La extraña pareja

La extraña pareja

Una vez ya asumida mi “soltería”, la primera zona de mi cuerpo que se reactivó fue la situada de cintura para abajo.

Mientras que mi cerebro seguía analizando los motivos, y mi corazón seguía con un hueco difícil de llenar, mi rabo comenzó a tener vida propia, por lo que decidí darme una alegría (que ya necesitaba).

Me instalé una app  de ligoteo (folleteo) y tras ponerme un poco al día en su funcionamiento, opté por enseñar toda la carne posible (en un mercado así ¿qué se  puede enseñar sino?).

Los primeros que me entraron fueron una pareja de mediana edad.

Mis experiencias con tríos nunca habían sido demasiado memorables, y ya que iba a volver a mis andanzas sexuales después de tanto tiempo, pensé que igual era buena idea intentar quitarme esa espinita y matar así dos pájaros de un tiro (nunca mejor dicho).

Tras la típica conversación simple-calentorra, me dijeron su dirección y hacia allí que me fui sin pensar en nada más.

Llegué a la casa y llamé al telefonillo. Mientras subía en el ascensor no dejé de pensar en el nerviosismo que me estaba entrando por no saber qué me iba a encontrar allí arriba, sensación, por cierto, que hacía mucho tiempo que no experimentaba.

Cuando llegué al piso, lo primero que me sorprendió  fue que ya en el rellano me recibió uno de los dos totalmente desnudo y con la polla a media asta.

Entré y solo me dio tiempo a decir “joder, vaya recibimiento”, momento en que aprovechó el otro de la pareja a meterme su rabo en la boca, sin decirme ni buenas siquiera…

En la vida me habían hecho algo así, sin mediar palabra, y se notaba que estos iban a ir a saco desde el minuto uno. Me hicieron agachar y mientras yo le comía la polla al número 2, el número 1 empezó a preguntarme si quería algo para beber, o comer…

La situación era cómica por motivos obvios pero hasta que su pareja no le acabó diciendo “¿cállate pesado, no ves que ya está comiendo?” el otro no paró de ofrecerme cosas de su nevera.

Yo estaba que me ahogaba con el pedazo de tranca del tío,  y me estaba dando bastante morbo, no puedo negarlo (y eso que ese rollo tan sumiso mío lo desconocía  hasta ese momento…)

Cuando el nº1 vio que yo iba a estar ocupado un buen rato se agachó entonces para chuparme a mí  también la polla puesto que a esas alturas de la película ya me la había sacado yo del pantalón.

Así estuvimos no sé ni cuanto tiempo (me comenzó a doler la mandíbula) hasta que decidieron que pasáramos a su habitación para estar más cómodos. (De camino, por el pasillo, ambos me fueron desnudando).

Al llegar al cuarto, lo primero que me llamó la atención fue el pedazo de mega-cama enorme que ocupaba prácticamente toda la sala. Lo segundo, fue que no había persianas y las cortinas estaban totalmente abiertas, por los que los de la finca de enfrente iban a tener una visión cojonuda.

Les pregunte si no iban a cerrar y me contestaron que no, que el espectáculo iba a ser gratuito. Yo como tengo un puntito exhibicionista bastante acusado no puse peros, claro, así que el nº 2 se tumbó en la cama, yo seguí chupando y el novio se puso entonces a comerme el culete (disfruto mucho con eso).

Así estuvimos tiempo, escuchando también al nº 2 diciéndome una cantidad de guarradas que ni en las pelis porno que suelo ver. De golpe, en lugar de la lengua del colega nº 1, empecé a notar algo duro que me rebotaba entre las nalgas. Me incorporé de inmediato,  diciéndole que  si pensaba metérmela sin condón, se olvidase, porque eso no iba a pasar. Me negó la mayor y yo volví a mis quehaceres domésticos (chupar polla, vamos).

