El Código Da Vinci

El Código Da Vinci

Aunque mi pareja y yo, desde el inicio, supimos que éramos bastante distintos, siempre habían cosas en las que coincidíamos bastante. Así, el hecho de viajar, ir de tapas, el gusto por el mar, o el cine, eran puntos en común que nos unieron desde un principio.

Y también el porno.

Como ya sabéis, a mí es un tipo de cine que me gusta bastante. Y no sólo para pajearse, sino como género en sí mismo. Pues a M. le pasaba prácticamente igual. Por eso no me sorprendió demasiado cuando un día me enseñó en un armario una cantidad enorme de CD’s y DVD’s con cientos de películas almacenadas.

Le pedí enseguida unas cuantas tarrinas de pelis para pegarles un vistazo y ahí me encontré de todo. Desde las primeras de la época precondom, de los años 70 o así, hasta ya las últimas grabadas en plan gonzo que daban mucho mas realismo a los polvazos.

Recuerdo que así estuve una tarde entretenido en mi casa hasta que dí con un DVD en el que sólo ponía XXX.

Así como en las otras ponía el nombre de la productora o bien los títulos de la película, en esa únicamente ponía ese símbolo, que bien podía servir para un porno sin más o para la película de acción del mismo título.

Puse el disco en el ordenador y ante mí salió un documento que tal y como ponía en la pantalla venía protegido con una contraseña de siete dígitos.

Enseguida pensé en quitar el disco y no prestarle demasiada atención. Si estaba protegido, y oculto entre el porno, era porque contendría algo íntimo de mi pareja que yo no tenía ningún derecho a averiguar. Al fin y al cabo, todos tenemos secretos, ¿no?

Sin embargo ese pensamiento duró poco.

A los cinco minutos ya estaba yo buscando en tutoriales por todo Internet alguna forma de saltarse una contraseña en un documento encriptado. De ahí pasé a descargarme aplicaciones que prometían saltarse las protecciones si es que no estaban demasiado curradas. Diez minutos después ya estaba yo pasando de un programa a a otro intentando que alguno me funcionase, y con una ansiedad que ya empezaba a desbordarse.

Y al final sonó la flauta.

Con un programa conseguí que aleatoriamente fuese probando letras y números hasta que el documento reconociese alguno. De esa forma conseguí la primera y la última letra, con lo que el programa supuso que no habían números en la contraseña (generalmente la gente pone dígitos al final o al principio, pero pocas veces en medio).

Una vez ya quedaban descartados los números, el programa echaba mano de diccionario para probar palabras de todo tipo. Y después de estar varias horas intentando, al final…se abrió el documento.

He de reconocer que en ese instante (sólo en ese) me sentí un poco mal conmigo mismo por haberme convertido en un hacker para espiar a mi propio novio (con todo lo que eso conlleva, lo sé). Pero se me había metido en la cabeza que quería averiguar lo que había escondido y no pude parar hasta conseguirlo.

En el DVD había sólo un par de carpetas.

En la primera había fotos de M. y otro chico.

Eran fotos de viajes, de cenas en grupo, de paisajes… Todo muy normal. Sabía que M. había tenido una pareja durante bastante tiempo así que supuse que era el chico con el que aparecía en la mayoría de fotos. Un chico muy guapo, por cierto.

Cerré esa carpeta y abrí la otra.

En esa también salían juntos M. y el chaval. Pero ya sin ropa.

Eran fotos eróticas, o más bien tirando a porno, en las que salían los dos, desnudos, y follando. Los lugares eran conocidos, puesto que era la propia cama de su casa, o el comedor, sobre el sofá donde justamente M. y yo habíamos follado la tarde anterior.

En un principio, al ver todas esas fotos, me chocó bastante porque se me hizo raro ver a mi novio, en esas circunstancias con otra persona que no era yo. Además, al estar en sitios comunes para mí, la situación se me hacía más chocante todavía.

Todo subió de grado cuando vi que también había vídeos. Si en fotos resultaba fuerte ver todo aquello, los vídeos, con sus gemidos y demás eran ya rollo pornográficos.

Y reconozco que me empalmé. Me excitó mucho ver a mi novio penetrando a otro. O como se lo hacían a él. O la comida de culo que le hacía al chaval que estaba que se derretía con los lametones. En ese momento creo que entendí el mundo de los cornudos-consentidos, y las parejas abiertas que disfrutan viendo a sus parejas follando con otras personas.

En mi mente se agolpaban sentimientos encontrados, pero mi polla indicaba que le gustaba ver todo aquello, así que acabé haciendo lo que suelo hacer cuando veo una porno: masturbarme.

Una vez acabé, dispuesto ya a quitar el DVD, algo arrepentido por lo que había hecho, fue cuando me di cuenta de un detalle al que hasta ese momento no había prestado atención y es que tanto las fotos como los vídeos venían con su fecha. Algunas eran antiguas, pero otras, bastante recientes. Muy recientes. Demasiado recientes diría yo.

Las últimas fotos y vídeos eran del mismo mes en el que había conocido a M.

No se solapaban en el tiempo, pero casi. Si yo lo había conocido a finales de mes, allí había fotos de dos semanas antes.

