un estilo muy similar al de las “Las Supernenas”, serie que me gustó mucho en su día, sobre todo por la animación de Craig McCracken, o a las de “El laboratorio de Dexter”  y “Star Wars: Guerras Clon”, ambas de Genndy Tartakovsky.

Y por último me animé del todo al ver que uno de los que doblaba los dibujos  era el gran Keunam, actor de doblaje conocido en YouTube por hacer versiones de Disney tales como “La Cenicienta ibérica”, o  “La Bella durmiente ibérica”  (por cierto, que la versión del hada de los nieves que circuló hace un tiempo por WhatsApp  no es suya, aunque lo parezca). Keunam, por cierto, se hizo más conocido al público en general a raíz de su participación en la primera edición de “Tu Cara no me suena todavía”, en el año 2017.

Total, que con todos esos mimbres, el otro día vi la serie del tirón y me pareció de las más divertidas que he visto en mucho tiempo.

El argumento es superismple,:  Patrick, Donizete y Ralph son unos amigos que trabajan en unos grandes almacenes y que se convierten en tres heroínas: Lemon, Scarlet y Safira , las Super Drags, responsables de proteger a la comunidad LGBT (o LGTBXYZ como dicen en la serie)

Ya me enganché nada más empezar, justo antes de los créditos iniciales, cuando en la primera acción de las Superdrags a la hora de rescatar un bus secuestrado, le soban el paquete al malo aprovechando que ha sufrido un desmayo jeje,. A partir de ahí la serie es un desfase por todos lados sin muchos miramientos (de hecho la serie no es tolerada a menores de 16 años).

Aun no había acabado el primer capítulo y cuando vi que encima era medio musical, con número y canción intercalada sin venir a cuento,  ya estaba disfrutando yo de lo lindo y arrepintiéndome de no haber empezado a ver la serie mucho tiempo antes.

Los capítulos en sí repiten el mismo patrón de malo malísimo que quiere dominar la tierra (en este caso, a todo el colectivo), y las super se encargan de desbaratar sus planes. Además, todo encaja en un plan superior de intentar que Goldiva (diva Gay donde las haya) no pueda dar su concierto en la ciudad, para desesperación de todos sus seguidores.

Aparte de todo eso, mención aparte por supuesto es el acierto en el doblaje que le han puesto aquí, ambientándolo en nuestro país y tirando de recursos conocidos para hacerla más cercana (Murcia, qué hermosa eres).

Además, aunque tira de muchísimos topicazos del mundo gay (musicales, la pluma, el culto al físico,  los cuartos oscuros, el uso de dildos, etc) , en ningún momento molesta o se hace cansina puesto que, con humor, se puede criticar absolutamente todo (aparte del buen rollo que transmite en general).

La serie, disponible en Netflix, es originalmente brasileña y debido al éxito que ha tenido (en inglés, el doblaje lo han hecho algunas drags del programa  RuPaul’s drag race), han empezado ya a rodar la segunda y tercera temporada.

Si os ha picado la curiosidad, por aquí os dejo el tráiler.

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50 sombras de Grey

50 sombras de Grey

Desde que estoy trabajando en  mi empresa, por el puesto de jefe han pasado varias personas. Se ve que es un puesto de paso para ir a otros superiores, por lo que la duración media de las jefaturas es de unos dos años como mucho.

Por ese puesto han pasado tanto mujeres que eran un encanto como señoras que era para darles de comer aparte. Hombres accesibles y que eran como uno más, a tios inaccesibles que para hablar con ellos había que pedir una audiencia. Como en todos sitios, supongo.

Lo que nunca había tenido era un jefe gay.

Ya cuando iba a venir, la gente habló de que era gay. No si era bueno o si era mal jefe, sino que era gay. Cosa que no creo que influya para trabajar, pero la gente es muchas veces así de corta.

A mí, si soy sincero, me hizo cierta ilusión. No por nada, pero sí por tener a alguien más del gremio en mi mismo trabajo (porque que yo supiese, hasta ese momento, era el único).

