Ángeles y demonios

Ángeles y demonios

La primera vez que me fijé en los mormones como objeto de deseo fue de adolescente, a través de un libro de memorias de la actriz Susana Estrada.

Si no sabéis quién era esta señora (cosa lógica por otra parte), diré que fue una musa erótica de los años 70, todo un icono sexual durante la transición española.

Esta buena mujer escribió en su época un libro bastante explícito (en los años del destape fue un auténtico escándalo) donde detallaba con todo lujo de detalles sus encuentros sexuales a lo largo de los años.

Ese libro, por casualidad, cayó en mis manos cuando aún era bastante crío y digamos que me dejó marcado. En uno de sus capítulos, y el que más recuerdo por otro lado, la actriz hablaba de una vez que entraron en su casa unos mormones para explicarle las bondades de esta religión. La mujer, por lo visto, solía ir desnuda en casa, así que sólo se puso una bata para abrir la puerta.

De los dos, uno se sentó más alejado , y el otro, que llevaba la voz cantante, se sentó a su lado. Susana, calentorra como ella sola, al ver la cara de niño bueno, contaba que comenzó un juego de enseñar sn querer, hasta que se dejó un pecho fuera y parte del sexo al aire (de hecho, el libro autobiográfico se titulaba “Húmedo Sexo”). Al final creo recordar que no llegaba a follar ni nada, pero sí que conseguía dejar al chaval con un calentón del quince, totalmente erecto, provocando que tuviese que irse antes de hora junto a su compañero. Luego creo recordar que ella comentaba que del calentón que tenía, tuvo que aplacar su calor corporal bajo el agua de la ducha, dirigiendo el chorro a su entrepierna…

Si no era así, era algo parecido (ya os digo que hablo de memoria) y me dejó tan buenos recuerdos que más de una paja cayó con ese capítulo en concreto.

Lo curioso de todo es que yo, por aquella época, ni siquiera sabía muy bien quiénes eran los mormones, y no fue hasta unos años después cuando me crucé con una pareja por la calle.

Por si no lo sabéis, los mormones, o, como se denomina en realidad , el “Movimiento de los Santos de los Últimos Días” es una comunidad formada por un grupo de iglesias cristianas escindidas a partir de la llamada Iglesia de Cristo, y fundada por el estadounidense Joseph Smith en 1830. Por las ciudades son fácilmente reconocibles, al ser generalmente dos chicos jovencitos (y rubios), vestidos con pantalón negro y camisa blanca, los que intentarán captarte para su causa.

Os podéis imaginar cuando me abordaron la primera vez, el morbo que me dieron (yo aún era virgen, por cierto) y al recordar todo lo del libro y verlos en persona, tan guapos ellos, mi imaginación hizo de las suyas.

Volvieron a pasar otros años cuando di por casualidad, ya metidos de lleno en mi época pajillera – pornográfica compulsiva, con un vídeo llamado “A holy visit” del actor porno y productor Lucio Saints. Pues bien, aquí el macizorro de Lucio va un poco más allá de lo arriba contado, y  tras recibir en albornoz a dos jóvenes mormones, acaba follandose a uno en el sofá a la vista del otro, que se se hace una paja viendo el espectáculo.

La escena además juega con el hecho que el activo es un maromo moreno y grandullón, mientras el pasivo es rubiete y delgadito, con lo que el morbazo de verlos juntos es bastante tremendo.

Con todos estos antecedentes, os podéis imaginar entonces la alegría que me dio descubrir hace poco que un estudio haya decidido ambientar sus vídeos porno alrededor de todo ese mundillo.

En concreto la compañía se llama MormonBoyz (con Z, sí) y aunque es bastante novata les auguro un gran futuro. Y es que como supongo que saben que hay mucha gente a la que le da morbo todas esas situaciones, se han dedicado a hacer infinidad de vídeos sobre todas las supuestas fases pues las que pasa un acólito hasta formar parte de su comunidad.

Así, hay vídeos desde simples mamadas a los no iniciados, hasta auténticas orgías en las que participan los líderes supremos, pasando por folladas de los más jóvenes en sus habitaciones o escenas solitarias con consoladores.

Si encima, como a mí, os gusta también un poco el rollete intergeneracional disfrutaréis mucho, pero sino, no pasa nada porque ya digo que hay para todos los gustos.