Yo sabía que él había tenido una relación de años, y que lo habían dejado. Pero según él lo habían dejado “hacía unos meses” y las fechas por tanto no me cuadraban…con lo que decenas de preguntas se empezaron a agolpar en mi interior:

¿Y si realmente aún no se había roto la anterior relación cuando empezó conmigo? ¿Puede iniciarse una nueva relación pasado solo unos días entre una persona y otra? ¿Estaba conmigo por tapar un vacío anterior?

Y sobre todo…¿Cómo podía preguntarle todas estas cosas sin mencionarle cómo lo había averiguado?

No tardaría mucho tiempo en hablar con él.

Los comentarios, aquí debajo o en mi mail: gayalguien@hotmail.com

(¡¡Y felices fiestas a todos, que ya es Navidad!!)

La noche de los muertos vivientes

La noche de los muertos vivientes

La otra noche, después de ver una película porno se me ocurrió buscar el nombre del actor que me había puesto perraco y para sorpresa mía descubrí que se había suicidado hacía ya unos años.

Se me ocurrió entonces buscar el nombre de otros actores que conocía (soy muy fan de alguno) y para mi horror descubrí que la mayoría o habían muerto ya, o se habían retirado por haber pillado el VIH.

Os pongo aquí varios ejemplos de los muchos que encontré:

adam faust
Adam Faust

Adam Faust: Fue al primero que busqué en Internet y por eso es con quien empiezo esta lista. Me encantaba el culazo que tenía. Solía hacer tanto de activo como de pasivo. De los pocos actores porno pelirrojos.

Murió a los 38 años de edad en Nueva York. No me queda claro si se suicidó por ingesta masiva de fármacos o fue una muerte accidental por sobredosis.

wilfred knight
Wilfred Knight

Wilfred Knight: Moreno velludete que también me gustaba bastante. Un zamarro de casi dos metros de alto y 90 kilos de peso al que también había visto como empotrador o poniendo el culo en numerosas películas.

Por lo visto su suicidio fue por amor, ya que una semana antes alguien muy próximo a él también lo había hecho (marido, novio o un amigo según la web que se mire). Se tomó una buena tanda de somníferos y una botella de vino para hacer el trago menos amargo.

arpad miklos
Arpad Miklos

Arpad Miklos: Un maduro que me encantó desde siempre. Un armario empotrado de dos puertas que me proporcionó una gran cantidad de pajas. Siempre pensé que con ese apellido era griego pero realmente era húngaro.

En cine desde hacía más de diez años, decidió suicidarse a los 45 años de edad. Por lo visto ejercía últimamente como chapero para sufragarse el consumo de drogas. También con rumores de haber contraído VIH.

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Eric  Rhodes

Eric Rhodes:  Este actor de pectorales y brazos hiperdesarrollados me hacía siempre gracia porque a la hora de follar se le enrojecían las mejillas como si se estuviese ruborizando, lo cual le daba un morbo añadido.

Murió mientras dormía de un ataque cardíaco. Tanto ciclo seguramente le acabó pasando factura. Tenía 30 años.

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Roman Ragazzi

Roman Ragazzi: Este actor, de aspecto latino (moreno de pelo en pecho), no es que fuese realmente guapo, pero era bastante cerdo follando y esas cosas en las pelis siempre me han gustado.

Se suicidó a los 38 años de edad sin que se conozca el motivo. Y más cuando por lo visto ya se había retirado del porno y pretendía iniciar una nueva vida alejado de los focos.

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Josh Weston

Josh Weston: A este actor le había visto yo en innumerables películas desde muy joven. Me sorprendía porque era superblanquito de piel. Para mayor contraste lo solían poner con negros que se lo solían follar por todos lados.

Murió a los 39 años de edad por complicaciones derivadas del VIH, del que era portador desde hacía muchos años.

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Sean  (…)

Sean (a secas): Jovencísimo actor y nueva estrella emergente. Heterosexual confeso sólo hacía películas gay porque le pagaban más y mejor, y estaba “abierto a nuevas experiencias” (o eso decía).

En este caso, fue el abuso de drogas lo que acabó con la vida de un actor con un gran futuro a los 22 años de edad.

Este es sólo un breve listado de actores que conocía y seguía en muchas películas y que ahora descubro que ya no están entre nosotros.

Sí que es verdad que muchos diréis que esto no es algo exclusivo del porno y que actores de todo tipo ponen fin a sus días antes de hora. Y es cierto. Pero en proporción está claro que en el mundo del porno se dan muchos más casos de muerte trágica.

Así que a partir de ahora, cuando veáis una peli pensar que esos que veis tan lozanos haciendo el kamasutra en la pantalla, la mayoría estarán ya criando malvas. Y vale que en películas clásicas tipo “Ben-Hur” (muy de esta época) o “Casablanca” la mayoría de actores ya habrán muerto, pero con ellos no te sueles pajear al ver una escena y con los otros sí, y quieras que no, esas cosas como que dan muy mal rollo…

Los comentarios, aquí debajo o en mi mail: gayalguien@hotmail.com.