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Durante una etapa de mi vida, trabajé en un videoclub porno.

Por aquella época, estaba buscando un trabajo a media jornada que me dejase seguir estudiando, y por un conocido, amigo de un amigo de una vecina, me ofrecieron el trabajo (para que veáis que hasta para esto, hace falta enchufes).

Como era un trabajo por turnos, curré muchos fines de semana, pero también mañanas y tardes entre semana, y también en horario nocturno (cerraba a las 4 de la mañana).

Depende de la hora a la que currabas, la fauna que pasaba por allí, era distinta.

La mayoría eran tíos, claro.

Alguna vez iban parejas, que esas solían acudir los fines de semana. Estaban bastante rato, ojeaban muchas películas antes de decidir cuál llevarse y después venían muy acaramelados al mostrador. Bueno, más que acaramelados, empapados los dos.  Solían ser de mediana edad, supongo que para buscar nuevos morbos en su relación.

Recuerdo que una vez vinieron dos parejas juntas y ahí mi mente ya se imaginó la orgía que se iban a montar mientras veían la película, jejeje. Menudo morbazo me dieron los cuatro…

De madrugada iban los que más pinta de pajilleros tenían, ya me entendéis… Vamos, no quiero que se moleste nadie, pero os podéis hacer una idea de a lo que me refiero, no?

Pero lo que son mujeres solas, NUNCA.

Una vez leí un estudio en el que aseguraban que las mujeres amas de casa solían alquilar películas gays las mañanas, de lunes a viernes, que es cuando estaban solas en casa. (En serio que lo leí).

Pues siento decir que ese estudio era una auténtica mierda, porque repito, nunca vi a ninguna tía sola alquilar/comprar películas en el videoclub, y mira que estuve tiempo.

Quienes sí alquilaban las películas gays eran hombres casados. Pero muchos, eh? Que no eran ni uno ni dos.

Yo me fijaba mucho en los clientes por ver si llevaban anillo de casado o no, y la verdad es que me daba bastante morbo los que sí lo llevaban. Aparte, si por algún casual no te fijabas que era casado, tú entrabas en su ficha en el ordenador y algún compañero cabrón lo ponía bien clarito en el apartado observaciones: “Está casado y se lleva películas de bomberos”. Esa frase creo que no se me olvidará nunca ,jajaja.

Mirad si venían casados que incluso una vez entró uno que había sido compañero de trabajo de mi padre, y al que conocía de alguna comida familiar en casa (tenía mujer y dos hijas).

Cuando entró en el vídeo, él no se fijó en que yo estaba en el mostrador y cuando después de darse una vuelta por el establecimiento se acercó, ya con una película gay en las manos y me vió, solo dijo: “La última persona que me esperaba encontrar en este videoclub”. Yo tampoco supe cómo reaccionar y simplemente dije “Lo mismo digo”. El hombre dejó la película y se fue, sin más, jeje.

La verdad es que nunca me lo volví a encontrar, me hubiese gustado hablar con él y decirle que no se preocupara (de hecho ni se lo comenté a mi padre), pero nunca se dio la ocasión.

La lástima fue que el videoclub perdió un cliente importante porque según su ficha se llevaba películas cada semana y debía de tener “la polla en carne viva” (tal cual, jajaja).

Otros que se llevaban películas gays eran los típicos machorros-mascachapas. Había varios clientes fijos, y recuerdo sobre todo a uno que me flipaba: Cachas de gimnasio,  pelo rapado, pintas de macarra total, guapo  y que se alquilaba películas de esas de jovencitos. Encima el chico era supermajo, y daba mucha conversación cuando venía al mostrador. Muchas veces pienso que igual debería haberle dicho algo, que el chaval igual era tan agradable porque también buscaba algo, pero por aquel entonces era bastante cortado y siempre me quedaré con las ganas de saber qué hubiese podido llegar a pasar…

Gays con pluma como clientes también había, claro, pero de esos era más evidente el tipo de películas que se iban a llevar.

De los otros, como que chocaba más. Por lo menos a mí.

Otro tipo de cliente eran los jovencitos novatos, que entraban supercortados a alquilar algo. A mí estos me daban cierta ternura, porque me recordaban a mí mismo cuando empecé a alquilar películas guarras, tal y como os conté en un post anterior (recordemos que no existía internet en la época). Incluso te preguntaban si habías visto tal o cual película, como si los dependientes del vídeo nos viésemos todas las que estaban a la venta…

Bueno, en mi caso sí, la verdad, porque yo creo que durante aquel tiempo  me convertí casi en pajillero compulsivo de las películas que me llevé a mi casa mientras trabajaba allí (las comprabas eh?, que no las robaba). Ahí vi de todo tipo, intergeneracionales, de negros con pollones gigantes, de jovencitos, de viejarrancos, con animales… Bueno, miento, de estas sé que habían, pero nunca quise ver ninguna. Creo que me impactó demasiado ver a un tío follado por un caballo en la carátula de una película que alquiló un cliente y desde entonces como que no…. (por cierto que tal y como ponía en su ficha, el señor tenía “cara de búho”, igual de ahí le venía el gusto por los animales, jajaja).

Imaginad la de películas que me compré por aquella época, que tiempo después de dejar de trabajar allí, y sabiendo que el VHS tenía los días contados, me dio por vender las películas y con lo que me saqué me compré una webcam, un teclado, un ratón y una pantalla de ordenador nueva!!

Gracias a esa época yo creo que me quité muchos prejuicios que tenía de este “mundillo”. Que no todos encajábamos en el patrón gay típico y que había mucha más gente a la que, como a mí,  le gustaban los tíos.

Y eso  me abrió más la mente, que realmente me hacía falta.

Los comentarios, aquí debajo o en mi mail: gayalguien@hotmail.com

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