Por lo demás, que sepáis que son vídeos cortos, de no más de media hora, pero para lo que son y para lo que sirven, no creo que importe demasiado…verdad?

Espero que los disfruteis. Os dejo el enlace aquí.

Los comentarios, aquí debajo o en mi mail: gayalguien@hotmail.com

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Volver a empezar

Volver a empezar

Como complemento al post que escribí hace unas semanas en el que hacía un repaso a los trágicos finales de algunos actores porno, hoy, y recogiendo la propuesta que me hizo un colega bloguero (un-angel -un cachondo-), os presento la otra cara de la misma moneda.

En este caso, son actores que un buen día decidieron poner punto final a sus carreras e iniciar otra profesión alejada de las cámaras y el folleteo.

Algunos que he encontrado, son los siguientes:

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Colton Ford

Colton Ford: Me sorprende de este actor que aunque pensaba que lo había visto en muchas películas, en realidad sólo trabajó en 10 filmes entre los años 2001 a 2004. Las canas le daban un toque bastante atractivo.

Se retiró del cine en 2004 y protagonizó su propia película documental “Naked Fame” (gracias, David), donde relataba su salida del cine porno para dedicarse al mundo de la música. Tiene tres álbumes en el mercado Tug of War (2008), Under The Covers (2009) y The Way I Am (2013).  En la actualidad tiene 53 años muy bien llevados.

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Blake Harper

Blake Harper: Pareja durante bastante tiempo de Colton Ford, con el que trabajó en algunas escenas. Bastante guapo, hacía tanto de activo como de pasivo. Tenía unas cicatrices en la mano bastante curiosas.

Al igual que su pareja por entonces, se retiró del cine en el año 2004, tal y como relata en el documental arriba mencionado. Con el tiempo regresó a Canadá (nació en Ontario) donde retomó su profesión de enfermero en un hospital privado. A día de hoy tiene 47 años.

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Tom Katt

Tom Katt: Culturista de pelo en pecho, empezó en el porno en el año 1992 haciendo películas heterosexuales. Luego pasó a bisexuales y finalmente películas gay. Versátil en el sentido amplio de la palabra.

Se retiró en el año 2006 para convertirse en pastor protestante al “sentir la llamada de Dios”. En la actualidad, ahí sigue. Ha estado casado con una mujer, aunque se divorciaron finalmente. Tiene 46 años.

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Jake Genesis

Jake Genesis: En el año 2012 entra en el porno y en apenas 8 meses se convierte en un pornstar con todas las letras. Tenía una mirada distraída (se le iba un poco un ojo), pero con muy buen cuerpo.

Se retiró en el año 2013 de la noche a la mañana. Cerró su página personal, su twitter y facebook y en su lugar puso una carta de despedida, sintiendo que lo que había hecho en los últimos meses no le llenaba en absoluto y aconsejando a los jóvenes que estudien antes de dedicarse a ese mundo. Fue policía, repito POLICÍA, desde el año 2010 a 2012 y por lo visto volvió al cuerpo (ufff).

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Collin O’Neal

Collin O’Neal: Actor que aunque tuvo una carrera no muy larga, creo que me he visto todas sus películas. Prototipo de tío que me gusta: Versátil, con buen culete y guapo de cara (y con barbita).

Comenzó curiosamente en televisión como reportero amateur de la CNN, luego hizo porno y cuando acabó la carrera de Magisterio, comenzó a dar clases como profesor sustituto en un Instituto de Miami en el año 2010.  En el año 2011 se conoce su pasado porno y lo despiden. Gana el juicio y desde 2012 volvió a su labor como profesor. Tiene 40 años.

logan mcree
Logan McCree

Logan McCree: Ejemplo, para mi gusto, de que demasiados tatuajes en el cuerpo, estropean el conjunto. Muy atractivo en general, nunca acabé de disfrutar de sus películas pues no parecía estar desnudo (con tanto tattoo).

Caso curioso el de este chico. Mientras hacía porno, fue pareja de otro actor (Vinnie D’Angelo) durante 5 años. Antes, había sido DJ en Alemania y entrenador en el ejército. Tras la ruptura con su novio, duda de su sexualidad y conoce a una maquilladora con la que forma pareja y se aleja del porno en 2013. En la actualidad, es masajista, peluquero y artista. Se considera “sexual” a secas y actúa ya sólo esporádicamente, como un hobby más que otra cosa. Tiene 37 años y sigue tatuándose cada centímetro de su cuerpo.

