Hellbent

Hellbent

Uno de los problemas de las películas de temática es que la mayoría de veces tratan temas de amor, en el que las parejas sufren. Que si no han salido del armario y lo pasan mal, que si son amores entre hombres casados y han de permanecer ocultos, que si hay diferencia de edad y por eso, también, sufren…Total, que la mayoría son unos dramas.

Quizás por eso, no me suelen gustar demasiado las películas de temática. Más que nada porque así en general, y en el cine en particular, ni me gustan los dramones ni las pelis de amor.

Por eso me sorprendió gratamente dar hace poco con una página de Internet con películas gays de terror. Y no hablo de una o dos películas sino que hay bastantes para elegir. De momento 129 para ser exactos.

La primera que me dio por ver fue una de un prolífico director llamado David deCoteau. Viendo que tenía muchas y de todo tipo, me dio por elegir una llamada “Beastly Boz” (por la carátula más que nada) y fue un verdadero error.

Esta película es un esperpento de principio a fin. Enfocada tipo película de arte y ensayo lo único que tiene es a chicos cachas enseñando torso y poco más. Con unos diálogos casi testimoniales, el argumento en sí es lo de menos, porque hacía mucho que no me aburría tanto con una película.

Por suerte, y descartando el resto de películas de este autor, del que no pienso ver más, se me ocurrió intentarlo con otra llamada “Hellbent” (gracias a que en los comentarios de la página la recomendaban), y menuda sorpresa me llevé.

Si os gusta las películas tipo Slasher (asesino en serie) ésta es una muy buena elección. También es verdad que yo tengo debilidad por las películas rodadas en tiempo real,  supongo que porque de pequeño me marcó la película “¡Jo, qué noche!” (1985) de Martin Scorsese.

En esta película por tanto todo sucede en el tiempo que dura la película (84 minutos) y durante la noche de Halloween en el West Holllywood, donde un asesino en serie parece que va cargándose a los tíos del lugar sin un motivo aparente.

El  protagonista, Eddie, he de deciros que está bastante bien, con una sonrisa que desarma a cualquiera. El actor, en realidad, se llama Dylan Fergus, y más allá de esta película no lo he visto en ningún sitio más (lástima).

Encima, el prota, aparte de estar bueno es que se pasa toda la película vestido de policía y eso, como ya sabéis quienes seguís mi blog, es algo que me pone mucho (bueno, mucho no, muchísimo). También me pone, por cierto, el amigo cachas bisexual que sale con él de fiesta, Chaz, un tío llamado Andrew Levitas que, como en el caso del protagonista, no he tenido el gusto de ver actuar en ningún otro papel. Y también está el chaval de la moto, y objeto de deseo de Eddie, un tal Jake (Bryan Kirkwood) que encima va de chulito cachitas y madre mía el morbo que da. Yo creo que incluso al amigo gracioso de todos ellos, Joey (Hank Harris), le encuentro también su puntito…

Pero más allá de estos simples detalles  (ejem, ejem) he de deciros que es que la peli está muy pero que muy bien.  Para ser de hace unos años (concretamente de 2004)  no ha perdido demasiado, y tiene todos los ingredientes del género que hacen que a mí personalmente, me gusten mucho este tipo de películas.

Así, por ejemplo, el malo va con un disfraz como de demonio, con sus cuernecillos, que en sí mismo está muy logrado (algo así como el disfraz con la máscara de  “Scream” o el pescador de “Sé lo que hicisteis el último verano”).

También los asesinatos están muy bien planificados, por encuadres de cámara y demás, con lo que hace que te involucres totalmente en la película.

El grabarlo todo de noche en un mismo escenario y pasar de espacios amplios a ir poco a poco reduciendo las localizaciones (del bosque a una discoteca y de ahí a la casa del protagonista) también es algo típico del género y que en este caso funciona además, de manera espectacular, y a pesar de haberse gastado cuatro duros.

Por último, y como buena película del género que se precie, tiene además alguna que otra escena de esas que marcan la diferencia y que la hacen sobresalir por encima de la media. Así, en este caso, y gracias al ojo vago del protagonista, hay un par de momentos  memorables que podía haber filmado el mismísimo Wes Craven en sus mejores tiempos.

Vamos que me encantó la peli y creo que gracias a ella seguiré viendo más películas de este tipo.

Al menos me he dado cuenta de que en la definición de temática hay mucho más cine del que me imaginaba.

Los comentarios, aquí debajo o en mi mail: gayalguien@hotmail.com

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Call me by your name

Call me by your name

No sólo de pan vive el hombre, ni este blog de mis historias.