Al minuto, de nuevo, el nº 1 comenzó a golpearme con el rabo buscando un agujero por donde meterla (esta vez ayudándose de un dedo).  Me incorporé de nuevo, ahora ya,  cabreado.

No me estaba gustando nada la situación (el nº 1 tampoco me atraía demasiado, la verdad), así que dije que si iba a seguir así yo me largaba y punto, porque a pelo no iba a follar. Enseguida me dijeron que no, y tras una pequeña bronca del nº 2 a su pareja, ambos se agacharon, esta vez en plan putitas, y comenzaron a comérmela por turnos.

La escena era tan morbosa, conmigo frente a un ventanal abierto de par en par, de pie con estos dos chupándomela a salivazos mientras me magreban el culo y los huevos, que no aguanté demasiado y acabé corriéndome directamente sobre ellos.

Un poco avergonzado, les dije que sentía haberme corrido tan pronto y que me iba a ir, pero se negaron, y es que era ahora (después de lo que es habitual) cuando a ellos les gustaba conocer a las personas con las que follaban.

Estuvimos hablando un rato y fue ahí cuando me di cuenta de la extraña pareja con la que había estado.

Y es que lo primero que me dijeron es que tenían esa cama gigante porque hasta hacía bien poco habían sido un trío. Pero un trío formal, en un plano sentimental. Que habían vivido los tres juntos durante unos quince años hasta que habían decidido romper (al menos una pata de la relación).

Pero si eso me había parecido original, por lo no habitual, lo siguiente sí que me dejó ojiplático.

Y es que el nº 2 había estado casado (con mujer) durante bastantes años. Que hasta ahí, vale. Pero lo sorprendente era el hecho de que tuviera un hijo del cual desconocía su existencia hasta hacía un año (su madre, embarazada de él, se lo ocultó cuando éste la dejó por un hombre, trasladándose poco después a Argentina). Además, ese hijo había aparecido en su vida, no por casualidad, sino en el momento en que se dio cuenta de que era gay, igual que su padre. Sin embargo el hijo volvió acompañado, casado con una mujer, que aceptaba la sexualidad de su marido de mil amores…

Por si eso no fuera poco, por lo visto, la madre del chico se había vuelto a casar con un terrateniente millonario que les había puesto en la calle (vivían todos juntos) cuando se enteró de la homosexualidad de su hijastro.

Yo a esas alturas ya estaba flipando. Toda la historia era propia de Almodóvar en sus mejores tiempos, pero la verdad es que me fueron enseñando álbumes de fotos, y he de reconocer que el padre y el hijo eran como dos gotas de agua (no se podía negar su parentesco, la verdad).

Ademas, por su profesión (trabajaban en el mundo del cine/teatro/televisión como productores o algo así) me empezaron también a enseñar fotos de ellos con famosos, ya que por lo visto estaban muy bien considerados en ese mundillo, y se habían hecho un nombre a lo largo de los años.

Al final acabé cenando con ellos, en bolas los tres, mientras me comentaban miles de anécdotas. A los postres volvimos a ponernos tiesos y acabaron follando ellos dos sobre la mesa mientras yo me pajeaba como un mono disfrutando del momento.

Fue una quedada por lo menos curiosa, y además me sorprendió que, pasado el calentón inicial, ambos fueran unos tíos muy cultos, educados y agradables, nada que ver como cuando se ponían calentorros, que se transformaban (sobre todo el nº 2) en verdaderos pornostars.

Solo al final, volviendo a casa, fue cuando pensé si de verdad lo de follar sin sentimientos me llenaba como antes. Imagino que la sangre volvió a regar mi cerebro y el agujero del corazón quedó de nuevo, abierto.

Los comentarios, aquí debajo o en mi mail: gayalguien@hotmail.com

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El bueno, el feo y el malo

El bueno, el feo y el malo

De las primeras veces que haces algo en la vida,  nunca te olvidas. Así, queda guardada en tu memoria la primera vez que vas a una discoteca, la primera vez que fumas, la primera paja, el primer polvo…y el primer trío.