Ni qué decir tiene que me ha costado más hacer este post que el de los “muertos vivientes”, y el motivo es porque no hay tantos casos de actores porno que den un giro tan radical a sus carreras.

Más habitual suele ser que cuando ya no se ven capacitados para actuar, se dediquen a dirigir o producir películas, ya que al fin y al cabo, si ya tienen un nombre, pueden seguir usándolo para promocionar sus proyectos.

Al menos el post me ha servido para darme cuenta de que tampoco soy tan gafe como creía, y es que estos actores, que también me gustaban mucho, por lo menos sé que siguen vivitos y coleando.

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La noche de los muertos vivientes

La noche de los muertos vivientes

La otra noche, después de ver una película porno se me ocurrió buscar el nombre del actor que me había puesto perraco y para sorpresa mía descubrí que se había suicidado hacía ya unos años.

Se me ocurrió entonces buscar el nombre de otros actores que conocía (soy muy fan de alguno) y para mi horror descubrí que la mayoría o habían muerto ya, o se habían retirado por haber pillado el VIH.

Os pongo aquí varios ejemplos de los muchos que encontré:

adam faust
Adam Faust

Adam Faust: Fue al primero que busqué en Internet y por eso es con quien empiezo esta lista. Me encantaba el culazo que tenía. Solía hacer tanto de activo como de pasivo. De los pocos actores porno pelirrojos.

Murió a los 38 años de edad en Nueva York. No me queda claro si se suicidó por ingesta masiva de fármacos o fue una muerte accidental por sobredosis.

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Wilfred Knight

Wilfred Knight: Moreno velludete que también me gustaba bastante. Un zamarro de casi dos metros de alto y 90 kilos de peso al que también había visto como empotrador o poniendo el culo en numerosas películas.

Por lo visto su suicidio fue por amor, ya que una semana antes alguien muy próximo a él también lo había hecho (marido, novio o un amigo según la web que se mire). Se tomó una buena tanda de somníferos y una botella de vino para hacer el trago menos amargo.

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Arpad Miklos

Arpad Miklos: Un maduro que me encantó desde siempre. Un armario empotrado de dos puertas que me proporcionó una gran cantidad de pajas. Siempre pensé que con ese apellido era griego pero realmente era húngaro.

En cine desde hacía más de diez años, decidió suicidarse a los 45 años de edad. Por lo visto ejercía últimamente como chapero para sufragarse el consumo de drogas. También con rumores de haber contraído VIH.

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Eric  Rhodes

Eric Rhodes:  Este actor de pectorales y brazos hiperdesarrollados me hacía siempre gracia porque a la hora de follar se le enrojecían las mejillas como si se estuviese ruborizando, lo cual le daba un morbo añadido.

Murió mientras dormía de un ataque cardíaco. Tanto ciclo seguramente le acabó pasando factura. Tenía 30 años.

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Roman Ragazzi

Roman Ragazzi: Este actor, de aspecto latino (moreno de pelo en pecho), no es que fuese realmente guapo, pero era bastante cerdo follando y esas cosas en las pelis siempre me han gustado.

Se suicidó a los 38 años de edad sin que se conozca el motivo. Y más cuando por lo visto ya se había retirado del porno y pretendía iniciar una nueva vida alejado de los focos.

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Josh Weston

Josh Weston: A este actor le había visto yo en innumerables películas desde muy joven. Me sorprendía porque era superblanquito de piel. Para mayor contraste lo solían poner con negros que se lo solían follar por todos lados.

Murió a los 39 años de edad por complicaciones derivadas del VIH, del que era portador desde hacía muchos años.

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Sean  (…)

Sean (a secas): Jovencísimo actor y nueva estrella emergente. Heterosexual confeso sólo hacía películas gay porque le pagaban más y mejor, y estaba “abierto a nuevas experiencias” (o eso decía).

En este caso, fue el abuso de drogas lo que acabó con la vida de un actor con un gran futuro a los 22 años de edad.

Este es sólo un breve listado de actores que conocía y seguía en muchas películas y que ahora descubro que ya no están entre nosotros.

Sí que es verdad que muchos diréis que esto no es algo exclusivo del porno y que actores de todo tipo ponen fin a sus días antes de hora. Y es cierto. Pero en proporción está claro que en el mundo del porno se dan muchos más casos de muerte trágica.

