La Visita

La Visita

En los fines de semana previos a que comenzase la temporada de verano, mis padres se solían acercar al apartamento de la playa para poner las cosas apunto de cara a las vacaciones.

Algunos de esos fines de semana, yo solía acompañarles y así aparte de echar una mano, ya aprovechaba los primeros calores estivales para tumbarme en la arena y pillar algo de moreno.

Si coincidía con mis amigos de veraneo allí, genial, pero como no siempre era posible, aprovechaba simplemente para descansar y disfrutar unos días en familia.

Lo malo era si ese fin de semana coincidía con un calentón del quince de los míos, que me entraban unas ganas locas de mojar el churro.

En circunstancias habituales, lo lógico hubiese sido entrar en el chat y buscar a alguien con quien aliviarme, pero estando en una época en la que Internet no lo copaba todo como ahora, la única solución posible era el acceso a través de los cibercafés del pueblo.

Recuerdo en concreto un sábado por la tarde que estaba más salido de lo habitual que localicé un local en el que no había demasiada gente. Ahora lo pienso y no sé si sería capaz de ponerme a buscar sexo en un lugar tan público como eran aquellos locales, pero cuando las ganas apretaban, mi timidez habitual desaparecía por completo.

Al poco, contacté con un chaval que vivía en un pueblo costero cercano al mío y enseguida me invitó a su casa. Yo ese finde recuerdo que no había ido en mi coche, sino que por comodidad había subido en el de mis padres, por lo que al pillarme algo lejos, le dije que no iba a poder ser. Él, que debía ir igual o más caliente que yo, me dijo que no era problema, que podía pasar a a recogerme y traerme después de vuelta.

Y así hicimos, quedamos en la rotonda de acceso al pueblo, y a los quince minutos escasos allí que se plantó. Aunque habíamos quedado sin fotos ni nada, la verdad es que el chaval estaba bastante apañado. Recuerdo que me molaron sobre todo sus brazos, que estaban definidos pero sin pasarse. Y que tenía cara de buena persona, que eso, quieras que no, me daba confianza.

LLegamos a su casa, y sin hablar demasiado (íbamos a lo que íbamos), ya empezamos a morrearnos. Yo comencé a bajar mis manos por su espalda dispuesto cuanto antes a llegar a su culo, que ya me había fijado al entrar que prometía bastante. Fue apretarlo contra mí y ya me di cuenta de que no me había equivocado.

Ya al tacto se le notaba firme y duro, así que le di la vuelta para bajarle los pantalones y vérselo bien. Cuando se lo vi, flipé. Junto con el del brasileño, era de los mejores culos que había visto hasta ese momento, y de hecho a día de hoy no he conocido a nadie que los supere.

Sí que me dijo que aunque era pasivo, en una primera cita nunca se dejaba follar, así que aunque me quedé con las ganas, pasamos una buena tarde de mamadas y pajas.

Después de corrernos los dos y ducharnos (yo sin dejar de tocarle el culazo), me dijo si antes de acercarme a casa le podía acompañar a hacer una visita rápida a una amiga que había vuelto de viaje. A mí me sorprendió un poco, pero como era él quien me había llevado y quien me tenía que devolver, no pude negarme.

Fue a dos calles de su apartamento, subimos, y resulta que allí había mas gente. Estaba su amiga, el novio de la amiga, y otras dos chicas más.

El chaval me presentó como un amigo suyo de Valencia y pronto me di cuenta de que aquella visita iba a ser de todo menos “rápida”.

A los pocos minutos de estar allí, el telefonillo empezó a echar humo hasta que nos juntamos en su casa unas diez o quince personas en una especie de fiesta de bienvenida o algo así, a la dueña de la casa (había estado un año viviendo en el extranjero).

La situación en sí era superextraña, y más si pensamos que hasta hacía un par de horas, yo a mi “amigo” no lo conocía de nada, y ahora estaba conociendo a todos sus amigos sin venir a cuento.