Nada más verlo, el hombre me pareció guapete y poco más, porque personalmente me pareció un tipo bastante seco y de los que marcan mucho las distancias con el personal a su cargo. Y eso a pesar de ser un tío joven. Bueno, joven tampoco, más bien cuarentón, pero que es la media del departamento.

Con el tiempo, la relación con él fue mejorando y su antipatía, más bien coraza, fue desapareciendo progresivamente.

Y entonces comencé a verle más atractivo.

Hasta el momento en que me empezó a caer mejor, la verdad es que no me había fijado en lo bien que le quedaba el traje. Ni en el culete que marcaba con según qué pantalones. O el paquetón que se le veía cuando se sentaba. O incluso el pectoral que se adivinaba cuando se ponía una simple camiseta. (Esto es algo que me ha pasado siempre, que si alguien me caía mal, ni me atraía ni nada…hasta que empezaba a gustarme)

Encima la relación entre nosotros fue mejorando bastante. De una seriedad absoluta al hablar, poco a poco fuimos pasando a un buen rollo y una buena relación que ya empezó a poner en alerta a los demás compañeros.  Muchos no dijeron nada, pero otros ya comenzaron a insinuar cosas… y ahí siguen.

Yo intento que esos comentarios no me afecten demasiado, pero, por si acaso, sigo manteniendo las distancias (es mi jefe) e intento que no haya nada más que una simpatía entre nosotros.

Otra cosa es lo que me gustaría que pasara.

Y es que el tema jefe-empleado empiezo a darme cuenta de que algo de morbo sí tiene.

La otra tarde, estando los dos solos en la oficina me llamó  a su despacho para tratar unos temas. Últimamente, ya nada más verme, me sonríe y mantiene esa media sonrisa toda la conversación. Empezamos a hablar de trabajo pero luego, no sé muy bien cómo acabamos hablando de películas porno… Y hablar de eso con un jefe, a mi particularmente, me da morbillo. Tanto que pensé que nos íbamos a empezar a calentar y protagonizar alguna escena sexual allí mismo sobre la mesa, cosa que por supuesto… no sucedió.

También es verdad que no sé si es imaginación mía o qué, pero cuando estamos con más compañeros, aunque hay buen rollo entre ambos, no es lo mismo que cuando estamos solos. De hecho recuerdo hace unos días que él estaba explicándome algo a dos centímetros escasos de mí, con una mano encima de mi hombro, y cuando llegó otro compañero a la oficina, automáticamente él se separó y mantuvo la distancia el resto de la conversación.

Yo tengo claro que los dos sabemos que el otro es gay. Ninguno de los dos hemos dicho nada al respecto. Yo no le pienso preguntar nada (repito, sigue siendo mi jefe), aunque él sí me ha preguntado varias veces si tengo novia, a lo que respondo que no…y nada más.

Otra cosa sería poder irme de fiesta con este hombre algún día.

En las cenas de empresa, siempre se suele sentar a mi lado, y aunque bebemos y charlamos más de la cuenta (ahí le da un poco igual que haya más gente), las cosas nunca van más allá, aunque solemos ser de los últimos en irnos del lugar.

Estoy casi seguro de que a solas las cosas serían diferente.

Lástima que eso no creo que se pueda saber…

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Metrópolis

Metrópolis

Hay que ver lo que le gusta un musical a un gay. O por lo menos  a mí, que mira que me gustan…

De nano, yo creo que ya se me notaba demasiado mis preferencias, porque me tragaba “My Fair Lady” o “Sonrisas y Lágrimas” cada vez que las ponían en la tele. Con la excusa de que le gustaban a mi hermana, las veía con ella pero también las disfrutaba yo. Con la edad, intentando ocultar estos gustos (por motivos de parecer más machito, claro) intenté obviar este tipo de películas hasta que llegó “Moulin Rouge” y otra vez volví a alucinar.

En teatro, he ido a ver “El rey león”, “Jesucristo Superstar”, “Hoy no me puedo levantar” (dos veces) y “Grease”, y aún me quedan bastantes que quiero ver.