Así que a partir de ahora, cuando veáis una peli pensar que esos que veis tan lozanos haciendo el kamasutra en la pantalla, la mayoría estarán ya criando malvas. Y vale que en películas clásicas tipo “Ben-Hur” (muy de esta época) o “Casablanca” la mayoría de actores ya habrán muerto, pero con ellos no te sueles pajear al ver una escena y con los otros sí, y quieras que no, esas cosas como que dan muy mal rollo…

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El discurso del Rey

El discurso del Rey

¿Vosotros cuando véis una película porno no pensáis en qué pensará la familia del actor? ¿No? Pues yo sí, soy así de raro.

Igual es porque las películas llega un momento en que aburren y mi cabeza se va por los cerros de Úbeda, pero es algo en lo que siempre he pensado. Sobre todo con los actores más jóvenes, que se nota que están empezando. Así me vienen pensamientos en plan ¿Sus padres sabrán a lo que se dedica? ¿Tendrá hermanos pequeños? ¿Cómo se mete alguien en ese mundo?

Pues hay una estrella del cine porno gay que siempre que le hacen una entrevista, habla de estas cosas y mucho más.

Él es Allen King, bilbaíno de 24 años,  y que desde el año 2013 se dedica al porno gay. Y no parece irle mal porque como su propio nombre artístico presagiaba, en poco tiempo se ha coronado como el Rey de este tipo de cine, conquistando premios de todo tipo.

El chico entró en este mundillo por casualidad, mientras trabajaba en un bar de Chueca, en Madrid. Un buen día fueron a grabar una escena allí mismo, y le cogieron a él para participar. Por lo visto gustó bastante y desde entonces no dejaron de llamarle de otras productoras (entrevista en los40.com). Actualmente trabaja en exclusiva para Cocky Boys.

(A mí el chaval, aunque es guapete de cara, no me pone demasiado. Tal vez porque no me suelen atraer chavales tan jóvenes. Puestos a haber diferencia de edad, casi la prefiero por arriba que por abajo, pero es cuestión de gustos).

Bien, pues como os decía, este joven actor es de los pocos que habla de temas personales cuando es entrevistado, y suelta perlas como “mis padres apoyan que sea actor porno gay” ; “mis padres son jóvenes, muy liberales y lo entendieron” o “ellos quieren que yo sea feliz, y si me ven contento, ellos me apoyan” (entrevista en sentidog)

Yo cuando leí estas declaraciones, enseguida pensé que claro, que qué iba a decir el chico sobre ese tema… pero dudé que fuera verdad lo que decía, sinceramente.

Tiempo después, no sé si en su Twitter, Instagram, Facebook o alguna otra red social, sí que ví por casualidad una foto colgada del chico con su madre, con su hermana, y con mucha más familia, con lo que entonces me di cuenta de que eran ciertas sus declaraciones y que estaba claro que su familia estaba bien orgullosa del chaval.

Incluso ya posteriormente en otras entrevistas comentaba que su madre incluso había visto escenas suyas, y que hablaba de ellas con las amigas y todo.

Y claro a mí estas cosas ya me dan que pensar: Me imagino a su madre, por ejemplo cuando le pregunten por el barrio acerca de su hijo, qué dirá: “Pues ayer se comió una polla descomunal, está muy contento” o “Ayer hizo una escena que le ha dejado el culo como un bebedero de patos”, ¿será algo así?

Podéis llamarme antiguo e hipócrita. Puede ser, en cierta forma lo soy, pero hay cosas que no las veo.Y tampoco es envidia, no van por ahí los tiros.

Por mucha normalidad que le quieras dar a situaciones así, son cosas que no llego a entender. Tampoco tiene que ser una profesión vinculada a la clandestinidad y a los suburbios ni nada, pero es que en serio que me choca mucho que un familiar pueda estar contento de que te dediques a algo así, sobre todo cuando empiezas tan joven. No sé, ni un extremo, ni otro.

Y más cuando siempre se ha dicho que el trabajo de actor porno está muy vinculado a tema drogas y prostitución. Y no es que lo diga yo, es que por lo que he leído sobre el tema, es así (otro día quiero hacer un post sobre cómo suelen acabar la gente del porno, porque de verdad que sorprende, y no para bien).

