Ahora me ves

Ahora me ves

Si ayer os hablé del voyeurismo, hoy quería hablaros de la parte contraria (o quizás complementaria), que es el exhibicionismo.

No estoy hablando de ir con la gabardina por la calle, abrirla y asustar a viejas y niños, sino me refiero a exhibirse pero de una forma digamos, más sutil, lo que viene a ser un “queriendo sin querer”.

Y como todo lo que me pasa en la vida me surge por casualidad, este morbo no iba a ser una excepción…

Cuando empezaba el calorcito a apretar en mi ciudad y tenía tiempo, me solía subir a la terraza de casa para tomar el sol un poco. Me cogía la toalla y la música (creo que por aquel entonces era un discman), y me quedaba un par de horitas allí tumbado.

La ventaja, cuando vivía en casa de mis padres, era que al ser último piso, el acceso a la terraza lo tenía en el mismo rellano, por lo que era bastante cómodo y aunque era comunitaria, la verdad es que la solíamos usar sobre todo nosotros.

Recuerdo que aquella mañana de sábado el calor apretaba de lo lindo, así que como estaba solo pensé: ¿Y si que me quito el bañador? Y eso que hice, quedándome en bolas sobre la toalla. La sensación me gustó, y me quedé medio dormido.

Como llevaba los auriculares puestos, se ve que no oí la puerta de entrada a la terraza, así que cuando abrí los ojos me encontré el panorama. Enfrente de mí estaba el respetable vecino del 5º (un casado hombre de familia) mirándome de arriba abajo. Sólo me llegó a decir: “perdón”, y se volvió por donde había venido.

Yo no sé quien de los dos se quedó más cortado, ni tampoco sé cuanto tiempo pudo estar delante de mí mirándome, pero la sensación, aunque me acojonó pues….me dio morbo.

A raíz de ese día, le cogí el punto a lo de estar desnudo y me subí varias veces a tomar el sol de esa forma, aunque el vecino nunca volvió a aparecer.

Pero no sólo me desnudaba cuando subía a tomar el sol, sino que estando en casa, cuando me quedaba solo, también lo hacía.

Viendo el espectáculo que tenía en la ventana de enfrente, de la que os hablé ayer, la verdad es que me daba un poco igual si me podían ver los vecinos o no. Y un día, pues me vio uno.

Yo estaba en el sofá, desnudo viendo la tele, y al ir a levantarme para irme a la cama y cerrar un poco la ventana, vi que había una pareja mirando por el balcón, y claro al acercarme al ventanal pues me vieron.

La primera sensación que tuve fue la de cerrar e irme, pero en lugar de eso  se me ocurrió jugar un poco, hacer como que no les había visto, y acercarme a la otra habitación para por una rendija de la persiana mirar a ver qué hacían. Para mi sorpresa, la chica se metió para adentro y fue el chico quien se quedó en el balcón, sin dejar de mirar, como esperando ver si volvía a asomarme (muy hetero, pero…).

Y claro, lo hice, al minuto volví a hacer acto de presencia para cerrar la ventana y correr las cortinas y el tío no dejó de mirarme en ningún momento. Morbazo que me dió ese momento, claro.

Y es que lo de los tios heteros que miran a otros tios, es bastante habitual, eso yo lo he comprobado ya varias veces.

Durante esta etapa que estoy contando, fue cuando me apunté por primera vez a la piscina (llevo yendo ya más de 15 años), y aparte de lo sano que es nadar y lo bien que le sienta al cuerpo, pues digamos que ahí también le cogí el gustillo a lo del juego de exhibición.

A ver, tampoco penséis que soy el típico calientapollas, pero para ir de las duchas a las taquillas, creo yo que no hace falta taparse con la toalla cuando te ha visto todo el mundo desnudo mientras te duchabas.

Durante todos estos años he visto a gente que se tapa de una forma que no es normal, que incluso se cambia sin quitarse la toalla y me parece un poco ridículo (siempre pienso que deben de estar acomplejados por tener micropenes o algo así).

Yo soy mas bien al contrario, me paseo desnudo como algo normal. Y hay gente que mira, claro. Y casados, muchos. Y si me miran, pues hay algo en mí que crece (no, no es el orgullo). Y eso hace que miren más, hasta que es un poco como la pescadilla que se muerde la cola (nunca mejor dicho…).

Por último, donde también me gusta morbosear un poco  es en los probadores cuando voy a comprarme ropa. Tampoco entiendo la obsesión de la gente por cerrar a cal y canto la cortina para que no te vean por ninguna rendija, a ver, que no es necesario. Que si te ve alguien y se alegra un poco la vista, ¿qué hay de malo? Yo en eso soy juguetón, dejo algo entreabierto, y bueno, digamos que aunque sea para probarme una camisa, pues intento enseñar algo más de la cuenta.

(Por fortuna, gracias a internet y algún blog amigo, pues me he dado cuenta de que por ejemplo, esto último no soy la única persona que lo hace, que el morbo en este sentido es bastante universal)

Y así, si al  voyeurismo de lo que os hablé ayer, le sumas el nudismo y el exhibicionismo del que os he hablado hoy, estaba cantado que tarde o temprano acabaría yendo a playas nudistas, pero eso ya pasaría años después, y además eso da no sólo para uno, sino para varios posts completos.

¿Y vosotros, tenéis algún tipo de morbo como el que os he contado?

Los comentarios, aquí debajo o en mi mail: gayalguien@hotmail.com