Aún así no todos los musicales me suelen gustar. Con “La La Land”, por ejemplo, me aburrí de principio a fin, y lo mismo me pasó con “El Gran Showman” y eso que su banda sonora es de las mejores que he oído en mucho tiempo.

Y es que generalmente si la banda sonora me gusta, me suele gustar también la película, porque lo que realmente me atrapa es la buena música unida al cine.

Por esa misma razón, fui hace poco a ver “Bohemian Rhapsody”, la de Queen, pues gustándome la música del mítico grupo, sabía que la película no me iba a defraudar. Y no lo hizo. Sí que es verdad que la película está algo “descafeinada” en muchos tramos. De hecho, la escena de la fiesta que se ve en la película por lo visto fue mucho más bizarra, llegando a haber camareros desnudos, enanos ofreciendo drogas de todo tipo a los invitados e incluso mamadas gratis en los baños. Escenas que en la película no salen por motivos obvios.  Pero lo dicho, quitando esto, la película se deja ver, la actuación del protagonista es una pasada y conoces cosas de Freddie Mercury que al menos yo no conocía.

Sí que conocía en cambio otra cosa de Freddie que no sale en la película y que quería comentar por aquí, y es que la primera canción firmada por él en solitario fue “Love kills” de la BSO de … Metrópolis.

Por si no lo sabíais, la historia de esta película es más que curiosa.

Estrenada en el año 1927, esta película del director Fritz Lang (obra cumbre del expresionismo alemán), sufrió casi desde su estreno múltiples recortes debido a su extensa duración de aproximadamente 3 horas. Para su estreno en EEUU, de hecho, ya se redujo el metraje a casi la mitad, dejándola en 115 minutos. Posteriormente, el film siguió sufriendo alteraciones hasta llegar a unos 90 minutos de duración con un montaje, además, que no tenía demasiado sentido. La llegada de la Segunda Guerra Mundial, con Hitler a la cabeza todavía fue peor, pues se quemaron los negativos originales, perdiendo para siempre la película tal y como fue rodada.

Y así estuvo durante casi 60 años hasta que un productor italiano, llamado Giorgio Moroder (compositor de cine, ganador de tres Oscar y origen de la música techno actual), se propuso restaurar la película y volver  a estrenarla con ciertos añadidos tales como imágenes coloreadas, efectos especiales y una nueva banda sonora (la original estaba perdida) con los mejores grupos de los 80.

Y es en esa banda sonora, con cantantes como Pat Benatar, Bonnie Tyler y Adam Ant, donde Freddie Mercury compuso una canción llamada “Love Kills”, que no por menos conocida es peor que otras del célebre cantante. Sí que es cierto que se llevó un Razzie por esta canción (antiOscar) que ya me gustaría a mí saber quien votó ese año porque se cubrió de gloria, la verdad.

Por cierto que la película reestrenada así provocó una fuerte polémica, si bien fue el germen para que filmotecas de todo el mundo se pusiesen manos a la obra y, gracias a media hora encontrada en Argentina, completar la película Metrópolis tal y como fue concebida por su autor, incluso con una banda sonora al efecto.

Yo esta versión, digamos, más ortodoxa no la he visto, pero sí la anterior que he comentado, la de Moroder, y he de decir que a mí personalmente me encantó. Los efectos especiales no chirrían demasiado, sino que la actualizan, la música es ochentera a tope, con sus sintetizadores incluidos, que no hacen sino realzar determinadas escenas, y el uso de los colores tampoco estropean lo que es el concepto de la película.

Esta versión la encontré por 4 euros en una tienda y como siempre había querido ver la peli (de hecho, C3PO de Star Wars, está basado en el robot femenino de la película) me la compré. Y flipé al verla. Encima el argumento es de esos que por muchos años que pasen no pierden actualidad (lucha de clases) y tiene momentos que son una joya cinematográfica. Por comentar un poco, os diré que está ambientada en el año 2026 donde los obreros viven en su propia ciudad bajo tierra y trabajan para que los de arriba, los de la ciudad de Metrópolis, puedan vivir cómodamente. Y así es hasta que el hijo del jefe de la ciudad se enamora de una muchacha por la que baja a las profundidades y comienza una revolución que lo cambiará todo….