Recuerdo cuando antiguamente unos padres querían que sus hijos estudiaran una carrera, te casaras y crearas tu propia familia, (que viejales me ha quedado esto), pero ahora corren nuevos tiempos, y el sistema de valores está claro que ha cambiado.

A ver, aclaro una cosa. Yo consumo porno, y está claro que para eso tienen que haber actores/actrices que se dediquen a esto, pero de ahí a darle a la profesión un carácter de “normalidad” pues qué queréis que os diga. Es como quien se va de putas, que no creo que le gustase que su madre, su hermana o su hija se dedicasen a eso, ¿no? (Y si me dijesen que sí, también me sorprendería).

Y como Dios los crea y ellos se juntan, da la casualidad de que su novio también se dedica a este mundo, y casualmente, aunque colombiano de origen, Angel Cruz, se ha criado y vive en Valencia.

De hecho a mí no hace mucho me pareció ver a ambos en el metro, pero como me extrañó verlos en mi ciudad, pensé que simplemente se parecían y ya está. Qué equivocado estaba, porque seguramente sí eran ellos.

Pero no solo del cine porno vive el hombre, y actualmente, hacen también shows en vivos en discotecas, follando a diestro y siniestro donde les llamen (Colombia, Mexico, EEUU…) Son lo que se llaman bolos de toda la vida, pero en plan sexual.

Incluso, si pincháis en telechapero también veis que por un módico precio, podrás follar con ellos juntos o por separado. Sí, exacto, también se dedican a la prostitución.

Y claro, otra vez me da que pensar, y me hago mis preguntas:

¿De esto también estarán orgullosos sus familiares? ¿En serio lo ven sólo como una profesión más? ¿Y vosotros?

Quién sabe, pero está claro que poderoso caballero es Don dinero…

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Interferencias

Interferencias

La semana pasada, Canal Plus como tal dejó de existir, después de 26 años en antena.

Fue en 1990 cuando empezó a emitir, junto al resto de televisiones privadas, pero con una diferencia, que si querías ver la programación total, tenías que pasar por caja y comprarte el famoso descodificador (una llave con chip).

Si no lo hacías, pues quitando unas horas que emitían en abierto, cuando empezaba lo verdaderamente importante de la cadena (películas y fútbol), salían como unas interferencias que te convertían la televisión en un código de barras, con lo que se hacía imposible seguir su programación

Bueno, no tan imposible, porque he de reconocer que yo era de los que se veía la película porno de los viernes totalmente codificada.

Además, como yo nunca tuve televisión en mi habitación, la única forma de verlo era quedándome en el comedor, con lo que me inventaba mil excusas para poder hacerlo.

Si era época de exámenes por ejemplo, decía que por las noches estudiaba mejor en el comedor y con la puerta cerrada me quedaba viendo las mil rayas por segundo.

O igual otras veces, que me quedaba viendo alguna que otra película y cuando la familia se acostaba, disimuladamente cerraba la puerta “para no molestar” y poniendo el sonido al mínimo, pulsaba el botón 6 del mando (es donde la teníamos) para disfrutar de la noche.

(Yo en su momento pensaba que mis padres no se enteraban, pero vamos, que estoy seguro ahora de que sí lo hacían, aunque pensarían: Pobre, cómo debe de tener las hormonas de revolucionadas para llegar a esto, jeje)

Lo que mejor se veía en esas películas era el momento del sexo oral. Al grabarse esas escenas tan de cerca, se podía intuir perfectamente el pedazo de polla del actor entrando y saliendo de la boca de la actriz. También el momento penetración se veía bastante claro (bueno, claro tampoco, pero la imaginación de un pajillero salido ayudaba bastante a verlo así).

Luego recuerdo que lo comentabas con los colegas en clase, y aunque algunos lo negaban, otros te reconocían que también la habían visto e incluso llegábamos a comentar escenas de la película y todo.

Años después, mi padre, con la excusa del partido de fútbol que hacían los domingos por la noche, decidió que era hora de abonarnos al plus.

Y he dicho excusa, porque a partir de ese momento, no fui yo sólo quien se quedaba disimuladamente los viernes noche frente a la televisión.

Yo creo que quitando a mi madre (que yo recuerde), estoy seguro que el resto de mi familia en algún que otro momento vio la porno del plus.