Como ya hice alguna vez en mi anterior etapa, voy a comentaros hoy una película (de temática) que está ahora mismo en cartelera.

“Call me by your name” es una película dirigida por Luca Guadagnino, escrita por James Ivory, adaptación de una novela de André Aciman, y protagonizada por Armie Hammer y Timothée Chalamet, en el que creo que es su primer papel como protagonista en cine.

La primera vez que oí hablar de esta película fue en Twitter donde todo el mundo que la había visto la ponía por las nubes. A mí, las películas de temática ya he comentado alguna vez que no me atraen demasiado porque muchas veces las veo cortadas por el mismo patrón. En este caso, al leer por encima el argumento también pensé en lo mismo, puesto que esas de “despertar al sexo en la juventud” es algo ya visto mil veces en la pantalla.

Aún así le di una oportunidad por el único motivo que me interesaba y era por la ambientación, en el norte de Italia,  en pleno verano y con una cuidada fotografía (por lo poco que había visto en el tráiler).

No sé si os lo he dicho alguna vez, pero para mí la mejor época del año es siempre el verano (primavera también, pero menos), y no sólo porque es la época de vacaciones por excelencia, sino por el propio tiempo, la luz, el calor, el sol y la alegría de vivir que siempre me da esa estación del año (justo lo contrario que el invierno).

De ese modo películas como por ejemplo “Magia a la luz de la luna”, de Woody Allen, “El talento de Mr. Ripley ” y “Las dos caras de Enero” ambas, adaptaciones de novelas de Patricia Highsmith, o incluso el musical “Mamma Mía” me llevaron al cine más por su fotografía que por las películas en sí mismas (aunque después todas me gustaron, por cierto).

Por ese motivo principal fue, por tanto, por lo que decidí acercarme a ver la de “Call me by your name”.

Y he de decir que no me equivoqué.

No me equivoqué, digo, en saber que los paisajes me iban a encantar, porque lo que es la historia en sí,  no me transmitió absolutamente nada. Bueno, algo de aburrimiento sí que me transmitió para qué engañarnos.

Y es que en ningún momento me metí en la historia que contaban.

Para empezar, la elección de los actores a mí me chirría bastante.

A Armie Hammer yo lo conocía única y exclusivamente por “El jinete pálido” cuyo principio y final es de lo más espectacular que he visto en una película de vaqueros, pero del resto de la película ni me acuerdo de lo pesada que resultaba. Sabía que había salido en otras pelis (“La Red Social”, por ejemplo) pero no era alguien a quien le siguiera la pista.

Como actor no es gran cosa (o yo, por lo menos,  no lo veo), pero sí , es muy guapo, y alto, y elegante, y eso viste mucho en pantalla.

Al otro chaval, Timothée, el jovencito,  no lo conocía y para mí ha sido un verdadero descubrimiento. De hecho, su actuación es lo único que salvaría de toda la película, porque representa a la perfección esa inocencia juvenil de los años de la pubertad.

El problema para mí viene con la edad de ambos actores. Según he leído, Armie que tiene 31 años (aunque aparenta más)  hace en la película como si fuese un estudiante de postgrado de edad indeterminada, mientras que Timothée, que tiene en realidad 22 años, hace el papel de un chaval de 17 (que son los que aparenta).   Y esa diferencia es lo que a mí me hizo la historia como menos creíble, más que nada porque al primero no me lo creí en su papel de estudiante y a partir de ahí ya todo fue cuesta abajo.

Pero ya no sólo por la edad, y esta es mi otra crítica, sino por la historia en sí, porque vamos a ver (alerta, spoiler): llega el ayudante de la Universidad del  padre a pasar un verano con la familia, y el padre no hace más que intentar un acercamiento de su hijo con el señor este (que no es un señor, vale, pero a mí me lo parecía). Pero ¿para qué? ¿para que lo saque a pasear por ahí y no se aburra?  Y aunque eso tenga un pase (pongamos que me creo a Armie Hammer en su papel) la historia de amor ¿qué sentido tiene? Es  que a mí me pareció totalmente forzada, mal resuelta y sin nada de originalidad. ¿No deberían haber habido algunas señales antes de que se diesen el primer beso? por lo menos para el espectador, digo yo, porque yo no las vi por ningún lado.

Pienso que igual se me ha endurecido el corazón y ya todo lo que suene a pastelón y amor verdadero me produce urticaria. No digo yo que no, que todo puede ser. Pero sinceramente, es que no entiendo todo el hype formado por esta película, la verdad.