Por cierto que volviendo otra vez a Freddie, fue gracias a esta colaboración con la película por lo que Queen pudo usar escenas de Metrópolis para el vídeo musical de otro de los éxitos de la banda, como fue Radio Ga Ga.

Os dejo por aquí el tráiler de esta versión de Metrópolis, por si os ha picado la curiosidad.

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Lobezno

Lobezno

Como ya os he comentado alguna vez, una de mis aficiones favoritas es poner una canción en YouTube y que la propia página comience con la reproducción automática a recomendarte música similar.

Mientras hago eso en el ordenador, en segundo plano me pongo bien a contestar correos o trabajar con otros programas. El otro día, escuchando canciones de ese modo tuve que volver a YouTube porque la canción que estaba escuchando me gustaba mucho. Y me gustaba sobre todo por la voz del cantante.

La canción que sonaba era Dance to this interpretada por un chaval llamado Troye Sivan con la compañía de Ariana Grande, esta sí, supongo, más conocida por todos.

Me sorprendió mucho la música y el vídeo en sí,  ambientado en una especie de psiquiátrico y que no parece tener demasiado sentido, también  os lo digo. El cantante, muy jovencito, me pareció por sus movimientos supergay,  y bastante guapete además (como se nota que me estoy convirtiendo ya en un viejo verde…), así que me puse a averiguar un poco más sobre él.

Por lo visto, el chaval nació en Sudáfrica hace 23 años, aunque pronto se mudó a Australia que es donde vive en la actualidad. Comenzó colgando vídeos en YouTube (otro youtuber) hasta que un cazatalentos musical lo vio y le ofreció un contrato discográfico. Revisé sus canciones y aparte de tener muchas bastante pegadizas (Talk me down, Youth), me di cuenta de que había alguna más que ya había oído sin percatarme de que fuese suya. Es el caso de There for you cantada a dúo junto con Martin Garrix y que se oyó bastante el año pasado.

Si por eso fuera poco, también recientemente en una película de temática llamada “Love, Simon” (que aún no he visto) la canción principal de la Banda Sonora era suya, llamada Strawberries & Cigarettes.

Y hablando de temática, en el año 2013 , Troye decidió salir del armario en su propio canal de YouTube ante los miles de seguidores de su cuenta. Me dio por verlo y la verdad es que se le nota totalmente sincero y real. Incluso se le ve algo nervioso tratando de explicar como fue lo que sintió al contárselo a su mejor amiga y luego a su familia. Me gusto verlo y sentí  cierta envidia por los chavales de esta época que pueden entrar en Internet y tener una referencia de este estilo para sentirse identificados (en mi época adolescente no había nada parecido ni por asomo, más bien al contrario).

Por último deciros que Troye también se dedica profesionalmente a la actuación y si bien ahora mismo está en teatro, su papel más conocido hasta la fecha (por lo menos por aquí) es el que hizo en la película “Lobezno”, donde interpretaba al protagonista en versión juvenil al principio de la peli (ya decía yo que el chaval me sonaba…).

Os dejo por aquí el vídeo de la canción que comenté al principio y por el que me dio por escribir este post, a ver si os gusta.

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La Trastienda

La Trastienda

No hace mucho, un sábado por la mañana,  recibí un mensaje del Wapo en el que con el típico “qué cerca sales” un tío me entró con ganas de cachondeo. Esa charla,  bastante divertida, acabó derivando en si tenía huevos o no de ir a llevarle  un café  a su trabajo (una floristería) puesto que no había podido desayunar en condiciones. A mí basta que me digan “a que no eres capaz” para hacer algo (en eso soy bastante inmaduro), así que compré un cafetito en un bar y hacia su trabajo que me fui.

Cuando llegué, el tío alucinó porque pensó que no iba a ser capaz de llevarle el café prometido. Antes de ir ya nos habíamos mandado fotos y yo le había dicho cómo iba vestido, para así evitar confusiones. Estuvimos charlando un poco hasta que me dijo que pasase a su trastienda.