El chaval,  en un principio intentó no despegarse de mí, pero llegó un momento en que se puso a hablar con otras personas, y a mí me toco improvisar intentando justificar un poco mi presencia ante la gente que no me conocía de nada.

La visita rápida se convirtió al final en una cena en toda regla (pidieron pizzas aparte del picoteo que ya había) y luego pasamos a las copas, momento en que empecé a beber como un cosaco para así al menos intentar soltarme un poco. Y lo conseguí. Tanto, que acabamos la noche enrollándonos en un sofá sin importarnos el resto de amigos/as de su grupo.

Al final salimos de la casa cerca de las tres de la mañana, los dos medio empalmados, y descojonándonos por lo surrealista que había resultado la visita.

Antes de subir al coche para devolverme a casa, aún paramos en  la suya a “tomarnos la última”. Salimos al balcón a tomar el aire, y una vez apoyado él en la barandilla, me puse detrás a mordisquearle el cuello. Le quité la camiseta y fui bajando lentamente hasta desabrocharle el pantalón y ver ante mí de nuevo ese culito tan bueno que tenía.

A los dos en ese momento nos dio un poco igual que nos pudiese ver alguien, así que le acabé haciendo una comida de culo que ni en las películas. Técnicamente era la segunda vez que quedábamos, así que esta vez sí se dejó follar y ahí mismo, en su balcón, que lo hicimos.

Acabamos la noche en una especie de tumbona que tenía y que parecía ni hecha adrede para pegar el polvo que pegamos. Incluso acabamos mirando las estrellas y tapados por una manta de sofá, que para el caso nos vino que ni pintada.

Cuando me dejó en casa a las tantas de la mañana, pensé que había sido de las citas mas entretenidas que había tenido nunca, ya que habían sido como varias condensadas en una sola.

Unas semanas después, volvimos a vernos, e incluso con el tiempo fue de las primeras personas con las que fui a una playa nudista.

Sin embargo, ese verano que podríamos habernos visto más, nuestras vacaciones no coincidieron, y con el tiempo acabamos perdiendo el contacto. Y fue una lástima, porque el chico era un cachondo, en el sentido amplio de la palabra.

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Eyes Wide Shut

Eyes Wide Shut

Hace unos días, cuando os estuve hablando de las películas porno del plus que veía a escondidas, me vino a la mente otro programa nocturno de alto contenido sexual del que también disfruté hace ya unos cuantos años.

El problema que tengo es que no recuerdo ni el nombre del programa, ni si lo ponían los viernes o los sábados noche. Por no recordar, ni siquiera tengo clara la cadena que lo emitía, pero pienso que era en una de esas locales que llegaron a nuestras televisiones en un corto periodo de tiempo.

Si es la que creo, la cadena se llamaba Canal 25, aunque no la tengo todas conmigo. Este canal, era una especie de Milanuncios, pero en versión televisada. La mayor parte del día emitía anuncios de particulares, de compra y venta de objetos, así como ofertas de alquileres y venta de pisos. Sin embargo, llegada la noche, emitían los típicos mensajes de sms para ligar y/o follar, así como películas porno. Era después de la porno, cuando pienso que empezaba a emitir el programa del que os hablo.

Se grababa en una casa, con cámaras en las habitaciones, y repleta de gente.

(No, no estoy hablando de Gran Hermano, pero sí que fue un antecedente directo)

Las cámaras enfocaban siempre dos zonas concretas de la casa: El cuarto de baño (en concreto la ducha) y una salita de estar con dos ambientes diferenciados (una parte con dos sofás y una especie de cama o colchoneta que se encontraba al lado).

El programa consistía en que una chica, seguramente prostituta, se beneficiaba a unos 15 o 20 tíos por noche a la vista de todos los que quisieran verlo. Los tíos, en bolas, esperaban su turno en los sofás de la sala, y aunque muchos iban con caretas o antifaces para no ser reconocidos, había otros que iban a cara descubierta sin preocuparse por nada.