También pienso que igual todo ese boom entre el mundillo gay ha sido por el chavalín , que es guapete (y se le ve el culo) y ya digo que es lo mejor de la película (su actuación, no el culo), pero a mí no me puso nada.  Como a mí no me gustan tan a-medio-hacer, pues igual me dejó la película tan frío, ya no sé.

O igual es simplemente cosa del marketing, y de la cuota gay,  que obliga a que cada año para la carrera en los premios tenga que ir alguna película de temática (el año pasado fue “Moonlight”, de la que hoy ya no se acuerda ni el tato.)

En los próximos Oscar está nominada a mejor película, mejor actor protagonista (Timothée, claro), mejor guión adaptado y mejor canción original.

Igual no se lleva nada o se los lleva todos, pero a mí igualmente me daría una cosa que otra.

Sé que ésta no ha sido una crítica demasiado constructiva, así que podéis decirme lo que pensáis vosotros sobre la película, porque me espero cualquier cosa.

Os dejo el tráiler.

 

Caída libre

Caída libre

Hace unos cuantos post, en concreto en el titulado Arma letal, otro bloguero amigo, Christian, (recomiendo que leáis su blog), me hizo un comentario hablándome de una película de temática gay llamada Caída libre (en alemán Freier Fall).

Hasta hace unos días no la pude ver y me gustaría hacer hoy una reseña de la misma, por si a alguno le puede interesar.

Dirigida por Stephan Lacant, está protagonizada por Hanno Coffler, en el papel de Marc, y por Max Riemelt, en el papel de Kay (por cierto que este último es también conocido por salir en la serie de los hermanos Wachowski, Sense 8, en el personaje de Wolfgang Bogdanow).

La película se centra en una relación entre Marc, casado, supuestamente hetero, y apunto de tener un hijo, y un compañero gay de formación/trabajo, que es Kay.

La historia en sí misma no es nada que no se haya visto ya en otras películas de este género. Me viene a la mente otra película (más bien telefilme) que emitieron hace años en las televisiones autonómicas y que se llamaba “Otra ciudad” que trataba de un tema parecido. O por ejemplo, otra película más conocida, “Krampack” que aunque variaba un poco el tema al ser jovencitos en el despertar sexual, la base del hilo argumental (que no el tono) era similar.

El hecho que la hace un poco diferente es que tanto Marc como Kay son policías. Y de antidisturbios además. Un entorno supermachorro, vamos.

Y si sabéis los que seguís este blog el morbo que me ha dado siempre el rollo policía (y uniformes en general) os podéis imaginar que la película me gustó bastante.

Realmente no es que salgan mucho vestidos de policía, más bien poco. Bueno, realmente nada, porque sólo salen con el uniforme de antidisturbios cuando están en la furgoneta y en las escenas que están en la Academia, que corren con camisetas que pone “polizei” y ya está.

Pero el hecho de estar ante una película en la que se supone que ambos protagonistas son policías, ya fue suficiente para estar toda la noche viéndola con la polla morcillona en mis pantalones (soy un enfermo, lo sé).

Y eso que los actores no enseñan casi nada. Salvo unas escenas de duchas comunitarias (que quedan bien en cualquier película), poco más.

Además la película en sí es bastante dramática. Sobre todo está centrada en  las comeduras de tarro mentales que sufre Marc continuamente, al no saber si mantener su relación de pareja o asumir que puede que no sea tan hetero como  pensaba.

Aparte de estos dos protagonistas, también sale bastante la mujer de Marc, Bettina (Katharina Schüttle) que hace el papel de la típica esposa, cornuda, que no parece enterarse de qué va la película hasta el final de la misma, y que cuando se entera, tiene una reacción como mínimo sorprendente (aunque conozco casos en la vida real bastante similares).

También aborda de pasada el tema de la homofobia en un entorno tan a priori hetero en el que se desarrolla  la película (Academia de policías) en el que a pesar del acoso y derribo que sufre Kay (con agresiones incluidas) el apoyo de sus compañeros muchas veces brilla por su ausencia.

De la película me gustaron sobre todo dos escenas. La primera, aquella en la que le “roban” un beso a Marc,  y la segunda la escena en la que ya se morrean en mitad del bosque con pajote (rápido) incluido (sólo se intuye), y la reacción posterior de Marc muy del estilo de arrepentimiento en plan  “queyosoymuymacho”, que logra recrear bastante bien la lucha interna en su cabeza.

La película fue estrenada en el Festival de Cine de Berlín, de 2003, y no me consta que se llevase ningún premio ni nada (tampoco la película se prestaba a mucho más).