Recuerdo incluso una vez que volviendo de fiesta, entré en casa pensando que si dormían todos, aún podía pillar un rato la peli, y al llegar al comedor y abrir la puerta encontrarme a mi hermana espatarrada en el sofá mientras en la tele una pareja follaba en todo su esplendor.

Para disimular, a  mi hermana no se le ocurrió otra cosa que hacer como si  se hubiese despertado en ese mismo momento. Yo me quedé tan cortado de la situación que solo le di las buenas noches y volví a cerrar la puerta, aunque seguro que una sonrisa maliciosa se me debió escapar (ahí descubrí que no sólo a los tíos nos gusta el porno, jeje)

Lo único malo de esas películas del plus era que siempre eran de porno hetero (para contentar a la mayoría, claro está), y llegó un momento en que para mí ya no eran suficiente, con lo que finalmente tuve que salir en busca de películas gay, como ya os comenté en su día.

No fue hasta años después, cuando el Plus pasó a ser Digital Plus, cuando abrieron la gama del porno y empezaron a emitir películas XX y XY, que era la diferenciación entre películas heteros y gays.

Por aquél entonces, aunque ya tenía Internet y el porno me quedaba más a mano desde el ordenador, aún era la época de la tarifa plana, con lo que no podía usarlo para bajar tantas películas como se hace ahora, así que ese tipo de alquiler me resultaba más cómodo.

Y claro, yo ahí también pasé por caja muchas veces, que recuerdo que las primeras padecía por si de alguna forma mi padre se podía enterar de qué películas había alquilado, pero quitando que le subían la cuota y no entendía porqué (pobre hombre), no le constaba nada más.

Lo curioso de aquellos años, ahora que estoy recordando, era que las películas porno que se comercializaban aún se emitían dobladas. Ya no sólo el título de las películas (“Eduardo ManosPenes” era todo un clásico) sino también las voces de los actores, con lo que se perdía bastante realismo (aunque se ganaba en que podías seguir sin problemas esos argumentos tan “currados”).

Años después, con la llegada del resto de canales de televisión en abierto, la gente empezó a darse de baja de todo lo que fuera de pago, y nosotros no fuimos una excepción, borrando definitivamente el plus de nuestras vidas.

Por eso, la extinción de una cadena que tan buenos ratos nos deparó a toda una generación (pajillera o no), me da cierta penilla si echo la vista atrás, por lo que he querido desde aquí rendirle este pequeño homenaje.

Descanse en Paz.

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XXX

XXX

Durante una etapa de mi vida, trabajé en un videoclub porno.

Por aquella época, estaba buscando un trabajo a media jornada que me dejase seguir estudiando, y por un conocido, amigo de un amigo de una vecina, me ofrecieron el trabajo (para que veáis que hasta para esto, hace falta enchufes).

Como era un trabajo por turnos, curré muchos fines de semana, pero también mañanas y tardes entre semana, y también en horario nocturno (cerraba a las 4 de la mañana).

Depende de la hora a la que currabas, la fauna que pasaba por allí, era distinta.

La mayoría eran tíos, claro.

Alguna vez iban parejas, que esas solían acudir los fines de semana. Estaban bastante rato, ojeaban muchas películas antes de decidir cuál llevarse y después venían muy acaramelados al mostrador. Bueno, más que acaramelados, empapados los dos.  Solían ser de mediana edad, supongo que para buscar nuevos morbos en su relación.

Recuerdo que una vez vinieron dos parejas juntas y ahí mi mente ya se imaginó la orgía que se iban a montar mientras veían la película, jejeje. Menudo morbazo me dieron los cuatro…

De madrugada iban los que más pinta de pajilleros tenían, ya me entendéis… Vamos, no quiero que se moleste nadie, pero os podéis hacer una idea de a lo que me refiero, no?

Pero lo que son mujeres solas, NUNCA.

Una vez leí un estudio en el que aseguraban que las mujeres amas de casa solían alquilar películas gays las mañanas, de lunes a viernes, que es cuando estaban solas en casa. (En serio que lo leí).

Pues siento decir que ese estudio era una auténtica mierda, porque repito, nunca vi a ninguna tía sola alquilar/comprar películas en el videoclub, y mira que estuve tiempo.

Quienes sí alquilaban las películas gays eran hombres casados. Pero muchos, eh? Que no eran ni uno ni dos.