Fue un sábado noche, que había salido con mis amigos (heteros) para celebrar el cumpleaños de uno de ellos y volví a casa bastante más alcoholizado de lo habitual. Además, dos colegas habían acabado la noche enseñando el culo por la calle (es lo que tiene beber mucho) y eso había hecho que volviera calentito a casa, con lo que sabía que no iba a coger el sueño si no me la cascaba antes de acostarme.

Sin embargo aquella noche no me apetecía terminarla de esa forma, así que entré en Internet por si aún podía follar con alguien. Serían ya como las cuatro de la mañana cuando contacté con un tío que me dijo que vivía con su pareja, y que les apetecía pegar un polvete con un tercero. En lugar de mandarnos fotos para vernos, decidimos poner la cam.

El chaval con el que hablaba era moreno, guapete, y por lo que se veía, de cuerpo bastante fibrado. Sin embargo, su pareja, que estaba sentado al lado de él sin hablar mucho , no me gustó nada. Era un hombre bastante mas mayor, con algo de barriga, y sin atractivo ninguno. Aún así, con el calentón que llevaba, la experiencia nueva y que de los dos de la pareja, al menos uno sí me gustaba bastante, accedí a quedar con ellos. Como vivían en una localidad cercana a mi ciudad, y a mí no me apetecía coger el coche (tampoco yo estaba en condiciones), me dijeron que vendrían ellos a recogerme y que tardarían una media hora.

(Cuando me bajé a la calle a esperarles, recuerdo que me vino a la mente que me iba a ir con dos desconocidos en un coche ajeno, y que si en ese momento me querían secuestrar y sacarme los riñones, nadie se iba a enterar de nada. Por suerte, la gente no suele ser así.)

Al poco rato, un coche azul marino grande, paró junto a mí, me abrieron la puerta y me senté detrás. Conducía el que me gustaba y de copiloto iba su pareja, el señor mayor. Nada más verlo pensé que no me había equivocado en mi apreciación inicial, y hasta le saqué un parecido, en concreto con Jose Luis Moreno, que bueno, como productor/showman o lo que sea ahora no sé como le irá, pero vamos, excitarme, a mi no me ha excitado nunca.

LLegamos a su casa, un chalet alejado de la carretera, y nada más entrar el tío que me gustaba me invitó a una copa, mientras Jose Luis (le voy a llamar así, porque no recuerdo sus nombres reales) no quiso tomar nada. Me senté en el sofá entre los dos y al poco rato ya empezaron a meterme mano. El guapo comenzó a besarme mientras el mayor fue directamente a mi bragueta.

A mí la situación me parecía muy morbosa desde que había entrado por la puerta, así que el empalme que llevaba ya era monumental. Jose Luis nada mas verme la polla, comenzó a mamarla, mientras yo seguía morreándome con su novio que era quien de verdad me gustaba.

Poco a poco empezamos a quitarnos la ropa los tres y cuando ya estuvimos en bolas, me llevaron a su habitación.

El guapo se tumbó sobre la cama y yo fui directamente a chuparle el rabo que en ese momento ya estaba apuntando al techo. Jose Luis, mientras se puso detrás de mí para poder comerme el culo.

Recuerdo que yo alternaba la polla del guapo con sus huevos, y después le besaba, y nos decíamos frases que nos iban excitando aún más. Se notaba que estábamos disfrutando los dos.

En ese momento, Jose Luis dejó mi culete y se tumbó al lado de su novio, enfocándome con su polla a la cara para que también yo se la chupase.

A mí mientras el hombre estaba o detrás de mí, o chupándome el rabo, la verdad es que estaba disfrutando del trío (porque no le veía), pero como a mí él hombre no me ponía absolutamente nada, la idea de chupársela, pues tampoco…. Así que seguí chupándosela a su novio, mientras pajeaba a Joseluis, sin mirarle.