Una última cosa, si la vais a ver, no la confundáis con otra película supercutre llamada también “Caída libre” y protagonizada por Malcolm McDowell en horas muy bajas. Yo me equivoqué y a mitad película me di cuenta de que ni salían policías gays ni nada, pero ya la terminé de ver, perdiendo tontamente 90 minutos de mi vida. Así que mejor la buscáis en alemán y con subtítulos que es como la vi yo.

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Weekend

Weekend

Este fin de semana, leyendo sobre las nominaciones a los Oscar 2016, en concreto las nominadas como mejor actriz, me ha sorprendido ver que Charlotte Rampling estaba nominada por una película, “45 años”, dirigida por Andrew Haigh.

A mí de buenas a primeras ese nombre de director ya me sonaba de algo y pegando una vista rápida en Internet, me fijé que la anterior película dirigida por este director, fue “Weekend” (2011) película de temática (gay) que curiosamente vi no hace mucho.

Ya comenté una vez que no soy muy de películas de temática, más que nada porque muchas veces abusan de tópicos en los que no suelo verme reflejado, sin embargo ésta en concreto sí que me gustó bastante.

Si no hace mucho os hablé de otra película llamada Solo, en la que hablaban sobre las citas que comienzan a través de Internet y que casaba mucho con la temática de este blog, hoy también quiero recomendaros esta película y que además se inicia con un ligue en una discoteca de ambiente.

Tal y como dice el título, la película se encuadra justamente en lo que es un fin de semana, desde el viernes por la noche hasta el domingo por la tarde, y refleja de manera muy realista lo que son los sentimientos encontrados que se pueden vivir a lo largo de una “relación” tan corta.

Es una película además que se basa casi totalmente en las conversaciones entres sus dos personajes principales, que son Russell (Tom Cullen) y Glen (Chris New).

El personajes de Russell es el de un homosexual que sigue en el armario salvo para unos pocos amigos. Tímido y algo introvertido, conoce una noche a Glen en una discoteca y  aunque tiene claro que es un polvo nada más,  no puede evitar colgarse bastante a las primeras de cambio, intentando convertir un simple polvo en una relación más duradera.

Por otro lado, el personaje de Glen, es el de un joven artista mucho más extrovertido que Russell, y que es el primero que quiere marcar distancias, puesto que aunque lo pasan de maravilla durante el tiempo que pasan juntos (en todos los ámbitos posibles -hay varios polvos en la película-), no quiere atarse más debido a sus circunstancias.

Yo sinceramente es una película que recomiendo, tanto por las buenas actuaciones de sus actores (con una muy buena química entre ellos), como en la ambientación de la película (muy cercana a películas de corte social como las de Ken Loach, por ejemplo).

Sí que aviso que es una película en la que hablan bastante, puesto que en la mayoría de escenas únicamente están los dos actores en una habitación, manteniendo largas conversaciones entre ellos. Gracias a eso, los dos personajes se confiesan todos sus pensamientos, incluso los más ocultos, y es lo que marcará la relación posterior entre ellos.

Pero es justamente esas conversaciones lo que más me atrajo de la película, pues al ser tan creíbles y naturales, hacen que te identifiques totalmente con los personajes.

Bueno, por lo menos yo sí me sentí identificado. Sobre todo con el personaje de Russell, pues yo sé lo que es acostarse con alguien y aparte de la química sexual que se crea, pensar aunque sea inconscientemente que con esa persona puede haber algo más.

Por no hablar de que una vez resuelta la tensión sexual entre dos perfectos desconocidos, es cierto que llegas a tener conversaciones a corazón abierto, contando muchas mas cosas de ti mismo que igual a otros amigos de más años no has contado nunca.

Y todo eso se refleja a la perfección en la película.

Cuestión aparte es el final de la misma, que a mí me transmitió muchísimo. No quiero destriparlo aquí, claro, pero sí decir que para mí es el único fin posible tal y cómo se desarrollan los acontecimientos, evitando además la lágrima fácil y el rollo sentimentaloide que no hubieran llevado a ninguna parte.

Realmente no sé si la película se llegó a estrenar en España o no.

Yo la vi en versión original con subtítulos y así, aparte de refrescar el inglés (es bueno acostumbrar el oído), no me perdí detalle de la actuación de los actores, que ya dije antes que para mí es lo mejor de la película.

Os dejo por aquí el trailer de la peli, por si queréis pegarle un vistazo.

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Solo

Solo

Los que seguís mi blog sabéis que los títulos de mis posts provienen de nombres de películas, la mayoría bastante conocidas. Muchas veces la relación con lo que escribo viene del propio argumento de la película, y otras es el propio título el que está vinculado con lo que cuento.