El ritual era sencillo: la chica elegía a uno, se lo llevaba a la ducha, le hacía limpieza de bajos y automáticamente empezaba a hacerle una mamada. Cuando ya lo tenía a tono se lo llevaba a la cama que estaba en la salita y allí se dejaba follar por todos lados.

Pero si esto ya de por sí era bastante hardcore, encima el programa contaba con dos presentadores, un chico y una chica que micrófono en mano, preguntaban a todos los que allí se encontraban, desde la prostituta mientras era follada, hasta todos y cada uno de los tíos que pacientemente esperaban su turno.

Entre los chicos, había de todo. Unos jóvenes, y bastante bien de cuerpo, con lo que supongo que la chica al menos disfrutaría algo. Pero también recuerdo que había otros, ya viejos, gordos o muy velludos, que hacía que a veces fuese incluso desagradable ver las escenas.

Recuerdo también, que había tios que se ve que por la vergüenza o lo que fuese, tardaban mucho más en correrse y ahí estaba la chavala con una cara de sufrimiento aguantando, porque se ve hasta que no acababa con uno no podía empezar con el otro.

Una semana la chica era una morena de pelo corto, y a la siguiente una rubia con melenita. Había días que incluso participaban las dos, y aquello entonces se convertía en una verdadera orgía, follándolas entre varios a la vista de los demás. Mientras, los reporteros, les preguntaban a ellas que cómo lo estaban pasando, si disfrutaban, y a los chicos cosas como si tenían novia o si iban a repetir a la semana siguiente.

A mí me gustaba no sólo el momento en que follaban con las tías, sino también los instantes previos, en los que los chicos se masturbaban mientras esperaban su turno. Incluso las cámaras a veces enfocaban los rabos de todos, en hilera, sentados en el sofá.

Este programa yo lo veía a escondidas, por las noches, en mi casa, por lo que la voz estaba al mínimo, pero alguna vez pude oírles bien y creo recordar que la prostituta morena, por el acento debía ser brasileña y los presentadores, que por cierto eran los únicos que estaban vestidos, tenían un fuerte acento andaluz.

Hace ya unos años que me acordé de este programa e intenté por medio de Internet conocer algún dato más, o incluso ver alguna escena en servidores porno o algo así, pero hasta el día de hoy la búsqueda me ha sido totalmente infructuosa.

Dudo mucho que un programa así, se pudiese emitir de nuevo en una televisión. Temas tan delicados como la prostitución o el “uso” de una mujer como simple objeto sexual, no creo que tuviesen cabida en la televisión actual, como es lógico.

Por eso me hace gracia cuando salen en realitys temas como  el “edredoning” , y el escándalo que se monta alrededor, siendo que tampoco hace mucho que se emitían escenas tan bestias como las que os he relatado, en abierto, y en una televisión local.

Espero que con los datos que os he facilitado, alguno más recuerde haber visto aquel programa, y si es así, y sabe algo más acerca del mismo, por favor, no dude en compartirlo.

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Boogie Nights

Boogie Nights

“Érase un hombre a un pollón pegado”. Bueno, vale, la frase de Quevedo no era así, pero viene que ni pintada para lo que os quería contar hoy.

Una de las experiencias más bizarras que recuerdo fue con un tío que conocí una noche, chateamos un poco, nos pasamos foto y para su casa que me fui (un clásico).

El chaval vivía con sus padres, pero me dijo que se habían ido de cena y no volverían hasta tarde, así que podríamos estar unas horas tranquilos.

El chico tendría dos o tres años menos que yo, y era alto, rubio y bastante guapo. Después de la charla de rigor, pasamos a su habitación y sin muchos rodeos empezamos a meternos mano.

Al momento veo que un perro tipo pastor alemán, sale de no sé donde y se sube a la cama. Yo le dije que con el perro no me iba a poder concentrar, y que la zoofilia no me iba mucho, así que lo sacó fuera de la habitación y volvimos a la faena.

