Jóvenes ocultos

Jóvenes ocultos

En la época del Messenger, llegaba un momento en que a lo tonto te ponías con tropecientos contactos de los cuales hablabas sólo con unos cuantos. El resto ya ni te acordabas quiénes eran ni dónde los habías conocido.

Todo esto era antes de las redes sociales, por lo que el Messenger era de las pocas formas que tenías para mantenerte en contacto con la gente con la que ligabas.

Por eso era importante de vez en cuando hacer limpieza, borrando aquellos con los que no tenías la más mínima relación.

Antes de borrarlos, yo aún les daba una última oportunidad para saber si era conveniente mantenerlos o no. Con uno en concreto, recuerdo que no sabía ni siquiera si había llegado a hablar con él alguna vez, así que le pregunté si sabía de qué nos conocíamos.

Su respuesta fue que él no me recordaba tampoco, pero me dijo que podía haber sido a través de algún chat, si yo era gay. Le dije que sí, que lo era, pero como veíamos que ambos no nos recordábamos, que lo mejor era borrarnos.

Antes de hacerlo, me dijo si poníamos la cam, por ver si igual al vernos la cara nos acordabamos de algo más. Su webcam se conectó antes que la mía y cuando vi con quien estaba hablando me quedé a cuadros.

Resulta que era el encargado de personal del videoclub porno donde trabajé hacía bastante tiempo. Un tío, algo mayor que yo, rapado, con pinta de macho alfa del que jamás en la vida habría pensado que le fuesen los tíos.

Cuando él me vio se quedó bastante cortado también porque en realidad tampoco se lo esperaba de mí.

(Se ve que en su día nos dimos el correo electrónico por motivos laborales, y al vincularse automáticamente con el Messenger eso hacía que saliésemos agregados)

Ese día hablamos un poco de todo, y nos hizo gracia saber que en ningún momento habíamos sospechado del otro. Sí que comentamos acerca de algún otro compañero gay que sabíamos que había (en concreto el otro dependiente del que ya os hablé), y me habló incluso de otro chico, con pinta también de hetero, que trabajaba en el almacén (con el que me confesó que había tenido algún que otro rollete).

Con el tiempo, fuimos cogiendo mucha más confianza el uno con el otro, y le llegué a confesar que a mí él me gustaba desde que le conocí, y que más de una vez que nos habíamos quedado los dos a cerrar (el vídeo estaba en la parte trasera de las oficinas centrales del sexshop), alguna paja había caído en su honor.

En concreto, le recordé un día en el que las llaves de su oficina se le habían quedado dentro y fui yo quien le ayudó a subir por una ventana, sujetándole del culo, cosa que me calentó bastante, por lo que tuve que pajearme después.

A él todas esas cosas le divertían mucho, pero para mi desgracia durante aquella época nunca quiso tener nada más conmigo. Me decía que me veía como un hermano pequeño, y que incluso me veía a mí como muy inocente (¡!) para liarme con un tío como él.

Lo único que conseguí fue un día, por mi cumpleaños, que le pregunté si estaba dispuesto a hacer algo por mí, como regalo. Me dijo que sí, y le pedí que se desnudase por cam, pensando que no tendría huevos.

Pero lo hizo.

Y para mí verle ahí como Dios le trajo al mundo fue un puro morbazo.

(Para que os hagáis una idea, el tío se parecía a Vin Diesel o a Rafa Mora, y que alguien así te haga un striptease privado… no tiene precio).

Sí que es verdad que años más tarde, cuando ya no teníamos la misma relación, se ve que le pillé un día calentorro y me dijo directamente por Messenger que me fuese para su casa, que me iba a hacer un favor.

Sin embargo, yo no hacía mucho que había empezado una relación con un tío y le dije que sintiéndolo mucho, ahora ya era tarde para eso, que si me lo hubiese dicho hacía quince o veinte días, me hubiese ido perdiendo el culo, pero que en ese momento ya no.

(Fui así de tonto, lo sé. Pero en esos días estaba yo empezando con un chaval que me tenía loco, y pensé que no era plan cargarse algo bonito por un polvo aunque fuese con este tío. Sin embargo, la relación no duró demasiado tiempo, y desde entonces no hay día que no me arrepienta de haberme perdido esa cita. Qué le vamos a hacer, a gilipollas no me gana nadie.)

Os contaba todo esto realmente porque lo curioso del tema es que no es la primera vez que después de dejar de trabajar en un sitio, me entero de que algún compañero también era gay.

En otro curro en el que estuve, de atención al cliente, también me enteré años después que dos compañeros míos de allí también entendían, encontrándomelos por el ambiente liados entre ellos y todo.

Y tampoco hace falta irme demasiado lejos. Hace poco más de un mes me enteré que un compañero de mi último trabajo, del que siempre tuve sospechas, (le gustaba la serie “Sexo en Nueva York”, de viaje fue un verano a Mykonos, era guapo hasta decir basta y nunca tuvo novia) se había casado…con un hombre. Y no fue hasta después del matrimonio, cuando le preguntaron por su anillo, cuando tuvo que reconocerlo finalmente, que supongo que le costaría bastante pues el trabajo estaba en un entorno supermasculino.

Y es una lástima, porque durante el tiempo que estuvimos currando juntos, aunque yo sospechaba de él (supongo que él tambien de mí), nunca comentamos nada, ni conseguimos tener la confianza suficiente para hablar de ningún tema personal más allá de los típicos.

Supongo que aunque nunca llegamos a congeniar del todo (ser gay no es suficiente), en el fondo éramos los dos bastante parecidos.

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