Cuando empecé a escribir, leí las recomendaciones y consejos de blogueros expertos sobre cómo hacer un blog, y la mayoría coincidían en que para conseguir un tráfico de visitas aceptable una de las cosas en las que había que poner más atención, era en encontrar un buen titular. Así, el título debía ser claro y explicar en concreto de qué iba el post, y además tener una o dos palabras que llamasen la atención del lector. Como véis, ninguna de estas dos cosas las he cumplido hasta ahora, pero como es mi blog y lo escribo como quiero, no pienso dejar de titular de esa forma (al friki que vive en mí, le gusta).

Pues bien, en esta entrada, y sin que sirva de precedente (o sí, quién sabe) el título coincide exactamente con el post, de modo que hoy quiero hablaros de una película argentina que se llama así, “Solo”.

La película, del año 2013, está dirigida por Marcelo Briem Stamm, y  protagonizada por Patricio Ramos y Mario Verón (y que yo sepa, muy conocidos aquí en España no son, por lo menos no me sonaban de haberlos vistos en otras películas).

Yo no sé vosotros, pero a mí me pasa que llega un momento en que tengo tal cantidad de películas acumuladas en el ordenador que no recuerdo ya ni quién me pasó alguna o dónde la conseguí o quién me la recomendó. Ésta en concreto es una de ellas, de ésas que te pones a ver sin saber casi nada del argumento, y de hecho creo que es lo mejor que me pudo pasar.

En este blog os he hablado muchas veces de las quedadas que he tenido por Internet, ¿verdad? pues la película empieza de ese mismo modo que os he narrado aquí tantas veces:

Manu, un chico que ha terminado una relación decide entrar al chat y conoce a Julio, con el que queda en su casa una hora después… y hasta ahí puedo leer.

Básicamente la película se centra en ellos dos (aunque salen recuerdos de la vida anterior de Manu, a modo de flashbacks) y lo que empieza como un drama romántico (con escenas de cama y sexo incluidas -sí, los dos salen desnudos-) va girando poco a poco hacia un thriller en el que no sabes realmente si los personajes están ocultando algo.

Además, toca un tema, el de quedar con desconocidos y todo lo que eso conlleva, en el que siempre he pensado, sobre todo esas primeras veces, y aunque yo no solía quedar en mi casa, esa sensación de desprotección siempre la tenía presente.

A mí la película me encantó, y después de verla me fastidió un poco el hecho de que haya películas que, como ésta, son muy buenas (a mi modo de ver) y luego pasan sin pena ni gloria por la cartelera.

Sí que es cierto que al ser una película de temática (gay) igual a la gente le para un poco.

Yo he de reconoceros que no suelo ver demasiadas películas de temática.

Bueno, a ver, a mí me gustan todos los géneros (terror y ciencia ficción sobre todo), pero no por el hecho de ser gay, me trago todas las películas de gays que estrenan en la cartelera. En cambio, tengo un conocido que sí hace eso. Tú le dices que traiga una película a casa para ver y todas las que trae siempre son de temática, que yo creo que ya no ve ningún otro género (si se le puede llamar género) más que ése. Y a mí eso me supera un poco, la verdad.

Pero bueno, supongo que sí es cierto que igual al estar encuadrada en ese grupo de películas no ha llegado al público de forma masiva. Igual sí se estrenaría en circuitos, o festivales independientes gays o algo así, pero poco más, y me parece una lástima porque creo que el guión es muy bueno, independientemente de con quien se acuesten los protagonistas.

También es cierto que el que no se haga demasiada publicidad ni marketing con determinadas películas tampoco ayuda. Pero eso pasa también con otras muchas. El otro día, por ejemplo, comentando en un blog amigo, pensé lo mismo de otra película de este año que me pareció impresionante (aunque no tiene nada que ver) que era Ex-Machina (2015, Alex Garland) y también poca gente la vio, una lástima.

En este caso también supongo que se pasaría por festivales de Ciencia Ficción, algunos independientes, y poco más, pero la mayoría de gente ni la vió ni conocía de su existencia.

Sí que es verdad que son géneros totalmente distintos, de países distintos, y con diferentes circunstancias de distribución, pero me da rabia estas cosas, y ahora que tengo una plataforma en Internet, pues no quería dejar pasar la oportunidad de recomendarlas.

Bueno, que me voy del tema, si os ha picado la curiosidad, os dejo por aquí el trailer de la película Solo y le echáis un vistazo.

(Y ya puestos, el de Ex-Machina también aquí)

Espero que os gusten.

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