Yo me fijaba mucho en los clientes por ver si llevaban anillo de casado o no, y la verdad es que me daba bastante morbo los que sí lo llevaban. Aparte, si por algún casual no te fijabas que era casado, tú entrabas en su ficha en el ordenador y algún compañero cabrón lo ponía bien clarito en el apartado observaciones: “Está casado y se lleva películas de bomberos”. Esa frase creo que no se me olvidará nunca ,jajaja.

Mirad si venían casados que incluso una vez entró uno que había sido compañero de trabajo de mi padre, y al que conocía de alguna comida familiar en casa (tenía mujer y dos hijas).

Cuando entró en el vídeo, él no se fijó en que yo estaba en el mostrador y cuando después de darse una vuelta por el establecimiento se acercó, ya con una película gay en las manos y me vió, solo dijo: “La última persona que me esperaba encontrar en este videoclub”. Yo tampoco supe cómo reaccionar y simplemente dije “Lo mismo digo”. El hombre dejó la película y se fue, sin más, jeje.

La verdad es que nunca me lo volví a encontrar, me hubiese gustado hablar con él y decirle que no se preocupara (de hecho ni se lo comenté a mi padre), pero nunca se dio la ocasión.

La lástima fue que el videoclub perdió un cliente importante porque según su ficha se llevaba películas cada semana y debía de tener “la polla en carne viva” (tal cual, jajaja).

Otros que se llevaban películas gays eran los típicos machorros-mascachapas. Había varios clientes fijos, y recuerdo sobre todo a uno que me flipaba: Cachas de gimnasio,  pelo rapado, pintas de macarra total, guapo  y que se alquilaba películas de esas de jovencitos. Encima el chico era supermajo, y daba mucha conversación cuando venía al mostrador. Muchas veces pienso que igual debería haberle dicho algo, que el chaval igual era tan agradable porque también buscaba algo, pero por aquel entonces era bastante cortado y siempre me quedaré con las ganas de saber qué hubiese podido llegar a pasar…

Gays con pluma como clientes también había, claro, pero de esos era más evidente el tipo de películas que se iban a llevar.

De los otros, como que chocaba más. Por lo menos a mí.

Otro tipo de cliente eran los jovencitos novatos, que entraban supercortados a alquilar algo. A mí estos me daban cierta ternura, porque me recordaban a mí mismo cuando empecé a alquilar películas guarras, tal y como os conté en un post anterior (recordemos que no existía internet en la época). Incluso te preguntaban si habías visto tal o cual película, como si los dependientes del vídeo nos viésemos todas las que estaban a la venta…

Bueno, en mi caso sí, la verdad, porque yo creo que durante aquel tiempo  me convertí casi en pajillero compulsivo de las películas que me llevé a mi casa mientras trabajaba allí (las comprabas eh?, que no las robaba). Ahí vi de todo tipo, intergeneracionales, de negros con pollones gigantes, de jovencitos, de viejarrancos, con animales… Bueno, miento, de estas sé que habían, pero nunca quise ver ninguna. Creo que me impactó demasiado ver a un tío follado por un caballo en la carátula de una película que alquiló un cliente y desde entonces como que no…. (por cierto que tal y como ponía en su ficha, el señor tenía “cara de búho”, igual de ahí le venía el gusto por los animales, jajaja).

Imaginad la de películas que me compré por aquella época, que tiempo después de dejar de trabajar allí, y sabiendo que el VHS tenía los días contados, me dio por vender las películas y con lo que me saqué me compré una webcam, un teclado, un ratón y una pantalla de ordenador nueva!!

Gracias a esa época yo creo que me quité muchos prejuicios que tenía de este “mundillo”. Que no todos encajábamos en el patrón gay típico y que había mucha más gente a la que, como a mí,  le gustaban los tíos.

Y eso  me abrió más la mente, que realmente me hacía falta.

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¿Hacemos una porno?

¿Hacemos una porno?

Me acuerdo perfectamente del día que me armé de valor para comprar una película porno gay. Era un sábado y había estado toda la semana anterior dándole vueltas a esa idea, que ya me obsesionaba.

En casa teníamos el Canal Plus y ya me había visto todas las películas que hacían los viernes noche. Antes de tener el plus también me las veía codificadas. Sí, sí, yo era de esos, y bueno, más que verlas, las intuía, jajaja. Pero claro, las películas eran de heteros, y aunque al principio pueden valer para desahogarte, llega un momento en que ya no.