Empezamos a darnos el lote de nuevo y en eso que se baja los pantalones y ya veo un paquetón como nunca había visto. Lo primero que le dije es si se había metido un calcetín o algo así (lo dije en serio) porque era un paquete descomunal. El chico, algo tímido, me dijo que no, que era todo suyo. Así que le bajé los gayumbos y lo que vi me dejó boquiabierto.

Hasta entonces yo había visto pollones gigantes en las películas, pero de verdad que pensaba que o eran trucajes de cámara o bien eran prótesis que se ponían los actores. Pero ver eso en directo me dejó atontado.

El tamaño de mi polla es mas o menos normal. Bueno, si nos basamos en que la media española es de 13,5 cm, yo esa media la supero, claro, pero es que lo de ese tío era como dos mías, a lo ancho y a lo largo.

No sé cuánto le mediría porque no suelo ir con un metro en los bolsillos y que yo recuerde tampoco le pregunté la medida, pero vamos, para que os hagáis una idea, un poco más y le llegaba por la rodilla.

Sí que es verdad que tiesa, lo que se dice tiesa en ningún momento se le puso porque supongo que tanta sangre ahí dentro le podría provocar que el cerebro se le quedase seco y el organismo eso lo sabía, pero aún así, la polla era espectacular.

Una vez reaccioné, lo primero que hice fue abalanzarme sobre ella y tragar como si no hubiera un mañana, porque cosas así pocas veces se ven, y fue donde encontré otra desventaja de tener un miembro así, aparte de que no se le pusiese tiesa, y es que pasado un rato la mandíbula me dolía un montón. No sé cuanto tiempo estuve pero llegó un momento en que al abrir tanto la boca no lo estaba disfrutando, así que tuve que parar.

Bueno, no sólo paré por eso. Y es que mientras se la chupaba hubo un momento en que noté como una lengua se pasaba por mi culete (y eso que se suponía que estábamos solos en la casa), y fue cuando vi otra vez al perro detrás mio disfrutando más de la cuenta. Ahí ya el chaval lo cogió, lo sacó al pasillo y cerró la puerta de la habitación.

Una vez volvimos a la faena, con el perro ladrando y rascando la puerta porque quería entrar,  el empezó a decir que quería metérmela por detrás, que le apetecía mucho, que a él lo que le gustaba era follar. Yo le dije que era imposible que me pudiese meter eso, que era una barbaridad, pero bueno va, que lo intentábamos, que igual con lubricante… Pero el chaval no tenía lubricante y me dijo que con saliva mismo funcionaría (como si fuese igual).

Yo no lo tenía nada claro, pero por no hacerle un feo (y por morbo por saber qué se podría sentir con algo así ahí dentro) accedí. Fue a por condones y aquí es donde vi otra desventaja más de tener una polla de ese tamaño. Se puso uno, a duras penas,  y la verdad es que la imagen que recuerdo era como ver una ristra de esas de morcillas cuando están anudadas, que yo creo que le cortaba la circulación de la sangre y todo. Un horror, vamos.

Se puso saliva e intentó empezar a penetrarme. Y digo intentó porque estaba claro que eso no iba a entrar. Se lo dije, que era imposible, pero él insistía y empezó a forzar la máquina. Mientras el perro para crear más ambiente, seguía ladrando y aporreando la puerta para poder entrar.

LLegó un momento en que me empecé a agobiar por la situación y le dije que dejase de intentar follarme, porque además ya me estaba haciendo daño, y que si quería se lo hacía yo, a lo cual me dijo que no, que sólo quería follar él, y que dejase de hacerme el “estrecho” porque además sus padres no tardarían en llegar.

Eso ya fue como el remate final y como la verdad es que la noche estaba siendo una mierda, entre el perro, la polla y todo, le dije que tranquilo que sus padres no me iban a encontrar cuando viniesen, así que cogí mi ropa y adiós muy buenas.

Por cierto que tiempo después, en una discoteca coincidimos y el tío aun intentó ligar conmigo (se ve que no se acordaba de mí), pero yo pasé de él, claro, a pesar de su polla.