Un poco de charla entre nosotros y ambos nos dimos cuenta de que había algo de tensión sexual y que no íbamos a tardar demasiado en resolver.

Al poco empezamos a comernos las bocas, y el empalme fue casi instantáneo. El problema era que siendo un establecimiento abierto al público, la gente entraba a cada rato por lo que mucho, mucho no podíamos hacer…o eso pensaba yo.

Cada vez que entraba alguien, un sonido como de pájaro nos avisaba en la trastienda por lo que él se adecentaba un poco y salía como si nada. El tema es que la cosa se fue calentando y cada vez que salía, la hinchazón de su paquete era cada vez mayor por lo que intentaba con la camiseta tapar lo que podía. A mí la verdad es que el hecho de que entrase gente a cada rato empezó a darme morbo así que intenté sacarle partido a la situación, con lo que empecé a desnudarme poco a poco. Cada vez que el volvía de atender al público yo iba cada vez más desnudo hasta que acabé totalmente en bolas y él ya subiéndose por las paredes.

Entraba, nos enrollábamos y el salía al mostrador ya como podía. En una de tantas, en la que él se llegó a quedar desnudo de cintura para abajo,  tardó tanto en arreglarse y salir (su polla no bajaba) que ya empecé a darme cuenta de que la situación se nos estaba yendo de las manos, por lo que pisé el freno. Para enfriar un poco la situación, mientras él atendía fuera decidí vestirme de nuevo…y menos mal que lo hice. Cinco minutos después llegó su hermana a hablar con él y entró en la trastienda donde se encontró conmigo.

La cara del tío al entrar era un poema, aunque al verme ya vestido se relajó un poco. Me presentó como un amigo que había ido de visita y yo saludé cordialmente, diciendo que ya me iba para evitar una situación incómoda y posibles malos rollos. Nada más salir del local me escribió un mensaje diciendo que por favor no me fuese muy lejos, que su hermana estaría poco tiempo. Y así fue, unos 15 minutos después me dijo que volviese y acabásemos lo que habíamos empezado. Y eso hicimos.

Por fin cerró el local y en la trastienda dimos rienda suelta al calentón que llevábamos acumulado.  El sofá y la silla que tenía nos dio mucho más juego del que pensábamos y la corrida de ambos fue de campeonato (por cierto que me alegró dar con otro igual o más lechero que yo, que ya es).

Cuando acabamos, le ayudé a cerrar la tienda y hablamos un rato, de mi vida y sobre todo de la suya, con una situación familiar, bastante más complicada.El chico era dueño a partes iguales con su mujer de la floristería.  Sí, de él y su mujer. Yo me quedé en ese momento un poco helado,  y me percaté de que no llevaba anillo de casado, aunque tampoco eso significaba mucho. Me confesó que aunque su matrimonio estaba ya roto, y en vías de divorcio, como socios del negocio seguían tan normales y por motivos económicos a ambos les interesaba que siguiese siendo así. También por esos motivos, seguían compartiendo domicilio conyugal. Estaba claro que con este tío lo único que tendría sería sexo y en ese momento me pareció bien.

Días después me escribió de nuevo. Quería ver si podíamos quedar de nuevo en su tienda para repetir lo mismo. Y lo repetimos. Sin embargo, una experiencia nueva tiene su morbo la primera vez, la segunda… pues ya no tanto.

Aún intentó que hubiese una tercera vez, pero a mí ya no me apeteció. Supongo que se quedaría bastante chafado por el mensaje que le envié, dejándole claro que no siempre iba a estar a su disposición (“cuando dejo de estar caliente, vuelvo a ser persona”), así que la cosa ya quedó en nada.

Él pareja no buscaba, supongo que lo único tener un follamigo para quedar de vez en cuando, y yo pensé que para eso mejor era tener a alguien con una situación bastante menos complicada que la suya.

Bueno, eso pensé yo o eso me dije a mí mismo, puesto que de nuevo pensar en iniciar algo con alguien (sea ese algo lo que fuese) me había empezado a poner nervioso…

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