El hombre aunque se dejaba hacer, quería algo más, claro. Intentó besar a su novio pero el novio no dejaba de morrerase conmigo a cada rato, con lo que también pasaba un poco de él (yo ahí pensé ya que si su pareja no le prestaba demasiada atención, tampoco iba a hacerlo yo…).

Al poco, el guapo se puso detrás de mí a la altura de mi culete y empezó a restregarme el rabo. Teniendo delante a Jose Luis que repito, no me gustaba nada, lo único que se me ocurrió fue comenzar a besarle en el cuello y así evitaba tener contacto visual con él.

El guapo, ya muy excitado, me dijo que iba a ir por un condón porque me quería follar, que no iba a desperdiciar un culete así de dispuesto. Le dije que sí, que yo también quería, que él me gustaba mucho…Fue en ese momento cuando Jose Luis, con evidente cara de cabreo, se levantó de golpe de la cama y se fue sin decir nada.

Yo me quedé un poco mosqueado por la situación. Le pregunté si esa reacción era normal y me dijo que sí,  que  su pareja siempre tenia que montar un número, y  que no le diese ninguna importancia.

Y que me iba a follar igualmente.

Hasta que de pronto se oyó un portazo tremendo. Ahí ya el guapo me dijo que iba a ver qué le pasaba al novio…

La discusión que oí desde el cuarto, a gritos, fue tremenda: El joven le echaba en cara que montase como siempre un circo, que era muy dramático y que estaba aburrido ya de todas sus movidas. El otro, también chillando, le decía que todos le gustaban más que él, que siempre le dejaba de lado y cosas así

Yo me asomé al pasillo y para rebajar el tono dije que me iba a vestir y me iba, que no era plan seguir ahí en esa situación.

Me volví a la habitación a cambiarme y al instante llegó el guapete pidiéndome disculpas por todo, y que no era plan que yo me fuese así. Se agachó y comenzó a hacerme una mamada mientras me tocaba el culo .

Yo la verdad es que en ese momento flipé, pero como el tio me molaba, la polla la verdad es que al segundo volvió a ponerse firme. Encima tenía el agobio de que si Jose Luis salía de la habitación en donde se había encerrado y volvía y pillaba a su novio tragando tranquilamente, la situación podía volverse aún mas dramática.

Al poco noté como el orgasmo me venía y solté el semen sobre su pecho justo cuando oía como el novio abría su habitación y salía al pasillo.

El chico se limpió rápido y salió a atender al novio como si nada.

Me vestí y el guapete me dijo que me acercaba a casa. El otro,nada más oír eso dijo que él también me acompañaba, supongo que por miedo a que me liase con el otro en el coche  o algo.

La vuelta se hizo totalmente en silencio y ya al llegar a casa y despedirme el chaval me dijo que sentía la noche que me habían dado, me dio un beso, y me guiñó un ojo. (Su pareja, ni me miró)

Gracias a esta primera experiencia, surrealista como pocas, me gustaría aconsejar lo siguiente:

  •  A las parejas: Si váis a hacer un trío, por favor, tened claras las cosas, porque por lo que he podido comprobar, siempre es uno el que arrastra al otro a hacer algo así, y eso, creedme, en la cama, se nota.
  • A los novatos: Intentad que si vais a estar con una pareja, os gusten las dos personas con las que vais a acostaros, porque de verdad que se pasa mucho mejor.

Posteriormente he hecho otros tríos y aunque las situaciones mejoraron progresivamente, creo que es de las pocas fantasías que he realizado  en la vida real que no han sido ni de coña tan morbosas como me imaginaba.

Sí que es cierto que mis tríos nunca han sido como los que se ven en las películas de todos follando con todos, dobles penetraciones o cosas así, tal vez por eso me sigue excitando más verlo en la ficción que recordar las experiencias que yo mismo he tenido.

¿Y vosotr@s que experiencias teneis con tríos?

Los comentarios, aquí debajo o en mi mail: gayalguien@hotmail.com