Y es que en ese caso pude confirmar eso que dicen de que no importa realmente el tamaño sino el saber usarlo, y estaba claro que este chaval no sabía manejar lo que tenía entre las piernas.

(Aunque bueno, por suerte conocí después a otros con miembros de oro que sí sabían usarlo, y eso sí que es otra historia, que ya os contaré en su momento oportuno)

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El bueno, el feo y el malo

El bueno, el feo y el malo

De las primeras veces que haces algo en la vida,  nunca te olvidas. Así, queda guardada en tu memoria la primera vez que vas a una discoteca, la primera vez que fumas, la primera paja, el primer polvo…y el primer trío.

Fue un sábado noche, que había salido con mis amigos (heteros) para celebrar el cumpleaños de uno de ellos y volví a casa bastante más alcoholizado de lo habitual. Además, dos colegas habían acabado la noche enseñando el culo por la calle (es lo que tiene beber mucho) y eso había hecho que volviera calentito a casa, con lo que sabía que no iba a coger el sueño si no me la cascaba antes de acostarme.

Sin embargo aquella noche no me apetecía terminarla de esa forma, así que entré en Internet por si aún podía follar con alguien. Serían ya como las cuatro de la mañana cuando contacté con un tío que me dijo que vivía con su pareja, y que les apetecía pegar un polvete con un tercero. En lugar de mandarnos fotos para vernos, decidimos poner la cam.

El chaval con el que hablaba era moreno, guapete, y por lo que se veía, de cuerpo bastante fibrado. Sin embargo, su pareja, que estaba sentado al lado de él sin hablar mucho , no me gustó nada. Era un hombre bastante mas mayor, con algo de barriga, y sin atractivo ninguno. Aún así, con el calentón que llevaba, la experiencia nueva y que de los dos de la pareja, al menos uno sí me gustaba bastante, accedí a quedar con ellos. Como vivían en una localidad cercana a mi ciudad, y a mí no me apetecía coger el coche (tampoco yo estaba en condiciones), me dijeron que vendrían ellos a recogerme y que tardarían una media hora.

(Cuando me bajé a la calle a esperarles, recuerdo que me vino a la mente que me iba a ir con dos desconocidos en un coche ajeno, y que si en ese momento me querían secuestrar y sacarme los riñones, nadie se iba a enterar de nada. Por suerte, la gente no suele ser así.)

Al poco rato, un coche azul marino grande, paró junto a mí, me abrieron la puerta y me senté detrás. Conducía el que me gustaba y de copiloto iba su pareja, el señor mayor. Nada más verlo pensé que no me había equivocado en mi apreciación inicial, y hasta le saqué un parecido, en concreto con Jose Luis Moreno, que bueno, como productor/showman o lo que sea ahora no sé como le irá, pero vamos, excitarme, a mi no me ha excitado nunca.

LLegamos a su casa, un chalet alejado de la carretera, y nada más entrar el tío que me gustaba me invitó a una copa, mientras Jose Luis (le voy a llamar así, porque no recuerdo sus nombres reales) no quiso tomar nada. Me senté en el sofá entre los dos y al poco rato ya empezaron a meterme mano. El guapo comenzó a besarme mientras el mayor fue directamente a mi bragueta.

A mí la situación me parecía muy morbosa desde que había entrado por la puerta, así que el empalme que llevaba ya era monumental. Jose Luis nada mas verme la polla, comenzó a mamarla, mientras yo seguía morreándome con su novio que era quien de verdad me gustaba.

Poco a poco empezamos a quitarnos la ropa los tres y cuando ya estuvimos en bolas, me llevaron a su habitación.

El guapo se tumbó sobre la cama y yo fui directamente a chuparle el rabo que en ese momento ya estaba apuntando al techo. Jose Luis, mientras se puso detrás de mí para poder comerme el culo.

Recuerdo que yo alternaba la polla del guapo con sus huevos, y después le besaba, y nos decíamos frases que nos iban excitando aún más. Se notaba que estábamos disfrutando los dos.