Era un fin de semana en el que mis padres estaban en el pueblo así que tenía todo el tiempo del mundo para mi solo. Cogí dos autobuses y un metro y me fui a la otra punta de la ciudad a por el videoclub mas remoto y alejado de mi barrio. Me faltó ir con una gabardina, sombrero y gafas de sol para así asegurarme de que no me reconocía ni el tato, jejeje.

LLegué al videoclub a una hora en la que no había nadie. Sólo el dependiente, con cara de aburrido, y yo.

La idea era coger una peli, comprarla y largarme de allí lo más rápido posible.  El problema era que las películas a la venta estaban en una especie de vitrina bajo llave, con lo cual tenía que pedírselas directamente al vendedor.

Me acerqué a él, sin mirarle a la cara, señalando a la única película gay que tenían a la venta y le dije:

-“Hola, quería esta película”

El chico cogió las llaves, y cuando me la fue a dar, me dijo:

-“Hoy hay un 2×1, puedes llevarte otra si quieres”

Uffff, si yo sólo quería esa película y largarme de allí!! Que sólo quería ésa!!

-“No, si da igual, con esta me apaño” (Y tanto que me apañaba, vamos)

Pero no, el chico insistía:

-“Es que es una buena oferta, son 2×1. Elige la que quieras”

Y yo, mirando las pelis de arriba a abajo y que eran todas de heteros, oye…

“No, en serio, que me llevo ésta y ya está” (Que me quería ir!!)

Total, así estuvimos unos minutos que si sí, que si no, que si esta oferta es buena que si esta me la llevo yo….

A mí esos minutos se me hicieron eternos, igual fueron cinco minutos nada más, pero para mí como si hubiesen sido dos horas.

Al final me pillé otra de heteros, que a mí ni me iba ni me venía, pero es que sino me hubiese quedado ahí frente a la vitrina toda la mañana y no era plan, digo yo.

Recuerdo que la peli gay que me llevé era de militares buenorros, y me dejó tan buen sabor de boca que desde entonces tengo una fijación con los uniformes que no es normal, y de la que os hablaré en otro post, porque vaya tela… La peli de heteros que me llevé es que ni la ví, acabó en un contenedor al salir del videoclub.

Tiempo después, y como ya le había cogido el gusto a eso de comprar pelis, me fui directamente a un sexshop a pillar otra.

La parte de videoclub aunque estaba en el sexshop, tenía un acceso independiente, y vendía películas de todo tipo, por lo que desde fuera, tampoco es que se notase demasiado de qué era el establecimiento, cosa que en ese momento agradecí.

Ya sabeis, el típico ” a ver si me ve alguien entrando…”

Ahí directamente ya me compré cinco películas, porque lo pasé tan mal la primera vez y me daba tanto corte ir hasta allí que al menos quería tener material para un tiempecito.

En este caso no había vitrina bajo llave, sino que estaban a la vista directamente. Las cogí totalmente a ojo, sin mirar carátulas ni nada (si es que me daba igual, no iba a valorarlas por el argumento…), y me fui al mostrador. Otra vez un dependiente aburrido. Y otra vez el surrealismo hecho venta.

El chico se ve que era nuevo y como no se aclaraba mucho tenía que llamar por teléfono a su encargado para preguntarle cómo hacía la venta, porque desconocía los números de referencia y los precios. (Sí lo sé, lo mio es mala suerte). Y ahí estaba yo, delante del mostrador, viendo como el chico preguntaba por teléfono cosas como: “Me das el precio de “Cómo gozo en el calabozo”? Y el de “Pesadilla antes de eyacular”? Y la referencia de “Papoya el marino”?…. Otra vez lo mismo. Unos sudores por la frente…. Unas ganas de salir por patas…Una vergüenza… Y él con toda la tranquilidad del mundo anotando y preguntándolo todo.

Curiosamente, y para que veáis lo que son las cosas, años después yo trabajé en ese Sexshop y fui compañero de ese mismo dependiente, que desde el primer día no paraba de preguntarme si nos conocíamos de algo, porque le sonaba mucho mi cara… jejeje.

Pero ya de mi experiencia como dependiente de Sexshop os hablo otro dia.

Vosotros, como recordáis esas primeras veces que comprasteis revistas o pelis porno? os pasaron cosas tan surrealistas como a mí?

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