En ese momento, Jose Luis dejó mi culete y se tumbó al lado de su novio, enfocándome con su polla a la cara para que también yo se la chupase.

A mí mientras el hombre estaba o detrás de mí, o chupándome el rabo, la verdad es que estaba disfrutando del trío (porque no le veía), pero como a mí él hombre no me ponía absolutamente nada, la idea de chupársela, pues tampoco…. Así que seguí chupándosela a su novio, mientras pajeaba a Joseluis, sin mirarle.

El hombre aunque se dejaba hacer, quería algo más, claro. Intentó besar a su novio pero el novio no dejaba de morrerase conmigo a cada rato, con lo que también pasaba un poco de él (yo ahí pensé ya que si su pareja no le prestaba demasiada atención, tampoco iba a hacerlo yo…).

Al poco, el guapo se puso detrás de mí a la altura de mi culete y empezó a restregarme el rabo. Teniendo delante a Jose Luis que repito, no me gustaba nada, lo único que se me ocurrió fue comenzar a besarle en el cuello y así evitaba tener contacto visual con él.

El guapo, ya muy excitado, me dijo que iba a ir por un condón porque me quería follar, que no iba a desperdiciar un culete así de dispuesto. Le dije que sí, que yo también quería, que él me gustaba mucho…Fue en ese momento cuando Jose Luis, con evidente cara de cabreo, se levantó de golpe de la cama y se fue sin decir nada.

Yo me quedé un poco mosqueado por la situación. Le pregunté si esa reacción era normal y me dijo que sí,  que  su pareja siempre tenia que montar un número, y  que no le diese ninguna importancia.

Y que me iba a follar igualmente.

Hasta que de pronto se oyó un portazo tremendo. Ahí ya el guapo me dijo que iba a ver qué le pasaba al novio…

La discusión que oí desde el cuarto, a gritos, fue tremenda: El joven le echaba en cara que montase como siempre un circo, que era muy dramático y que estaba aburrido ya de todas sus movidas. El otro, también chillando, le decía que todos le gustaban más que él, que siempre le dejaba de lado y cosas así

Yo me asomé al pasillo y para rebajar el tono dije que me iba a vestir y me iba, que no era plan seguir ahí en esa situación.

Me volví a la habitación a cambiarme y al instante llegó el guapete pidiéndome disculpas por todo, y que no era plan que yo me fuese así. Se agachó y comenzó a hacerme una mamada mientras me tocaba el culo .

Yo la verdad es que en ese momento flipé, pero como el tio me molaba, la polla la verdad es que al segundo volvió a ponerse firme. Encima tenía el agobio de que si Jose Luis salía de la habitación en donde se había encerrado y volvía y pillaba a su novio tragando tranquilamente, la situación podía volverse aún mas dramática.

Al poco noté como el orgasmo me venía y solté el semen sobre su pecho justo cuando oía como el novio abría su habitación y salía al pasillo.

El chico se limpió rápido y salió a atender al novio como si nada.

Me vestí y el guapete me dijo que me acercaba a casa. El otro,nada más oír eso dijo que él también me acompañaba, supongo que por miedo a que me liase con el otro en el coche  o algo.

La vuelta se hizo totalmente en silencio y ya al llegar a casa y despedirme el chaval me dijo que sentía la noche que me habían dado, me dio un beso, y me guiñó un ojo. (Su pareja, ni me miró)

Gracias a esta primera experiencia, surrealista como pocas, me gustaría aconsejar lo siguiente:

  •  A las parejas: Si váis a hacer un trío, por favor, tened claras las cosas, porque por lo que he podido comprobar, siempre es uno el que arrastra al otro a hacer algo así, y eso, creedme, en la cama, se nota.
  • A los novatos: Intentad que si vais a estar con una pareja, os gusten las dos personas con las que vais a acostaros, porque de verdad que se pasa mucho mejor.

Posteriormente he hecho otros tríos y aunque las situaciones mejoraron progresivamente, creo que es de las pocas fantasías que he realizado  en la vida real que no han sido ni de coña tan morbosas como me imaginaba.

Sí que es cierto que mis tríos nunca han sido como los que se ven en las películas de todos follando con todos, dobles penetraciones o cosas así, tal vez por eso me sigue excitando más verlo en la ficción que recordar las experiencias que yo mismo he tenido.

¿Y vosotr@s que experiencias teneis con tríos?

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Dogma

Dogma

La primera persona a la que le pude colgar la etiqueta de follamigo fue a un chaval madrileño que se había trasladado no hacía mucho a mi ciudad.

Nos conocimos por el chat (cómo no) y me comentó que no tenía demasiada experiencia con tíos, así que quería ir poco a poco.

El chico era guapete de cara, y aunque un poco gordito, tenía su punto.

A mí la verdad es que mientras sean guapos, o al menos atractivos, cómo tengan el cuerpo me da un poco igual (sin pasarse, claro). Considero que muchas veces la actitud de una persona puede suplir muchas veces el que tenga o no un cuerpazo.

En este caso, la actitud del chaval, por la conversación que habíamos tenido, era de, digamos, viciosillo, y eso a mí me ponía bastante.

La primera vez que quedamos fuimos en su coche a un picadero-descampado que había cerca de la ciudad.

(Sí que me di cuenta de que en el coche tenía un crucifijo colgando y un rosario, pero la verdad es que no le presté demasiada atención en ese momento)

Empezamos a darnos el lote y a desnudarnos, porque la verdad es que nos habíamos molado en persona y el calentón ya nos apretaba. La idea era de hacernos unas pajas y ya estaba, pero en cuanto me saqué la polla del pantalón, el chaval se bajó rápido y comenzó a tragar como si no hubiera un mañana.

Yo no sé qué hacía con la boca pero la verdad es que el tío era un experto en la mamada, hasta el punto que no tardé demasiado en decirle que parase que me iba a correr. Él paraba el tiempo necesario y luego volvía a tragársela entera. Así hasta que le dije que no podía mas, que me corría, y solté toda la lefada sobre mi pecho. Recuerdo que le dije que él hiciera lo mismo, y dijo que no, que estaba bien así.

La siguiente vez que nos vimos, me dijo que fuéramos a la consulta de su padre que ese día no trabajaba, y estando libre podríamos estar más cómodos.

(Me sorprendió ver en la consulta varias fotos del chaval y su familia con el Papa, y en algo de encuentros cristianos, pero realmente tampoco le di demasiada importancia)

Su padre era psicólogo y aunque no tenía el típico diván ese de las películas, sí tenía un sofá que era bastante cómodo. Me senté, me bajó los pantalones hasta los tobillos y comenzó a hacerme otra mamada como la del día del coche. Recuerdo que en una serie que hacían en la tele (creo que era Twin Peaks) había una escena en la que una tía se metía el rabito de una cereza y con la lengua le hacía un nudo, pues algo así hacía este pero con mi rabo…

Yo le decía que parase y que hiciéramos algo más entre nosotros, que si seguía así me iba a correr…pero se ve que era justo lo que quería, y además lo quería en su cara… Fue decirme eso y soltarle cuatro o cinco trallazos que le dejé el careto que ni para un cuadro. Otra vez le dije que se corriese él pero tampoco, que estaba bien así y ya estaba.

Como ya íbamos cogiendo confianza, y esto de que te coman la polla une mucho,  sí le pregunté que porqué no se pajeaba él, pero él decía que porque se quedaba bien así, y no necesitaba más.

La siguiente vez ya fue en su casa. Un casoplón enorme a las afueras de la ciudad, que se notaba que la familia era de manejar pasta.

(En la entrada tenían una capilla con su Virgen y todo, y eso la verdad es que ya me sorprendió porque no es algo que se suela tener en todas las casas…)

Llegamos y subimos al piso de arriba, donde él tenía su habitación.

(Sobre su escritorio, un crucifijo, y en un atril, una biblia)

Nos enrollamos, nos magreamos, nos desnudamos y … otra vez que se bajó al pilón y de nuevo a tragar.

Lo de este chico yo creo que ya era obsesión porque la forma en la que hacía las mamadas, y cómo se excitaba, era para verlo. Encima con la mano que le quedaba libre, en lugar de pajearse ,lo que hacía era jugar con mis huevos con lo cual el grado de excitación se elevaba.

Y otra vez lo mismo, llegaba un momento en que no podía más. Recuerdo que le dije que se apartase pero esta vez, con la boca llena, me dijo “no, no esta vez la sueltas dentro”.

Jooder con el chaval!. Yo creo que no había acabado la frase y ya empecé a llenarle la boca, y noté como se le hinchaban los carrillos hasta que un hilillo le salió por la comisura de los labios. El chaval, tranquilamente cogió luego un vaso que tenía en la habitación y lo escupió, como quien escupe un enjuague después de lavarse los dientes…

Aún no me había recuperado de la experiencia cuando oí como alguien entraba en su casa. Eran sus padres que volvían antes de hora.

Él tranquilamente dijo que estaba arriba y que ahora bajábamos. Los dos, desnudos completamente y con la lefada en el vaso, pero él con toda la tranquilidad del mundo diciendo que estaba arriba… con dos cojones, vamos.

Nos vestimos y bajamos, y el chaval le dio dos besos a sus padres como si nada (con esa misma boca en la que me había corrido hacía un minuto, sí). Yo saludé y dije que me iba, claro, porque la situación era algo incómoda. Pero sus padres, muy amables, me dijeron que me quedase a cenar, y el chaval también, que me quedase… Y al final no sé cómo, pues me quedé.

Yo creo que ha sido la cena más incómoda en la que he estado porque realmente él y yo amigos tampoco eramos, solo me comía la polla y ya está, y eso tampoco es que fuese un vínculo demasiado fuerte. Claro, nos preguntaron que de qué nos conocíamos y no sabíamos ni qué contestar.

En esa cena me enteré de que toda la familia era del Opus, de ahí lo de las fotos con el Papa, la capilla y demás. Y que él era el menor de 6 hermanos. Sus padres incluso eran numerarios, y organizaban encuentros de familias, retiros espirituales y cosas así. El chaval por lo visto también estaba encarrilado para ese mundillo. No, no era seminarista, pero sí que  estudiaba teología  (no filosofía como me había dicho…).

Cuando ya acabó la cena, me fui y le dije que estaba loco, que menudo marrón, pero a él se ve que le había hecho gracia toda la situación.

Aun quedé un par de veces más, ya porque me tenía enganchado a sus mamadas que por otra cosa, porque me rayaba un poco todo su entorno y la actitud suya.

Y la cosa ya fue degenerando.

Conduciendo ya me pedía que me la sacara para él ir chupando. Si íbamos al servicio, también quería chupármela ahí en el cuarto de baño. Si estábamos en el portal de mi finca, lo mismo.

La ultima vez que le vi, fue cuando estábamos en un centro comercial, aparcados, cerca de Navidad. Allí había un montón de gente alrededor, de compras, porque era la época.

Pues aún así, me pidió que me la sacase y yo lo hice, pero ya acojonado porque aunque me gustaba el exhibicionismo, no creo que fuese el lugar más indicado para hacer algo así. Pues el chaval ahí también se agachó para mamar. Le dije que no, que habían críos, y padres paseando por alrededor, pero a él le daba igual todo…

Total que salí como pude del coche, con él agarrado a mí para que no me fuese, y le dije que era mejor que lo dejásemos.

Me llamó varias veces más pero nunca le devolví las llamadas.

Al ser un tema delicado, nunca le quise preguntar por el tema de cómo casaba el tema religioso con el tema del sexo, así que me quedé con las ganas de saber si para él pajearse era pecado, y por eso no lo hacía, pero comerse una polla hasta el final, no, y de ahí esa obsesión por mi polla.

Si alguien del Opus puede sacarme de dudas, lo agradecería.

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